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Elegy (2008)

Elegy
Trailer
5,8
7.728
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Sinopsis
David Kepesh (Ben Kingsley), un carismático profesor, está orgulloso de seducir a alumnas deseosas de probar experiencias nuevas, pero sin ningún compromiso. Pero, cuando la hermosa Consuelo Castillo (Cruz) entra en su clase, sus precauciones se esfuman. Esa belleza morena consigue, al mismo tiempo, cautivarlo y desconcertarlo. Consuelo es para él algo más que un objeto de deseo. Su fuerte personalidad y su carácter apasionado obsesionan y dejan indefenso al profesor. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
  Ver reparto completo
Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Elegy
Duración
108 min.
Estreno
18 de abril de 2008
Guion
Nicholas Meyer (Novela: Philip Roth)
Música
Varios
Fotografía
Jean-Claude Larrieu
Productora
Lakeshore Entertainment
Género
Romance Drama Drama romántico Enseñanza
Grupos  Novedad
Adaptaciones de Philip Roth
"Insuficiente adaptación de Philip Roth. (...) Coixet muestra abusivas secuencias de enamorados. (...) no me deja poso sentimental, no me altera ninguna fibra"
[Diario El País]
"Película de sentimiento rebosante, de una sexualidad calculada y de un romanticismo erudito. (...) ideas y reflexiones proyectadas en todo momento en la gestualidad y la carnalidad de los protagonistas, ambos realmente muy eficaces y entregados."
[Diario ABC]
5
Coixet moribunda
Definitivamente ‘El animal moribundo’ no funciona. Y siento decirlo pero creo que en este caso todas las culpas se las lleva Isabel Coixet. Habiéndose desligado en esta ocasión por completo del guión, la barcelonesa parece buscar desesperadamente lucirse en las labores de dirección, y claro, la historia acaba resintiéndose estrepitosamente. Y lo más jodido de todo es que ya se le ven las intenciones al cuarto de hora de metraje.

Es indignante que a una historia con tantas posibilidades (principalmente tragicómicas y eróticas) se le saque tan poco jugo. Porqué la única sensación que me quedó tras hora y media (que en realidad me parecieron más bien dos horazas) fue la de haber visto un sinfín de imágenes bonitas, lo cual estoy convencido que se aleja bastante de las intenciones originales del novelista Philip Roth. Así que si lo que pretendía Coixet era hacer su propia galería de cuadros “cool” en movimiento a la vez que tiraba por la borda buena parte del crédito que fue cosechando con sus últimas obras como narradora de bellas historias intimistas, desde luego lo ha conseguido.

Por su parte, ni el asombroso reparto, que más de uno mataría por tenerlo bajo sus órdenes, consigue salvar la función. Los actores parecen haberse contagiado de la peligrosa dinámica del conjunto. Incluso el buen savoir-faire de Ben Kingsley y Dennis Hopper (eso sí, qué placer verles compartir pantalla) es sepultado por la mediocridad que desprende la película. De Penélope Cruz se aprecian algunos intentos por su parte de dar profundidad al personaje de Consuela, pero acaba haciendo lo que sospecho sabe hacer mejor: interpretarse a sí misma.

A pesar de otros detalles que me pusieron de los nervios (recursos pseudos-poéticos alarmantemente facilones y el uso de una voz en off que trata al espectador de idiota), tampoco quisiera quedarme con una impresión final negativa de ‘El animal moribundo’, porque técnicamente sería algo injusto. Como ya he dicho, desconectando el cerebro, es un filme agradable de ver. Pero creo que a estas alturas a Isabel Coixet se le puede pedir muchísimo más.
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104 de 139 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
CODIRIGIDO POR...
En esta película, codirigida por la debutante norteamericana Elizabeth Koishet y la acreditada cineasta europea Isabel Coixet, se aprecia la importancia de la compenetración en el trabajo de equipo.
Los productores, siguiendo una particular política, han apostado en este caso por Elizabeth Koishet para el liderazgo, encomendando a Isabel Coixet una misión asistencial, gregaria, en función de su mayor oficio y veteranía.

Ahora bien, Elizabeth Koishet, con los nervios comprensibles en una realizadora inexperta, se aferra a fáciles recursos, de efecto seguro:
-Sobreabundancia de primeros y primerísimos planos (con una décima parte el caché de los actores ya estaría amortizado).
-Música de Satie (¿cuántos films, telefilms y spots publicitarios habrán escogido el piano de Satie para enmoquetarse?).
-Neutralización de los actores (llevados a simple posar, poner caras, humedecer los ojos, sobre todo Penélope Cruz; Dennis Hopper es caso aparte: va a su aire, está en su propia película, por cierto bastante buena).
-Escenas bonitas, como por ejemplo a la orilla del mar, los personajes paseando a cámara lenta, adagiosa y familiar música de Marcello al fondo (el espectador exclama para sí: ¡Qué bonito!)
-Suavización de todo lo fuerte y postergación de los diálogos frente a las imágenes agradables (se supone que la estudiante es caribeña, latina, caliente, vital, y que por eso enciende al viejo profesor; se supone que hay algo esencial en que ese carácter sea precisamente así, y no de otra forma, pero nada de eso se ve).
(...)

Pero cuando el guión llega inexorablemente a zonas de turbulencia dramática, incluso melodramática, y Elizabeth Koishet debe abandonar la plana balsa de bonito y aburrido romanticismo, entonces se ve desbordada y cede el timón a Isabel Coixet, cuyo veterano pulso sí que imprime dirección a la película, con una energía y una verdad que cortan el aliento, más aún por contraste con lo precedente, que evolucionaba sin rumbo.
En esos breves pasajes emocionantes se siente de pronto que hay cine...

Surge la pregunta sobre qué habría ocurrido con "Elegy" si en el tándem la voz cantante no la hubiera llevado Elizabeth Koishet, en virtud de un extraño favoritismo, sino Isabel Coixet, que es quien parece poseer talento y dominio suficientes para haber sacado adelante con solvencia el proyecto.
Así, cabe desear que, si en lo sucesivo estas directoras vuelven a rodar juntas, se invierta la correlación de fuerzas, para bien del cine.
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53 de 69 usuarios han encontrado esta crítica útil