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The Get Down (Serie de TV) (2016)

The Get Down (Serie de TV)
Trailer
7,3
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Sinopsis
Serie de TV (2016-2017). 1 temporada. 11 episodios. Verano de 1977. Nueva York es una ciudad decadente y vapuleada. Armados únicamente con juegos de palabras, bailes improvisados, algunos rotuladores y tubos de spray, esta panda de adolescentes del South Bronx sellará un pacto que irá creciendo y creciendo hasta cambiar sus vidas —y el mundo— para siempre.

La 'Parte 2' comienza en 1978, un año después. La agitación de finales de los años 70 en la ciudad de Nueva York da lugar a un auge de la cultura pop sin precedentes que marca un nuevo ritmo en el Bronx. Los jóvenes protagonistas, Books y Mylene, están atrapados en el remolino de una inminente revolución cultural destinada a cambiar todo su mundo, pero deben aprovechar el momento para dejar su huella. Con una ciudad de Nueva York en quiebra, gángsters despiadados y dueños de discográficas con hambre de dinero, la pareja descubre que sólo conseguirán salir adelante con creatividad y amor. Lo sacrificarán todo por su música y por aquello que les une. (FILMAFFINITY)
Dirección
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Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
The Get Down (TV Series)
Duración
60 min.
Guion
Stephen Adly Guirgis, Baz Luhrmann, Sinead Daly, Sam Bromell, Seth Zvi Rosenfeld, T Cooper, Allison Glock-Cooper, Jacqui Rivera, Aaron Rahsaan Thomas, Nelson George
Música
Elliott Wheeler
Fotografía
William Rexer
Productora
Netflix / Sony Entertaiment
Género
Serie de TV Drama Años 70 Adolescencia Hip Hop Música
5
Intensifica tu experiencia
Bien, voy a tratar de ser todo lo objetivo que pueda.

El "get down" al que se refiere el título de la serie es terminología de los DJ: se trata de las partes más intensas, potentes o bailables de una canción, que los DJ se encargaban de aislar y repetir una y otra vez, prescindiendo de las otras partes: los estribillos, puentes, etc. (que literalmente se consideran "mierda", "relleno", "basura", "rollazo", como hace Grandmaster Flash en la serie). Es una práctica musical literalmente revolucionaria, pues se pasa por el arco del triunfo miles de años de composición musical (y artística en general) que recomendaba equilibrar las partes altas y bajas de la pieza (¿recuerdan "Alta Fidelidad", cuando Rob Gordon decía que para crear una cinta hay que seguir reglas como no mantener la intensidad en todo momento? Pues eso). El rap y el hip-hop se basan en este simple principio: tomar un ritmo o un sampler, repetirlo hasta la saciedad y rapear encima. Si han ido a un concierto de rap sabrán lo que les digo: durante una hora y media cientos de brazos se mueven al unísono. Todo el rato, de forma machacona, siempre arriba, alto en intensidad.

Sin duda, una de las claves del éxito mundial del hip hop tiene que ver con lo bien que encaja esta búsqueda del get down con la cultura contemporánea: la búsqueda perpetua de experiencias y sensaciones fuertes, de estar arriba todo el tiempo, no aburrirse, no rutinizarse... ¿Me seguís? Desde luego lo encontramos en muchos productos culturales centrales de nuestro tiempo: el videojuego, el videoclip, la publicidad... Y en el cine, tiene también sus defensores. Entre finales de los 90 y principios de los noughties surgieron una serie de directores que son al cine lo que el hip hop a la música: ruidosos, postmodernos, intensos, de ritmo infatigable y montajes que no te dejan ni respirar. Danny Boyle, Guy Ritchie, el primer Aronofsky, y por encima de todos Baz Luhrmann.

Así pues era natural que un cineasta como Luhrmann hiciera una historia como The Get Down: aunque sea un australiano blanquito el hummus cultural del que ha surgido su cine nació en el Bronx a finales de los 70. Y claro, tenía que contarla así, como la ha contado. Todo encaja,

¿Está bien? Pues leyendo comentarios sobre la serie, me he dado cuenta de que se trata de un simple problema de identificación cultural. Hay gente que ama la serie porque ama la cultura hip hop y, no por casualidad, ama el cine de Luhrmann. Y estamos otros que, por el contrario, aborrecemos el cine de Luhrmann (un director capaz de hacer que Shakespeare y Scott Fitzgerald parezcan vulgares) y que desde luego no comulgamos con esa búsqueda de intensidad permanente, y que en consecuencia no hemos disfrutado tanto esta "The Get Down".

Para terminar de ser completamente objetivos. Puntos fuertes: una ambientación bastante decente que consigue transportarte a la época (si uno deja de lado las hollywoodiadas típicas, como el hecho de que gente que se supone más pobre que una rata tenga un fondo de armario mayor que el de Imelda Marcos), una historia prometedora, un casting potente. Y está bien como refleja la dura realidad de las calles, como una mínima diferencia puede marcar la trayectoria de un chaval del guetto, hundirle en una vida de mierda o sacarle de allí.

Puntos débiles: su contextualización deja bastante que desear, sabemos muy poco de por qué la situación de NY a finales de los 70 era así, ni traza la filiación del rap con otros estilos musicales salvo con el disco, ni explica que ciertas cosas como la práctica del rimado no aparecieron de la nada, sino que tiene una larga tradición en la cultura urbana afroamericana (podemos encontrar "rapeos" en blues y estandards de jazz bastante anteriores). La historia, por otro lado, no deja de ser un típico cuento de hadas hollywood style, lo que no debería sorprendernos porque es lo que siempre hace Luhrmann: bajo tanto ruido nada más que historias más simples que el mecanismo de un chupete.

Y hasta aquí llego. Yo he tratado de ser objetivo y razonar mi nota. Ahora está en tu mano decidir si la ves o no.
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33 de 51 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Oda a la nostalgia
La serie refleja los excesos de la época en cada uno de sus elementos. Personajes que pueden darse el lujo de ser clichés, lo hacen descaradamente: y nos encanta. El misterio del sensei Flash, los mitos urbanos en cada uno de sus personajes, los matones guardianes de Annie, los mafiosos, los políticos. Todos le sacan el jugo a sus personajes, sin llegar en ningún momento a aburrir o sobrepasarse.

Lejos, lo mejor de todo, es el estilo visual y musical. Bellísimo, sonoro, abrumante, colores fuertes, los grandes títulos poéticos; son los mensajes en cada uno de los vagones oxidados los que nos recuerdan la fuerza que tenían sus creadores, tratando de brillar con una pobre lata de pintura.
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14 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
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