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Gunga Din (1939)

Gunga Din
Trailer
7,0
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Sinopsis
Cutter, MacChesney y Ballantine, tres sargentos del ejército británico unidos por una estrecha amistad, son enviados a una zona montañosa de la India para averiguar las causas de la extraña interrupción de las comunicaciones telegráficas. Los tres vivirán, en compañía de Gunga Din, su porteador de agua, diversas aventuras que les enfrentarán a los temibles tags, una secta de adoradores de la diosa Kali. Descubrirán, además, un templo escondido, serán apresados y torturados y salvarán al ejército de caer en una trampa mortal. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Gunga Din
Duración
117 min.
Guion
Ben Hecht, Charles MacArthur, Joel Sayre, Fred Guiol (relato: Rudyard Kipling)
Música
Alfred Newman
Fotografía
Joseph H. August (B&W)
Productora
RKO Radio Pictures
Género
Aventuras Amistad Ejército Colonialismo
Grupos  Novedad
Adaptaciones de Rudyard Kipling
8
TRES SARGENTOS INOLVIDABLES, MÁS CRUCIALES QUE TRESCIENTOS OFICIALES ENGRENDOS DE ACADEMIAS MILITARES
Película en blanco y negro de 1939 sobre un tiempo en que el ejército inglés colonizaba la India y tenía enfrentamientos con los lugareños indígenas. En este caso los malos de la película son una secta hindú, los "thags", cuyos miembros eran devotos de la diosa hinduista kali y una parte de los mismos, los más seleccionados, eran llamados «los estranguladores de Kali" porque solían matar a sus enemigos por estrangulación, sin derramamiento de sangre.

Los protagonistas principales son tres sargentos británicos, bastante cachondos, dinámicos y valientes, encabezados por el actor Victor McLaglen (este actor, tipo de rasgos duros y varoniles, de los preferidos por el legendario director John Ford, nos pone la piel de gallina en la escena donde sus ojos se humedecen por las lágrimas), el más tarde famosísimo Cary Grant y el estupendo Douglas Fairbanks Jr. Junto a ellos, el protagonista que da nombre a la película, un aguador indio, civil, que acompaña al ejército y a los citados sargentos, un indio sencillo, ejemplo para todos, interpretado por Eduardo Ciannelli con una buena capa de betún encima.

Estamos ante una película de aventuras, muy entretenida, interesante por su trama exótica en tierras de la India y amena por las ocurrencias, la bravuras y la amistad tan determinante que existe entre los tres citados sargentos.

Sin duda una película entrañable, con excelentes escenas (no desde luego la del puente colgante donde caen gran parte de los indígenas enemigos notándose a leguas que son muñecos estáticos en lugar de algo parecido a hombres).

Y por supuesto, este filme es digno de mención porque resalta la figura o grado militar del sargento: un escalafón gozne entre la tropa y los oficiales; el más trabajoso e ingrato de todos los escalafones militares, ya que suele ser el sargento el que hace todo el trabajo sucio-durísimo que de alférez para arriba la oficialidad no tienen agallas de llevar a cabo; un empleo el de sargento que suele ir asociado a hombres aguerridos, bragados, rudos, amantes de la milicia, hombres con dos cojones y verdaderos artífices del buen y exitoso desempeño de todo ejército convencional. Cosa que hay que poner de manifiesto (y esta película lo hace), pues aunque hay otros muchos filmes que centran su argumento en la importancia del sargento en la estructura castrense, no siempre se deja tan claro como aquí que son los sargentos la auténtica espina dorsal de toda la gran organización llamada ejército; son ellos los mandos más cruciales o fundamentales en el buen funcionamiento de la milicia; en muchos casos son más útiles, necesarios, atrevidos y capaces que todos los generales, coroneles, comandantes, capitanes y tenientes juntos o revueltos.

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23 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Gunga Din o como El Imperio Británico mantiene la pureza y la moral en los rincones más sucios, paganos y andrajosos del planeta
El año 1939 es considerado por algunos críticos de la historia del cine como el mejor año de todos (“La diligencia”, “Lo que el viento se llevó”, “El mago de Oz”)... personalmente no comparto ni de lejos esa opinión ya que hay otros muchos mejores como el 1961 por citar alguno (“Viridiana”, “El rostro impenetrable, “Desayuno con diamantes, “¿Vencedores o vencidos” “El buscavidas...). El caso es que “Gunga Din es también del año del comienzo de la SGM y se convirtió desde un principio en un gran éxito de público y un mito del cine de aventuras coloniales en clave de comedia.

Y claro si eres norteamericano entiendo que disfrutes como un enano con esta película donde a los tuyos no les alcanza las balas y los indios son o malos o sirvientes, y los pocos que salen de protagonistas son interpretados por británicos pero al margen de la contextualización que hay que hacer cuando se juzga una obra de arte (esto no lo es realmente) no podemos dejar de decir que ha envejecido bastante mal, y que por supuesto en la India produce auténtica dentera este tipo de películas. Y con razón.

Se trata de una película muy cara (nada menos que dos millones de dólares de la época) producida por la RKO y dirigida por George Stevens, aunque se pensó en un primer momento en Howard Hawks. El caso es que Stevens es un director de estudio que casi nunca fallaba y que ayudó a ganar mucho dinero con casi todas sus películas. No es desde luego su género y eso se nota en muchos momentos, Stevens venía de hacer comedias musicales y la aventura no la domina evidentemente, por eso es mejor como comedia que como película de aventuras donde resulta insufrible en algunos momentos.

Es como digo en las escenas cómicas donde encontramos la clave para verla de nuevo y que mantenga su vigencia, ya que si solamente hubiera sido épica no hubiera por donde cogerla. Destacar escenas como la fiesta con el ponche y la relación de pareja de Fairbanks Jr, así como los caretos de Gary Grant que va sobrado. Es interesante también el profundo conocimiento de la estructura y formas militares, algo que suele tocarse de manera muy superficial habitualmente.

Aunque para superficial sin lugar a dudas el tema de los thugs, que se roza sólo epidérmicamente y no se explican sus motivaciones filosófico-religiosas, simplemente que son asesinos a los que hay que exterminar. Muy anglosajón.

El caso es que el modelo del grupete de amigos militares que mientras se lo pasan bien combaten a los malos nace de aquí y sería repetido en infinidad de ocasiones (“Tres soldados”, “Tres padrinos” o “Tres sargentos” por ejemplo)

Destacar la fantástica banda sonora compuesta por el grandísimo Alfred Newman que nos regala un trabajo impecable.
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30 de 44 usuarios han encontrado esta crítica útil