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Verdades verdaderas. La vida de Estela (2011)

Verdades verdaderas. La vida de Estela
Trailer
6,2
301
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Sinopsis
Semblanza de la vida de Estela de Carlotto, la presidenta de las "Abuelas de la Plaza de Mayo". Estela era una señora de clase media que repartía su tiempo entre su familia y su trabajo como directora de escuela, y vivía completamente ajena a cualquier militancia política. Sin embargo, tras el secuestro y asesinato de su hija Laura entre 1977 y 1978 y la pérdida de su nieto Guido, retenido por los secuestradores, su vida cambió por completo. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Argentina Argentina
Título original:
Verdades verdaderas. La vida de Estela
Duración
110 min.
Estreno
21 de septiembre de 2012
Guion
Jorge Maestro, María Laura Gargarella
Música
Nicolás Sorín
Fotografía
Hugo Colace
Productora
Aleph Media
Género
Drama Biográfico Basado en hechos reales Dictadura argentina Años 70
7
De la oscuridad a la luz: una historia basada en la esperanza
Que un joven realizador elija para su ópera prima un tema anclado en el contexto de la última dictadura militar en Argentina; adopte el poco frecuente formato biográfico (biopic) y además situado sobre el eje de un personaje no fallecido, crea una serie de prejuicios respecto de la forma de abordaje. Porque acecha siempre el riesgo de caer en defectos frecuentes del cine nacional reciente, como el acartonamiento y la manipulación. Algo que afortunadamente no ocurre en la asombrosa película de Nicolas Gil Lavedra, quien con sutileza poco frecuente y madurez supera el riesgo de trabajar con una historia dolorosa y delicada.
“Verdades verdaderas...” reconstruye la vida de Estela de Carlotto, desde que era una simple ama de casa, madre y docente en la ciudad de La Plata hasta convertirse en presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo.
Lo hace apelando a una narración clásica, que no enfatiza el costado épico del relato, sino que busca contar una trayectoria paradigmática a partir de los momentos íntimos de una familia de clase media; en particular, de quien en los años setenta era una mujer para nada comprometida con el explosivo clima político de la época, hasta que sufre el secuestro de su hija Laura, de quien se entera que estaba embarazada y dio a luz en cautiverio.
El mérito de la película es alcanzar un tono propio desde lo técnico y artistico, distinguiéndose así del abundante corpus de películas sobre temas semejantes. Para esto cuenta con una sólida narración que va y viene en el tiempo (de los setenta al 2009), con un excelente trabajo de ambientación y maquillaje, para la reconstrucción de época. La dirección cuida en lo posible que lo que ya se mostró sobre el tema, el espectador no lo tenga que volver a ver, resignificando las cosas sin repetir, buscando originalidad en la manera de contar, lo que hace de modo clásico, con necesarios quiebres de la linealidad por los saltos temporales que le dan ritmo a la crónica de una tragedia familiar y de cientos de familias argentinas de esa época.
El tono de la película es emotivo y dramático, sustentado en un guión equilibrado para seguir tanto los largos momentos de calvario y lucha, como los fugaces momentos de felicidad hogareña y las pequeñas alegrías que fortalecen el alma para seguir adelante.

Un dignísimo homenaje desde el buen cine y que (a su vez) permite a Susú Pecoraro demostrar que es una de las mejores actrices de su generación.
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18 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Yo creo en vós
Emotiva producción argentina sobre la vida de la presidenta actual de las Abuelas de la Plaza de Mayo (Estela de Carlotto) que se proyectó, formando parte de la Sección Oficial de la Seminci (2011), el miércoles 26 de Octubre; y ganándose a pulso la justicia de un reconocimiento, tal vez el de mejor actriz, para Susú Pecoraro.

Es la primera película del joven Nicolás Gil Lavedra, que nos contaba en la rueda de prensa de la Sala de los Espejos, que habían rodado parte de estas Verdades verdaderas en decorados instalados dentro de lo que fue la espeluznante ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada), centro de torturas para los carniceros de la Junta Militar, porque allí donde hubo tanta muerte está ahora el Espacio para la Memoria y para la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos, un renacer, una demostración de que la vida puede crecer y se acaba imponiendo hasta en el peor de los escenarios posibles.

Para quienes aún desconocen la reciente historia de los crímenes de la dictadura argentina (1976-1983) va este canto, que es un grito de libertad, a las mujeres que se hicieron heroínas sin pretenderlo, a las que perdieron a sus hijas, y con ellas a sus nietos, a esas cerca de cuatrocientas que siguen y seguirán esperando aunque pasen los siglos.
Al margen de cualquier otra consideración artística es de justicia este homenaje y así lo reconoció la gente del Teatro Calderón de Valladolid que alargó emocionadamente el aplauso.
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9 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil