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París nos pertenece (1961)

París nos pertenece
Trailer
7,0
671
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Sinopsis
Una estudiante de literatura acude a una fiesta. Allí conoce a un americano y a un director de teatro. Tras la fiesta, su vida ya no será la misma. Notable drama que supuso el debut en la dirección de Jacques Rivette, crítico de cine de la revista "Cahiers du Cinéma". (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Francia Francia
Título original:
Paris nous appartient
Duración
141 min.
Guion
Jean Grault, Jacques Rivette
Música
Philippe Arthuys
Fotografía
Charles L. Bitsch (B&W)
Productora
Ajym Films / Les Films du Carrosse
Género
Drama Intriga Nouvelle vague Thriller psicológico Teatro
10
El debut más inquietante de la Nueva Ola
Rivette, ajeno a modas y a exigencias de nadie, rueda con cuatro duros la que sin duda es la ópera prima más inquietante de toda la corriente de la Nouvelle Vague, un drama estudiantil crítico sobre la paranoia del amenazador mundo moderno con elementos de thriller, angustioso, sumido en un extraordinaro ambiente de opresión y onirismo y con numerosos toques simbólicos y surrealistas. Abierto a miles de lecturas, aun sigue siendo un filme absolutamente desconcertante y extraño, una obra de suspense inclasficable y originalísima, y que además se mantiene igual de fresca que en su estreno.
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29 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
La antieconomía de medios
Jacques Rivette transmite en esta película el modo de hacer básico de la nouvelle vague, con su recorrido lírico por los escenarios de París y esos personajes tomados del día a día (aunque sea, como en este caso, para tramas no realistas), esas emotivas escenas de de jóvenes con aspecto inocente y a la vez muy ambicioso, en reuniones e iniciativas sencillas pero de aire trascendente, o transitando sobre calles y ante monumentos de gran atractivo. Pero, al contrario de lo que sucede con Resnais, Godard y Truffaut, que recogen frutos palpables en sus planteamientos más audaces, la experimentación de Rivette parece quedar en el filo entre lo ridículo y lo maravilloso y depender demasiado del estado de ánimo y la buena voluntad del espectador. La supuesta conspiración que en esta película lo centra todo está tan zafiamente dibujada (probablemente a propósito) que no puede tomarse en serio ni en sí misma ni como trampolín para la divagación existencial. En cualquier caso, lo expuesto no parece justificar las dos horas de metraje y aunque, como Rivette, se alarguen las cosas para llevar la contraria a la norma de la economía de medios, uno no encuentra fácilmente la gracia a la labor de apartar cintas, rasgar papeles y abrir cajas y cajas de un regalo que al final, si no está vacío del todo, contiene simplemente algo que cabe en una caja de cerillas.
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10 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil