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La fe (1947)

La fe
Trailer
6,0
151
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Sinopsis
El padre Luis Lastra es un joven cura que cumple con su oficio en el pueblo de Peñascosa. Allí conoce a Marta, una bella feligresa muy interesada en cuestiones religiosas, tanto es así que convence al cura para que la acompañe al convento para ingresar como monja de clausura. En el camino, tienen que parar en una posada para pasar la noche y allí es donde el padre Luis deberá poner a prueba su fe. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ España España
Título original:
La fe
Duración
102 min.
Guion
Rafael Gil (Novela: Armando Palacio Valdés. Diálogos: Antonio Abad Ojuel )
Música
Manuel Parada
Fotografía
Alfredo Fraile (B&W)
Productora
Suevia Films / Cesáreo González P.C
Género
Drama
Grupos  Novedad
Adaptaciones de Armando Palacio Valdés
6
Digna película a reivindicar
Excelente y prolijo director, hombre católico y practicante, últimamente olvidado por razones políticas, Rafael Gil tiene un puñado de películas excepcionales que nada tienen que envidiar a otros cineastas con pedigrí político e intelectual reconocidos. Adaptó junto a su guionista Antonio Abad, la obra “La fe” de Armando Palacio Valdés, que ya tuvo sus problemas porque trataba de inquietudes religiosas con valentía. El film permanece como uno de los títulos más conocidos y polémicos de nuestro cine, sencillamente porque se atrevió a plasmar en imágenes el enamoramiento de una chica por un sacerdote y las dudas morales e intelectuales de este joven clérigo ante su fe, aunque lo hacía de forma elegante y respetuosa, amparándose en la cuartada cultural que le daba su origen literario, causando un escándalo en la puritana sociedad española de 1947, educada en el nacional catolicismo imperante que no podía aceptar determinados comportamientos humanos sobre el amor y la fe.

Una superproducción importante, de unos decorados estupendos del gran Enrique Alarcón, un excelente casting de actores: Rafael Durán (el sacerdote Luis Lastra) y Marta, la bella feligresa (Amparo Rivelles), que ya habían trabajado juntos en “El clavo”, otra excelente película de Rafael Gil, acompañados por el inefable Juan Espantaleón como sacerdote maduro y gruñón, con gran experiencia y humanidad, así como Guillermo Marín que encarna a ese intelectual ateo que cuestiona, remueve y agita la conciencia de nuestro protagonista, Camino Garrigó como esa entrañable y fiel ama de llaves que todos hemos añorado. Una historia audaz y muy atrevida para la época, creando una gama de interesantes sugerencias y cuestiones que cualquier ser humano se ha planteado en algún momento de su vida: “¿Quién soy? ¿Cuál es mi camino para sentirme bien conmigo mismo?”.

La película de Rafael Gil que no había tenido ocasión de ver hasta ayer, me ha parecido muy digna y honesta, tratando un tema tan serio y profundo sin estridencias y sensiblerías, quizás hoy tendría que presentarse en otro formato y estilo pero lo que permanece es el concepto sobre la conciencia del ser humano, siempre navegando en aguas procelosas, mediatizados por la sociedad que nos rodea. Cuentan que el Papa Pío XII, alabando el cine de Rafael Gil, le comentó: “Con tus películas, has hecho más por la fe que muchos sacerdotes desde el púlpito”.

Y es que en su filmografía también figuran films como: “La señora de Fátima” (1951), sobre las apariciones de la Virgen María en la pequeña localidad portuguesa. Continúa con títulos importantes como “La guerra de Dios” (1953), en la que un sacerdote que ha de ejercer su misión en un pueblo minero lleno de odios y conflicto social. Hay que destacar también “El beso de Judas” (1954), con Rafael Rivelles, donde la Pasión de Cristo es vista desde el prisma de Judas Iscariote, una autentica superproducción. Luego “Sor Intrépida” (1952), los avatares de una monja misionera en África. Y, finalmente, “El canto del gallo” (1956), con Francisco Rabal y Gerard Tichy: un sacerdote prisionero de una dictadura comunista que ha proscrito la fe y el mismo nombre de Dios. Años después, en 1977, Gil firmó "La boda del señor cura", adaptación de la novela de Fernando Vizcaíno Casas sobre la caída moral y vital de un sacerdote en la confusa década de los setenta del siglo pasado.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
¡Que se quiere meter a monja!
Pues esperemos que no. Claro que lo que hay detrás es aún peor. Sea como fuere, "La fe", película basada en la novela homónima de Armando Palacio Valdés, publicada en 1892, trata básicamente sobre la fe, como su nombre indica, con dos tramas más o menos paralelas en el pequeño pueblo de Lancia, que tienen como protagonista al Padre Luis Lastra (Rafael Durán). La primera con el ateo impenitente, Álvaro Montesinos (Guillermo Marín), y la otra, con una bella feligresa, Marta Osuna (Amparo Rivelles, que está muy guapa), que se quiere meter a monja. Así a bote pronto, guarda un notable parecido con "La Regenta" (1884-85), del también asturiano, aunque sólo a medias, Leopoldo Alas "Clarín". A medias, porque aunque sus padres eran de Asturias y él vivió desde los siete años en esa región, nació en Zamora.

En la primera historia, se entra de lleno en el debate religioso. Ahora bien, Álvaro le da un repaso al joven sacerdote hasta el punto de hacerle dudar de su propia fe. ¿Cómo soluciona el entuerto? Pues a la fuerza e in extremis. Obviamente no se aportan argumentos para convencer al incrédulo pues el hecho de que haya una persona extraordinariamente buena no es prueba de la existencia de Dios. De hecho, resulta muy difícil demostrar este extremo. Por eso hablamos de fe y creencias, que están más allá de la racionalidad. Pero la guinda (podrida) llega con la segunda trama. Percibo cierta misoginia en este relato, por Marta y la mujer de Álvaro. Sí, que está un poco tontina, se le va la olla y le hace una jugarreta. ¿Pero es para tanto? Diría que casi es culpa del resto, que no se dan cuenta de nada: SPOILER.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil