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El gran dictador (1940)

El gran dictador
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Sinopsis
Un humilde barbero judío que combatió con el ejército de Tomania en la Primera Guerra Mundial vuelve a su casa años después del fin del conflicto. Amnésico a causa de un accidente de avión, no recuerda prácticamente nada de su vida pasada, y no conoce la situación política actual del país: Adenoid Hynkel, un dictador fascista y racista, ha llegado al poder y ha iniciado la persecución del pueblo judío, a quien considera responsable de la situación de crisis que vive el país. Paralelamente, Hynkel y sus colaboradores han empezado a preparar una ofensiva militar destinada a la conquista de todo el mundo.
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
The Great Dictator
Duración
128 min.
Guion
Charles Chaplin
Música
Charles Chaplin, Meredith Willson
Fotografía
Roland Totheroh, Karl Struss (B&W)
Productora
United Artists
Género
Comedia Sátira Nazismo II Guerra Mundial Propaganda
9
De buen rollo
Tenía yo ganas de echarle el guante a "El gran dictador". Tantos piropos que se ha llevado por parte de la gente-affinity, es cuanto menos para prestarle un par de horas de mi atención. Y es que, he de reconocerlo; si no la vi antes es porque me daba miedo el cine de Charlot. Para mí Chaplin siempre ha sido un personaje tabú por el simple hecho de que era adorado por la santísima de mi abuela... Y bien; si para ella, otros máximos exponentes de personajes punteros eran Imperio Argentina, Luis Aguilé, y ya entradita en su segunda juventud; Georgie Dann... pues oigan, comprendan y disculpen el que no me fiara de Chaplin.

Bueno, pues los compañeros de Filmaffinity, con sus escritos, me hicieron descubrir que al cine-holocausto (al cual me entrego por completo), está incompleto sin esta maravillosa película llamada "El gran dictador" que hasta hace poquitos días ignoraba. Merece todos mis respetos por méritos propios.

Para ver cine hay que olvidar los prejuicios. En cualquier producción que a priori crees inadecuada te puedes llevar una sorpresa y encontrar una preciosa joya. Hay que ser valiente, abierto a los demás y leer a otros amigos. Me gusta Filmaffinity. Me gusta su gente y me gustan sus opiniones; Todas. Tanto la que da el 1 como la que da el 10. Y es que, como dice mi amiga Elena; ¡Lee críticas contrarias a tus gustos, Juan; que es otra visión del cine muy interesante!.- Y qué razón tenías, Elena.


Lo peor: Que en el ranking de mi abuela estuviera Charlot acompañado por Georgie Dann.

Lo mejor: El discurso final que nos regala Charles Chaplin; es para enmarcarlo y pasearlo por todo el planeta.
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231 de 299 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Un destello de esperanza para la humanidad
Chaplin no sólo fue un creador de sueños. Además fue un director comprometido y valiente. Cuando en Europa la Segunda Guerra Mundial se encontraba en sus primeros compases y la locura de Hitler tenía la rienda suelta y sin freno, a Chaplin se le ocurrió la feliz idea de realizar una de las más brillantes parodias jamás pensadas sobre el enajenado dictador alemán, su partido nacionalsocialista y, en general, sobre cualquier forma de dictadura. La divertida y corrosiva sátira, plena de denuncia y no exenta de amargura por las atrocidades humanas, lanza su demoledor ataque contra las bases del nazismo totalitario. Y el ataque llegó en plena contienda real.
Chaplin, inteligente y agudo, captó la esencia del nazismo a la perfección y la recreó admirablemente en esta ácida comedia. Gracias al despliegue de medios de que hizo gala y a un trabajo de puesta en escena y ambientación meticulosos, las imágenes son un puro derroche de detalles que representan hasta un extremo fascinante y ridículizante la tecnología destinada a servir a la guerra, la majestuosidad y la opulencia del palacio del dictador, la cansina tendencia de los partidos totalitarios a inundarlo todo con sus símbolos representativos (obsérvese la similitud entre las aspas de la película y la esvástica del partido real), sus gestos de identificación (el brazo alzado), los discursos fanáticos y estentóreos del dictador y las restricciones y penalidades del gueto judío. Asímismo, el vestuario también es digno de mención.
La capacidad creativa y satirizante de Chaplin continuó en la línea de "Tiempos modernos", mostrando aparatos y maquinarias que simbolizan la esclavitud humana a una tecnología utilizada con frecuencia con fines deshonestos y destructivos, añadiendo su toque de inventos y objetos inútiles o que nunca funcionan (un paracaídas de reducido tamaño, un traje antiproyectiles, plumas estilográficas que no escriben...)
Chaplin aprovechó el indudable parecido físico entre su entrañable Charlot (el mítico personaje que, con la extinción del cine mudo, se despidió de las pantallas) y Hitler para llevar a cabo un doble papel: el del dictador por un lado, y el de un barbero judío que rinde tributo al desaparecido Charlot adoptando su vestimenta, sus ideales románticos, su tendencia a meter la pata y meterse en líos y a luchar obstinadamente por la justicia.
Me he reído a carcajadas con la genial parodia del acento alemán y del tono de voz desaforado que adopta Hynker (transposición de Hitler), imitando los escalofriantes discursos del Führer.
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109 de 128 usuarios han encontrado esta crítica útil