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Crítica de Miquel
Palma (Mallorca), España
9
The Docks of New York
The Docks of New York (1928)
  • 7,3
    651
  • Estados Unidos Josef von Sternberg
  • George Bancroft, Betty Compson, Olga Baclanova, Clyde Cook, ...

Una delicia muda

20 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
Séptimo largometraje del realizador Josef von Sternberg (1894-1969) (“El ángel azul”, 1930). El guión, del acreditado Jules Furthman, adapta el relato “The Dock Walloper”, de John Monk Saunders. Se rueda en los platós de Paramount Studios (Hollywood, L.A, CA), donde se montan cuatro escenarios: la bodega de un barco, un bar del puerto (el Sandbar), la habitación de una pensión y los muelles de NY. Añade unas pocas tomas exteriores. En 1999 el film es seleccionado para ser preservado por el Nacional Film Registry. Producido por Josef von Sternberg, Jesse L. Lasky y J. G. Bachmann para Paramount Pictures, se estrena el 16-IX-1928 (NYC).

La acción dramática tiene lugar durante unas 15 horas de un día de 1928 en el puerto de NY. Bill Roberts (Bancroft), fogonero de un barco mercante que llega a los muelles de NY, obtiene licencia para permanecer en tierra hasta la mañana del día siguiente. Obtienen un permiso similar su jefe, el tercer oficial Andy (Lewis), y su compañero “Sugar” Steve (Cook). Se relacionan con Mae (Compson) y Lou (Baclanova). Bill es un hombre alto, fuerte, rudo, malhumorado, individualista y violento. Mae es una chica joven, dulce, encantadora y frágil, que carece de recursos para mantenerse, adquirir la ropa que necesita y pagar la habitación que ocupa. Lou es una mujer romántica, frustrada, abandonada por el marido hace tres años y maltratada por la vida. Mae y Lou se dedican a la prostitución. “Sugar” es borrachín, leal y gran amigo de Bill. Andy se siente atraído por Mae, es violento, egoísta y desconsiderado.

El relato desarrolla una historia sencilla y asequible, protagonizada por personajes modestos, maltratados por la vida y mal pagados, que ocupan espacios marginales dentro de la sociedad y viven agitados por el crimen, la mala vida, el paro, la miseria, la explotación y la ausencia de expectativas de mejora. Este universo es el preferido del realizador, que vivió una infancia menesterosa y difícil. Sternberg describe este mundo con comprensión, simpatía y un enorme cariño. Lo muestra bullicioso, ruidoso, abigarrado. Poblado de personas de diferentes edades y distinta condición, lo contempla con benevolencia, dispuesto siempre a la disculpa y la redención. Las imágenes del bar, saturado de gente, humo, música estrepitosa, conversaciones en voz alta y ebriedad, muestran un universo que trata de olvidar su desventura y su desesperanza.

La vida del grupo sirve a Sternberg para extraer del mismo los personajes individuales: una pareja protagonista y varios personajes adicionales que complementan la historia principal. Estos personajes son tratados de un modo enternecedor, que conmueve y cautiva el ánimo del espectador. Desgracia y bondad, explotación e ingenuidad, desesperación y esperanza, son algunas de las combinaciones de opuestos a partir de las que el film crea poesía y motivos de fascinación.

SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama.

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