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Doce hombres sin piedad: Veredicto final (TV) (1997)

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Sinopsis
Tras escuchar todos los testimonios y valorar las pruebas presentadas en un juicio, un jurado popular compuesto por doce hombres debe decidir, por unanimidad, si absolver o condenar a un joven acusado de haber matado a su padre. Al principio, once se muestran absolutamente convencidos de su culpabilidad y se inclinan por la condena, pero el que discrepa empieza a plantear dudas razonables que, poco a poco, van resquebrajando la inicial seguridad de los demás. Versión televisiva del clásico de 1957 de Sidney Lumet. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Twelve Angry Men (12 Angry Men) (TV)
Duración
120 min.
Guion
Reginald Rose
Música
Kenyon Hopkins
Fotografía
Fred Schuler
Productora
MGM
Género
Drama Drama judicial Remake Telefilm
Grupos  Novedad
Doce hombres sin piedad
9
Doce razones para ver un remake.
1. Porque disfrutará de un estratosférico George C. Scott, ganador del Globo de Oro por esta interpretación, el que ha sido uno de los mejores actores norteamericanos de la historia.

2. Porque podrá apreciar el mejor trabajo desde “El exorcista” de un director sin suerte como William Friedkin, que recupera aquí su mejor nivel.

3. Porque sale Jack Lemmon, el hombre por enésima vez bueno, que nos hace ser mejores con el prójimo.

4. Porque comprobará que la televisión, cuando quiere, puede ser no sólo el hermano pobre del cine, sino su alumno aventajado.

5. Porque sale Armin Mueller-Stahl, un señor que nació en un país que ya no existe, pero que siempre existirán en cambio sus personajes, en una filmografía envidiable y formidable.

6. Porque veremos una vez más la historia original de Reginald Rose, un hombre que demostró que el guión es el pilar esencial de todo buen cine.

7. Porque te servirá de excusa para volver a visionar la obra maestra de Sidney Lumet y comparar.

9. Porque homenajea a Descartes y a su duda metódica, y nos demuestra que hay que dudar de los sentidos, de la razón y de la misma duda.

8. Porque nos recuerda que un hombre puede cambiar a los demás de parecer, no venciendo, sino convenciendo.

10. Porque te ayudará infinitamente cuando en tu vida te toque ser jurado sin llegase el caso.

11. Porque durante dos horas no querrás acordarte del teléfono móvil, ni de los políticos, ni de las facturas, ni del jefe, ni siquiera de bajar al estanco; porque estarás más pendiente de la suerte de un chico hispano al que no conoces, al que unos hombres tienen en sus manos.

12 Porque cuando oigas a alguien que critica de forma global los “remakes”, usted pueda decirle que conoce uno y muy bueno.

Nota: 8,3.
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74 de 76 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
La realidad misma
A veces me sorprende cuando tildan a este señor de fascista como si ser de derecha o conservador fueran sinónimos, como he dicho en otras críticas sobre sus films, Friedkin no utiliza ni recursos de montaje o sonidos (ejemplo: música) para decirnos qué debemos pensar de sus personajes a diferencia del film de Lumet. Friedkin nos cuenta la historia con distancia a medida que la progresión dramática va creciendo. Si en “Cruising” utilizaba travelling, paneos, cámara en mano, con constantes cortes en movimientos, para utilizarlo a través del montaje como ojo voyeur, en este film utiliza muchos planos largos (en cámara en mano) y lo montó con tal sencillez que acrecienta el tono documental de la obra, dando la sensación que el material está en crudo y la narración es tan distanciada de sus personajes que pareciera que no hubiera intermediarios entre el público y los personajes. Esa es la gran diferencia entre la original y la remake. La de Lumet es manipuladora, constantemente busca guiar al público y decirnos qué está bien y qué está mal. La gran película de Lumet tiene el problema que sus personajes parecen títeres de la estructura, como por ejemplo cuando todos le dan la espalda al racista, mientras que los de Friedkin son más naturales, más humanos. Un film debe ser juzgado por sus intenciones y resultados, no me molesta que en una obra haya cierta artificialidad en cuanto al relato y los personajes que los componen, pero creo que Lumet buscaba decirnos la verdad de las cosas, pero la cuestión es cómo nos dice Friedkin en su remake, nadie es dueño de ella.
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10 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
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