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Un día en las carreras (1937)

Un día en las carreras
Trailer
7,7
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Sinopsis
La propietaria de un hospital (Maureen O'Sullivan), que se encuentra en una delicada situacion financiera, se ve obligada a depender del dinero de una paciente millonaria (Margaret Dumont) o ceder el negocio a un ambicioso magnate. Es entonces cuando entran en escena los hermanos Marx. Groucho es veterinario, pero se hacer pasar por médico para mantener en el hospital a la hipocondriaca ricachona. Como esto no es suficiente, deciden apostar por su caballo para conseguir el dinero necesario. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
A Day at the Races
Duración
111 min.
Guion
Robert Pirosh, George Seaton, George Oppenheimer
Música
Walter Jurmann, Bronislau Kaper, Franz Waxman
Fotografía
Joseph Ruttenberg (B&W)
Productora
MGM
Género
Comedia Caballos Hípica
8
¡¡¡Esterilización ante todo!!! (7.8)
Como las películas de los Marx repiten los conceptos, yo repetiré mi crítica de siempre: sobra el galán cantarín de turno. La fiesta del agua bien podrían habérsela ahorrado, aunque se escapa la graciosa escena en la que Groucho cambia de pareja constantemente durante el baile.
Esta vez el número del piano está interesante, y es curiosa (que no graciosa) la "transformación" en arpa, que en sí es un número aburrido. El mejor número musical es, sin duda, el de los negros, con ritmo, con buena coreografía y con un negro gordo ESPECTACULAR.

Y a pesar de los inconvenientes de siempre, ésta es una de mis películas favoritas de los Marx. La sonrisa no desaparece, los diálogos son muy frescos y las situaciones, de lo más alocadas. La mejor de todas es la del reconocimiento de la Sra. Upjohn, aunque tampoco me olvido del reconocimiento de Harpo, del timo de los libros de claves, de Chico y Harpo intentando evitar la encerrona de la señorita Flo Marlowe, etc.

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Inolvidable cuando Groucho le indica al caballo las aspiraciones y espiraciones que debe hacer mientras le ausculta.

"Por usted le haría el amor a un cocodrilo." (Groucho Marx)

"En realidad soy veterinario. Pero cásate conmigo y ya no miraré a otro animal." (Groucho Marx)

Ayudante: ¿No sabe esa señora que es usted veterinario?
Dr. Hackenbush: No. Está tan enamorada de mí que no sabe nada (por eso está enamorada de mí).

Groucho intenta tomarle el pulso a Harpo: "O se ha muerto o se ha parado mi reloj".
Groucho evita que Harpo se beba un frasco de veneno: "¡No se beba eso, cuesta cinco dólares la onza!".

Sra. Upjohn: Supongo que no pondrá en duda la capacidad del doctor.
Whitmore: No, no es eso. Pero para dirigir un sanatorio hacen falta unas facultades especiales.
Dr. Hackenbush: No busquen más. Soy el médico que ha recorrido más facultades en su vida.
Srta. Standish: A mí me basta con la recomendación de la Señora Upjohn, así que, con su permiso, voy a traer al resto del personal.
Dr. Hackenbush (dirigiéndose a Whitmore): ¿Por qué no va usted también y me trae algo, como por ejemplo su dimisión?
Whitmore: Dígame, doctor Hackembuch, ¿cuáles son exactamente sus conocimientos médicos?
Dr. Hackenbush: Mmm... ¿de medicina?
Whitmore: Sí, dígame dónde cursó sus estudios médicos.
Dr. Hackenbush: Oh, pues... por de pronto estuve cuatro años en Bassat.
Sra. Upjohn: ¿En Bassat? ¡Esa es una universidad de chicas!
Dr. Hackenbush: Lo descubrí al tercer año. Y eso porque se me ocurrió un día ir al solárium. ¡Bah!, mi experiencia en medicina no ha tenido especial interés, excepto cuando la epidemia de gripe.
Whitmore: ¿Y qué pasó entonces?
Dr. Hackenbush: Que cogí la gripe.

Sra. Upjohn: ¿Te gustaría a ti que yo dejara de bailar contigo?
Dr. Hackenbush: Me gustaría que dejaras de bailar sobre mis pies.
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28 de 35 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Tratado de anarquía
Todo un canto puro y humano a la anarquía. No importa hacer el tonto, fingir quien no se es, caerse en el agua y empaparse, tener que perder una rubia despampanante o mancharse de grasa el rostro para pasar desapercibido, todo es por una causa suprema, todo por amistad.

Humanismo de altos vuelos. Hay quien prefiere casinos en lugar de sanatorios. Y hay quien no. La riqueza es una hipocondría difícil de curar. Hay quien sólo escucha lo que le interesa. Grouxo lo sabe muy bien. Pero a estos genios les importa un pimiento los convencionalismos y las costumbres. El sombrero agujereado frente al smoking. Todo es una mera apariencia, un artificio, pero cuando harpo toca el arpa todos callan: ha hablado el corazón. Como los chavales que siguen la flauta de harpo. Saben a quién deben seguir. Y saben cómo hacerlo, a pesar de todo.

Los animales tienen más sensibilidad que muchas personas. Recurren a lo esencial. Como el caballo número siete, a él no le engañan las apariencias. Al final gana siempre el mejor jinete, aunque sea el más pequeño (de estatura). Pero eso no importa. La suerte acompaña siempre a los hombres transparentes. A ellos no les hace falta hablar. Se les conoce por sus actos.
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26 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil