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Críticas de dO _ ob
Críticas ordenadas por:
Orange Is the New Black (Serie de TV)
Orange Is the New Black (Serie de TV) (2013)
  • 7,3
    21.963
  • Estados Unidos Jenji Kohan (Creator), Michael Trim, ...
  • Taylor Schilling, Laura Prepon, Danielle Brooks, Taryn Manning, ...
8
Anything's a dildo if you are brave enough
Es curioso el modo en que a uno le puede afectar emocionalmente un producto de ficción. Esta última temporada de Orange Is The New Black, por ejemplo, va de perlas si tienes, como yo, síndrome de ojo seco. Seguramente ese impacto emocional se deba a que, a pesar de que somos conscientes de que la historia y los personajes son ficticios, sus conflictos personales son reales, para alguien, en algún lugar, en algún tiempo. O reales para nosotros mismos, aunque vengan con otros ropajes. Ahí entra en juego la mano de unos magníficos guionistas, que han sabido crear seres tridimensionales, coherentes dentro de su mundo de ficción. Coherentes y habitantes de un mundo de consecuencias personales que se hace carne cada día, a cada instante.

Las chicas de Litchfield vienen con todo tipo de credos, edades, tendencias sexuales, estratos sociales, razas… Todas cuentan y todas importan. Jenji Kohan apuesta por una visión integradora, no solo de todos los tipos sociales expuestos, sino integradora de cada región de sus personalidades: lo bueno, lo malo, lo regular. Nada sobra, nada se desaprovecha.

Si el sistema penitenciario estadounidense está diseñado para ser un negocio que saca rentas de la deshumanización inherente en este tipo de instituciones (pérdida de identidad personal, espacio personal, o calidad de ciudadano [que un ex-convicto no pueda votar en EEUU me parece demencial]), la serie hace el camino de vuelta: nos lleva de la mano al pasado, reciente o lejano, de las prisioneras, para ver sus malos pasos, su vida pre-carcelaria, sus expectativas antes de que tener expectativas fuera demasiado doloroso. En vez de despojarlas, capa a capa, de sus idiosincrasias personales, las restituyen en ellas y nos ofrece la comparativa: el antes y el ahora.

Así que para mí es una serie acerca de la dignidad, o la falta de ella. Los resquicios por los que se cuelan las coacciones, los abusos de poder, la mala fe, o la más prosaica mediocridad o desidia. En la otra cara, el modo en que estas mujeres tratan de impregnar sus vidas de significado, día a día.

Recuerdo que lo que más me llamó la atención en un principio fue el tono, esa dramedia imposible. Llevarte de la risa al llanto y todo lo de en medio. No es que no hubiera precedentes: me viene a la mente MASH, pero esa ha envejecido bastante mal, o tal vez sea que la comedia envejece peor que el drama. Y por otro lado está la dificultad implícita en crear tantas líneas argumentales para tantos personajes distintos, algo en lo que la serie triunfa sin despeinarse.

OSTNB podía haber caído con enorme facilidad en el panfleto anticarcelario, pero, aunque deja constancia de sus flaquezas, estas nunca se convierten en el único foco de atención. Se exponen las miserias de ambos lados del espejo y nadie sale del todo bien parado.

Así que he aquí un clásico de la tv, de la cultura del siglo XXI. Su impacto va más allá de la ficción y se adentra en la psique de las masas, que es lo que pasa cuando alguien crea un espejo tan bellamente pulido de lo que somos.
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2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
La chute de l'empire américain
La chute de l'empire américain (2018)
  • 6,8
    635
  • Canadá Denys Arcand
  • Alexandre Landry, Maripier Morin, Rémy Girard, Louis Morissette, ...
7
Unos golfos golfeando a otros golfos con métodos aprendidos de los más golfos de todos
Es curioso el modo en que a uno le llega la información, como en clústeres, como si las ideas y las nociones se apilaran según afinidades en un espacio ajeno al físico. Ayer escuchaba en Youtube el soliloquio de un señor llamado Sadghuru, que terminaba con estas iluminadas palabras: “You are alive means you are succesful”. Y esa misma noche vi una película que le da vueltas a esa misma idea. El protagonista, Pierre Paul, un tipo idealista un tanto ofuscado por una mente hiperactiva, o sea, una figura un tanto quijotesca, defiende que el gran fallo del capitalismo –él se refiere en concreto a los EEUU- es situar por encima de todo al dios dinero. 

Así que, ¿qué es lo que da valor a algo? Si somos un sistema sinérgico e interrelacionado, ¿no es de todo punto suicida el no valorar a todas las partes por igual? No hablo de comunismo, sino de integrar todas las partes. O lo que es lo mismo, actuar con integridad (aquí oigo a Rodrigo Rato riéndose de fondo) desde todos los puntos de la matriz, sin echar balones fuera. Tengo la impresión, un poco como Pierre Paul, de que la especie humana está condenada si no es capaz de asimilar a cada individuo de una manera justa y racional. Es decir, sintetizar un concepto de éxito que amalgame lo individual y lo colectivo de una manera más orgánica, en donde se empiece a hablar de "el patrón ser humano". 

La gran ironía detrás de la trama policíaca de la película es que los “villanos” buscan las mismas soluciones que los grandes hombres de dinero, los prohombres de la sociedad. Los extremos, que se tocan. También se hace hincapié en el hecho de que la cabeza pensante detrás de toda la operación es un hombre joven, con estudios superiores, abocado a un trabajo mal pagado y que le pasará factura a sus caderas más pronto que tarde.

Así que hay un discurso moral por parte del director, bien tachonado por esos planos finales, pero en realidad nadie en esta película actúa enteramente desde una moral o una ética, como por otro lado es la tónica habitual en el género. “The game is rigged”, que decían en The Wire.

Película amena que toca muchas teclas muy distintas entre sí, a ratos un poco boba, a ratos buscando un relato más duro, más verosímil. Y deja huella, al menos a mí. Que lo mismo tenía el día.
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2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Me amarán cuando esté muerto
Me amarán cuando esté muerto (2018)
  • 6,9
    401
  • Estados Unidos Morgan Neville
  • Documentary, Orson Welles, Alan Cumming, Peter Bogdanovich, ...
7
El vórtice Welles
Viendo este documental uno se pregunta cómo es posible que Orson Welles, ese ser superdotado, no tuviera la lucidez necesaria para comprender que estaba levantando efímeros castillos de arena que inevitablemente serían borrados por la marea una y otra vez. Es decir, que era un tipo que escogió una y otra vez el camino de más resistencia, en particular en una época en la que esa figura gigantesca y hasta cierto punto impostada que daba de cara a la galería ya no tenía el peso específico o relevancia de las décadas previas.

No hay nada peor que parecer desesperado o mendigar la atención o los recursos de otros para que la cosa no fructifique. A Welles no le importa y sigue construyendo su vida y su obra a base de remaches, ahora saco dinero del Sha, ahora de los Salkin, ahora meto 1000 dólares de un anuncio en esta escena, etc. Naturalmente, la obra se resiente, pierde cohesión. Es un poco lo que le pasa a esta pieza titulada "The other side of the wind". Welles comienza sin protagonista, los actores se le caen, llegan reemplazos, cambian las localizaciones, la producción se dilata a lo largo de años. Supongo que esa energía y convicción de sus inicios, en donde un joven Welles se planta por ejemplo con 16 años en el Gate Theatre de Dublín y les convence de que es un experimentado actor, seguía siendo su principal juego de manos. Y tenía una fe desmesurada en el poder de la edición (a menudo ponía voz a varios personajes, como en Chimes o Macbeth). Claro que ya poca gente le compraba la moto.

Entre la gente que le seguía comprando la moto está su cameraman del momento, Gary Graver, que me ha resultado una figura más trágica si cabe que la de Welles, pues acepta ser comparsa del genio megalomaniaco desde la convicción de que ese sería su gran salto a producciones de mayor nivel.

Luego está Bogdanovich, cuya relación con Welles se dio la vuelta como un calcetín a finales de los 70 (curiosamente cuando la estrella del director de Paper Moon estaba en trayectoria descendente). Aunque Bogdanovich ha seguido adorando a Welles y hablando de él en no pocas ocasiones. Sobre esta relación y otros menesteres es interesante recomendar el libro "My lunches with Orson" de Henry Jaglom. Claro que en esas lunches hay mucho drinking de por medio, y ya se sabe que la gente no se mide del mismo modo en tales estados, y menos Welles con ese gusto por epatar y poner verde a quien haga falta si le hace quedar por encima de él; al menos en su cabeza.

Lo mismo Huston, que se pasa la película alcoholizado (y aún así todavía pariría un par de peliculones). Si hasta parece que Dennis Hopper es el más sobrio y ordenado de todos.

Así que me ha dejado la impresión de un señor que se autosabotea constantemente, tanto en lo físico como en lo profesional, y sobre todo no es capaz de discernir sus posibilidades. Claro que de ahí nació toda su obra, de no tener tanto en cuenta lo que era posible o no.

De los 70 siempre nos quedará la magnífica "F for Fake", que no es poco. Ver este documental me ha quitado las ganas -tampoco tenía muchas- de ver este monstruo de Frankenstein que han estrenado hace poco. Que lo mismo no está tan mal.
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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Saving Banksy
Saving Banksy (2017)
  • 6,5
    237
  • Estados Unidos Colin Day
  • Documentary
7
El grafitero enmascarado ataca de nuevo
El mayor valor que le veo al fenómeno Banksy es que da juego a la hora de exponer todas las paradojas, hipocresías y demás definiciones en conflicto presentes en el mercado del arte. Es decir, que su arte proporciona a quienes se acercan a él la posibilidad de escoger entre la integridad personal o montarse castillos de naipes morales para justificarse en su falta de honestidad (el alemán que se forra con los Banksys en el presente documental).

Así pues, en esta pieza las personas que se manifiestan con honestidad y claridad son las que no buscan el beneficio económico (qué raro). Salvedad sea hecha por la tercera vía encarnada por el señor que se deja 30.000 dólares por salvar una rata banksyana y que se negará a vender por 700.000, optando por la libre exposición itinerante de la obra.

Claro que en el mundo del grafitero la honestidad también se deforma y amolda a sus propios códigos, como la noción de que está bien pintar en una propiedad ajena. También existen variantes a este respecto -Banksy pregunta al dueño de una tienda si le importa que pinte en su pared, pero en otras ocasiones actúa sin más-, y seguramente no haya una homogeneidad al respecto en el mundillo; al menos esa es la impresión que da desde fuera.

Se abunda en la relación de la obra con el espacio que habita. Lo que representa en su presentación original por contraposición a lo que representa -o deja de representar- en "cautividad".

A todo esto, Banksy, a mi modo de ver, se ha terminado imbricando en la trama que pretendía criticar: la contracultura fagocitada por el establishment. Promoviéndose a través de chorradas como lo del falso trituramiento de una de sus obras en una subasta. Yo por salir en el informativo de las tres, ma-to.

Banksy está envuelto en ese aura de personaje novelesco que le otorga su contumaz anonimato, y cae bien porque es travieso, contestatario, y gusta de exponer las miserias del poderoso o de ciertos aspectos de la sociedad, pero a veces su interés por resultar contundente, por epatar, deviene en visiones reduccionistas. Esas que te dejan satisfecho con 17 años.

En el plano puramente artístico cada vez me cuesta más encontrarle el mérito, aunque su talento sea innegable. Existe impacto, pero el arte que le gana la partida al tiempo no es el meramente panfletario, o una especie de "click-bait" callejero. También encuentro que estilísticamente Banksy no da mucho juego, es decir, que ha encontrado su tiesto y de ahí no se sale. Un "one trick pony", que dicen en inglés. Aparece en este docu un señor llamado Doze Green al que le encuentro mucho más peso específico que a Banksy.

No estoy seguro de si este documental me habla de arte, con parada en el dinero, o de dinero, con parada en el arte. ¿Y quién paga a Banksy? (en su web no parece haber espacio para donaciones) Los dispositivos, la logística, los viajes, los materiales. Es un juego muy caro y con muchas aristas, legales, morales.

¿Por qué hace lo que hace? Se ha terminado por convertir en una iteración grotesca de sí mismo, objeto de especulación por parte de aquellos a los que critica. Yo mismo, con estas palabras, estoy contribuyendo a este monstruito cultural.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
The Death of Stalin
The Death of Stalin (2017)
  • 6,2
    4.696
  • Reino Unido Armando Iannucci
  • Steve Buscemi, Simon Russell Beale, Jeffrey Tambor, Michael Palin, ...
6
Se titula "La muerte de Stalin", y la casualidad...
...es que trata de la muerte de Stalin.

Armando Ianucci es un genio maravilloso. Quería decirlo de entrada.

Esperaba hace tiempo esta película, después de haber oído hablar a Ianucci sobre ella en el programa de Richard Herring -en el cual Herring admite haberse quedado dormido viéndola- y en algún que otro vídeo de Youtube. Después de verla tengo que decir que es más interesante y ameno y gracioso escuchar al autor hablar sobre ella -y el periodo- que la película en sí.

Creo que se debe a que Ianucci en ningún momento levanta el pie del acelerador en lo referente a la brutalidad de un estado opresor y asesino. Es incuestionable que se maneja a las mil maravillas en la sátira política -Veep, The thick of it, The Day Today-, pero cuando pones encima de la mesa cadáveres, la comedia salta por la ventana. Kubrick supo verlo claramente cuando dejó que el público infiriera los horrores derivados de la pantomima que desfilaba ante sus ojos en Strangelove.

Es decir, que "La muerte de Stalin" podría haber funcionado mejor como comedia de haber sido menos realista -ponle un Wes Anderson-, de haber caído más en la farsa, pero esto la habría convertido en una sátira menos eficaz. En realidad la propuesta es un doble salto mortal con tirabuzón, encontrar un tono en el que brille la sátira sin frivolizar el dolor de tanta gente se me antoja casi casi imposible.

Me pregunto cómo lo habría resuelto un Azcona, o los Python, cómo habrían desbrozado la indignidad general de una situación en la que todos quieren aparentar dignidad. Creo que en ambos casos habrían puesto el foco, el protagonismo, en el otro lado, el de los represaliados.

Película digna y pesarosa, en donde los tintes cómicos no acaban de fructificar porque a cada poco Ianucci te mete un brochazo de realidad.

Si como película no acaba de ser redonda, te queda el mensajito, que no es poco. En particular en este país en donde se manda a un rapero a la cárcel (acabo de leer la letra, y lo peor que se puede decir de ella es que tiene alguna cosa de mal gusto), o se censura un libro que no conviene ("Fariña"). Utilizando el código penal con arbitrariedad torticera y contundencia desmedida. En fin, actitudes neuróticas y de bajeza moral muy del palo de las retratadas en "La muerte de Stalin". Siempre te queda el consuelo de que esa gente se va muriendo y a las nuevas generaciones es bastante más difícil dárselas con queso. Saben demasiado.
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9 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
Detectorists (Serie de TV)
Detectorists (Serie de TV) (2014)
  • 7,5
    71
  • Reino Unido Mackenzie Crook
  • Mackenzie Crook, Toby Jones, Lucy Benjamin, Aimee-Ffion Edwards, ...
8
- Pub? - Go on, then.
Qué inesperado regalo es el encontrarte con una buena serie que no conocías, y de la que existen varias temporadas. Obra creada -dirige, escribe- por el también protagonista Mackenzie Crook, "Detectorists" es una serie plagada de pasajes y diálogos deliciosos, imbricados en la cotidianeidad de una pequeña localidad inglesa.

Como decía Delibes, un hombre, una pasión, un paisaje. Un hombre que aquí son dos, Lance (genial Toby Jones) y Andy, que comparten la pasión obsesiva de la detección de metales. Claro que a medida que pasan los episodios te vas dando cuenta de que sí, los metales y su detección, pero sobre todo se trata de contemplar el paisaje, darse un respiro del rebumbio que es el mundo casi siempre, de un café caliente en una tarde fría, o una conversación ridícula, o encontrar pequeños tesoros que para otro serían chatarra.

Así que le veo una profundidad cuasi-zen a esta serie. Ese modo en que una persona se entrega a una actividad para sentirse -aunque sea un rato- completo, satisfecho, perfecto. Ese modo en que la propia actividad de estos hombres te recuerda todo el tiempo la impermanencia y transitoriedad de todas las cosas.

También como obra de ficción tiene para mí algo de extemporánea. Y es que incluso las pocas referencias culturales que manejan estos personajes tienen más de los años 80 y 90 que de la actualidad (estoy recordando un momento en que se cita "Canción triste de Hill Street"). Es decir, esta serie podría haberse emitido perfectamente en 1990, salvo por la inclusión de los teléfonos móviles. Además posee ese aura de las comedias ligeras inglesas de esa era, cuando grababan en vídeo interiores y en película los exteriores. Cosas como "Los Roper", "Allo Allo", etc.

Comparte asimismo con ese tipo de sitcom el hecho de que acabas encariñándote de los personajes, lo cual es algo bastante mágico a día de hoy y con el sobresaturado y sobresaturante panorama audiovisual.

Hermosa banda sonora de tintes folkies a cargo de un amigo de Crook, Johnny Flynn.

Así que chapó al señor Crook. Ha creado un serie memorable, cuidando cada pequeño detalle (todos los personajes principales fueron escritos con los actores que los interpretarían en mente, como Diana Rigg y su hija), y que se ve con enorme deleite. Y además tiene una escena que es de las más bonitas que he visto en una serie nunca.
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5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Star Wars: Los últimos Jedi
Star Wars: Los últimos Jedi (2017)
  • 6,2
    37.366
  • Estados Unidos Rian Johnson
  • Daisy Ridley, John Boyega, Adam Driver, Oscar Isaac, ...
7
Pro-Porg
Estoy pensando ahora que el principal problema con todas las secuelas y precuelas de SW es que la historia original no estaba creada para ser ampliada, aunque contuviera referencias ajenas a la trama principal (las guerras clon, etc.). Tal vez esa es una de las razones de que todo lo que ha venido después tenga algo de ortopédico, incluso viniendo del mismo padre de la criatura.

Así que esta película, lo mismo que TFA, tienen un algo de What if?, de fan fiction, de un tipo que se ha sentado a escribir su propia versión de lo que ocurrió, no menos válidad que la que cualquier otra persona podría haber imaginado.

El papel de JJ se me antoja bastante más desagradecido que el de Rian Johnson, que puede jugar con las piezas del tablero colocadas en su momento por TFA. Me encanta que ambos pasen olímpicamente de los midiclorianos.

Pocos reproches a Johnson. Hace una película buena pero que no acaba de ser apasionante, y que naturalmente no contentará a todo el mundo. Ganas de subvertir expectativas y de meterle el dedo en el ojo al fan recalcitrante. También mucha ambigüedad, en particular encarnada en el personaje de Kylo Ren. La cara sartén de Driver ayuda a este respecto.

En el plano actoril Johnson se las apaña para encastrar el método Joey Tribianni de Mark Hammil y la ya muy cascada Carrey Fisher. Si hay que hacer la vista gorda se hace la vista gorda.

Daisy Ridley encantadora. Pero el personaje que para mí se lo lleva crudo es el de la actriz Kelly Mary Tran, de lejos.
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11 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
History of the World: Part I
History of the World: Part I (1981)
  • 5,6
    5.277
  • Estados Unidos Mel Brooks
  • Mel Brooks, Dom DeLuise, Madeline Kahn, Harvey Korman, ...
4
Mel B
Hay una parte de mí que se alegra de que exista esta película. Es esa parte de mí que cree en la especie humana y en todas sus expresiones culturales, aunque estas solo encuentren su validación como contrapunto a otras más acertadas. Vamos, que llevo un jipi dentro.

Pero es horrorosa, las cosas como son. Recuerdo que hace tiempo me referí a Mel Brooks en una crítica como "el escalón más bajo del humor judío". Tiempo después me arrepentí de ese comentario y borré esa crítica, entre otras cosas porque lo del humor judío existe si se quiere que exista. Y también porque Brooks me cae bien y ahí está "El jovencito Frankenstein" que me cae bien y también me caen bien un par de gags de "Life stinks", que siempre me hacen de reír.

De esta se salvan:

- Moisés y las tablas.
- Jesús y la última cena.
- Bea Arthur y Comicus (- Occupation? - Philosopher - Oh, a bullshit artist!).

Que en conjunto deben de ser 5 minutos o algo así. A los 80 minutos restantes habría que prenderles fuego, por chuscos, rancios y lelos. Siempre que veo material chungo de Mel Brooks (Hitler on ice, graciosísimo oye) pienso en la que fuera su mujer, que siempre me pareció una persona sofisticada e inteligente, con esa clase de inteligencia que es puro sex-appeal (como la Bergman, por ejemplo). Qué pensaría esa señora viendo a su marido amorrándose a las tetas de una cortesana francesa.

Parece que el germen de este viaje en el tiempo está en un sketch de Brooks junto a su amigo Carl Reiner, creado para la tv en 1961, "El hombre de 2000 años de edad". De cualquier modo aquí lo que hace es subirse a la chepa de los Monty Python sin pudor alguno, saqueando "La vida de Brian" y "Los caballeros de la mesa cuadrada" sin miramientos.

Lo que sí tiene gracia son algunos comentarios que se leen sobre la peli en esta página, como el usuario que le pide rigor histórico juasjuasjuas. Aunque existiera el rigor histórico, que no existe porque la historia cambia constántemente (al cajón con el humor judío) y donde dije digo digo Diego. Otro usuario al que le hace pasar dos horas divertidas cada vez que la ve, será que al cabo de los 86 minutos se queda mirando la pantalla en negro y se recrea mentalmente en lo que acaba de disfrutar, mientras un hilillo de saliva le resbala por el labio inferior; la felicidad.

Segundo intento de hincarle el diente a algunas pendientes de Brooks. La anterior había sido la de las sillas de montar, también horrible.

Creo que me he cargado a mi jipi interior.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
From Russia With Love
From Russia With Love (1963)
  • 6,6
    9.880
  • Reino Unido Terence Young
  • Sean Connery, Robert Shaw, Daniela Bianchi, Lotte Lenya, ...
2
Ganas de quemar sostenes aumentando...
¡Oh, las follalipsis de las películas de James Bond! Qué manera tan torpe, vacua e insultante de introducir sexo en la mente del espectador. No entiendo el mensaje, sinceramente. ¿Tengo que sentir empatía, envidia?

Ver esta película ha sido un poco como ver un episodio de La dimensión desconocida, o de Black Mirror. Y ahí es donde te das cuenta de que el trabajo de tantas mujeres y hombres por crear un mundo más sensato y cuerdo ha ido dando sus frutos, a pesar de todos los pesares del camino y del presente. Sentado en la oscuridad en mi butaca, intentaba ponerme en la piel del espectador primigenio de esta película; tarde unos diez segundos en darme cuenta de que es imposible, de que las distancias son insalvables, y de que además no quiero.

Así que diría que, aparte de haber envejecido fatal –esto como atenuante no vale gran cosa-, la imbecilidad es lo que prima en este filme de Terence Young. Por mucho que venga envuelto en un aura de divertimento.

Propongo dos títulos alternativos:

- “James Bond y las vaginas parlantes”
- "Hazme un poquito más larga esa escena, Terence Young".

Inevitablemente me acordé de esas declaraciones de Sean Connery en las que dice, con una perfecta sonrisa en los labios, que a las mujeres no está mal darles una bofetada de vez en cuando. Luego reafirmó ese comentario con Barbara Walters. Está claro que de la gente que uno ha admirado por algo, o considera que ha hecho un aporte valioso o significativo a la cultura, es mejor saber lo justo. Por ejemplo, qué necesidad tenía yo de enterarme ayer de que Ginsberg era miembro de una cosa llamada NAMBLA. Esos dan más miedo que los de SPECTRE, dónde va a parar.

Qué más... Lotte Lenya -adoro como canta esta señora "September Song"- hace mucho el ridículo, claro que la peli tira hacia el ridículo casi siempre, y nuevamente te tienes que poner en el pellejo de un individuo de los años 60 para intentar colegir si esto va en serio o no. La respuesta es, naturalmente: a quién carajo le importa.

Otras cosas que salen:

- Una universidad para sicarios, muy del palo de la mansión de los X-Men.
- Una rata de peluche flotando junto a dos ratas reales.
- Una entrevista a una espía que recuerda a las que viven los buscadores de empleo de este país.*
- Una pelea de gitanas que no remonta ni con John Barry metiendo timbalazos como un loco.
- Tomas de Venecia o Estambul, lo único salvable de esta película.
- Robert Shaw metiendo pecho.
- Retroproyecciones a tutiplén.

Vale la pena que exista solo por las coñas de Austin Powers.
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2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
El poder de la ambición
El poder de la ambición (2016)
  • 6,1
    4.508
  • Estados Unidos Stephen Gaghan
  • Matthew McConaughey, Edgar Ramirez, Bryce Dallas Howard, Corey Stoll, ...
6
Me pregunto si al director le gusta su película
Funciona muy bien en cuanto a la construcción de los dos personajes centrales -Ramírez y McConaughey-, se mantiene en la discreción en casi todos los demás aspectos.

MM apea el acento texano y la verdad es que se agradece, aunque soy fan del olraitolraitolrait como el que más.

El director mete canciones malísimas. Y las mete dando voces y con una preeminencia imposible de obviar, un poco en la onda de las películas de la época que retrata, los años 80.

Los actores que interpretan a periodistas, analistas, etc. de la televisión lo hacen verdaderamente mal. Detalles así te abstraen de la ilusión filmesca.

La película te mantiene interesado, pero nunca apasionado.

Da la impresión de que si MM no se hubiera hecho injertos capilares, este sería exactamente su aspecto. En realidad su transformación física no funciona porque el tío sigue teniendo físico de machaca de gimnasio, y su personaje bebe y fuma como si no hubiera un mañana.

Decía MM en una entrevista que esta película retrata al "underdog", a ese desheredado de la tierra que ha puesto a Donald Trump en la Casa Blanca en el 2017. Siendo esto así, no se genera la complicidad que uno esperaría de cara al espectador. O mejor dicho, los autores no se aprovechan de esta carta.

Definitivamente, el que se lleva el gato al agua en esta película es Edgard Ramírez, con la creación de un personaje memorable, carismático y enigmático.

Si vas a hacer una película sobre el oro, tienes que hablar de cómo cambia a las personas, de cómo altera y perturba las definiciones personales de la gente, algo que solo se aborda tangencial y desdibujadamente en "Gold". En ese sentido "El tesoro de Sierra Madre" sigue siendo el gran referente.
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11 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
Vivir de noche
Vivir de noche (2016)
  • 5,7
    4.718
  • Estados Unidos Ben Affleck
  • Ben Affleck, Brendan Gleeson, Chris Messina, Zoe Saldana, ...
6
La peli no cuaja, el esfuerzo se agradece
No sabía si opinar acerca de esta película, porque cada vez encuentro más admirable el mero hecho de levantar un proyecto, en particular si es creado en las entretelas del amor por el cine y el noble arte de contar, como parece ser el caso.

Cosas que fallan en "Live by night":

- Ben Affleck actor. No te crees que sea un gángster, con esa carita de quarterback sensiblón y de no haber tenido un problema real en su vida. Vamos, no te crees que mate un bicho que se encuentra de noche en su dormitorio.

Los momentos más sangrantes en este sentido son aquellos en los que el actor-director comparte plano con un buen actor (un actor, vamos), como lo son Brendan Gleeson o Chris Cooper, que aparte de levantar el panorama convierten de inmediato a Affleck en un secundario más. Es pa verlo. Pasa incluso cuando sale por primera vez Max Casella -Los Soprano-, en donde de pronto Ben Affleck se empasta con el fondo, se difumina en el ambiente.

Ayer le oía al genial John Hurt comentar de Kris Kristofferson, con quien compartió trabajo en "La puerta del cielo", que en realidad éste no era actor, pero que en la película funcionaba muy bien. Pues Ben Affleck ni es actor ni funciona. Pero soprende que poseyendo la claridad y el discernimiento necesarios para generar preciosos elencos para sus películas -aparte de los citados, notables Elle Fanning o Chris Messina-, no sea capaz de ver que en lo relativo a sus propias capacidades muerde mucho más de lo que puede masticar. O tal vez confía en que si se rodea de talento, el suyo se vea elevado de alguna manera, un poco el enfoque Brad Pitt.

- No hay historia. Pasan cosas, pero no hay historia. No hay viaje, no hay trayectoria. Esa historia de venganza que uno infiere en el póster (lo mejor de esta película), que uno podía inferir de las entrevistas al personal o que incluso se infiere en la primera media hora de película, queda defraudada poco a poco y sin remisión.

- Al tipo que hizo la música parece que le han dicho, hazme algo así como lo de "Road to Perdition". No marida, demasiado extemporánea.

- Final (o finales) chapucero, claro que cuando llega el final no te importa gran cosa.

Se ve una vez.

Actores que podrías creerte en este papel:

- Joaquin Phoenix (con 15 años menos).
- Tom Hardy (con 10 años menos).
- Ryan Gosling (si no se pone en modo comatoso).

No se me ocurren más. No me había dado cuenta de lo difícil que es encontrar un actor joven y que transmita el poseer cierta vida interior (conflictos y cosas así).
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35 de 38 usuarios han encontrado esta crítica útil
Matrix
Matrix (1999)
  • 7,9
    194.111
  • Estados Unidos Lilly Wachowski, Lana Wachowski, ...
  • Keanu Reeves, Laurence Fishburne, Carrie-Anne Moss, Joe Pantoliano, ...
8
17 años
En ocasiones es difícil separar una película de toda la maquinaria publicitaria que la rodea. En ocasiones esa maquinaria acaba generando justo el efecto contrario al deseado (algo así como el anti-efecto Streisand). En mi caso podría hablar del tedio infinito que me provocó la megacampaña que en su día se hizo de "Mar adentro", o de la más reciente y aún en proceso de "Un monstruo viene a verme". Con lo bonito que es que una película encuentre su público de un modo natural.

Supongo que esto puede no tener mucho que ver con los cineastas y sí con los productores y distribuidores. Decía ayer Saura en la tele que el sambenito que le pusieron a su "El Dorado" de ser la película más cara de la historia del cine español, a modo de publicidad, resultó del todo contraproducente, ya que en España eso de "la más cara" o "la más barata", es una manera poco sensata de enfilar el marketing de una peli.

Así que lo de hinchar el hype puede acabar hinchando los hypes. Haber visto "The Matrix" en su época de estreno puede que jugara en su contra –el plano “bullet-time” de la azotea lo tuvimos hasta en la sopa-, aunque al mismo tiempo uno pudo tomarle el pulso a lo que de significativo tenía aquella película. La misma sensación, o similar, a cuando salió T2 o Jurassic Park. O cuando la gente vio en estreno Star Wars.

17 años dan para juzgarla con más amplitud. Es conocido que roba, pero roba muy bien. Igual que los Beatles robaban muy bien, por ejemplo. Es una película de magnífica factura y complejísimo rodaje y post en la que se infiere un análisis y síntesis de los variados elementos en los que se basa. Existe un impulso hacia adelante verdaderamente meritorio en el campo del cine de ciencia-ficción.

En los extras del dvd los Wachowski apenas mencionan de pasada la influencia del manga japonés. Y naturalmente, de "Ghost in the shell", nada de nada nada. Eso sí, sale Joel Silver diciendo cosas tan graciosas como "Esta película tiene mucha influencia de la filosofía oriental... y de la filosofía europea también."

En general la gente que sale en los extras parece que se ha fumado el guión. No recordaba nada parecido desde que vi los extras de “The Fountain”; también mierda de la buena.

Bellamente fotografiada, magníficamente rodada, mantiene el tipo sin problemas. Los saltos con cable no tanto. Por ejemplo, Neo en el tatami, que parece un muñeco del futbolín más que otra cosa. También hay que creerse que Lawrence Fishburne -yo le echo 150 kilos- puede dar esos saltitos y tal. No pasa nada, todo queda bajo el paraguas de la fantasía.

Encuentro admirable que Keanu Reeves aceptara una película como esta después del hostión cibernético que supuso “Johnny Mnemonic”. Eso es vista.

Parece claro que es la película que todos los periódicos citarán al referirse a los fenecimientos del reparto y los creadores. Esto debe de ser algo bastante fastidiado, no ser capaz de sobrevivir a uno mismo, no ser capaz de repetir la jugada maestra. Que se lo pregunten a Coppola o Darabont.

La historia funciona y tiene corazón. Aún no le ha dado tiempo a fagocitarse a sí misma (las secuelas) y el final te deja con los dientes largos.
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9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Terminator
Terminator (1984)
  • 7,1
    140.307
  • Estados Unidos James Cameron
  • Arnold Schwarzenegger, Linda Hamilton, Michael Biehn, Paul Winfield, ...
7
Clásico que da pereza
He recordado mientras la veía la inspirada frase de Buckminster Fuller, "El mejor modo de predecir el futuro es diseñándolo uno mismo". Porque en cierto modo es lo que hizo James Cameron, impulsar como pocos las nuevas tecnologías al servicio del desarrollo del audiovisual, al tiempo que se servía a sí mismo.

También me he acordado, en otro orden de cosas, de las respectivas madres de dos millennials que, sentados detrás de mí en el cine, no paraban de dar pataditas en mi asiento y de hacer chanza y escarnio en lo tocante a los efectos especiales de la película o las permanentes de las actrices. No creo que sea cosa de la edad, sinceramente. Yo veía con 15 años "Jasón y los argonautas" y no se me ocurría descarajarme de los esqueletos, antes al contrario.

Si bien es cierto que en algunos momentos los efectos dan el cante y han quedado muy desfasados -el animatronic del motel, un ojo reventado-, lo que sigue manteniendo a esta película vivita y coleando es su poderosa parte conceptual, que es verdaderamente atractiva, y a prueba de millennials gilipichis.

Nunca entendí que un robot del futuro hablara inglés con acento austriaco, sobre todo si puede imitar cualquier voz que le plazca. No queda justificado por ninguna parte (podían haberlo vestido de tirolés, por ejemplo).

Si los polis de la comisaría no hubieran muerto "terminados", habrían sucumbido en un par de años por tabaquismo. Nivel Garci.

Arnold hace un buen papel, ya clásico. Que si le quitas los muñecos y los especialistas de acción se te queda la cosa en diez minutos, pero los aprovecha bien y saca jugo a sus cuatro posturas faciales básicas (en concreto a una de ellas).

Lo peor para mí es la escena de amor. Hay que meterla, claro está, pero tanto los diálogos como la música como el montaje como la iluminación dan mucho repeluco y estás deseando que se acabe.
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6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
The Usual Suspects
The Usual Suspects (1995)
  • 8,0
    82.251
  • Estados Unidos Bryan Singer
  • Kevin Spacey, Gabriel Byrne, Chazz Palminteri, Benicio del Toro, ...
9
Película que sobrevive a sí misma
De esta película, que es de lo mejorcito de los años noventa, me interesa especialmente la noción, un poco en la línea de "Rashomon", de que la historia que nos está contando y la historia que nos está contando son dos cosas distintas. Es el espectador el que ha de configurar la verdadera historia detrás de las invenciones del personaje de Spacey, con mera intuición y con el cotejamiento en base a lo que conocemos del trabajo policial mostrado en pantalla. Tenemos que crear una realidad fidedigna en nuestra imaginación, y basándonos en la imaginación de un personaje de ficción. Encuentro este arabesco cuasipirandeliano delicioso.

Pero poco importa porque es imposible saber dónde miente a medias. Sabemos que Kobayashi existe, aunque venga con otro nombre. Y el destino final de los “suspects”, y aparte de eso poco más.

Luego está lo del retrato robot, que la señora se tira media película haciéndolo; prácticamente la mitad del interrogatorio de Verbal. Canta bastante, pero vale, aceptemos que se fue muchas veces al baño o se le cayeron las lentillas o que es particularmente puntillosa con su trabajo.

Película de personajes: todos cuentan, todos dejan impronta, todos son memorables.

En fin, que todo funciona tan bien en esta peli que te preguntas por qué su director no se inclinó en más ocasiones por esta línea más clásica, alejándose del blockbuster (nada en principio contra el blockbuster, los suyos molan bastante). Claro que tampoco a Picasso le preguntaban por qué no hacía más cuadros azules.

Funciona muy bien pero a veces sus trucos son un poquito fuleros, como el planazo épico de Keyser Soze con pelo largo. Aunque ese aun tiene un pase, pero el del comienzo –toda vez que se supone una de las partes auténticas-, cambiándole hasta la voz y vistiéndolo de Carmen Sandiego, es pa pillar al personal a traición.

Otra cosa que siempre me ha molestado es que la primera vez que se ve el barco de día la estela de humo del incendio apenas cubra el cielo, vamos, se ve que la han creado esa misma mañana cuando las explosiones e incendios que lo calcinan se originan la noche anterior. Nuevamente, se puede argüir que ha sido una explosión residual o algo así. Será por argüir.

Por lo demás me gusta todo. Me alegro en cierto modo de que Pacino rechazara el papel de Kujan –leo que sigue dándose de cabezazos contra la pared- porque el equilibrio de fuerzas, de presencias escénicas, hubiera quedado vencido a su favor, cuando ese papel es de sparring. Muy importante, pero de juego en equipo y sin estrellitas castro.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Luke Cage (Serie de TV)
Luke Cage (Serie de TV) (2016)
  • 6,1
    5.343
  • Estados Unidos Cheo Hodari Coker (Creator), Paul McGuigan, ...
  • Mike Colter, Mahershala Ali, Simone Missick, Rosario Dawson, ...
8
Sweet Christmas!
Es curioso, pero yo me creo sin problemas que existe un tipo al que le rebotan las balas, pero me cuesta horrores creerme que en el mundo del hampa los gángsteres se dediquen a asesinar o lisiar a sus propios hombres. Genera escenas de impacto, eso sí, pero no resulta creíble porque ningún empresario -incluso los que comercian con la muerte- consideraría rentable el disponer de manera tan gratuita de sus assets. Además, eso qué mensaje manda a los otros esbirros, si cada día el jefe te puede descerrajar un tiro como el que abre un bote de cola cao. No tiene sentido.
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5 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
The Thick of It (Serie de TV)
The Thick of It (Serie de TV) (2005)
  • 7,8
    469
  • Reino Unido Armando Iannucci (Creator), Natalie Bailey
  • Chris Addison, Peter Capaldi, James Smith, Rebecca Front, ...
10
Una de las mejores series de tv jamás producidas
Creo que la primera vez que vi “The thick of it” mi interpretación de la misma no pasó de la primera capa -sátira política de primer nivel-, pero ahora percibo un estudio de personajes verdaderamente poliédrico y multidimensional. La primera vez me hacían gracia las miserias y mezquindades de los mentideros políticos del cogollo de la política británica, en esta ocasión me ha calado más esa cara b en la que la sonrisa se te hiela, con gente traicionándose a sí misma y a los que aman, políticos quemados en los que la ciudadanía proyecta todas sus frustraciones (justificada e injustificadamente), chivos expiatorios o pactos de ultimísima hora entre bambalinas que dan por saco al menos pensado. Vamos, creo que he sentido más empatía, en general.

Ignoro en qué medida se parece a la realidad. Sospecho que bastante, que por los pasillos de Downing Street y en las carteras circulan no pocas anécdotas como las que pueblan los minutos de la serie. Este fantochismo político a puerta cerrada –o no- es algo de lo que por desgracia podríamos escribir enciclopedias los españoles, copados como estamos por siglas y funcionarios y partidos y grupos mediáticos y lobbies que son extensiones de los mismos, etc.

Naturalmente una de las grandes atracciones de The Thick of It es el personaje de Malcolm Tucker –en gloriosa creación de Peter Capaldi-, despiadada mano derecha del Primer Ministro como su "Downing Street Director of Communications", escocés malhablado y agudo que impregna de miedito los corazones de todos los funcionarios del gobierno, del anónimo calientasillas al ministro del ramo que se tercie (no en vano la serie comienza con Tucker haciéndole la cama al Ministro de Asuntos Sociales, o dimites o te dimitimos).

En un plano técnico, el formato elegido es de todo punto incomprensible e ilógico e incongruente. Esto es, tiros de 2 o 3 cámaras haciendo el documental de turno, mientras los protagonistas dejan que les filmen en sus actuaciones o locuciones más abyectas. Siendo esto así, sigue funcionando de maravilla. Pero hay que encerrar bajo siete llaves la noción de que no tiene ningún sentido, se pille por donde se pille. Lo mismo pasaba con Parks & Rec y por las mismas razones. Al menos en esta nadie mira a cámara.

Lo bonito de esta serie -aparte de tener unos guiones que son joyitas y de poseer una fluidez en su puesta en escena que favorece una inmersión tipo "fly on the wall" por parte del espectador- es que funciona a las mil maravillas sin que uno sepa los pormenores del sistema político inglés (todos los fuegos el fuego), y por otro lado humaniza a los agentes participantes en el proceso. Los humaniza o les baja los pantalones, según el caso y el momento.
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5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
El padrino
El padrino (1972)
  • 9,0
    176.904
  • Estados Unidos Francis Ford Coppola
  • Marlon Brando, Al Pacino, James Caan, Robert Duvall, ...
10
Padrinitis
Últimamente la he vuelto a ver (es una de esas cosas que uno siempre puede hacer últimamente: últimamente he vuelto a comer yogures, últimamente camino media hora diaria, últimamente he revisado El Padrino), y como quiera que todo el mundo versa las lindezas de esta pieza, he pensado en ponerme en modo picajoso-porculero.

Cof, cof.

- La boda dura demasiado. No supera a la de El Cazador pero por ahí le anda. Acabas de Tarantela hasta el gorro. Cuando sale a cantar el crooner hasta lo agradeces.

- Tom Hagen visita al magnate. Duvall no estaba disponible para algunas tomas y vistieron a otro paseándose por las instalaciones del amigo de los caballos. Yo no tengo una tele tan grande, y vamos, es que se ve que no es Duvall a kilómetros. Más sangrante si cabe que intenten colárnosla con un dub over de la voz del actor. Todos somos idiotas.

- Por cierto, nunca entendí que el magnate le hiciera la visita a Hagen todo el día, lo acomodara y lo sentara a cenar a su mesa, para a los cinco minutos ponerse rabioso y enseñarle la puerta. No tiene sentido, en este universo o en cualquier otro.

- Tampoco tiene mucho sentido que a tu reciente prometida le cuentes historias de mucho canguele con respecto a tu familia -que será suya-, sobre todo si son ciertas. La mentira es la base de toda relación sana.

- Cuando Michael dispara a Sollozzo el impacto de la bala en el cuerpo del susodicho genera una nube de sangre pulverizada. Esto contradice todas las leyes físicas sobre el comportamiento de la materia, y de los italianos.

- Brando muy pinturero, pero nadie se levanta de una silla como lo hace él para ponerle las pilas a Johnny Fontane, que parece un gato escaldado.

- Siempre me ha molestado un poco que la mujer de El Padrino tenga tan poca relevancia. No te crees que es su mujer, parece más su hermana o su ama de llaves.

- También se nota que están cortos de dólares cuando utilizan esas imágenes de archivo de calles con tráfico. Nuevamente, el espectador ha de hacer la vista gorda.

Cría cinéfilos y te sacarán los ojos.
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6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Sinatra: All or Nothing at All (TV)
Sinatra: All or Nothing at All (TV) (2015)
  • 7,3
    256
  • Estados Unidos Alex Gibney
  • Documentary, Frank Sinatra
7
That's life - That's what all the people say
Una de las cosas bonitas de este documental es que ofrece una panorámica del mundo de la música a lo largo de los años y de la naturaleza cíclica de ese mundo. Así, un jovencito Frankie Sinatra se propone desbancar a Bing Crosby del número uno de la música popular (por cierto, menudas orejas tenían ambos, podría haber sido un duelo a orejazos), y años después, un joven Elvis irrumpe como un vendaval y a Sinatra, al que no le gustaba ni un pelo lo del rock y hasta lo denigró públicamente, no le queda otra que claudicar y aceptar la nueva realidad. Elvis siguió el mismo patrón que Sinatra: perdió a la juventud, encontró su nicho en Las Vegas y ahí se quedó, haciendo felices a nostálgicos, fans creciditas y turistas por igual.

Si hubiera sabido que este documental iba a durar 4 horas es posible que no lo hubiera visto. Es decir, que no me interesa tanto el personaje. Me interesa en pequeñas dosis y sobre todo la esplendorosa síntesis que hace Sinatra de los mejores años de la era del swing a mediados de los cincuenta. Temas como A foggy day, I've got you under my skin, The way you look tonight, It was a very good year, New York New York, That's life, The lady is a tramp, Young at heart, Anything goes, etc.

Como todas las figuras relevantes de la historia, Sinatra posee luces y sombras, aparte de ojos azulísimos y orejas infinitas (debió de operárselas en algún momento, en los años 60 ya están bastante más bajo control). Se nos ilustra acerca del modo en que educó su talento y llegó a colaborar con arreglistas como Nelson Riddle -que tuvo mucho que ver con su resurgimiento en los años Capitol- y directores de banda como Basie o Quincy Jones. Supo rodearse de los mejores.

Se da cuenta de los momentos cumbre y los de crisis, estos últimos rehogados de bebidas espirituosas y de perder el culo por mujeres como Ava Gardner. A este respecto su primera mujer -Nancy, como la hija- me recordó a las señoras que retrata Scorsese en Goodfellas, que se quedan de "mamma" en casa haciendo salsa bolognesa mientras sus maridos golfean por el mundo adelante. En el caso de Sinatra, literalmente: tenía a su disposición aviones que lo llevaban a cualquier punto del globo en cualquier momento.

Luego el lío de la mafia, de cómo papá Sinatra ya trabajaba para los contrabandistas y de cómo eso deja huella y nunca vio mal del todo tener un amigo en el hampa. Se narran encuentros de Sinatra con mafiosos en Cuba o Las Vegas, o las relaciones entre la mafia, los Kennedy, una puta, y el mismo Sinatra. En fin.

Que de repente te cuentan cómo secuestran a su hijo y hasta parece normal, porque nada era normal en la vida de este señor, todo era bastante desproporcionado y de algún modo ilusorio (no extraña que formara parte de ese Camelot que algún periodista acuñó). De pronto tiene un matrimonio express con Mia Farrow, y Mia Farrow te lo cuenta de viva voz cual Sissy Spacek en Badlands y ves las fotos y todo es bastante alucinante. Sinatra se divorcia mandando a su abogado a Farrow con los papeles.

En lo personal, Sinatra no me atrae lo más mínimo. Despliega una mentalidad y una visión de las cosas que encuentro bastante rancia y unidimensional. Y ahí está en los setenta codeándose con Agnew y Nixon, en los ochenta con Reagan.

Sinatra da un concierto de despedida en el 71 en torno al cual se articula la narración del documental. Pero no era de despedida, sino de hiato, porque vuelve en el 74 y seguirá dando conciertos.

Queda un señor que se hizo a sí mismo de la nada, que llegó a lo más alto y que ha dejado canciones de belleza atemporal.
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5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
El cofre
El cofre (2016)
  • 4,6
    1.345
  • Estados Unidos Alex Brewer, Benjamin Brewer
  • Nicolas Cage, Elijah Wood, Kevin Weisman, Jerry Lewis, ...
7
Muy maja
Ayer estaba viendo una imagen en alta resolución del busto de la reina Nefertiti, y en su figurado pectoral polícromo me costaba distinguir entre las idiosincrasias artísticas de la pieza (como las particularidades de los materiales empleados) y los estragos del tiempo, o entre lo que realizó el autor en el ejercicio de su soberana autoría y lo que tal vez debería haber realizado para lograr algo más redondo. Claro que esto es ridículo, es una obra maestra absoluta, y las imperfecciones, si se quieren ver, se han convertido en parte de su calidad de obra maestra.

Mutatis mutandis, ocurre algo parecido con esta película, sobre la cual se pueden apuntar varias peculiaridades de esas que tiran hacia abajo una nota (poner a Lewis o Williams en personajes pasajeros y subdesarrollados; que no se explique demasiado el final), pero en conjunto es demasiado sólida. Está en cierto modo blindada frente a reconvenciones o ensañamientos porque lo que tiene de bueno supera con creces a lo menos bueno.

Me recuerda a otras del estilo (no sé si llamar a esto cine negro, policíaco o thriller, entre otras cosas porque es todo eso a la vez) como "Detour" (1945), en donde las malas decisiones se alían con lo anecdótico y con lo improbable, todo ello contado -escrito, rodado- con pasión, talento, claridad, y sobre todo originalidad.

El tono es como el de un episodio de los chungos de Breaking Bad.

Gran papel de Cage -lo mejor desde "Joe" (2013)- y buena réplica de Frodo.
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17 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
Batman vs Superman: El origen de la justicia
Batman vs Superman: El origen de la justicia (2016)
  • 5,5
    33.846
  • Estados Unidos Zack Snyder
  • Ben Affleck, Henry Cavill, Amy Adams, Jesse Eisenberg, ...
8
Funciona
Aunque hace años que no sigo con asiduidad el mundo de los superhéroes, no es difícil rastrear las principales influencias de esta película: The dark knight returns y La muerte de Superman. Y naturalmente un lustroso brochazo del naturalismo nolaniano niano.

La película esta contada con buen pulso y nunca pierde el interés. Consigue que Affleck no chirríe en exceso con su cara de pupas, y que Wonder Woman, la superheroína más ridícula de la historia, no quede tan ridícula. Es que dónde va a parar, esas pintas, esa historia, esos poderes. Siempre ha sido repulsiva.

Luego está Eisenberg al que le han dado por una vez un papel que le pide dar rienda suelta a toda su calidad de tipo repugnante-porculero-hostiable hasta decir basta y eso que soy un tipo pacífico. Así que bien.

Amy Adams, del club "Yo por un Oscar ma-to", también bien. Yo creo que se enamoró de Cavill, esos besos y arrumacos son demasiado realistas.

Cavill también bien.

Snyder hace que su película destile verdadero amor por los superhéroes que retrata. Es un flipado, que es exactamente la clase de persona que necesita una peli flipada.

Jeremy Irons es seguramente la encarnación de Alfred con menos flema británica, en un personaje que debería ser más británico que el Big Ben. Además tiene escenas en las que sale sin afeitar, un mayordomo inglés, venga no me jodas. Hay cosas que no se pueden tocar.

Un poco ful la escena de Kevin Costner, que después de salir por la puerta grande en la anterior con la muerte más estúpida de la historia del cine, y de la historia en general, debería haberse quedado criando malvas. Échese un vistazo a la coña que hicieron los de Robot Chicken con él.

Tampoco entiendo ese 6,2 que luce en estos momentos, ni las críticas que dicen que no se comprende lo que pasa. Yo la he visto con un dolor de cabeza de aupa -creo que comí algo en mal estado- y lo entendí todo ferpectamente.

También enfila hacia la Liga de la Justicia de un modo bastante natural.

Pues eso.
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5 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil