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Cadena perpetua (1994)

Sinopsis
Acusado del asesinato de su mujer, Andrew Dufresne (Tim Robbins), tras ser condenado a cadena perpetua, es enviado a la cárcel de Shawshank. Con el paso de los años conseguirá ganarse la confianza del director del centro y el respeto de sus compañeros de prisión, especialmente de Red (Morgan Freeman), el jefe de la mafia de los sobornos. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
The Shawshank Redemption
Duración
142 min.
Guion
Frank Darabont (Relato: Stephen King)
Música
Thomas Newman
Fotografía
Roger Deakins
Productora
Columbia Pictures / Castle Rock Entertainment
Género
Drama Drama carcelario Amistad Años 40 Años 50 Película de culto
Grupos  Novedad
Adaptaciones de Stephen King
"Un clásico del cine carcelario que huye del espectáculo barato para ahondar en la amistad de la pareja protagonista"
[Diario El País]
10
El mejor desenlace de la Historia del Cine
De las 7 nominaciones que recibió no se llevó ninguna. Competía contra dos colosos como Pulp Fiction y Forrest Gump y aún así nadie la tachó de perdedora. Porque todos los que la hemos visto sabemos que pulula por la cima de las más grandes películas jamás filmadas. Yo estuve dos horas y media pegado a la butaca del cine sin apenas pestañear, saboreando todos los minutos y suplicando que fuese más larga, pues me daba cuenta que la estaba viendo virgen y que ésto era una obra maestra. La cara del personal saliendo de la sala tampoco se me olvida: la de la satisfacción idiota. Cara de tonto feliz. Feliz por haber sido participe de algo grande, y de tonto porque todavía no puedes comentar nada hasta que se vaya esa sensación tan agradable.

Pero lo más grande es la última media hora. Cuando estaba pidiendo a dios sabe quién, que Cadena Perpetua durara más tiempo, me regalaron el que para mí es el mejor desenlace de la Historia del Cine, por la duración de su metraje, por como ata cada uno de los cabos y por estar espléndidamente filmada. Media hora que nos dejó fascinados, insisto, a las mil personas que llenábamos la que entonces -ya desaparecida- fue la sala más grande de Donosti. El boca a boca fue el éxito más contundente de Cadena Perpetua. "Ey, tenéis que ir a ver esa película, es alucinante..." O algo así, supongo.

Basada en un cuento de Stephen King, Darabont adaptó un guión magistral en el que era su debut. Este film, dicen los mentideros, impresionó sobre todo a adolescentes y veinteañeros por contar una de las mejores historias de amistad entre hombres. Acostumbrados a ver tipos duros que chocaban los cinco, forzados aquí a mirar con otros ojos a los protagonistas y su historia, simplemente alucinaron. Personalmente, creo que es la historia más hermosa nunca contada sobre la amistad entre dos hombres. Morgan Freeman, como luego hiciera en Million Dollar Baby, es el personaje principal que nos narra durante todo el metraje las andanzas de su amigo, del que al final te das cuenta, que no sabías nada.

Creo que Morgan Freeman hace el papel de su vida aquí, y no en Paseando a Miss Daisy o en Million Dollar Baby. Lo mismo de Tim Robbins, su expresividad ausente creo que le venía como anillo al dedo al personaje de Dufresne. Los secundarios, todos de lujo: el alcaide perfecto, el capitán de celadores ídem, James Whitmore -el viejecito- inolvidable, la timba de presos que acompaña a nuestros amigos otro tanto. Todos perfectos. Una gran dirección con todos ellos. Nadie pienso que lo ponga en duda.

En resumen, una obra maestra como la copa de un pino. Un film que, aunque no te enseñe nada nuevo, te hace amar el cine como pocos. Una fotografía acertadísima, un montaje excelente y una adaptación colosal. Requeterequeterecomendable.

OBRA MAESTRA

"Lo más gracioso es que cuando entré en prisión, yo era un hombre bueno y honrado; y aquí, me he convertido en un ladrón."
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965 de 1115 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
El día en el que fui a ver "Cadena Perpetua"
Me gusta mucho ir al cine. No me refiero tan sólo a ir a ver las películas, sino también a toda la parafernalia, las palomitas, arrebujarme en el asiento, agarrarme del brazo del compañero de al lado cuando me asusto, sestear apaciblemente cuando la película es un tostón (nunca he dormido mejor que en una sala de cine) y por encima de todo –y ésta es la razón principal por la que continúo yendo al cine- esa sensación de inminencia maravillosa, cuando se apagan las luces y empiezan a desencadenarse los primeros títulos de crédito: la sensación de que, hoy, quizás, va a suceder algo extraordinario.
A pesar de que la inmensa mayoría de películas que voy viendo son perfectamente olvidables, nunca he debido perder la esperanza, porque, a día de hoy, sigo emocionándome cuando la sala de cine se queda totalmente a oscuras y en silencio y se ilumina la pantalla y entonces empieza la música, las palabras, las imágenes y me preparo para olvidarme del mundo durante un buen rato...y ¿quién sabe?. A veces, sucede algo más.
A veces, muy raras veces, sucede lo inimaginable. Que es ir a ver “Cadena Perpetua” al cine, por primera vez, catorce años, y permanecer 142 minutos con los ojos abiertos de par en par, completamente abducida, seducida, absorbida, emocionada. Llorar, reír, implicarte emocionalmente en todo lo que está ocurriendo en la pantalla, volcarte en unas vivencias ficticias que, en el transcurso de dos horas te parecerán más reales que las tuyas propias. Obtener las pautas a partir de las cuales empezarás a distinguir gran cine de cine mediocre.
Darse cuenta, en definitiva, que el día en que fuiste a ver “Cadena Perpetua” fue, sin lugar a dudas, un día extraordinario.
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493 de 553 usuarios han encontrado esta crítica útil