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Señoras y señores (1966)

Señoras y señores
Trailer
7,0
589
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Sinopsis
En una pequeña localidad del Véneto suceden tres historias. Un "donjuán" empedernido visita a un médico amigo suyo para consultarle un falso problema de impotencia; su propósito es mantenerlo ocupado para poder seducir a su mujer. Un frustrado empleado de banca, casado con una mujer déspota y agobiante, sueña con fugarse con una cajera de la que está enamorado. Sin embargo, la mujer intuye los planes de su marido y provoca un escándalo. Una joven campesina que llega a la ciudad para ir de compras se deja engañar ingenuamente por un grupo de hombres, que se aprovechan de ella. El padre de la chica, presentará una denuncia porque ella es menor de edad. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Italia Italia
Título original:
Signore e signori
Duración
118 min.
Guion
Pietro Germi, Furio Scarpelli, Luciano Vincenzoni
Música
Carlo Rustichelli
Fotografía
Aiace Parolin (B&W)
Productora
Coproducción Italia-Francia; Dear Film Produzione / Les Films du Siecle / R.P.A. Cinematografica
Género
Comedia Película de episodios
8
Burgueses de provincias
Magnífica comedia de Pietro Germi, uno de los grandes de la edad de oro del cine italiano. Sátira cruel y amarga de la hipocresía de estas sociedades provincianas en las que todos se conocen y todos dedican gran parte de su tiempo a joder a los demás.

Antes de "Señoras y señores", el genovés Germi había dirigido su gran éxito, "Divorcio a la italiana" (1964) y la también ambientada en Sicilia "Seducida y abandonada" (1964). En esta ocasión, deja el atrasado Sur de Italia para hacer del rico e industrioso Norte, en pleno "boom" económico de los años 60, el blanco de su sátira.

Crónica de la vida provinciana, que recuerda en algunos aspectos a "Los inútiles" de Fellini, la película se rodó en el Véneto, en la ciudad de Treviso, localidad natal del principal guionista del filme, Luciano Vincenzoni, quien se inspiró, se dice, en hechos ocurridos realmente en la ciudad (de hecho, el retrato que la película hace de la sociedad trevisana no gustó nada a los paisanos de Vincenzoni, quien recibió múltiples amenazas). La célebre pareja de guionistas formada por Age y Scarpelli, artífices de numerosos éxitos de la "commedia all' italiana", participaron también en la confección del guión. El reparto no cuenta con grandes estrellas, lo que no impidió que el filme fuese un gran éxito de taquilla.

El centro de la sátira de Germi es un grupo de amigos burgueses (un médico, un farmacéutico, el propietario de una zapatería y el contable en un banco propiedad de la Iglesia católica, entre otros), y sus respectivas esposas. La película narra tres historias sobre estos personajes, centradas fundamentalmente en el conflicto entre la realidad y la apariencia social, la hipocresía que es el centro de las vidas de estas supuestamente respetables parejas burguesas. La prensa, la policía y el clero no salen tampoco nada bien parados en esta radiografía de la vida de provincias.

Una película extraordinaria, a pesar de lo odiosos que se le hacen a uno los personajes. Vale la pena verla.
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6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
En el disimulo está el decoro.
Otra buena película de Germi, un director aparentemente con menos nombre que otros de su país, pero que cuenta con una filmografía rica e interesante, en la que se sirve admirablemente de los códigos y fórmulas de los diversos géneros (drama, comedia, policiaco, etc) para ilustrar con perspectiva irónica ciertas realidades sociales.

En el presente caso, y bajo el dinámico y atractivo envoltorio de la comedia, la película se centra en un grupo de burgueses acomodados de la ciudad de Treviso, cuya mayor preocupación es pasárselo en grande, reirse de los demás, y disimular sus propias debilidades, mentiras y adulterios. El guión abunda especialmente en el tema del adulterio y en las reacciones que tanto los hombres como las mujeres adoptan ante el mismo; la realidad que se nos muestra es que, tras las "indignadas" protestas y las "sentidas" disculpas de unas y otros no existe sino la hipocresía y el interés por mantener a toda costa las apariencias de respetabilidad y decoro que se esperan de la clase social que representan.

Estructurada en tres episodios, aunque contando con varios personajes comunes a los mismos, la película sigue fielmente las características de la comedia italiana, como los diálogos veloces, los sentimientos desatados (siempre al borde del exceso) y el ambiente coral; en estas películas la labor de los intérpretes es fundamental, y aquí contamos con varios de gran talla, haciendo todos ellos un excelente trabajo, destacando a mi parecer la actuación de Gastone Moschin como Osvaldo, seguramente el personaje que más empatía transmite, por cuanto es el único que trata de romper -en su atribulado pero sentido idilio- con la máxima que figura en el título de este comentario.

La realización se adecúa perfectamente al ritmo impuesto desde el notable guión (excelente tanto en diálogos como en la concepción de los personajes), predominando los planos cortos (especialmente en el primer episodio) y haciendo gala de una más que buena puesta en escena.

Concluyendo, otra demostración de que Germi fue un director excelente y que su obra sirve para entender muy bien algunas de las claves sociales de la Italia de las dos décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial.
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6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil