arrow

La ceremonia (1971)

6,9
126
Votar
Plugin no soportado
Añadir a listas
Sinopsis
Un estudio fascinante sobre la época de la Segunda Guerra Mundial y de la postguerra en Japón, a través de los ojos de un joven perteneciente a una familia poderosa. Es quizá el trabajo más autobiográfico del director. En efecto, Oshima creció durante esa época, en circunstancias similares, y era descendiente de una importante familia de samuráis. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
  Ver reparto completo
Año / País:
/ Japón Japón
Título original:
Gishiki (The Ceremony)
Duración
123 min.
Guion
Nagisa Oshima, Mamoru Sasaki, Tsutomu Tamura
Música
Tôru Takemitsu
Fotografía
Tôichirô Narushima
Productora
Art Theatre Guild / Sozosha / Daiei Studios
Género
Drama Familia
6
Gishiki
Cuando se habla del cine de Nagisa Oshima es normal que en primer lugar se mencione “El imperio de los sentidos” (1978). Sobre todo, más que por la calidad del film, por la polémica que acompañó a una película a cuya versión sin censura, creo, aún no se puede acceder en Japón. En segundo lugar, seguramente, se mencionará “Feliz Navidad, Mr. Lawrence” (1983), que es mejor película, desde luego desde un punto de vista occidental, porque es bastante más asequible y/o entendible. No ocurre así con otras películas del director japonés porque, o bien resultan demasiado “experimentales”, o bien resultan que, pretendiendo ser críticas con la transición/decadencia de la sociedad japonesa más tradicional después de la segunda guerra mundial, lo hacen centrándose en aspectos tan específicos y arraigados de dicha sociedad que pueden ser conocidos con poca profundidad por todo aquel que contemple estas películas desde fuera. Y este es el caso de “La ceremonia” (Gishiki, 1971).

La película se estructura en torno a una serie de flashbacks que escenifican una serie de ceremonias familiares, dos bodas y tres funerales, dentro del poderoso clan Sakurada. Dentro de esta familia los personajes centrales son Masuo, que es el narrador de la historia, su prima Ritsuko y su primo Terumichi. La base de la historia está en las relaciones entre estos personajes y sus familiares más directos, la madre de Ritsuko o la cabeza del clan, el abuelo, causante de su fortaleza y de su degradación. Oshima no se anda con sutilezas a la hora de mostrar la decadencia de una familia de estructura cuasi medieval donde la “pureza de la línea familiar” se asienta en la endogamia, el incesto, el suicidio o la inducción al mismo, cuando no directamente el asesinato. Hay en las reuniones ceremoniales una mezcla de hermanos, medios hermanos y primos que resulta por momentos de difícil comprensión. Las ceremonias, que tienen lugar en diferentes años a lo largo de un par de décadas, muestran el declive, la pérdida de la importancia, de la fuerza de la familia hasta el punto de terminar resultando todo mera fachada. Muy reconocida es en la película la ceremonia de una de las bodas, sin embargo resulta mucho más notable, y muy bien filmada, la fascinación por el erotismo y la provocación de Oshima en una escena de iniciación/voyerismo.

Bueno, al menos entiendo lo que Oshima está mostrando. Pero la verdad es que cuesta llegar a simplificar la historia a lo que parece fundamental, bajo mi punto de vista. Hay demasiadas disquisiciones existenciales de Masuo, personaje al que casi me cuesta entender, o conversaciones a las que cuesta encontrar sentido, aparte de que no son muy fluidas, y esto es muy japonés y la película se resiente de ello. También me resulta complicado de entender o de encontrar sentido a las críticas políticas que seguro que Oshima está realizando, por ejemplo, en una de las bodas cuando cada uno de los invitados canta una canción, pero esto es fruto del desconocimiento. El caso es que hay momentos en que la película parece que avanza poco y se hace pesada.

No se puede negar que está bien filmada para transcurrir casi todo en interiores. No obstante se percibe alguna “moda” de la época como es el uso del zoom para acercarse a los rostros de los actores. La disposición de las personas en las ceremonias se muestra y se entiende porque la cámara baja al suelo o se eleva cuando tiene que hacerlo, pero la puesta en escena me resulta excesivamente rígida y teatral en buena parte de las escenas corales. En cualquier caso, es una película cuando menos interesante.
[Leer más +]
Sé el primero en valorar esta crítica