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Blood Feast (1963)

Sinopsis
Un proveedor de comida egipcio mata a varias mujeres en los suburbios de Miami con el fin de usar las partes de sus cuerpos para revivir una diosa egipcia durmiente, mientras un inepto detective intenta detenerlo.
Director
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Blood Feast
Duración
67 min.
Guion
Allison Louise Downe
Música
Herschell Gordon Lewis
Fotografía
Herschell Gordon Lewis
Productora
Friedman-Lewis Productions Inc.
Género
Terror Gore Slasher Serie B
5
El nacimiendo de un género
Empieza la película: un decorado austero (casi teatral), una chica guapa, una ducha, un asesino que irrumpe de forma abrupta. La música perturba, es muy rara. Lo explícito del crimen revela su propia paradoja: a fuerza de querer ser hiperrealista, se acaba logrando algo parecido a la abstracción. La sangre, la pierna cercenada, esa mano resbalando por la superficie de la bañera: Gordon Lewis se reafirma no sólo como poeta extraño de la violencia, sino como maestro del artificio, como instigador de una forma de representar la muerte y el sufrimiento lindante con el onirismo. Su cine es una pesadilla de celuloide barato, sonidos extraños y malos actores. Su cine fascina tanto como el grotesco gore que lo hizo legendario.

Blood Feast fue la primera piedra que asfaltó su camino al éxito. Utilizó una historia vulgar y corriente, se apretó el cinturón con el presupuesto y supo darle a la gente todo aquello que quería ver: mujeres guapas, suspense y toneladas de sangre e higadillos. Su gran visión comercial chocó con sus limitados conocimientos del medio. Lewis planifica las escenas de diálogo como si aún estuviéramos en la etapa del cine mudo, contrata a un elenco que recita sus frases de cabeza, sin convicción alguna, y anula el cerebro del espectador dando masticada una historia que podría entender un niño de cinco años (inolvidable, en este sentido, el epílogo de la película: breve explicación para subnormales).

No es una buena película ni de cachondeo, pero contiene aquello que amo del cine de Lewis, y que bien podría resumirse en una mínima panorámica: la que describe, con parsimonia, el cuerpo mutilado de una joven obsesionándose con los detalles. Su cine parece una broma, pero transmite un mal rollo que a mí me resulta hipnótico. Quizás no fuera su intención, quizás todo es fruto de sus limitaciones. Lo que es claro es que con Blood Feast triunfó, más en un sentido conceptual que cinematográfico: ¡HE INVENTADO UN GÉNERO! ¡HE INVENTADO UN GÉNERO!

Un grande.

Lo mejor: el descubrimiento de la guarida del monstruo.
Lo peor: su ortopédica concepción del ritmo (entre otras cosas).
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21 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
2
Si Ishtar levantara la cabeza
De acuerdo, inicia un género, pero tiene la calidad fílmica de Ed Wood. No me basta que sea la primera en mostrar higadillos y sangre de manera explícita, eso es coyuntural. Una película es mucho más que atrezzo, como un coche es mucho más que ruedas. Le faltan el motor y el combustible; traducido a términos fílmicos, una buena dirección y algo decente que dirigir. Los actores parecen moverse como guiados por hilos, y los diálogos, anodinos y sin chispa, salen de sus bocas sin ser digeridos, como deglutidos y regurgitados antes de tiempo.
En el año 63 pudo resultar aterradora, pero en la actualidad esa cualidad se ha diluido, y eso le ha restado toda la fuerza que pudiera tener. Otros films de la época, que además poseían valores añadidos, han envejecido también, pero aún tienen algo que contar.
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5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil