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El último tango en París (1972)

El último tango en París
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6,9
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Sinopsis
Una mañana de invierno un maduro norteamericano y una joven muchacha parisina se encuentran casualmente mientras visitan un piso de alquiler en París. La pasión se apodera de ellos y mantienen relaciones sexuales en el piso vacío. Cuando abandonan el edificio, ambos se ponen de acuerdo para volver a encontrarse allí, en soledad, sin preguntarse ni siquiera sus nombres. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Italia Italia
Título original:
Ultimo tango a Parigi
Duración
125 min.
Guion
Bernardo Bertolucci, Franco Arcalli
Música
Gato Barbieri
Fotografía
Vittorio Storaro
Productora
Coproducción Italia-Francia; Produzioni Europee Associati (PEA) / Les Productions Artistes Associes. Distribuida por United Artists
Género
Drama Romance Erótico Película de culto
"Es una obra con instantes potentísimos, pero coja, desequilibrada. Es Brando, y sólo él, quien llena la bandeja que le puso Bertolucci en este poema de un naúfrago en el asfalto parisiense, que era la sombra de una miseria colectiva"
[Diario El País]
"Obra maestra"
[Diario El Mundo]
10
El hombre sin nombre
Para responder a uno de las críticas expuestas en este post, donde se pone en duda la necesidad del personaje del director de cine (novio de la Schneider), te diré que tan justificable es dentro de la película, que sin ella, hubiera sido imposible ese final, porque detrás de esta inmensa historia de amor hay una crítica social profunda de unos valores que, a pesar del Mayo francés, consiguieron imponerse en parte de una generación, hasta llegar a nuestros días tal como hemos llegado: casados con hijos, con hipotecas, conociendo nuestros nombres y nuestros apellidos, y finalmente divorciados. Ese tiro del final no hubiera sino necesario sin la esperanza ilusoria del sueño pequeño-burgués, que se refleja en esa futura boda en la cual cuajarán los deseos acomodaticios de una muchacha "anticuada, que quiere parecer que no lo es", ya anticipado en la famosa escena del coito anal (y que tanta broma ha generado a lo largo de dos generaciones de espectadores) donde la penetración no es ya penetración, sino profanación de unos valores que han muerto en el corazón de Brando, porque ya ha visto mucho, y porque si es capaz de amar, es capaz de hacerlo con la monstruosa humanidad y la brutal honestidad de un hombre en estado puro, despojado de sus máscaras sociales. Y sobre, todo, sin nombre.
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105 de 131 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Cuando la desesperación, el amor, el deseo y la muerte se unen
Me importa un huevo que alguién os quiera contar lo que es una obra maestra. El Último Tango en París lo es, como El Último Hombre que es un remake de Yojimbo es mejor aunque esté B. Willis. Pero vamos a lo que vamos; al gran Bertolucci independiente de todo y astutamente dependiente de Brando.

Porque Brando interpreta el mejor papel de su vida por encima de El Padrino. Sus monólogos han hecho historia y son recordados como una amalgama de guión e improvisación como solo Brando sabía hacer. Bertolucci no quería problemas con el divo y le dejó a su aire, lo que fue un gran acierto para todos los que consideramos a Brando uno de los mejores de todos los tiempos.

Aquel fue el primer acierto de Bertolucci. El segundo fue entrelazar brillántemente las tres historias del film: la del Brando hundido y desequilibrado por el suicidio de su mujer, la historia de amor superflua e inconsistente entre María Schneider y su novio director de pacotilla -sátira de Bertolucci sobre toda la industria del nuevo cine francés-, y la acción y reacción del deseo y del amor entre los dos protagonistas principales. Quiero recalcar que en ningún momento aparecen los dos desnudos y que las escenas de sexo explícito a pesar de su crudeza son bastante light. Otro acierto de Bertolucci.

El aspecto técnico es impecable. La fotografía amarillenta y triste, el juego con la luz, y uno de los mejores montajes que se hayan realizado jamás, junto con la preciosista música de saxo -el instrumento sensual por excelencia- de Gato Barbieri, redondean esta obra de arte llamada El Último Tango en París. La escena en la que Brando le habla a su mujer corpore in sepulto es de lo mejor que he visto nunca.

El título del film hace honor a la historia de los protagonistas ya que cuando las tornas se cambian y es Brando el perrito, el desenlace se desencadena tras bailar ese último tango con un final tan crudo y tan bello como magistralmente rodado. Un deleite para la vista y los sentidos. Por cierto... nunca supo mejor la mantequilla.

"... hablamos de la familia? Yo te hablaré de la familia... maldita familia... dónde los niños son torturados hasta que confiesan su primera mentira... maldita familia... me cago en todos vosotros... me dáis asco... maldita familia..."

OBRA MAESTRA
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141 de 208 usuarios han encontrado esta crítica útil