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Arrasando el campo de batalla (TV) (2014)

6,0
348
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Sinopsis
Última parte de la trilogía de espionaje protagonizada por Johnny Worricker. Johnny y Margot recorren Europa de incógnito, intentando ir siempre un paso por delante del MI6 y del vengativo Primer Ministro. Cuando el cerco se estrecha demasiado, Johnny decide hacer públicos los trapos sucios del político. El servicio secreto contraataca poniendo en peligro a la familia Worricker. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
  Ver reparto completo
Año / País:
/ Reino Unido Reino Unido
Título original:
Salting the Battlefield (TV)
Duración
95 min.
Guion
David Hare
Música
Paul Englishby
Fotografía
Thomas Townend
Productora
Género
Intriga Thriller Espionaje Secuela Telefilm
Grupos  Novedad
Trilogía de Johnny Worricker
9
Una trilogía para enmarcar
La trilogía del agente Worricker se cierra con esta película a la altura de las dos anteriores, Page Eight y Turk & Caicos. Espionaje donde no hay acción, ni tiros, ni aparatosas persecuciones. Sólo cerebros monumentales hablando. Brillantísima e inteligente. Mención especial para Ralph Fiennes, capaz de ofrecer una sensación de peligro extremo sin necesidad de verter una sola amenaza o gesticular lo más mínimo. A estas tres películas se les puede aplicar el conocido dicho de "para quitarse el sombrero".
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11 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Siempre hay alguien más listo que tú
Fin de la inesperada trilogía de Johnny Worricker. Un final digno pero quizás inferior a sus dos predecesoras. En ella descubre el pausado espía del MI-5 que siempre hay alguien más inteligente que uno y que, sin apercibirlo, ha sido una herramienta para un fin común. En el filme descubrimos al Worricker más vulnerable, al que le afectan tanto las relaciones personales con su amor y con su hija, sorprendiendo con una discusión muy latina a voz en grito en medio de una calle. Vulnerable, pero siempre sagaz y decidido, enfrentándose, por fin, cara a cara, al maquiavélico Primer Ministro, interpretado por un inquietante Ralph Fiennes, la antítesis de alguien transparente y honrado.

Magnífico fin de fiesta, un viaje de ida y vuelta, con tramas palaciegas dentro de otras tramas, con traidores y gente que muerde la mano, con golpes de estado, eso sí, "muy democráticos". Parece un episodio de "Yo, Claudio". Y por ellos transita Nighy, inmaculado, con un final digno del Arreta de Garci, con música de jazz, caminando por un Londres nocturno, fumando pitillos cual Bogart, perdiéndose el humo en las luces de las calles, y con él, Johnny Worricker, un grande del cine de espías.
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8 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
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