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Harakiri (Seppuku) (1962)

Sinopsis
Un samurái pide permiso para practicarse el Seppuku (o Harakiri), ceremonia durante la cual se quitará la vida abriéndose el estómago al tiempo que otro samurái lo decapitará. Solicita también poder contar la historia que le ha llevado a tomar tan trágica decisión. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Japón Japón
Título original:
Seppuku (Harakiri)
Duración
133 min.
Guion
Shinobu Hashimoto (Historia: Yasuhiko Takiguchi)
Música
Tôru Takemitsu
Fotografía
Yoshio Miyajima (B&W)
Productora
Shochiku Kinema Kenkyû-jo / Shôchiku Eiga
Género
Drama Siglo XVII Japón feudal Samuráis Película de culto
9
Disculpen si huele a mierda, pero es que acabo de abrirme las entrañas
Siglo XVII. El clan de Geishu ha caído y sus 12.000 guerreros con él, situación que conduce a muchos de ellos a la miseria y a pedir limosna al Castillo de Iyi con el pretexto de querer hacer el ritual del harakiri. Pero habrá un hombre cuya historia nunca olvidarán en ese castillo.

No soy muy aficionada al cine de samurais en general, de hecho esta es la primera película que veo del género. Y qué gran debut el mío. Ahora entiendo la atmósfera que rodea a las obras maestras, que son sencillamente las que no entienden ni de épocas ni de géneros, cuya fama no tiene deudas con el marketing porque es un recurso propio en sí misma.

Les lanzo una pregunta, ¿qué es el HONOR? Tómense tiempo para pensar. En esta película se desenmascara todo ese sucio entramado de mentiras y superfluidad que engendra la salvaguardia del honor y la dignidad, ya no de los mismos samurais sino de cualquier persona. ¿Es un guerrero menos honorable por mendigar para salvar a su familia de la extrema pobreza y la muerte? Se derrumban así los pilares entre los hombres, donde en esencia ninguno vale más que otro, donde son víctimas y esclavos de sus propias reglas.

Una idea simple que abarca un todo demasiado delicado enemigo de las evasivas. La realidad es así -te susurra- aunque finjas no verme estoy aquí, y he venido para quedarme y atormentarte el resto de tu jodida vida. Pero esto sólo lo vive quien no tiene nada, quien ya sólo ve banalidad en las formalidades porque las formalidades lo han llevado a la perdición. ¿Qué importa entonces el orgullo? Es realmente interesante las personalidades opuestas de los protagonistas; uno cae en la deshonra de la condición de samurai y viola el Bushido por su familia y el otro, contra viento y marea, se mantiene en sus trece, admirando la hazaña del anterior que para los demás es una bajeza y llegando a despreciarse a sí mismo por su vanagloria.

La mezcla de acción, drama y algo de suspense resurge como el néctar de los dioses, haciéndonos sentir dichosos de lo que estamos presenciando. Planos bruscos, sangre, altivez, deshumanidad en un escenario prácticamente teatral. Explosiva. Es más que una historia de guerreros.

Quiero dar las gracias a Kobayashi por esta película. Gracias por lo que he aprendido sobre la cultura samurai. Gracias por su lección moral. Gracias por mantenerme ojo avizor todo el film. Gracias por transmitirme dolor, sufrimiento y angustia. Gracias porque seguro que ahora cada noche valoraré tener una familia y una cama donde poder soñar.
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225 de 242 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
El verdadero honor está en la humanidad del que lucha. // Tremendo guión.
Hace unas horas me acerqué a esta cinta de Masaki Kobayashi en compañía de una de mis almas gemelas en esta página y en la vida. Mientras nos acomodábamos en el sofá y paladeábamos los snacks de turno hacíamos cábalas sobre qué nos encontraríamos una vez estuviese en marcha el reproductor de DVD; sin duda una cosa teníamos clara, la película olía claramente a cine clásico japonés de samuráis y abordaba el tema del Harakiri.

Títulos de crédito; sobrios, casi minimalistas, con una música también mínima se nos sitúa en el año 1630 en Japón; es época de paz y los samuráis deambulan por las calles sin trabajo y sin esperanzas de prosperidad, para ellos la esperanza solo es concebible en tiempos de guerra, ya que ningún clan necesita soldados en tiempos de paz y ellos solo sirven para la lucha.

Es en ese contexto cuando aparece en pantalla el honorable Tsugumo Hanshiro (interpretado por un portentoso Tatsuya Nakadai); un Ronin que, desesperado ya de una vida abocada a la miseria pide en la casa de uno de los clanes más respetados del país los favores necesarios para practicar honorablemente la ceremonia del Harakiri (una de las partes clave del código samurai o Bushido también llamada Seppuku que consiste en morir abriéndote las entrañas con tu propio hierro).

De ese punto tan aparentemente simple parte una soberbia historia que mediante un registro casi teatral y con un guión MAESTRO se permite criticar y poner en cuestión el tan mitificado código de honor de los samuráis y los valores tradicionales del Japón del imperialismo. Kobayashi se permite ir a contracorriente y de paso nos conmueve con una historia llena de fatalismo, tristeza y miseria; pero también de vida, de honor y de orgullo... la historia de Tsugumo.

"Escuchad las palabras de un hombre que guía sus pasos hacia el más allá, pues seguro que aprenderéis mucho de su sabiduría"...

Y mientras todos esperaban a que llegase el padrino que debía ayudar al desesperado Ronin en el ritual, escucharon. Y nosotros en nuestro sofá también escuchamos, y nos conmovimos, y nos indignamos, y vibramos al ver su lucha, y nos sentimos orgullosos de él, y sentimos asco del que no comprende la miseria del prójimo y la condena; y disfrutamos como nunca de esta obra maestra...

Gracias Kobayashi por brindarnos una obra tan grande como crítica y desmitificadora, gracias Inma por descubrírmela a mí.

Cine en mayúsculas, ineludible.

¡¡A disfrutarla!!


PD: Resulta curioso pensar que irónicamente todos se califiquen como honorables a la hora de hacerse referencia...
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