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El juez y el asesino (1976)

6,8
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Sinopsis
Francia, 1893. Cuando Joseph Bouvier, un sargento francés, es rechazado por su novia, la mata y después se pega un tiro en la cabeza. Milagrosamente ambos sobreviven, y él es internado en un centro psiquiátrico. Con las facultades mentales aún perturbadas, sale del hospital y lleva una vida errante por las carreteras. Durante cinco años viola y mata a una docena de adolescentes en las granjas que va encontrando a su paso. Cuando, por fin, lo detienen, se declara un "anarquista de Dios". El ambicioso juez Rousseau se hará cargo del caso. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Francia Francia
Título original:
Le juge et l'assassin
Duración
128 min.
Guion
Bertrand Tavernier, Jean Aurenche, Pierre Bost
Música
Philippe Sarde
Fotografía
Pierre-William Glenn
Productora
Lira Films / France Régions 3 / Société Française de Production et de Création Audiovisuelles
Género
Drama Crimen Siglo XIX Drama judicial Histórico Asesinos en serie
8
¿Justicia para todos?
La estupenda tercera película de Bertrand Tavernier puede ser vista desde distintas ópticas, y en cada una de ellas termina confirmándose como un trabajo valioso y memorable. Por momentos un sólido drama de época, en otros un relato policial y criminal clásico, y en muchos instantes una sátira llena de humor e ingenio a pesar de la sordidez de los crímenes que motivan el proceso judicial, nos ofrece un formidable estudio de personajes, y una aguda y crítica mirada a la sociedad y la política francesa, particularmente al sistema legal; lo más interesante es que aunque se trata de una película que transcurre a fines del siglo XIX, el realizador parece darnos a entender que muchas cosas negativas de esos años aún seguían presentes en la época del rodaje... e incluso, si reflexionamos bien, en la actualidad.

"El juez y el asesino" sabe equilibrar sus distintas capas demostrando un excelente manejo del ritmo y el tiempo; muy bien filmada, sin excesos ni aspavientos, aunque en ciertas notables escenas y planos queda de manifiesto el dominio del cineasta, ya palpable en esos primeros filmes. El espléndido guión destaca tanto por la definición de los personajes protagónicos y secundarios como por los afilados diálogos, llenos de detalles y reveladoras observaciones sobre los caracteres y su época; muy lograda la recreación de la vida en esos pequeños pueblos en medio de bucólicos paisajes, y hermosa y acertada como siempre la banda sonora de Philippe Sarde, incluyendo la deliciosa colaboración del actor y músico Jean-Roger Caussimon (en esa melancólica canción que sirve para un inesperado momento musical en la película).

Y por sobre todo, Tavernier se luce una vez más como director de actores, aprovechando al máximo al magnífico elenco convocado, alejando a todos los papeles de la caricatura en la que fácilmente pudieron caer, convirtiendo a sus individuos en seres humanos creíbles en sus defectos y virtudes, partiendo por los dos soberbios protagonistas, un Michel Galabru justamente ganador del César como mejor actor por su compleja interpretación del asesino, un alma en pena que por momentos es insoportable y desagradable, y en otros nos logra conmover e incluso que lo compadezcamos; y como siempre un Philippe Noiret que se luce en un rol lleno de matices, al que podemos apreciar, pero también despreciar, tan pronto divertido como inquietante. Junto a ellos, una veinteañera pero ya destacada Isabelle Huppert, la simpática y entrañable veteranía de Renée Faure y, muy especialmente, la inteligencia y sensibilidad con las que Jean-Claude Brialy compone a su inolvidable personaje, responsable de algunas de las mejores frases y reflexiones de la cinta.

El realizador y los actores de "El juez y el asesino" triunfan en convertir este relato en un recorrido por la ambigüedad de la condición y la moral del ser humano.
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10 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
La frondosidad de matices de una soberbia película.
La tercera película de su director y la confirmación de su talento. Cuenta la historia de Joseph Bouvier (imponente Galabru), un ex-sargento francés que tras ser rechazado por su novia emprende una errante serie de asesinatos y violaciones de jóvenes a lo largo de toda Francia, hasta ser puesto en manos del juez Rousseau (espléndido Noiret). Ambientada en la Francia de finales del siglo XIX.
"El juez y el asesino" es una lúcida, sobresaliente, reflexión sobre la Justicia, su funcionamiento y sus relaciones con los seres humanos, que al fin y al cabo, son los que las aplican a la sociedad, dicen que no aleatoriamente. Pese a estar ambientada en una época muy concreta, Tavernier hace un film universal y atemporal, de estilo clásico, con un guión frondoso, fértil, soberbio, construyendo, una vez más, un policiaco raro, centrado en la universalidad también del homicidio/homicidas y en las taras psicológicas de éstos. El personaje de Galabru es tan odioso como simpático, tan atroz como casi hasta querible y comprensible en algunos momentos: es un asesino lunático, anticlerical, "un anarquista de Dios", un hombre locamente enamorado que no acepta ser rechazado y descarga su ira en arrebatos criminales.
Es apasionante la dialéctica juez/asesino, con un contenido moral y ético que a veces se confunden, pues tanto uno como otro buscan fama, el primero para ascender y solidificar su posición, el segundo para que su lunático proceder alcance reconocimiento y paradójica felicidad al verse publicado en los periódicos sus textos.
Estamos tanto ante un drama de época, como ante una estupenda crónica criminalista, como, sobre todo, ante una sarcástica y aguda crítica a la sociedad y política francesas de la época y de cualquier época. Llena de matices, es un film soberbio en todos los niveles, con un Galabru especialmente genial y una joven y ya descollante Isabelle Huppert también. Obra maestra prácticamente.
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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil