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Calle River, 99 (1953)

7,1
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Sinopsis
Ernie Driscoll es un ex-campeón de boxeo que trabaja como taxista. Su monótona vida se ve alterada cuando se entera de que su mujer mantiene relaciones íntimas con un mafioso, que acaba de apoderarse de una fortuna en diamantes. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
99 River Street
Duración
83 min.
Guion
Robert Smith (Historia: George Zuckerman)
Música
Arthur Lange, Emil Newman
Fotografía
Franz Planer (B&W)
Productora
Edward Small Productions
Género
Cine negro Drama Crimen Boxeo Cine independiente USA
7
En defensa de la sencillez
Me ha gustado mucho esta primaria, por poco pretenciosa, Calle River. Hace gala de un encanto y un interés cómplice para con lo que se narra en todo momento presentes. Y es que, si bien reconozco que probablemente todo se líe en exceso y se remate de forma un tanto fácil, no hay lugar ni para el aburrimiento ni para la sensación de que te han tomado el pelo, pues reconozco también que al acabar muchas cintas de la época me queda ese regusto a representación centrada en trascender que tanto me molesta. No ha sido así en este caso. Será por eso que a esta, para mí, muy buena muestra de cine negro la tildan de "serie B". Ahora que siendo así, bienvenida sea. Pero eso quisieran.

Baste apuntar un par de detalles más: las interpretaciones para nada sobreactuadas; la colosal escena del teatro; el final rememorando ciertas fobias; la dirección solvente; la fotografía hermosa; la sensualidad irradiada por la protagonista; la masculinidad que desprende su compañero, maltratado por la esencia negra de la obra; la sorprendentemente alta dosis de violencia; la camaradería del entrañable viejo; la absorbente trama; el...

Pues eso, que la vean.
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11 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
LA ÚLTIMA REVANCHA DE ERNIE DRISCOLL
Hace un par de años no sabía ni quién era Phil Karlson, por lo que haber descubierto su filmografía es una de las mejores experiencias cinematográficas que he tenido últimamente, especialmente por sus magníficas incursiones en el género negro, donde esta "Calle River 99" brilla a gran altura, junto con "Kansas City Confidential" o " The Phenix City Story".

Recurriendo a la arquetípica figura del boxeador fracasado atrapado en un matrimonio infeliz, la película nos cuenta la peripecia en la que se ve envuelto Ernie, que sin haberlo buscado, se topará con la infidelidad de su esposa, y a través de esta, con un robo, algunos crímenes y un variado muestrario de rufianes, a cada cual peor.

Leo que a algunos usuarios les parece que la narración adolece de ciertas debilidades o incongruencias, y es posible que estén en lo cierto, pero la verdad es que, en mi experiencia con este género, ese aspecto siempre me ha parecido secundario. Quiero decir que incluso en grandes clásicos de esta temática, películas hoy míticas e indiscutibles, se dan estas incongruencias o cabos sueltos -recordemos, por ejemplo, "El Sueño Eterno" de Hawks- sin que esto merme su calidad, y es que esta se debe, fundamentalmente, a la creación del ambiente adecuado (la noche urbana, con sus garitos, puertos y bajos fondos) y de los personajes que lo encarnan (perdedores, detectives, mujeres fatales, rufianes, etc). De ambos aspectos está muy bien servido este filme, enteramente nocturno y generosamente plagado de personajes que responden a los modelos anteriormente apuntados.

Si perfilar el carácter de los personajes es fundamentalmente una labor propia del guión, la generación o recreación del ambiente adecuado se convierte en la cuestión formal más importante de este tipo de películas, circunstancia que potencia la relevancia de la fotografía, el montaje y la composición del plano (o lo que es lo mismo; de la luz, el ritmo y la mirada). Karlson demuestra en todo momento hasta qué punto domina estos tres parámetros, siendo magnífica la labor del director de fotografía, Franz Planer, y muy notables -por su ritmo y violencia desatados- las escenas de pelea, desde el combate inicial (rodado a pie de Ring y con expresivos primeros planos) hasta el último, en la pasarela del barco; en muchos planos recurre a efectivos y sugerentes contrapicados, rasgo estilístico presente en otras películas suyas, aunque aquí más acentuado.

Con notables interpretaciones de todo el reparto -sobre todo Evelyn Keyes- y un par de giros argumentales verdaderamente originales -en los que realidad y representación se confunden-, el filme se disfruta de principio a fin.
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10 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil