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La Vocation suspendue (1978)

6,7
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Sinopsis
Inspirada en la novela homónima de Pierre Klossowski, la historia plantea un análisis de orden teológico en el cual se involucran ideas consagradas que empiezan a tambalearse en una comunidad religiosa, donde un sacerdote es sospechoso de ser un “agente doble”. La película fue filmada en blanco y negro y a color y en ella participan actores de dos repartos diferentes. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Francia Francia
Título original:
La Vocation suspendue
Duración
90 min.
Guion
Raoul Ruiz (Novela: Pierre Klossowski)
Música
Jorge Arriagada
Fotografía
Maurice Perrimond, Sacha Vierny
Género
Drama
7
La política de la religión y la religión de la política
La imagen y el concepto se dan la mano en esta película, por eso es todo un banquete verla y reverla. Su tesis final dice que los movimientos subversivos en política se convierten, con el tiempo, en dogmas sacados de la Suma Teológica de Santo Tomás (curioso, ST de ST). Pero esta tesis se da vuelta, se revuelve en contra de sí misma, se pone en entredicho y se entroniza innumerables veces dentro de la misma película. Por tanto, el resolver la tesis no es tarea que se le deje al espectador. La tarea del espectador es penetrar en el laberinto de ideas e imágenes, gozar y pensar: pensar con neuronas nuevas y gozar con órganos sensoriales asaz olvidados.

Me gusta cada vez más Ruiz porque es el cineasta que, en dominio pleno de los recursos cinematográficos NO TEATRALES (a mi juicio, Hollywood es puro teatro filmado, y siempre lo ha sido), pero a la vez sin caer en la inercia narrativa del cine europeo, busca un camino medio, confuciano y taoísta a la vez: el camino que quizás preocupó a los narradores fantásticos chinos de obras como El sueño del aposento rojo, tan alabada por Borges: es decir, cómo narrar sin perder la cualidad onírica del relato, su fascinación primigenia. Cómo hilar historias sin que se disuelva el brillo inasible de la imagen, su autonomía redentora.

Ruiz es artificioso en el sentido en que lo fueron los grandes ilusionistas del siglo XIX, los que soñaron y vivieron la prehistoria del cine, los inventores de aparatos mecánicos que simulaban la vida y el movimiento, y que sin haber visto una sola película experimentaron la vida misma como una película, fotograma a fotograma.
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4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil