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Kill the Messenger (2014)

Kill the Messenger
Trailer
6,2
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Sinopsis
Basada en la historia real del periodista estadounidense Gary Webb, que puso en evidencia las conexiones de la CIA con el mundo de la droga, y demostró que los barrios negros del país fueron inundados de crack mediante un narcotráfico destinado a abastecer de dinero y armas a la CIA. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Kill the Messenger
Duración
112 min.
Estreno
14 de noviembre de 2014
Guion
Peter Landesman (Libro: Nick Schou, Gary Webb)
Música
Nathan Johnson
Fotografía
Sean Bobbitt
Productora
Focus Features / Bluegrass Films / The Combine
Género
Drama Thriller Años 90 Drogas Periodismo Basado en hechos reales
9
Desvelar basura
Después de ver esta buena película, he leído de pasada algunas referencias sobre ella de los críticos que escriben en periódicos y revistas (lo que casi nunca hago), y me llama la atención cómo enseguida algunos buscan una palabreja para etiquetar el film en cuestión. Para esta película he leído la palabreja "conspiranoica". No sé. Yo estoy entre los que piensan que nuestro mundo está atado y dirigido por oscuras fuerzas que actúan dentro de las democracias, burlándose de la democracia, aunque vestidos de demócratas. Siniestros poderes ideológicos dentro de los órganos de poder, gigantescos poderes económicos, todopoderosos grupos de presión... y todos barren para sí mismos en contra del bien general. Por eso está todo lleno de injusticia y cosas mal hechas. Y el ciudadano común no tiene acceso a nada. Se le engaña continuamente y se le oculta todo. Por eso, cualquier escrito, documental o película que trata de desvelar algo de la porquería que rige el mundo, merece consideración y respeto, y no que lo etiqueten con una palabreja, sobre todo si es, como en este caso, una película de, además de muy interesante contenido, buena forma cinematográfica en todo.
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51 de 60 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Así son las cosas, y así hemos intentado contárselas
No parece muy casual que el primer rostro que aparece al abrirse este "Matar al mensajero" sea el de Richard Nixon al que vemos en una imagen de archivo dirigiéndose a la nación durante un discurso televisivo. Desde su inicio, la película de Michael Cuesta apunta alto, a Alan J Pakula y a "All the president´s men" nada menos, uno de los grandes referentes del género en el que se inscribe. Tampoco es extraño que posteriormente nos topemos entre su reparto con el británico Michael Sheen, quien diera vida en su día al mediático Martin Frost y acorralara con sus insidiosas preguntas al mencionado gobernante en "El desafio", aquel estupendo trabajo servido por Ron Howard hace ya algunos años.


En "Matar al mensajero" asistimos al enésimo desafío que mantiene el llamado cuarto poder contra el primero de todos, ese otro que casi no se ve. El film se centra en la historia de Gary Webb, periodista del modesto San José Mercury News quien a mediados de los noventa destapó las oscuras conexiones existentes entre la C.I.A y el mundo de las drogas. Casi por casualidad, Webb descubrió cómo durante la década anterior la todopoderosa agencia norteamericana había llegado a financiar a la Contra nicaragüense gracias al dinero del narcotráfico. El argumento, desarrollo y desenlace de la historia, David frente a Goliath una vez más, no resultan novedosos pero sí acaban siendo tremendamente atractivos como casi siempre.

Con un ritmo trepidante y ágil – y con una rumbosa Paz Vega que hace saltar chirivitas de los ojos de nuestro protagonista, un creíble en todo momento Jeremy Renner- Michael Cuesta logra enganchar al espectador desde el minuto uno. La película se sigue con interés durante su primer tercio en el cual vemos poco a poco desenredarse toda la madeja de intereses y corruptelas. Hay aromas de thriller setentero, de buen cine en definitiva. El pulso se relaja de manera considerable en el tramo posterior, justo cuando el film se centra en la intrahistoria del personaje principal, con su particular e inevitable descenso a los infiernos, y en relatarnos la bajada de pantalones de sus superiores ante las también inevitables presiones por parte de quienes están todavía más arriba.

No se sabe si Michael Cuesta ha sentido el mismo miedo escénico que en su día sintió el propio Webb y ha decidido aflojar el pistón y no ir más allá de manera voluntaria. O se ha dejado arrastrar por el tono televisivo y melodramático de su conspiranoica criatura "Homeland" – no la sigo, y por tanto no puedo opinar al respecto. El caso es que llegado un momento, o no ha querido seguir tirando del hilo, o simplemente es que el hilo se le ha roto. Y como entretenimiento su película al final resulta un producto muy válido y muy digno, pero… Tal vez estábamos ante una película destinada a jugar en las grandes ligas, pero…
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36 de 38 usuarios han encontrado esta crítica útil