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El camello negro (1931)

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Sinopsis
La estrella de cine Sheila Fayne es visitada por su rico pretendiente Alan Jaynes durante un rodaje en Honolulu, Hawaii, pero no se casará con él sin antes consultar con el famoso psíquico Tanaverro. Éste se enfrenta a Sheila por el asesinato sin resolver de su compañero actor Denny Mayo, tres años antes, y la mujer decide rechazar la propuesta de Jaynes. Sheila es encontrada muerta a tiros frente a la playa, y Charlie Chan de la Policía de Honolulu, investiga lo ocurrido. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
The Black Camel
Duración
71 min.
Guion
Barry Conners, Philip Klein, Dudley Nichols, Hugh Stanislaus Stange (Novela: Earl Derr Biggers)
Música
Samuel Kaylin
Fotografía
Joseph H. August, Daniel B. Clark (B&W)
Productora
Fox Picture
Género
Intriga Thriller Terror Drama Crimen Secuela
Grupos  Novedad
Charlie Chan
7
Chan en su salsa
Misterio que se desarrolla íntegramente en Honolulú, el cuartel general del original detective, "The Black Camel" en una densa y enrevesada trama de la que apenas descubrirás al homicida, como buen filme que se precie. Buen guión, excelentemente tejido, con numerosos secundarios; hay que estar muy atento, porque todos tienen algo que decir.

Por fin conocemos a parte de la inmensa familia de Chan, aunque, curiosamente, no se hace acompañar por parte de alguno de sus hijos, sino de un terrible japonés que repite constantemente "clue" (pista). Warner Oland se hace con el personaje de Chan que tiene como contrapeso a un extraño Bela Lugosi, extraño por verlo sin capa ni aditamento fantástico alguno, con una figura imponente y un extraño inglés; no obstante su interpretación es en exceso teatral. También podemos reconocer, aunque cuesta, a un jovencísimo Robert Young.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
NACIMIENTO DE UN MITO
Bella fotografía, ritmo cadencioso e intriga correosa forman los ingredientes de un argumento interesante en el que sorprende su habilidad narrativa y su facilidad para implicar varias tramas manteniendo siempre un equilibrio entre ellas y resaltando por encima la importancia de la historia principal.
W. Oland no resulta tan seductor como el posterior S. Toler en su papel de C. Chan pero hay que reconocer su mérito como pionero y a H. MacFadden su pericia para imprimir carácter cinematográfico al detective y proporcionarle una condición, tanto física como psicológica, personal y perdurable.
Significó el nacimiento de un nuevo mito para la pantalla.

A destacar, además, la participación sobresaliente de un estupendo B. Lugosi, cuya presencia siempre supone un valor añadido para amantes el cine.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil