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High-Rise (2015)

High-Rise
Trailer
5,0
4.714
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Sinopsis
Adaptación de High Rise, novela publicada por J.G. Ballard a mediados de los años ‘70. La historia narra la llegada del doctor Robert Laing a la Torre Elysium, un enorme rascacielos dentro del cual se desarrolla todo un mundo aparte, en el cual parece existir la sociedad ideal. Pero secretamente, el recién llegado se sentirá perturbado ante la posibilidad de que este orden utópico no sea tal. Sospechas que rápidamente serán corroboradas de la forma más siniestra. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Irlanda Irlanda
Título original:
High-Rise
Duración
118 min.
Estreno
13 de mayo de 2016
Guion
Amy Jump (Novela: J.G. Ballard)
Música
Clint Mansell
Fotografía
Laurie Rose
Productora
Coproducción Irlanda-Reino Unido-Bélgica; Recorded Picture Company (RPC) / British Film Institute (BFI) / Film4 / HanWay Films
Género
Ciencia ficción Thriller Thriller psicológico Distopía
Grupos  Novedad
Adaptaciones de J. G. Ballard
4
Los de arriba y los de abajo
No niego cierta originalidad en la propuesta de Wheatley, pero veo "High-Rise" y me cuesta apreciar verdadera brillantez cinematográfica, y desde luego me ha dejado muy frío. La película presenta una metáfora obvia, nos muestra un edificio de vecinos en un mundo posmoderno y apocalíptico, en donde vive una comunidad variopinta que representa a toda la sociedad, con las clases privilegiadas en los pisos superiores, y las más desfavorecidas en los inferiores. La premisa es más bien simple y, sobre todo, limitada. Wheatley (supongo que por mimetismo con la novela de Ballard, que no he leído) renuncia a mostrarnos qué hay más allá de ese rascacielos. En mi opinión, el interés se limita al formato: una estética geométrica rompedora, un color hopperiano, una iluminación muy perfilada, espacios interiores limitados que contrastan con un exterior que se adivina semidesértico, una banda sonora estimulante... En cuanto al contenido, Wheatley utiliza el surrealismo y humor negro como cemento de enganche de todo un conglomerado de personajes secundarios, bizarros y estrafalarios, que conforman el particular microcosmos que propone el director. El problema es que a Whatley se le va la mano, y se deja llevar por el impulso más gamberro y destructivo, hasta el punto de que la progresiva decadencia del edificio transcurre paralela a la degeneración de la propia narración. Ese paralelismo cinematográfico, que reconozco que puede resultar estimulante para algún espectador, a mí me ha llevado a una sensación de distanciamiento y frialdad casi absoluta. La segunda mitad de la película constituye una sucesión de escenas curiosas, macabras, obsenas, barrocas, pero siempre deslavazadas e inconclusas... Wheatley reniega de la coherencia y juega a descomponer el discurso narrativo, y al asumir ese riesgo a mí me ha dejado fuera. Barroquismo excesivo y extremo, que no se justifica por sí solo, y que no hace avanzar la película más allá de su premisa inicial. En definitiva, una película diferente, que quizá merezca más de un visionado porque es imposible abarcar de una sola vez todo lo que Wheatley sugiere, pero que a mí no ha llegado a conmoverme.
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45 de 52 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
La ciudad vertical
En Snowpiercer, la humanidad se encontraba amotinada en un tren. En High-Rise sucede lo mismo, pero en un gran rrascacielos. En ambos casos, los vagones-pisos marcan las distintas clases sociales, y los personajes se encuentran, desencuentran y pelean en esas majestuosas construcciones, que funcionan como metáforas del mundo exterior. El cineasta Ben Wheatley concentra en esa mole de modernidades y rincones retro la histeria colectiva, la insatisfacción y la locura de sus personajes. La pena de este edificio que mira al cielo cinematográfico sin apenas tocarlo es que su director acaba centrándose demasiado en esa vorágine suicida, de caos y destrucción, que ataca a los distintos vecinos. Pasada la primera hora, High-Rise prefiere ser una colección de fotogramas tarados, de una brillantez formal fuera de toda duda, pero sin historia alguna, carente de emoción y sentido. Al visionar High-Rise siento y presiento lo que me quiere contar Wheatley, pero no me conmueve. El film, a la postre, no dista demasiado de un videoclip con tics pseudomodernos, frío y apoteósico. High-Rise, más que ningún otra producción, dependerá muchísimo de la sensibilidad del espectador. A este respetable le llegó muy hondo el viaje de Snowpiercer, pero con High-Rise veo la furia y la destrucción desde la lejanía. Eso sí: la versión que realiza Portishead del tema de ABBA S.O.S. es de una belleza casi fúnebre. Un futuro título de culto.

@Xavicinoscar, Cinoscar & Rarities
http://cachecine.blogspot.com
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43 de 53 usuarios han encontrado esta crítica útil