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Más allá del jardín (1996)

Más allá del jardín
Trailer
5,1
1.248
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Sinopsis
Melodrama basado en una novela de Antonio Gala. Narra las vicisitudes de Palmira, quién recién llegada de voluntaria a África, recuerda los acontecimientos que le llevaron hasta allí. No mucho tiempo atrás, Palmira era la insatisfecha mujer de un noble terrateniente sevillano que llevaba años sin acostarse con ella. Además, su hijo adolescente tenía problemas que no le contaba, su hermana era rebelde y aficionada al alcohol, y su hija se veía con un hombre a escondidas... (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ España España
Título original:
Más allá del jardín
Duración
91 min.
Guion
Mario Camus (Novela: Antonio Gala)
Música
Nicola Piovani
Fotografía
José Luis Alcaine
Productora
Sogetel / Lolafilms
Género
Drama Romance Melodrama
Grupos  Novedad
Adaptaciones de Antonio Gala
"Verla es llorar (...) Soberbia Concha Velasco"
[Cinemanía]
10
Este jardín y tú tenéis la misma virtud:estar fuera del tiempo.
Una película con grandes sentimientos y que si te llega de verdad te trasmite mucho.
Concha ,como siempre,sublime. Una gran interpretación en la que traspasa la pantalla.
La película es divertida y dura. Lo que tiene que ser una película.
En mi modesta opinión; muy buena y la recomiendo.
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6 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Vive como piensas si no quieres pensar cómo vives
Es una máxima muy recurrente pero poco practicada. Aunque hay otros sugerentes temas humanos que aborda Pedro Olea, cineasta de prestigio y autor de películas muy estimables que están en la mente de todos, y por el que siento respeto y admiración. El director vasco nos presenta en esta ocasión, un melodrama español sincero y honesto, que no tiene nada que envidiar a los americanos, un fascinante retrato femenino basado en la novela homónima del popular, lustroso y elegante Antonio Gala. Literato y dramaturgo desaparecido, muy sensible hacia los problemas cotidianos y psicológicos femeninos, que tenía una sensibilidad y un don especial para radiografiar los pliegues del alma de la mujer, adaptada para la pantalla por Mario Camus en un estupendo guión, con una excelente fotografía de José Luis Alcaine.

Palmira Gadea (una grandiosa Concha Velasco) aristócrata sevillana, es una mujer que quiere romper con un mundo banal, superficial y vacío, una mujer inconformista que se revela ante una situación personal límite. Y es por ello que decide colaborar con una ONG en Rwanda, abandonando una vida acomodada pero que no la satisface, quiere encontrar sentido a su tediosa e hipócrita existencia, siendo útil y ayudando a los desheredados, a los inocentes víctimas de guerras tribales en el África subsahariana. Un largo “flash back” nos irá desvelando las razones que impulsan a esta mujer a entregarse altruistamente en cuerpo y alma a seres anónimos que a casi nadie importan, quizás sólo a los “telediarios” que suelen mostrarnos en un par de minutos a unos niños famélicos y enfermos en busca de algo que echarse a la boca.

Cuando una mujer madura se siente frustrada, por su marido Wlly (Fernando Guillén), que es un recalcitrante hipócrita que la engaña con jovencitas, sólo puede romper amarras en unas relaciones personales tan solo aparentes, de nada sirve imitar a tu oponente intentado vengarte, porque es participar en un sucio juego, además de la insatisfacción de tener sexo furtivo con desconocidos que sólo buscan dinero. Sus hijos Alex y Helena, sólo le han dado disgustos y problemas, además de tener una hermana alcohólica y, menos mal que cuenta con la excelente Mari Carrillo como esa ama de llaves que es como su segunda madre. Palmira decide liberarse de ese mundo de fiestas lujosas, sonrisas perversas y “puñaladas crueles”. Sólo le queda la esperanza de trabajar con Bernardo (Giancarlo Giannini), un antiguo amor de juventud, con el que piensa colaborar en un país donde impera la anarquía, lleno de miseria y enfermos bajo el terror de las armas. En mi opinión, excelente película con la que me he sentido atrapado. Mucho más si comparo ciertos comportamientos de una gran parte de la sociedad que se rasga las vestiduras desde la demagogia imperante y el postureo cínico de presumir una cierta sensibilidad, cuando en realidad todo es una mera representación de cara a la galería sin comprometerse a nada serio por convicción.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil