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La gran ilusión (1937)

La gran ilusión
Trailer
8,0
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Sinopsis
Primera Guerra Mundial (1914-1918). Una obra sobre la camaradería y las relaciones humanas que retrata el día a día de unos prisioneros franceses en un campo de concentración alemán durante la Gran Guerra. Nada más llegar al campo, dos oficiales de la aviación francesa se enteran de que sus compañeros de barracón están excavando un túnel para escapar de allí. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Francia Francia
Título original:
La Grande Illusion
Duración
114 min.
Guion
Jean Renoir, Charles Spaak
Música
Joseph Kosma
Fotografía
Christian Matras (B&W)
Productora
RAC
Género
Drama I Guerra Mundial Drama carcelario Comedia dramática
10
Prisioneros de guerra
Primer gran film de Renoir. El guión, escrito por Renoir y Charles Spaak, desarrolla un argumento original de Renoir, que se inspira en su experiencia personal de piloto de aviación y la de sus compañeros durante la IGM. Se rueda en exteriores de Colmar (Alto Rhin) y del castillo de Koeningburg (Bajo Rhin) y en los platós de Studios Eclair y Studios de Boulogne-Billancourt, entre febrero y marzo de 1937. Es el primer film en lengua no inglesa nominado al Oscar a la mejor película. Gana el Premio Especial de Venecia y el premio del NYCCA (film extranjero). Producido por Frank Rollmen y Albert Penkovith para Realisation d'Art Cinématographique (RAC), se proyecta en preestreno el 7-VI-1937 (Francia).

La acción dramática tiene lugar en Francia (cantina de una base aérea) y en Alemania (acuartelamiento militar de un aeropuerto, campo de prisioneros de Hallback, castillo-prisión de Winsterborn y granja de montaña próxima a la frontera suiza). El relato se desarrolla a lo largo de algo más de 18 meses. Un avión francés de reconocimiento, pilotado por De Boeldieu (Fresnay) y Maréchal (Gabin), es abatido (19-III-1914) sobre suelo alemán por el avión de combate del capitán von Rauffenstein (Stroheim) unos meses antes del inicio de la IGM. Después de pasar por la enfermería, son trasladados al campo de Hallback, donde comparten cautiverio con un maestro (Dasté), un actor de teatro (Carette), el hijo de un banquero judío (Dalio) y otros. Después de varios cambios, coinciden en la prisión del castillo de Winsterborn el aristócrata De Boeldieu, el mecánico Maréchal y el hijo del banquero Rosenthal. Rige la prisión el capitán von Rauffenstein, ahora mutilado de guerra.

El film suma drama, guerra, vida carcelaria y romance. Es una obra de una gran sencillez aparente, una ironía sutil y exquisita, personajes memorables, grandes actuaciones y escenas conmovedoras. Es una de las grandes películas de Renoir y una de las más admiradas. Sus ideas centrales se basan en la creencia en la igualdad de las personas y la posibilidad de la fraternidad entre ellas, al margen de las diferencias de clase y de educación, y de situaciones sobrevenidas de guerra. Para el guionista las fronteras de los Estados son artificiosas y absurdas, los nacionalismos defendidos por el nazismo y el fascismo son una necedad, la fraternidad entre los pueblos es una urgencia derivada de la propia naturaleza de las cosas y la paz es posible. Defiende los valores del humanismo (libertad, solidaridad, amistad...) y opta por un pacifismo activo. Defiende sus propuestas básicas desde una posición no partidista suficientemente amplia para que todos puedan considerarlas razonables, aceptables y deseables. En otro orden de cosas, el film muestra el ocaso progresivo de la aristocracia como clase dominante en Europa y su progresiva substitución por la burguesía y las clases populares.
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114 de 133 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
La gran decepción
Quizás el título de esta crítica resulte exagerado, de acuerdo, pero lo que está clarísimo es que lo mío con el cine francés no tiene remedio. Lo he intentado con casi todos los grandes (Carné, Bresson, Truffaut, Godard, Malle y ahora Renoir) y lo único que he conseguido —en mayor o menor medida— es encadenar decepción tras decepción.

Obviamente, hay excepciones: H.G. Clouzot, por ejemplo, me encanta. Así como algunas cosillas de Truffaut, Malle, Rohmer, Clair, Clément y Chabrol. Pero poco más. Casi podría decirse, por lo tanto, que mi sentimiento generalizado hacia el cine francés es, en líneas generales, bastante tibio.

Mi última gran decepción ha sido, concretamente, “La gran ilusión”. Un film en el que había depositado grandes expectativas y del que, por desgracia, tan sólo puedo decir que se trata de una buena película. Una conclusión a todas luces paupérrima teniendo en cuenta que estamos hablando de la gran obra maestra de Renoir y teniendo en cuenta que la vi dispuesto a flipar con ella y a recompensarla como la mayoría de mis colegas cinéfilos han hecho previamente: con ochos, nueves e incluso dieces.

Lamentablemente, no he sabido conectar con su espíritu humanitario ni con su ferviente defensa de la igualdad entre clases. Y no porque no me solidarice con sus postulados, por descontado. No he conseguido conectar con todo ese contenido alegórico porque me parece excesivamente ilusorio, antojadizo e ingenuo. Y todo ello no me cuadra, para nada, en un drama carcelario ambientado en la 1ª GM. En un drama carcelario en el que los prisioneros degustan delicatessen y cognac añejo y en el que los soldados alemanes parecen hermanitas de la caridad. No, señores, no cuela. Como alegato antibelicista prefiero “Senderos de gloria”; como fábula, “La vida es bella” (el niño, al menos, sirve como pretexto); como drama carcelario, “Le trou” y como todo eso y más, “El puente sobre el río Kwai”. De aquí a Lima, vamos.

Aún así, debo reconocer que le debo un nuevo visionado (de Scardanelli suelo fiarme bastante), que los personajes —más que memorables— resultan entrañables y que la prodigiosa interpretación de Erich Von Stroheim ya justifica, por si sola, su visionado. Lo dicho: buena. Sin más. Y ahora, cojan sus bayonetas y apunten al NO. Lo comprenderé.
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92 de 123 usuarios han encontrado esta crítica útil