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Ocho apellidos vascos (2014)

Ocho apellidos vascos
Trailer
6,1
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Sinopsis
Rafa (Dani Rovira) es un joven señorito andaluz que no ha tenido que salir jamás de su Sevilla natal para conseguir lo único que le importa en la vida: el fino, la gomina, el Betis y las mujeres. Todo cambia cuando conoce una mujer que se resiste a sus encantos: es Amaia (Clara Lago), una chica vasca. Decidido a conquistarla, se traslada a un pueblo de las Vascongadas, donde se hace pasar por vasco para vencer su resistencia. Adopta el nombre de Antxon y varios apellidos vascos: Arguiñano, Igartiburu, Erentxun, Gabilondo, Urdangarín, Otegi, Zubizarreta... y Clemente. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ España España
Título original:
Ocho apellidos vascos
Duración
98 min.
Estreno
14 de marzo de 2014
Guion
Borja Cobeaga, Diego San José
Música
Fernando Velázquez
Fotografía
Gonzalo Fernández-Berridi, Juan Molina
Productora
Lazonafilms / Kowalski Films / Telecinco Cinema
Género
Comedia Romance Comedia romántica
3
OCHO APELLIDOS VASCOS...Y NINGÚN NOMBRE PROPIO
La mayor virtud de esta película es su existencia.
El hecho de que podamos jugar con los tópicos más extremos de las identidades patrias (la andaluza y la vasca) sin que nadie se escandalice ni ponga el grito en el cielo, indica mucho de nuestra madurez como nación (pese a quien pese). Bueno, corrijo: el hecho de que podamos jugar y hacer mofa y befa de los tópicos sobre los vascos y el nacionalismo vasco, sin que nadie se escandalice ni ponga el grito en el cielo, indica mucho del grado de normalización de ciertas cuestiones que antes eran llagas abiertas siempre dispuestas a sangrar. Y hago esta corrección, porque los andaluces han sido motivo de guasa siempre y nunca ha pasado nada.

Por esto mismo, el planteamiento de "Ocho Apellidos Vascos" es valiente, es oportuno y es oportunista.

Seguramente sea esa una de las principales razones por la que los españoles hemos acudido en masa, en una masa casi sin precedentes, a los cines a ver este producto patrocinado por Tele 5. Esa junto con la acertada fecha de estreno (entre los oscar y los blockbusters del verano) y la brutal y ejemplar campaña de marketing, la cual aplaudo y celebro.
Eso es todo lo que puedo celebrar de este despropósito, muy a mi pesar.

Siempre digo y repito eso de "el oscuro placer de ver películas malas y disfrutarlas", y siempre insisto en que "no hay que olvidar que el principal propósito del cine es entretener". Lo digo y lo mantengo. El problema es que "Ocho Apelidos Vascos" no es lo suficientemente mala, ni lo suficientemente friki, ni lo suficientemente disparatada para ser una "Peli Mala"(como Sharknado, o Xanadu o Condemor). Y desgraciadamente no es lo suficientemente entretenida para perdonarle su mediocridad (siempre desde mi punto de vista).

Esa es precisamente la palabra que mejor la define: "Mediocridad". Es dolorosamente mediocre. Es simple, que no sencilla. Es impersonal y lo peor: está hecha sin ganas.
Funciona porque el planteamiento interesa, y no por novedoso (sacar un elemento de su entorno e introducirlo en otro totalmente ajeno y hostil es uno de los argumentos básicos en la comedia desde que el cine es cine), sino por lo que explicaba al principio.Pero todos los demás elementos apenas encajan, o no lo hacen en absoluto.
Toda la película es una caída en picado desde un comienzo prometedor a un final vergonzoso, pasando por todas las situaciones "cómicas" de manual y todos los tópicos más manidos de la comedia de enredo.

Que sí, César, que ya te oigo replicarme: "que todas las historias están ya contadas". Tienes toda la razón, pero se pueden seguir contando con un poco de ganas, o al menos de formas, si no originales, sí convincentes.

Y volvemos al principal problema de gran parte del cine patrio (y mucho foráneo): el guión. La mayoría de los directores confunden el argumento con el guión. El argumento es el planteamiento, el guión el desarrollo. Una grandísima parte de las películas españolas que llevo años sufriendo se desinflan, con suerte, a la mitad de su recorrido. Pocos son los cineastas que se molestan en desarrollar sus historias, menos aún en rematarlas y en hacer que las cosas encajen. Parece que en las escuelas de cine que surgen como champiñones en este país nuestro, se olvidan de poner "El Guión" como asignatura.

La que nos ocupa hoy es un ejemplo más: hay un planteamiento interesante, aunque torpemente presentado, y ante la incapacidad (o la falta de ganas) de su director de desarrollarlo de una manera convincente (o alocadamente convincente) se refugia en un enredo de principiante, del cual no sabe cómo salir, aunque todos intuímos (y tememos) desde el principio cómo lo va a hacer: a la fuerza y sin lubricante.

Lo que salva este producto del descalabro total es el monologuista Dani Rovira, con sus inspirados monólogos y su desparpajo, y Karra Elejalde dando vida la único personaje creíble de toda la historia.

Carmen Machi muy bien haciendo de Carmen Machi, y de Clara Lago...llamarla actriz sería insultar al resto de la profesión (Elsa Pataki incluída).

Aún con todo:
- sí, hay unas cuantas situaciones capaces de arrancar risas, e incluso carcajadas y
- sí, resulta entretenida (a ratos).

Pero me duele pensar que ésto es lo que el público está esperando del cine español para llenar las salas. Me duele pensar que el cine también, como casi todos los ámbitos de poder, está en manos de los mediocres. Y me duele pensar que sean los sub-productos como este los que vayan a salvar al cine español de las aguas en que él sólo se ha sumergido.

Robándole una cita a mi amigo Regino Mateo y parafraseándola: "no es lo mismo hacer películas que hacer cine"
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2
El perro verde
No soy un experto cinéfilo, pero pocas veces me había sentido tan fuera de juego en una sala de cine: un auténtico perro verde. Leyendo las críticas en Filmaffinity, esta sensación se acrecienta, y voy cogiendo tonos atornasolados. La película no me gustó (con la honrosa excepción de alguna situación francamente buena): las bromas oscilaban entre "muy fáciles" y "todavía más fáciles" y la sobreactuación caricaturesca de los actores me exasperaba; esforzándome por contagiarme de las constantes risas que me rodeaban y de aquella señora de la última fila que disfrutaba de la película de su vida... pero fui incapaz.

O me hago mayor y se me está agriando el carácter y no tengo el buen humor del que solía fanfarronear o... ¡hay algo que se me escapa!.

Justo después de terminar de ver Breaking Bad (nada que ver en cuanto a género, por supuesto) me enfrento a este engendro y se me cae el alma a los pies... pero el tema empeora después de leer algunas críticas en las que se ensalza la frescura del guión y... la figura salvadora de esta película para la industria cinematográfica patria!

Aaaagg... por favor, ¡decidme que no me estoy volviendo loco! ¿¿De verdad es tan buena y me lo he perdido??
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