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Esta tierra es mía (1943)

Esta tierra es mía
Trailer
8,0
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Sinopsis
Albert Lory (Charles Laughton) es un profesor de escuela en una ciudad de un país indeterminado ocupado por el ejército Nazi durante la II Guerra Mundial. Enamorado de su compañera de trabajo y vecina, la también profesora Louise Martin (Maureen O’Hara), Albert se siente frustrado al ser incapaz de declararse por su carácter acobardado. Esta cobardía es también motivo de burla de sus propios alumnos. Para colmo, Louise mantiene una relación con un hombre llamado George Lambert (George Sanders). Cuando una serie de acontecimientos provocan que Albert sea detenido por los soldados alemanes, el Comandante Alemán, Mayor Erich von Keller (Walter Slezak), le propondrá un acuerdo. Pero el carácter de Albert podría haber cambiado debido a los últimos acontecimientos y parece que incluso podría demostrar una sorprendente valentía frente al enemigo invasor. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
  Ver reparto completo
Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
This Land is Mine
Duración
103 min.
Guion
Jean Renoir, Dudley Nichols
Música
Lothar Perl
Fotografía
Frank Redman (B&W)
Productora
RKO Radio Pictures
Género
Drama II Guerra Mundial Nazismo
Segundo film americano de Renoir. Obtuvo muy buenas críticas.
[FilmAffinity]
"Creo que tiene la humanidad y la veracidad de las mejores películas de Renoir. Y Laughton, como siempre, está genial."
[Diario El Mundo]
10
UN LIBRO DE RUTA IMPRESCINDIBLE PARA LA HUMANIDAD
¿Película propagandística tipo "Nosotros somos los buenos y ellos los malos"? Es posible. Tan posible como que desde el otro bando se impartiesen consignas similares. Bien, pues en ese género de cine propagandístico, la película obtiene mención de honor, diploma cum laude y todo lo que ustedes quieran, y no solo por la interpretación de ese ACTOR que se hizo hombre para poder interpretar (Charles Laughton) sino por la propia película, aunque le pese a quienes la tildan de panfleto oportunista.

No he vivido la guerra. Ninguna guerra. Mis conocimientos de la II Guerra Mundial se limitan, por tanto, a lo leído en publicaciones históricas y a lo visto en documentales de canales temáticos. Y lo que se muestra en Esta tierra es mía, es plenamente coincidente con todo ello. Todo el mundo tiene derecho a expresar sus opiniones pero las verdades del barquero están ahí, inmortalizadas en celuloide para recuerdo de los olvidadizos y para que no seamos tan torpes como para cometer los mismos errores.

Dicho esto, anticipo que voy a valorar esta película con un 10. De ese 10, Laughton se lleva la parte del león. Las posibilidades interpretativas de este hombre superaban con creces todo lo imaginable. Lo recuerdo en Testigo de Cargo, en La Posada de Jamaica, en Esmeralda la Zíngara, en El sospechoso o en Rembrandt y me descubro. Pero aquí ya no quedan sombreros por alzar. Entre la escena del refugio junto a Una O´Connor con sus miedos patéticos y la "panfletaria" pero imprescindible escena final, Laughton nos ofrece una variedad de registros, todos y cada uno con ese magisterio solo al alcance de los más grandes. Enorme, Laughton.

Bastantes puntos para Maureen O´Hara, bella y, sobre todo, profesional, en un papel complicado al que da vida y personalidad propia. Maravillosa, en su estilo, Una O´Connor. En su línea "odiosa" George Sanders. Sobresaliente para los demás. Pero buena parte de la nota se la otorgo a Renoir con mención especial para el guión de Dudley Nichols. Y es que Renoir no está filmando una simple historia. Renoir traduce a imágenes un libro de ruta imprescindible para la humanidad. Y lo hace desde la cobardía. Pero también desde la dignidad y la madurez y desde la valentía de la verdad.

Gracias a esos valores recogidos en el Manifiesto de los derechos humanos, la sociedad ha ido evolucionando en positivo. Y una de las consecuencias de esa evolución amparada por un sistema de libertades, es que, al día de hoy, existan generaciones que encuentren trasnochada esta película. Ojalá, la sigan encontrando trasnochada por mucho tiempo.
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62 de 68 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Defender la democracia y la libertad nunca es panfletario
Algunas de las críticas de esta película la califican como “panfleto”. El Diccionario define “panfleto” como: 1. Libelo difamatorio, 2. Opúsculo de carácter agresivo.

¿Es “Esta tierra es mía” un panfleto? No lo creo.

Panfleto es “Raza” de Jaime de Andrade (o sea del “Generalísimo”) o la filmación de la concentración del Partido Nazi en Nuremberg en 1933 de la Riefenstahl. Un panfleto defiende ideas deleznables y además de forma grosera o burda. “Esta tierra es mía” defiende con convicción, pero serenamente, los nobles valores de democracia, libertad, igualdad e independencia de las naciones en el contexto del año 1943.

El film se sitúa en “en algún lugar de Europa” (ubicación esta un tanto ingenua de Renoir, pues las coordenadas geográficas donde transcurre la película son claras). Quizá buscaba Renoir dar a su tesis validez universal. Lo que nos viene a decir Renoir es que la maldad existe no solo por la perversidad de algunos hombres e ideas, sino también por la inacción y pasividad de los hombres buenos cuando les es exigible moralmente actuar, y eso es aplicable en todo tiempo y lugar.

El -al principio- pusilánime y apocado profesor que interpreta un enorme Laughton evoluciona hasta convertirse en un héroe creíble, de carne y hueso en su digna reacción frente a la injusticia y la tiranía. Laughton está soberbio como siempre, si bien su interpretación va cobrando grandeza en paralelo a la evolución de su toma de conciencia, estando mucho peor en la primera mitad del film que en la segunda (en donde realiza una interpretación heroica especialmente en el soberbio discurso final). En la primera parte está un tanto exagerado en algunas escenas (los gestos de miedo en el refugio) y especialmente en las histriónicas toses que expele al fumarse un cigarrillo en la “cena-coartada” con O´Hara y su hermano

El largo discurso final de Laughton en el juicio (para mi más poderoso y de mayor calidad literaria que el de Chaplin en el Gran Dictador) y el subsiguiente recitado de la Declaración de los Derechos del Hombre ante unos admirados niños revelan una vez mas el actor portentoso que era.

No tengo espacio para referirme con justicia a la esplendida Maureen O´Hara, para mi no solo una de las actrices mas bellas de la época (con un “corte de cara” de una perfecta armonía) sino una interprete excelente. Renoir nos brinda unos primeros planos que son un deleite para la vista (¡que maravillosos primeros planos en el juicio!).

Como punto negativo citaría, el juicio con una escenografía convencional americana, incrustada de forma un poco abrupta y poco convincente en la narración.

En la versión doblada al español hay otro “pero”: A Sanders le dobla un Constantino Romero que estaría en sus comienzos. Se hace extraño reconocer en el doblaje la voz de Eastwood, actor con el cual se identifica demasiado dicha voz.

En resumen, notable película que a pesar del tiempo transcurrido conserva un fuerza y capacidad de emoción muy destacables.
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42 de 51 usuarios han encontrado esta crítica útil