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Orgullo y prejuicio (2005)

Orgullo y prejuicio
Trailer
7,1
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Sinopsis
Las cinco hermanas Bennet han sido criadas por una madre obsesionada por encontrarles marido. Pero una de ellas, Lizzie, inteligente y con carácter, desea una vida con perspectivas más abiertas, un anhelo respaldado por su padre. Cuando el señor Bingley (Simon Woods), un soltero rico, y su círculo de sofisticados amigos se instalan en una mansión vecina para pasar el verano, las Bennett se entusiasman con la posibilidad de encontrar pretendientes. En el baile de bienvenida, Lizzie conoce al apuesto y elegante señor Darcy (Matthew Macfadyen), pero, a primera vista, le parece demasiado orgulloso y arrogante. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
  Ver reparto completo
Año / País:
/ Reino Unido Reino Unido
Título original:
Pride and Prejudice
Duración
127 min.
Estreno
10 de febrero de 2006
Guion
Deborah Moggach (Novela: Jane Austen)
Música
Dario Marianelli
Fotografía
Roman Osin
Productora
Universal Pictures / Studiocanal / Working Title Films
Género
Romance Drama Drama romántico Drama de época Siglo XVIII
Grupos  Novedad
Adaptaciones de Jane Austen
10
Inolvidable
Absolutamente genial. El debutante Joe Wright sorprende con una de las más brillantes películas británicas de la Historia, en la que todos los factores necesarios para conseguir una Obra Maestra están presentes. Desde un guión adaptado sublime, hasta una puesta en escena brillante, pasando por unas interpretaciones memorables. Merece la pena detenerse en este punto, porque Keira Knightley consigue dar vida con exquisita profundidad y fuerza a Elizabeth Bennet (llegando a "comerse" a Judi Dench en las escenas que comparten). Pero es que el resto de los intérpretes están al mismo nivel, sobre todo unos inolvidables Donald Sutherland y Brenda Blethyn.

La película te atrapa desde el primer plano (precioso, por cierto) y no te suelta hasta el desenlace. La primera mitad del metraje es un auténtico prodigio de ritmo narrativo, y toda la película está contada desde la más absoluta elegancia y sutileza, pero a la vez con un vigor portentoso. Por si fuera poco, la banda sonora de Dario Marianelli es preciosa, así como la fotografía de Roman Osin.

"Orgullo y prejuicio" se disfruta de principio a fin. Es un auténtico placer que existan películas tan maravillosas. El único defecto es que, como todo lo bueno, se acaba. Y en este caso, da auténtica pena.
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160 de 189 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
"Casablanca", "El séptimo sello", "El apartamento", "La lista de Schindler", "Orgullo y prejuicio"...
En España no fue recibida con entusiasmo, pero en el resto del mundo la crítica se arrodilló. No es para menos, objetivamente, la ópera prima de Joe Wright es escandalosamente brillante.

La mayoría de espectadores no se fijan en la labor del director (en el caso de que sepan que una película no la hacen sólo los actores). Pero cualquier cinéfilo no podrá evitar extasiarse con la orgía cinematográfica que supone el visionado de "Orgullo y prejuicio". Cada escena nos muestra imágenes variadas y siempre bellas y expresivas, que para colmo están al servicio de la narración, algo que Wright conjuga con sorprendente maestría. Como ejemplo de esta maestría, la escena del segundo baile está rodada en un plano secuencia en la que la cámara deambula por todo el salón asistiendo a las anécdotas de los personajes, siguiéndolos, perdiéndolos y reencontrándose con ellos en una secuencia de milagrosa planificación.
El talento de Wright no se queda en una sola escena sino que toda la película está plagada de imágenes arriesgadas, desde planos en los que vemos el sol a través de los párpados de la protagonista hasta elipsis temporales desde un columpio. Lo dicho, increíble.

Pero si "Orgullo y prejuicio" es una de las películas más perfectas de la historia del cine no lo es sólo por cómo está filmada. El reparto es espléndido. Hay gran cantidad de personajes secundarios y todos ellos están muy bien escritos e interpretados con gran talento por lo mejor de la escuela británica. Pero, por supuesto, también hay una protagonista, y la de "Orgullo y prejuicio" traspasa la pantalla en una interpretación memorable, de una sinceridad y transparencia que emociona hasta la médula. Esto demuestra que Keira Knightley no sólo es una de las actrices más bellas del mundo, si se le da un buen papel y se la dirige con talento es capaz de grandes logros.

Además de estar rodada con absoluta genialidad e interpretada con extrema dedicación por sus intérpretes, una película necesita una gran historia que contar, obviamente, y "Orgullo y prejuicio" la tiene, porque para el que no lo sepa es un clásico de la literatura universal que nos cuenta una hermosa historia de amor, y Wright ha querido narrárnosla desde la más absoluta elegancia y sutileza, huyendo en todo momento de la lágrima fácil y los efectismos sentimentaloides. Para muestra, esa insuperable escena final muy contenida, rodada con primeros planos en un alarde de sencillez bergmaniana, Wright evita el happy ending vulgar y consigue unas emociones tan sinceras y creíbles que el llanto no puede contenerse más y brota de los personajes y los espectadores de manera natural sin ser forzado.

Me estoy quedando sin sitio para enumerar las infinitas maravillas de esta obra maestra que hacen que verla sea un placer intenso para los sentidos y el alma, así que sólo queda añadir que "Orgullo y prejuicio" es una flamante incorporación al olimpo del séptimo arte. Te seguiremos de cerca, Joe.
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141 de 167 usuarios han encontrado esta crítica útil