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El grito (1957)

El grito
Trailer
7,4
841
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Sinopsis
Después de ser abandonado por Irma (Alida Valli), Aldo (Steve Cochran) deja el trabajo y emprende un largo viaje por el norte de Italia. En su peregrinación conoce mujeres que comparten con él una sensación de inquietud y marginación: Elvia, una amiga resurgida del pasado, y la joven Virginia, que atiende una gasolinera y vive con su anciano padre en una oprimente soledad; Andreína, una prostituta que alberga, ingenuamente, la esperanza de encontrar un lugar en el mundo donde empezar una nueva vida. Con cada una de ellas, Aldo intenta establecer una relación. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Italia Italia
Título original:
Il grido
Duración
116 min.
Guion
Michelangelo Antonioni
Música
Giovanni Fusco
Fotografía
Gianni Di Venanzo (B&W)
Productora
Coproducción Italia-USA; SpA Cinematografica / Robert Alexander Productions
Género
Drama Neorrealismo
8
Niebla en el alma
La neblinosa e industrial comarca del Po, en el norte de Italia. Al verse abandonado por su pareja, un trabajador de una fábrica emprende, junto a su hija, un vagabundeo que le llevará a reencontrarse con una antigua novia y a tener relaciones fugaces con otras mujeres, ninguna de las cuales logrará llenar su vacío y su soledad. El desengaño amoroso y la huida como modo de dar sentido a una existencia que se ha vuelto intolerable e injusta es, pues, el tema central de esta película, aunque Antonioni lo aborda con sutileza y evitando caer en el sentimentalismo.
Los nebulosos paisajes invernales parecen reflejar la oculta desolación del errabundo protagonista, un Steve Cochran rescatado por Antonioni de sus papeles secundarios de vaquero o de gangster en el cine de Hollywood y que resulta bastante creíble en su papel de desengañado obrero italiano. Pero el destino de su personaje sería superado por la realidad algunos años después de la participación de Cochran en "El grito", cuando falleció mientras navegaba en un yate por la costa de Guatemala y sus acompañantes femeninas quedaron a la deriva durante días hasta que fueron rescatadas.
La sugestiva banda sonora con resonancias de Satie o de Chopin -más presente aquí que en otras películas de Antonioni- así como la magnífica fotografía del gran operador Gianni de Venanzo -autor de la fotografía en otras películas de Antonioni y de 8 1/2 de Fellini- ayudan en la creación de la atmósfera melancólica de una película que, sin alcanzar las cotas magistrales y la sofisticación narrativa y técnica de la “La Aventura” y las que siguieron, está llena de matices en la descripción de los diversos personajes y en las relaciones entre ellos. Uno de los elementos estilísticos que se repite es el juego visual entre el interior de las casas y el paisaje, tal vez una metáfora de la dicotomía entre el mundo anímico de los personajes y el mundo que les rodea. Y así, aparecen a menudo puertas abiertas y ventanas a través de las cuales se vislumbra el nebuloso exterior y viceversa (característica que adquirirá en "La aventura" rasgos aun más acentuados). Los ecos del neorrealismo también planean sobre la película; tanto la descripción de la vida de la gente humilde, como la pareja formada por el protagonista y su hija, recuerdan a la inolvidable obra maestra de De Sica "Ladrón de bicicletas".
Es una lástima es que "El grito" no esté editada en España, pero se puede conseguir por internet, aunque advierto que el estado de la copia no es demasiado bueno. En mi opinión es una película conmovedora y profunda que vale la pena ver, y que gustará no solo a los seguidores de Antonioni (que debemos ser más bien pocos), sino a los amantes del buen cine en general.
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30 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
"El problema es que no tengo ganas de nada”.
Si en alguna ocasión alguien se planteara una serie de películas que expresaran con la mayor fidelidad posible lo que el existencialismo aportó al séptimo arte, estoy convencido que pocos ejemplos resultarían tan pertinentes como IL GRIDO (El grito, 1957), partiendo de un guión del propio realizador, en unión a Elio Bartolini y Ennio De Concini.

IL GRIDO es una obra llena de tristeza, pero al mismo dominada por una extraña serenidad. Desde los primeros minutos sabemos como culminará la misma, pero al mismo tiempo no dejamos de conmovernos en esa mirada que el protagonista girará hacia ese pueblo ordenado y tranquilo que ha decidido abandonar profundamente desengañado.

La singularidad de esta admirable película de Antonioni estriba en la capacidad de ser sensible y desesperanzado al mismo tiempo, de buscar el calor de la comunicación humana y asumir que no hay posibilidad de lograrla, de manifestar un contexto físico y natural casi fantasmal y en el mismo fotograma acercarse de una manera casi palpable a la sensualidad que esta manifiesta –a través de sus eternamente húmedos parajes-. El logro de articular con tanta sinceridad, hondura, sencillez y complejidad un estado de ánimo personal que culminará con un final tan trágico como buscado desde el primer momento, es sin duda la prueba más palpable de que el cineasta se encontraba preparado para depurar su visión del hecho cinematográfico hasta extremos más austeros y complejos.
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16 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil