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No es país para viejos (2007)

No es país para viejos
Trailer
7,1
106.818
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Sinopsis
En 1980, en la frontera de Texas, cerca de río Grande, Llewelyn Moss (Josh Brolin), un cazador de antílopes, descubre a unos hombres acribillados a balazos, un cargamento de heroína y dos millones de dólares en efectivo. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
  Ver reparto completo
Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
No Country for Old Men
Duración
122 min.
Estreno
8 de febrero de 2008
Guion
Ethan Coen, Joel Coen (Novela: Cormac McCarthy)
Música
Carter Burwell
Fotografía
Roger Deakins
Productora
Miramax Films / Paramount Vantage / Scott Rudin Productions
Género
Thriller Drama Road Movie Años 80 Asesinos en serie
Grupos  Novedad
Adaptaciones de Cormac McCarthy
"Con una depuradísima caligrafía visual que logra hacer hablar hasta a las piedras (...) los Coen han logrado que un reparto excepcional logre el milagro de transustanciar una abstracción en materia, en carne palpable."
[Diario El País]
7
No es lugar para nosotros
La esperabamos con impaciencia, la nueva "Fargo", el reverso tenebroso de los Coen que nos dejó medio atolondrados en "Barton Fink" o el humor negro que ha impregnado siempre casi todas sus propuestas... queríamos algo más, no nos bastaba un sencillo remake de "The ladykillers", tampoco un irregular producto como "Crueldad intolerable", queríamos volver a ver a Ethan, a Joel, en estado puro, alcanzando su mayor acidez y, sin embargo, tras ver "No country for old men" las sensaciones son tan distintas que uno termina medio decepcionado.

El arranque es espléndido, me encanta el tempo y la presentación es tan bestial como sugestiva, te ofrecen un extremo de la cuerda, y tú sólo tienes que ir tirando para desvelar lo que vendrá a continuación.
Bardem lo borda, y no sólo él, los Coen lo bordan representando su personaje en base a ciertas secuencias que le dan el carácter y la fuerza adecuados como para que sea palpable y crudo. Mientras, también observamos como se desenvuelve el de Brolin, y picamos irremediablemente, nos enganchamos como si nada a esta, en principio, gran historia.

Los problemas, sin embargo, no tardan en presentarse debido a un personaje (el de Tommy Lee Jones) que, pese a poder aportar una faceta que le habría otorgado esa dosis de exquisitez necesaria al conjunto, vaga y vaga por la pantalla con el único cometido de ofrecer diálogos y monólogos pretendidamente impregnados de humor negro, pero que nunca llegan a funcionar.
Más adelante, aparece Harrelson, y aunque sirva como personaje para atar cabos, está desaprovechadísimo y no se entiende tan cuasi fortuita aparición.

Dejando a un lado los entes protagonistas del film, se podría decir que "No country for old men" contiene las suficientes dosis de excelencia (a destacar, ese intenso tiroteo tras la salida del hotel) como para no caer en el olvido rápidamente, pero como posee grandes virtudes, también posee los suficientes errores de modo que, al final, ante la laguna con la que concluye el guión, uno vea esta cinta como un trabajo desangelado, frío y al que verdaderamente le falta algo que sí tenían los Coen de antaño.
Y uno espera y espera.. pacientemente, pensando que en cualquier momento llegará esa ansiada secuencia donde podrá exclamar "Joder, qué Coen es esto", pero ésta nunca llega, y se presenta ese crudo final, que de tan crudo resulta demasiado seco como para poder afirmar que los Coen están de vuelta con todas sus fuerzas. Porque no lo están, ni de broma.
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555 de 755 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
La jungla de asfalto
Los hermanos Coen siempre me han merecido mucho respeto por eso tan necesario como a veces ausente llamado originalidad. Traten de lo que traten, ya sean homenajes o de cosecha propia, sus películas llevan marcadas a fuego un estilo tan negro como sarcástico, para bien o para mal. Todo parecía apuntar que la magistral novela de Cormac McCarthy, “No es país para viejos”, que estos dos superdotados iban a adaptar iba a ser innecesariamente “coenizada”. Pero, afortunadamente, no ha sido así.

Lo que me encuentro es con una adaptación fílmica poco menos que perfecta, que sí incluye esos rasgos tan sarcásticos aquí más afortunados que nunca, pero que sabiamente no tapan en ningún momento el portentoso espíritu de la novela original, dejándolo tal cual. Y eso es muy de agradecer.

Lo que empieza siendo una formidable película de acción y suspense, con una fuerza visual y narrativa portentosa, con una violencia descarnada y cruda, con sangre, suciedad, humor amargo, dureza, etc., resulta que se trata de una poesía al rojo vivo. Sí, Virginia, en efecto, como hacía el gran Peckinpah. Sacando lirismo de la crudeza.

El robo de un maletín con un montón de pasta dentro que se supone que ha de solucionar la vida de un pobre diablo, acciona una devastadora espiral de violencia que arrollará con todo lo que se le pase por su camino. Y este huracán, que es la propia encarnación de la Violencia, así con mayúsculas, no es otro que el antológico personaje que ha creado Bardem. Tan absurdo, desquiciado, temible y monstruoso, como la propia violencia , guiado por un principio tan injusto y atroz como el del azar, ya sea por la cara de una moneda o por el humor que tenga ese día.

Y lo que hace que esa rendición y lirismo tan peckinpahniano salga a la luz, es el personaje de Tommy Lee Jones. El testigo de toda esta jungla repleta de cadáveres que está montando el depredador de Bardem, el que trata de evitar que esto ocurra, de pararle los pies al huracán. Pero sólo alcanza a tener suerte de que no se lo trague.

El Tommy Lee Jones de aquí, como el de “En el valle de Elah” o “Los tres entierros de Melquíades Estrada”, significa la derrota, la tristeza, el crepúsculo, la rendición. Y el tío lo clava. No sólo es que ya no sea país para él, sino que no es mundo para ninguno de nosotros como tengamos la desgracia que cruzarnos con esa violencia implacable. Grandiosa.

“A veces yo también me río. No se puede hacer otra cosa.”
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186 de 225 usuarios han encontrado esta crítica útil