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Life Feels Good (2013)

Life Feels Good
Trailer
7,3
406
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Sinopsis
Narra la historia de Mateusz, un hombre de 30 años que padece parálisis cerebral y, dentro de sus limitaciones, lleva una vida relativamente normal. Acaba de ser internado en un centro de salud mental, donde determinarán su nivel de discapacidad. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Polonia Polonia
Título original:
Chce sie zyc
Duración
100 min.
Estreno
9 de octubre de 2015
Guion
Maciej Pieprzyca
Música
Bartosz Chajdecki
Productora
Tramway Film Studio
Género
Drama Discapacidad Basado en hechos reales
8
El cine polaco esta pisando fuerte
Últimamente el cine polaco esta pisando fuerte en este FICXixon, el año pasado “Ida” dejo el pabellón bien alto alzándose con 5 galardones y regalándonos una de las mejores películas que han pasado por aquí, este año no ha defraudado, “Life feels good” es hasta el momento lo mejor que hemos podido ver, la historia real de Mateusz un paralitico cerebral al que diagnosticas que es incapaz de comunicarse ni de tener emociones y que consideran como un vegetal.
Dentro de la dureza de la trama, su director Maciej Pieprzyca no busca la lagrima fácil, al contrario, se aleja del sentimentalismo para otorgar un tesón y una fuerza de voluntad expresada en una voz en off de los pensamientos de Mateusz.
“Life feels good” rebosa humanidad por los cinco sentidos, y aunque es inevitablemente encontrar una semejanza con la maravillosa “La escafandra y la mariposa” de Julian Schnabel, son totalmente opuestas, acompañada de una maravillosa banda sonora de Bartosz Chajdecki, de una utilización continuada del plano fijo que permite a su protagonista, el actor Dawid Ogrodnik realizar una impresionante interpretación (que a ciencia cierta será premiada en este festival)
“Life feels good” es un canto a la vida, a las ganas de vivir, disfrutar de los placeres y descubrir como dice el protagonista “que las dos mejores cosas que ha creado Dios, son las tetas y las estrellas”


http://ultimapelicula.blogspot.com.es/2014/11/52-festival-internacional-de-cine-de_25.html
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10 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Una lección magistral de vida.
Preciosa y entrañable historia sobre la vida. La vida, desnuda y simple, como la de una bacteria o un virus. Vivir. Vivir. Como sea y en las condiciones que sea.
Es la aventura vital y real de un enfermo de parálisis cerebral que incapacitado para la comunicación y ante la ignorancia de sus familiares debe aguantar durante 26 años una existencia en la mayor de prisiones que puede haber y más pequeña. Su cerebro. Los barrotes de su cárcel no son unos trozos de hierro rodeándole o unas instalaciones que no le permitan disfrutar de lo que se puede llamar “libertad cotidiana”, si no que sus barrotes son unos débiles y finísimos filamentos que indóciles y rebeldes se han declarado en huelga en su cerebro, impidiéndole simplemente ser.
Pero el cariño de su padre, entrañable personaje, siembra en él un mundo que a pesar de todo merece la pena vivir. Es la Polonia de Walesa, de la apertura democrática del país, pero para nuestro protagonista como si fuese el inicio del mundo. A su alrededor todo se desliza porque así tiene que ser. Todo está bien.
Son conmovedores sus intentos de demostrar que no es un vegetal. Ese pasador del pelo. Intentos que para cada uno de nosotros se repiten de manera incesante desde que nos levantamos cada día hasta que nos acostamos pero que a él se le presentan de lustro en lustro. Y nunca ante interlocutores avispados. Esa vecina adolescente que pasa por su vida como una desoladora oportunidad o esa voluntaria que lo utiliza de manera implacable para sus propios planes de venganza frente al padre. Hasta que llega la oportunidad de poder expresar por primera vez quién es.
Y por fin tomar decisiones y elegir conscientemente. Eso que hace a los seres humanos definitivamente distintos a cualquier otro ser vivo. Dónde quiero vivir y estar. Quién quiero ser.
Todo esto en un guión en el que no falta el sentido del humor, a pesar de todo. En el que hay escenas de una intensidad demoledora. La apetencia sexual que le sirve a nuestro protagonista para hacer chistes también sirve para construir una imagen de la impotencia más desoladora que pueda haber. O esa despedida de su primer amor por la rendija que deja la puerta al ras de suelo. O la toma de conciencia de su madre de que durante 26 años ha estado ignorando a un hijo al que ha dedicado toda su vida pero al que nunca supo entender. Y esas postales de su hermano marinero, que van llegando desde diferente partes del mundo, tan remotas para él como La Osa Mayor que su padre le mostró de pequeño.
No hay palabras para elogiar el trabajo de interpretación del protagonista que no sólo se mete mentalmente en el papel de un enfermo de parálisis cerebral dándole toda la veracidad y credibilidad posible si no que físicamente raya el prodigio con unas contorsiones que me estaban haciendo daño a mí en la espalda. Mención especial merece la escena que se desarrolla frente al tribunal que está examinándolo para evaluar su capacidad o incapacidad mental y en la que el protagonista decide tomar las riendas de su destino. Memorable esa especie de baile de la cobra. Excepcional.
Y si van a ver la película no se pierdan los créditos del final, una costumbre muy popular en nuestros cines, pues se perderán la prueba del algodón de que esta historia ha merecido mucho la pena verla. Imprescindible. Aviso.
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7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil