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Taxi Teherán (2015)

Taxi Teherán
Trailer
6,6
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Sinopsis
Un taxi recorre las vibrantes y coloridas calles de Teherán. Pasajeros muy diversos entran en el taxi y expresan abiertamente su opinión mientras charlan con el conductor, que no es otro que el director del film, Jafar Panahi. Su cámara, colocada en el salpicadero del vehículo, captura el espíritu de la sociedad iraní a través de este viaje. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Irán Irán
Título original:
Taxi
Duración
82 min.
Estreno
9 de octubre de 2015
Guion
Jafar Panahi
Fotografía
Jafar Panahi
Productora
Jafar Panahi Film Productions
Género
Documental Drama Road Movie Drama social Falso documental
9
Vivir rodando
Ya le he oído a más de uno decir que el Oso de Oro conseguido por “Taxi Teherán” en la última edición de la Berlinale fue un premio político. Negando la mayor, añadiré que en el fondo qué premio no lo es. Hay quienes, no obstante, insinúan o declaran abiertamente que los críticos y jurados de los festivales observan con cierta condescendencia los últimos films del realizador iraní condicionados por la lamentable situación que atraviesa este en la actualidad. Hace ya un lustro que las autoridades persas arrestaron al director de “El círculo” y le condenaron a pasarse las siguientes dos décadas de su vida sin poder ejercer su oficio, además de no poder salir del país en todo ese tiempo ni poder conceder entrevistas a los medios extranjeros.

En los cinco años que han transcurrido desde su detención, Panahi ha tenido tiempo de añadir tres títulos más a su filmografía. Ni que decir tiene que ha tenido que hacer auténticos malabares no sólo para rodarlos sino también para distribuirlos – dicen que la copia de “Esto no es una película” llegó a Cannes 2011 en un pen drive camuflado en el interior de una tarta. Panahi sigue burlando a sus carceleros a base de ingenio y de talento. Los tres trabajos realizados durante su época de cautiverio son tres ejemplos de cine de resistencia en unos tiempos en los que uno creía que eso ya no se llevaba. Tres ejercicios de estilo que se revelan como una metáfora de la situación que vive en estos momentos su autor, pero que en ningún caso merecen una mirada condescendiente. Se podría hablar de condescendencia si estos trabajos fuesen un muermo total o tuviesen un nulo valor cinematográfico. No es el caso.

En el caso de “Taxi Teherán”, la metáfora es más explícita que nunca. Un taxi, habitáculo cerrado y pequeño con el que además el discípulo rinde homenaje al maestro Kiarostami y a su película “Ten” (2002) que utilizaba el mismo recurso. Una cámara oculta en el salpicadero que no puede salir del vehículo subrayando la incapacidad del cineasta por seguir contando historias con libertad. Se diría que subrayando su necesidad. Las calles por las que pasa el taxi y pasa la vida. Los clientes, cada uno con su cada cual, hablando de lo divino y de lo humano. Y Panahi, al volante, escuchando a todos pacientemente, con esa medio sonrisilla permanente de tipo bonachón con el que te irías bien a gusto una noche de copas por Teherán. Su obsesión por contar parece no tener límites ni conocer cortapisas. Nadie como Panahi para explicarnos aquello de que el cine es una mentira que sirve para contar la verdad, y de que el cine, como la poesía, puede ser un arma cargada de futuro. Ya le han robado más de una vez la cámara, y siempre se las ha ingeniado para volver. Seguro que seguirá intentándolo. Resistir es rodar, rodar es resistir. No te rindas, compañero.
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46 de 48 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
A los mandos está Jafar Panahi – imposible extraviarse
La cultura persa es milenaria y a cada manifestación artística que nos llega lo vuelve a dejar patente, es la demostración de que los pueblos sobreviven a sus dirigentes, a sus políticos, a sus gurús y sus religiones y religiosos, sólo es cuestión de tiempo, paciencia, perseverancia y astucia. Nada más triste y lamentable que prohibir expresarse a las personas, por el medio que sea, por el motivo que sea y con el fin que sea. Si el ser humano se distingue de los demás animales por la creación y uso del lenguaje, la necesidad vital, primaria y social de dar forma a lo que nos pasa y compartirlo es irrenunciable, sin importar para nada las cortapisas e impedimentos que traten de imponer.

Aquí estamos ante una cinta imperfecta pero impecable. Utilizando el formato de un (falso) documental, el director – sobre quien pesa una prohibición expresa desde hace años de dirigir y de abandonar su país – nos propone un viaje por las calles de Teherán, ofreciendo un microcosmos de personajes y situaciones que no por triviales dejan de tener su enjundia, no sólo como denuncia, sino como caleidoscopio de una realidad que nunca será ni podrá ser la historia oficial del régimen, ni ofrecer la imagen que a algunos les gustaría exportar al mundo. La realidad es tozuda y siempre encuentra forma de manifestarse. A pesar de todo los impedimentos y dificultades.

Al igual que en “Náufragos” de Hitchcock, la acción – y la cámara – está limitada a un espacio físico (un coche), que navega indefenso en el proceloso maremágnum de la capital. Mercado negro, algún integrista, ciertas mujeres más comprensivas, una niña entre repipi y entrañable, una abogada a la que le van a prohibir ejercer, dos ancianas supersticiosas, unos ladrones o policía secreta, un supuesto amigo de la infancia… un variopinto y heterogéneo catálogo de personajes que configuran un mosaico de la diversidad y disparidad humana en toda gran ciudad de nuestros días. La restricción del espacio y del punto de vista no es óbice para asistir a un apasionante rompecabezas, donde prima la cercanía inmediata sobre el fulgor de la trama o de los (inexistentes) efectos especiales.

Pese a las implacables trabas para su realización, a su sencillez y su modestia, la propuesta resulta arrebatadora y convincente. Es un alarde de creatividad, ganas de expresarse y compartir un rayo de luz y de esperanza. Los aplausos que jalonaron la proyección demuestran que el mensaje cala y la cinta cautiva. Un regalo.
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27 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil