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Vikingo (2009)

6,3
73
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Sinopsis
Vikingo es un respetado motociclista de vida licenciosa pero, paradójicamente, rígido en lo que hace a la aplicación de ciertos preceptos morales. El honor y el respeto son sus códigos, aunque no estén presentes coherentemente en todas las dimensiones de su vida.
Tanto Vikingo como sus pares motociclistas son partidarios de la práctica de un anarquismo anacrónico y primordial, su atuendo es invariablemente negro y reniegan de participar en cualquier tipo de delito.
Vikingo sobrelleva una permanente rivalidad con Villegas, un adolescente traficante de nuevas y destructivas drogas, quien promueve la realización de ciertos delitos calificados como atroces. Villegas y sus secuaces representan la práctica sin códigos, afianzada en el desprecio por la vida propia y ajena. En un momento Villegas comienza a involucrar a un muchacho que es sobrino de Vikingo y a partir de allí se agudiza el conflicto.
El débil equilibrio que demora el enfrentamiento entre el grupo de Vikingo y el de Villegas se altera al arribar a la barriada Aguirre, un veterano motociclista vagabundo quien, fruto de un severo conflicto amoroso, resulta ser un descastado a quien Vikingo rescata de la vía publica invitándolo a vivir en su morada.
Aguirre ayudará a inclinar la balanza y a mantener, no sin sangre, este delgado hilo del que pende la paz por aquellos perdidos caminos. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Argentina Argentina
Título original:
Vikingo
Duración
90 min.
Guion
José Celestino Campusano
Música
Claudio Miño
Fotografía
Leonardo Padín
Productora
Cinebruto
Género
Drama Motos
6
Naturalmente Natural
Cine under argentino, simple y contundente.
Teniendo fresquito el recuerdo de "La 21, Barracas", Vikingo se engrandece en la comparación.

Es que de todo lo que La 21 adolesce, Vikingo hace su mayor mérito.
Vikingo es un personaje craso, rudo, pero mucho más sensible que lo que habría de esperarse.
Vive en un un barrio bajo, junto a su mujer y su hija. Es un motoquero heavy con muchos códigos y respeto por la moral y el honor. Su director no teme mostrarnos que dentro de un duro puede haber un gran padre y lider de hogar.
Su batalla es contra bandas de mala reputación con los que choca en forma habitual.
Esos códigos se ven reforzados el día que descubre en la calle a Aguirre, un motoquero que vive en la calle, mucho más impulsivo que Viquingo, y lo invita a vivir en su casa.

Donde La 21, Barracas muestra personajes acartonados, sobreactuando cada uno de los clichés de los barrios más precarios y las villas, Vikingo muestra espontaneidad, sutileza y por sobretodas las cosas, credibilidad.

Los tips básicos de las guerra entre bandas, la vida en las villas y el desarraigo, no explotan en la cara del expectador sino que se revelan sin grandes alardes.
Los diálogos sobrios y las situaciones naturales son en este caso, una fortaleza invaluable para este film.

Sin muchos lujos y sin mostrar nada nuevo en pantalla, Vikingo hace como si no hubiera cámara encendida, con total naturalidad, y eso es tan agradable que no extrañamos ninguna explosión ni efectos especiales.
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5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Vale le pena verla
Cuestionar a esta cinta, ya sea por las fallas técnicas, como por las actuaciones, representa en cierta forma carecer de tacto y olvidar que antes que nada, el cine, el verdadero cine, se centra en las historias, en lo que hay por contar, que en detalles técnicos, aunque estos sean importantes. Tampoco me parece que la película sea un despropósito en lo referido a realización, Campusano cumple con las normas básicas correspondientes, el film se deja ver y con eso basta.

La historia es cruenta, su trasfondo más que genuino, y eso hay que resaltar por sobre todas las cosas, lo que José Campusano tiene por contar, la forma en que nos va presentando los hechos, y esos mecanismos que nos hace sentir dentro de las instancias, con cierta cercanía a los protagonistas. A la par, no pasar por alto cierta denuncia y crítica que hace el director a determinadas cuestiones, y a una realidad que en Argentina mucha gente sufre y le toca vivir de cerca.

En lo referido a actuaciones, no hay que olvidarse de que directores fundamentales del Neorralismo Italiano, como Vittorio De Sica o Roberto Rossellini, entre tantos otros, utilizaron en repetidas ocasiones actores no profesionales, que terminaron siendo los protagonistas de cintas míticas y que en ese sentido, se generó una escuela alrededor de priorizar la historia y el enfoque sobre el realismo de los hechos a contar, que sobre los artefactos o mecanismos empleados para buscar esa misma meta.

Por supuesto que considero ciertas fallas más importantes que otras, en ese sentido considero que este film no merezca más puntaje, pero negarlo es solo una forma de dar la cara a realizadores que tienen mucho por contar y apoyar a los más poderosos, con sus producciones de alto costo, y que muchas veces en sus historias hacen agua a más no poder.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil