arrow

Conociendo a Julia (2004)

Conociendo a Julia
Trailer
6,6
5.381
Votar
Plugin no soportado
Añadir a listas
Sinopsis
Londres, 1938. La bella y seductora Julia Lambert se encuentra en su apogeo físico y profesional. Sin embargo, tanto su brillante carrera teatral como su matrimonio con el atractivo empresario Michael Gosselyn empiezan a aburrirla y echa de menos la novedad, la emoción. Precisamente entonces entra en escena Tom Fennell, un apasionado admirador que resulta irresistible para la actriz. Julia piensa que quizá un romance pueda servirle para superar su crisis, y decide vivir una apasionada relación. Sin embargo, la relación con su joven amante no sale como esparaba. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
  Ver reparto completo
Año / País:
/ Canadá Canadá
Título original:
Being Julia
Duración
105 min.
Guion
Ronald Harwood (Novela: W. Somerset Maugham)
Música
Mychael Danna
Fotografía
Lajos Koltai
Productora
Coproducción Canadá-Estados Unidos-Hungría-Reino Unido; Myriad Pictures / Serendipity Point Films / First Choice Films / Hogarth Productions. Distribuida por Sony Pictures Classics
Género
Drama Comedia Romance Teatro Años 30
Grupos  Novedad
Adaptaciones de W. Somerset Maugham
"Ironía y sofisticación. (...) Una comedia ejemplar (...) que devuelve al cine su emocionante y hermosa definición de fábrica de sueños."
[Diario El País]
"Muy buena. (...) Excepcional muestrario de las entretelas del teatro"
[Diario ABC]
7
Encantada de conocerte, Julia
Película no apta para público esencialmente palomitero, "Conociendo a Julia" es una elegante comedia dramática que rescata la esencia del cine para adultos (en el buen sentido de la palabra), retratando el mundillo teatral londinense de los años 40 con una buena dosis de mala leche. Julia Lambert es una bella y madura actriz en crisis, que inicia una relación con un jovenzuelo arribista. Tras aprovecharse de ella, el muchacho en cuestión inicia otro romance con una aspirante a actriz a la que pretende introducir como co-protagonista en la obra de su antigua amante. Ante semejante desaire, Julia no tardará en desatar una inesperada venganza.

La trama, aparentemente vulgar, tiene como epicentro al maravilloso personaje de Julia (deslumbrante Bening, a la que hay que oír en V.O.), la perfecta encarnación de la actriz genial y egocéntrica cuya identidad real está tan sepultada por el peso de todas sus identidades ficticias que plantea cada momento de su vida como una escena teatral, apropiándose de frases de sus propias obras para resolver conflictos amorosos y familiares. Los satélites que orbitan alrededor del planeta Julia -su marido, su amante, su hijo, su mejor amigo - no son más que pálidos trasuntos de la realidad que se contraponen con la brillantez, la belleza y la complejidad del mundo de sueños al que ella pertenece. Esa misma debilidad de los personajes "reales" es lo que provoca que algunas partes de la película se queden blandas y sin interés. Sin embargo, a pesar de ciertos altibajos en la trama, lo cierto es que la fuerza centrípeta del personaje principal arrastra al espectador hasta un final brillante, en el que no queda otra opción que levantarse y aplaudir.
[Leer más +]
23 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Julia por Bening: mujeres fabulosas
Cada vez que veo esta película doy gracias por la existencia del dvd: me permite retener, repetir, dejar en cámara lenta, saborear cada mohín, cada susurro, cada lágrima, amago de sonrisa y variadas carcajadas de una actriz que, siempre formidable, no había tenido ocasión de componer un personaje parecido. Más aún: componer como si de una sinfonía se tratara, muchas melodías de tiempos idos, porque aquí se trata de recrear una diva de los años treinta, un tipo de star que ya no existe y que dudo que la propia Annette Bening haya conocido personalmente.
Esta diva divertida y compleja fue un estigma para el buen teatro porque todo giraba en torno a la primera actriz de un modo caprichoso, en contra de los contenidos previstos por los poetas dramáticos. Pero, eso sí, a menudo el destrozo que hacía de las obras lo interpretaba con tal talento que convertía en éxito un auténtico tostón.
Esta Julia fue descrita por William Somerset Maugham (1874-1965) en el mismo año 1937 en que transcurre la acción, en una novela breve titulada “Teatro”, el teatro que él conocía como autor de enorme éxito, muchas veces víctima de divas como ésta o agradecido servidor, suplicante para lograr que una actriz de este tenor protagonizara una obra suya. Por eso el retrato está lleno de simpatía, y el propio WSM se reserva el papel de un gran amigo de la divina que no puede ser su amante … porque “soy del otro bando”, ante lo que Julia reacciona con una de sus espléndidas carcajadas, besándola y abrazándole fraternalmente. Con los años SM dejó el teatro y pasó a convertirse en un novelista también de mucho éxito.

Annette Bening da lo mejor de sí para entrar y salir de esa clase de actuación ya perimida, reconvirtiendo aquel talento en uno nuevo, uno poderosamente seductor que le permite hacer lo mismo que su personaje: pasar de la humillación al triunfo, de la pérdida de afectos a la reconquista de los más profundos para, finalmente, reconciliarse con lo más sereno y sabio de sí misma.

En este homenaje al teatro, SM no se priva de fustigar sus zonas más vulnerables de cinismo y oscuros intereses, pero al mismo tiempo recupera el hechizo de este arte mayúsculo, cosa que el director húngaro Istvan Szabó ya había logrado con éxito trece años antes, “Cita con Venus”, donde una espléndida Glen Close encarnaba a una diva de la ópera. Pero mientras aquélla giraba sobre el teatro cantado y tenía ambiciones de reconciliación social europea, “Conociendo a Julia” juega el delicioso juego de la comedia de enredos amorosos a la manera de entonces con la disciplina de hoy, disciplina rigurosa de todo el equipo de producción encabezado por un reparto de primera.
Junto al extraordinario despliegue de facultades de Annette Bening, humildes actorazos componen sus partes, por pequeñas que sean, como Jeremy Irons y Michael Gambon.Todo felizmente musicado por Michael Danna, el canadiense que suele envolvernos en la misteriosa fascinación de las películas de Atom Egoyan.
[Leer más +]
16 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil