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La última orden (1928)

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Sinopsis
La Última Orden se inspira en una historia supuestamente real, que se atribuye a Ernst Lubitsch. Su protagonista es un aristócrata zarista arruinado que, tras la Revolución Soviética, acaba recalando en Hollywood, donde trabaja como extra en una película que narra los convulsos días de la Revolucíón de 1917, y en la que encarna a un personaje cuya vida es idéntica a la suya. Esta extraña e insólita situación hace que afloren a su memoria los recuerdos del pasado. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
The Last Command
Duración
88 min.
Guion
John F. Goodrich, Herman J. Mankiewicz (Historia: Josef von Sternberg, Lajos Biró)
Música
Película muda
Fotografía
Bert Glennon (B&W)
Productora
Paramount Pictures
Género
Drama Cine mudo Revolución Rusa Cine dentro del cine
9
Decadencia y caída del Imperio...
Esta película se fraguó por una leyenda urbana. Cuentan que un día en un rodaje de Lubitsch se presentó como extra nada menos que un antiguo general del ejercito zarista. Y sobre esta anécdota está montada, y muy bien narrada, este estupendo film.

Muchos se quedarán con la camaleónica interpretación de Emil Jannings, casi a la altura de "El último" y que le valió el primer Oscar otorgado por la academia a un actor. O con una magnética Evelyn Brent en un personaje que deja huella. O con los inicios nada cómicos de un joven William Powell. Pero no hay que perder detalle del juego de espejos que maneja Josef von Stenberg. En plena época dorada de Hollywood utiliza una buena historia de la Revolución Rusa para ponerla en paralelo con las crueldades del Imperio del cine.

Es curioso observar como en el cine mudo ya estaba todo inventado. Aunque sea inconscientemente, de esta maravillosa película podemos encontrar ciertas reminiscencias en "El crepúsculo de los dioses" de Billy Wilder, en "Doctor Zhivago" de David Lean, y en "Deseo, peligro" de Ang Lee.

La cinta sobre todo habla de los caprichos del destino. Precisamente sobre eso mismo y hablando de Jannings, es también curioso el paralelismo de este actor suizo y sus papeles en "El último" y esta película. Estaba considerado el mejor actor del mundo, pero el sonoro le hizo volver a Alemania porque hablaba un inglés muy malo. Coqueteó con el nazismo, aunque dicen que sólo para poder actuar en lo que sea. Cuando entraron los aliados se le sometió al programa de desnazificación y no le dejaron hacer nunca más lo único que le importaba: actuar.

La última orden: ¡Veanla!
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34 de 36 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
El general
Largometraje mudo realizado por Josef von Sternberg (1894-1969) (“Los muelles de Nueva York”, 1928). El guión, de John F. Goodrich, desarrolla un argumento de Lajos Biro y Josef von Sternberg, basado parcialmente en hechos reales protagonizados por el militar zarista residente en Hollywood general Theodore A. Lodijensky. Se rueda en 5 semanas en los platós de Paramount Studios (Hollywood, L.A, CA). En la primera gala de los premios de la Academia de Cine obtiene el Oscar al mejor actor (Jannings). Producido por Adolph Zukor, Jesse L. Lansky y B. P. Schulberg para Paramount Pictures, se estrena el 22-I-1928 (NYC, NY).

La acción dramática tiene lugar en Hollywood en 1927 y en Rusia en 1917. El general zarista Sergius Alexander Delgorucke (Jannings), en posesión del título nobiliario de Gran Duque, es primo del zar y jefe del Ejército. Al triunfar la revolución rusa de 1917, huye del país y se exilia en Hollywood, donde trabaja como extra. En Rusia conoce a Lev Andreyev (Powell), director del teatro imperial de Kiev, y a Natalia Dobrova (Brent), renombrada revolucionaria. El general es ambicioso, presumido y de buen corazón. Lev es hábil, inteligente y vengativo. Natalia es extremista, enamoradiza y maestra en el arte de fingir.

El realizador desarrolla una narración sorprendente, rica en figuras narrativas. Observa la realidad para huir de ella con el propósito de transformarla de acuerdo con sus postulados naturalistas y sus preferencias. A Sternberg no le interesa el realismo, sino la transformación de la realidad, que acota a su conveniencia, estiliza según sus necesidades narrativas y simplifica para extraer de ella belleza y emoción estética. Los medios de trabajo que utiliza en la obra que comentamos son el recuerdo, la evocación y otros. El concurso de estos elementos convierte la realidad en una instancia con una fuerte carga de fantasía y ficción.

El discurso narrativo del film se despliega en diversos planos paralelos, hace uso de comparaciones y paralelismos, se sirve de espejos que duplican imágenes, enfrenta visiones subjetivas contrapuestas, muestra espejos que generan ensueños, presenta objetos cuya visión confunde a los personajes, etc. Sternberg justifica de este modo la irrupción del ensueño y la quimera en el relato, que de ese modo moldea a placer. Por lo demás, algunos personajes actúan fingiendo para conseguir objetivos distintos de los aparentes a ojos del espectador o de otros personajes de la escena. Adviértase la importancia que tienen la medalla y otros objetos. Préstese atención al juego de apariencias que se da en varias escenas del film.
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18 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil