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Críticas de Romantic Warrior
Críticas ordenadas por:
Aguas verdes
Aguas verdes (2009)
  • 4,0
    35
  • Argentina Mariano De Rosa
  • Alejandro Fiore, Milagros Gallo, Julieta Mora, Maxi Gigli, ...
6
Al que no enfrenta los conflictos lo tapan las aguas verdes
Es un producto inacabado, tiene fallas formales, como cierto abuso del fundido para cerrar escenas que no tienen un desarrollo completo, o actores flojos (salvo Alejandro Fiore, que está muy bien en el papel de Juan, el protagonista).
Pero tiene algo que contar, y eso para mí termina imponiéndose.
Las aguas verdes están estancadas, como en la pileta llena de vajilla sin lavar de los créditos, que espera que alguien se haga cargo. Así están las cosas en la casa de Juan y en esta familia, y Juan no puede o no quiere asumir su rol de punto de apoyo, de referencia, de energía masculina. Prefiere en cambio hacer que no ve lo que no está bien y refugiarse en lo trivial.
Pero desde las aguas verdes vendrán a exigirle que atienda sus cuentas pendientes.
El guión es algo tosco, pero Alejandro Fiore sale a flote en estas aguas, dando expresividad a ese tipo que, golpeado, acumula bronca y no consigue ser asertivo frente a los demás. Pero el desafío lo llevará hasta el límite que le permitirá encontrar una base interior desde donde hacer pie, el quebracho de ese muelle que pone límite al avance de las aguas verdes.
Interesante planteo, y creo que le da crédito a Mariano De Rosa para esperar de él mucho más en el futuro.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
El hombre de al lado
El hombre de al lado (2009)
  • 6,8
    6.222
  • Argentina Mariano Cohn, Gastón Duprat
  • Rafael Spregelburd, Daniel Aráoz, Eugenia Alonso, Enrique Gagliesi, ...
7
De qué lado nos paramos, qué ventanas abrimos o cerramos?
La dupla Mariano Cohn y Gastón Duprat, luego de una amplia trayectoria como realizadores audiovisuales y experimentos televisivos interesantes, han hecho dos primeros largometrajes en formato documental o de entrevistas, con “Enciclopedia” (1999) y “Yo Presidente” (2006), un documental protagonizado por los ocho presidentes argentinos desde la restauración de la democracia hasta ese momento.
En 2009 hicieron el primer largo con un formato más convencional, “El Artista” (2009).
Y hacia fines de ese mismo año, elaboran “El hombre de al Lado” que nos ocupa, premiada en los festivales de Sundance, Toulouse, Lérida y Mar del Plata.
Está rodada casi íntegramente en interiores en la “casa Curutchet”, -la única diseñada por Le Corbusier en América-, en la ciudad de La Plata, en Argentina. Con fotografía a cargo de los propios directores.
Leonardo es un diseñador exitoso, mundano, refinado, vive en la casa de marras con su mujer e hija adolescente. El film comienza con un suceso inesperado: un vecino, Víctor, irrumpe súbitamente en su vida, rompiendo una medianera que da directamente a su casa para hacer una ventana. “Sólo necesito unos pocos rayitos de luz, que a vos te sobran”, le dice. A partir de esta sencilla historia, los autores plasman un trabajo impecable desde lo formal. Cada plano, cada detalle de la puesta – hasta las remeras que usan los distintos personajes secundarios nos bajan línea -, el manejo de la luz, los colores, texturas y sonidos, nos lo dicen todo. Las tipologías de los personajes son creíbles y fluyen naturalmente; con primerísimos planos sin profundidad de campo, cargados de connotaciones, usando la composición de los cuadros y el montaje, junto con las acciones y diálogos cotidianos, para dar fuerza al arco por el que transita el protagonista, lleno de bajezas, pero con dudas, como cuando desde la casa del vecino, mira por el boquete hacia la suya, como intentando ponerse en el lugar del otro, para bajar la cabeza abrumado, ya que no quiere cambiar. Cohn y Duprat no nos alivian nada de la situación, y la resolución que debe tomar Leonardo, entre ser libre, capaz de comunión con otro ser humano, o aferrarse a su falso pedestal donde no es feliz, donde derrocha egoísmo, será llevada hasta las últimas consecuencias.
Un muy recomendable ejercicio de la expresividad que puede tener el lenguaje del cine.
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7 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Dans la ville de Sylvia
Dans la ville de Sylvia (2007)
  • 6,2
    2.325
  • España José Luis Guerín
  • Xavier Lafitte, Pilar López de Ayala, Tanja Czichy, Laurence Cordier, ...
8
La búsqueda
Guerín nos sorprende congelando la ficción; nos saca del rol pasivo y nos involucra en la construcción de lo aparente: una ciudad desconocida para un protagonista también desconocido, y un anhelo que lo consume… es como un documental, pero no sólo de la ciudad, sino un documental que parece meternos en el alma de un sujeto, que a fuerza de anónimo nos invita a meternos en su piel, y buscar… Qué es lo que nos mueve, qué es esa cosa sin la cual todo lo demás pierde significado? Eso sin nombre es la Sylvia que en la película no puede aparecer, no puede corporizarse.
El anacronismo del protagonista, resaltado por algunos detalles de su atuendo, - y claramente materializado en un plano donde se lo muestra en un banco de piedra con una gárgola medieval al lado, y una mirada lejana, posada y su anonimato, -nada sabemos de él, ni siquera su nombre-, lo hacen universal; es el anhelo inefable del hombre sensible, del artista, por algo indefinible, inasible y huidizo… un momento de belleza para poder congelarlo en el tiempo, una búsqueda de capturar la infinita gestualidad femenina en una imagen, y entregarse a esa tarea con deleite, con pasión.
Como sea, algo le falta; y Guerín nos muestra al comienzo del film un rengo que camina con dificultad, pero que sin embargo lo hace con entusiasmo y con un ramo de flores en las manos, convencido de que lo va a encontrar.
Puede el “flaneur” de Guerín encontrar lo que busca evocándolo desde la memoria? No; lo que “es”, es dinámico, veloz, es siempre nuevo, está vivo; mientras que aquello que la mente, la memoria construye, es una ajada foto vieja; y nos es mostrado con veloces y cambiantes reflejos de la luz y las sombras de las hojas mecidas por el viento sobre el cuaderno de apuntes del protagonista, con bocetos inacabados en páginas que pasan agitadas por ese viento, y a los que el dubitativo dibujante tacha y reescribe continuamente. Lo fugaz; lo perecedero de los momentos de belleza, que se escurre entre los cabellos al viento de una desconocida, en el gesto de un rostro o una mirada que cambia de matiz completamente en una fracción de segundo, en capas de rostros que se mezclan con otros en los reflejos de los cristales del tranvía, en momentos de frágil armonía que repetidamente se quiebra con vasos y tazas con líquido que vuelcan, con celulares que suenan, con el tren que irrumpe en medio de un plano melancólico. Y tal vez ese anhelo que no puede ser satisfecho, es necesario para el artista, ese “estar rengo”.
En el primer plano de Pilar López, en el que su rostro aparece enmarcado con el fondo del rosetón de la catedral, como dándole una pátina de divinidad, cuando la luz del día, parcialmente tapada por nubes, finalmente encuentra un claro y sobre esta figura resplandece el sol… por unos segundos… para volver a nublarse, está también sintetizada la búsqueda que no tiene fin. (sigue en el spoiler)
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3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
37º2 le matin
37º2 le matin (1986)
  • 7,0
    1.089
  • Francia Jean-Jacques Beineix
  • Jean-Hugues Anglade, Béatrice Dalle, Consuelo De Haviland, Gérard Darmon, ...
7
La llama de la vida
Desde el afiche vemos a Betty, toda en azul, expectante. Qué espera Betty? El color azul representa a los sueños olvidados de un hombre joven pero apático, derrotado. Y Betty es el huracán que llega para destruir todos los elementos de su vida tal como están, para arrojarlos por la ventana, vaciar su casa para encontrar el tesoro que son sus manuscritos, sublevarse contra la chatura de la vida actual de Zorg, personificada en el gordo propietario del lugar, y rescatar lo que hay en él que lo puede hacer ser él mismo, y tener su lugar en el mundo. Ella es el germen de vida, la ovulación del título es la que permite el nacimiento de la vida que estaba dormida en Jacques. Ellos se ven envueltos permanentemente en colores pasteles y rojos muy intensos, de mucho calor, por contraste con el resto del cuadro que es oscuro y frío. En esa pasión está viva la llama del que aún tiene un sueño, y por eso empiezan a estar vestidos de azul, ella sobre todo, y contrastan con los ancianos ya muertos en vida que los miran con azoramiento. Ella no acepta nada a medias, lo hace emprender tareas que parecen imposibles, como pintar todo el complejo, ella pinta los detalles de azul, y en el mar azul aparece una fragata como en un sueño… Zorg estaba apagado, y el hechizo femenino misterioso, de esa Gioconda que pende sobre su cama, se encarna y viene a “salvarlo” en la forma de Betty.
Dos veces vemos en el film a la cámara que hace un travelling cerca del piso, que enfoca la cocina y se levanta hacia una olla tapada, con algo hirviendo adentro, que parece pugnar por estallar y salir. Al principio, cuando Zorg acaba de conocer a Betty, y al final, cuando ella ya no está. En ambas ocasiones él acude y recibe el alimento que había en ella, y acude “justo a tiempo” como él mismo dice. Logra escuchar la llamada que lo incita a no dejar pasar su tiempo en el letargo, a buscar lo mejor de sí mismo. Porque Betty que es todo pasión, que no soporta la inmovilidad, es la conciencia de la fugacidad de la vida, de que no hay demasiado tiempo… La vemos bajo la lluvia entre flores que se van disgregando en un cementerio, o en una escena totalmente gris en un puente, mirando un tren que pasa rápidamente, y de la cual parece rescatarla el cartero, el que puede traer la carta que signifique un nuevo comienzo.
(sigue en el spoiler)
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13 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
La ley del deseo
La ley del deseo (1987)
  • 6,6
    9.246
  • España Pedro Almodóvar
  • Eusebio Poncela, Carmen Maura, Antonio Banderas, Miguel Molina, ...
7
aunque me cueste la vida
La ley del deseo fue el primer film de Almodóvar producido por la compañía que él y su hermano Agustín habían constituído, El Deseo,S.A. Sin duda este hecho le permitió una libertad para hacer su obra más arriesgada, dado que en aquellos años en los que todavía se estaban digiriendo los cambios sociales, el gran público era aún reacio a aceptar una historia pasional homosexual con la misma empatía con la que recibía las historias de amor heterosexuales. Y en mi opinión es el primer film “de peso” en su carrera, luego de antecedentes prometedores pero que no terminaban de plasmarse en una obra madura.
Es un melodrama, pero usado desde lo “camp”, mostrando adrede su artificialidad, y puesto al servicio de un mensaje distinto al tradicional.
Los créditos son anunciados en papeles rojo carmesí arrugados, la imagen de un amante despechado/a, y la música preanuncia una tragedia.
Es que ésta es una película de seres que son arrasados por la pasión, y son llevados como marionetas sin más timón que la estela que deja el objeto de su deseo, sin ningún punto de contacto con la realidad; para las que lo único que importa es el ser en el que han puesto toda su energía vital. Esta pasión arde, se consume, y muere. Esto es mostrado bellamente, con las metáforas visuales del fuego, de los vestidos rojos de los “poseídos”, y ya en el comienzo, luego dela primera escena de pasión, el encuadre en rojo de la palabra “FIN” nos dice cuál es el destino inevitable de ese deseo. La letra “L” de la ley, al comienzo, enmarca los rostros de los tres protagonistas principales, en un surco que parece un tajo, una herida abierta.
La puesta en escena es excelente. El manejo del simbolismo en los colores, la escena del altar ardiendo, la escena del monólogo de “la voz humana” con la niña vestida de comunión cantando “no me abandones”, el homenaje a Fellini en la sensual escena de la manguera con Carmen Maura, la burla a la TV con la insólita Rossy de Palma, el amado de Pablo, que lo abandona, viajando en su vespino, con el fondo del libro de Cocteau y el polvo cayendo sobre él como fría nieve, como sueño hecho añicos, son algunos ejemplos.
No merece menos halagos el manejo de cámara: el travelling de la escena de desolación de Tina con la canción de la niña, la toma desde dentro de la máquina de escribir, una ingeniosa y original manera de mostrar en una sola toma, sin palabras, la prisión emocional en la que se halla el protagonista.
Un film de una fuerza dramática increíble, uno de los mejores ejercicios expresivos y formales de todo el cine de Almodóvar.
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5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Volver
Volver (2006)
  • 7,0
    68.346
  • España Pedro Almodóvar
  • Penélope Cruz, Carmen Maura, Chus Lampreave, Lola Dueñas, ...
8
Volver, para cerrar el círculo
Esta película es Volver de muchas formas. Es para el director un volver a La Mancha de su infancia, y colocar en su lugar algunas piezas de su pasado que no estaban resueltas; es un volver en su carrera a algunos tópicos de comedia, al universo femenino, y a su musa Carmen Maura, sólo que menos desaforado, más maduro, y con la soberbia dirección de actrices de siempre. Volver es también el tango hecho flamenco que nos habla de alguien a quien el pasado ha lastimado, pero que tiene en ese mismo pasado ilusiones que neceista recuperar para seguir viviendo. Y Volver es finalmente el recorrido de ida y vuelta que las mujeres de esta historia deben hacer hacia ese pasado que exige ser escuchado y vivido hasta el final, y que las tomas de los molinos nos sugieren.
En ese pueblito de La Mancha, ruge el viento como un reclamo del pasado. La puesta nos transporta a sus calles empedradas, sus gruesas paredes encaladas, los pesados y antiguos portones de madera, los azulejos, y los hierros del ambiente de la infancia de la protagonista, que lo es también del director. En ese pueblito, de manera surrealista, los muertos están cerca, pueden participar de las vidas de sus gentes, y de algún modo continúan entre ellos. El personaje de Agustina, está dotado por Blanca Portillo con una increíble contención y solidaridad; y hay en él una aceptación y cierta sensación de continuidad después de la muerte; de manera tal que pareciera que Almodóvar, ya más entrado en años, busca encontrar serenidad ante la idea de la muerte que se le hace palpable ahora que recorre su madurez y dejó su etapa de juventud más alocada.
En su visión, el infierno, el purgatorio y el paraíso están aquí, en esta vida, y sus personajes los atraviesan a medida que cierran el círculo.
La gráfica de la película nos muestra a Raimunda, el centro de la historia, atrapada entre imágenes en blanco y negro que son el pasado, los muertos; e imágenes de flores rojas. Pero las primeras laten, están vivas y son actuales y acuciantes; y las últimas son artificiales, y no pueden disimular a las primeras. En los créditos, la cámara va de derecha a izquierda, dando la sensación de una vuelta atrás. Para cerrar esta historia hay que volver.
Es éste un drama que se presenta mezclado con un toque de comedia, algo característico en Almodóvar. Y la película respira cine por todas partes, nos dice muchas cosas con los objetos y sus significados, con los oficios de las protagonistas, con la puesta, con los diferentes encuadres, para hacernos soltar nuestra sensibilidad sin palabras, y llegarnos al corazón. Estos personajes son muchas veces clandestinos, ocultan, mienten…pero se redimen en una inmensa humanidad, comprensión, y ganas de vivir a pesar de todo.
Celebro esta obra y agradezco a Almodóvar por esta película.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Elefante
Elefante (2003)
  • 6,5
    45.931
  • Estados Unidos Gus Van Sant
  • Alex Frost, Eric Deulen, John Robinson, Elias McConnell, ...
6
un elefante que nadie ve
No he podido situarme en una posición de “blanco” o “negro” con esta película. Desde los créditos, el cielo luminoso y diáfano se va oscureciendo hasta hacerse la noche más negra, como un presagio de lo que viene. Van Sant ilumina de manera muy brillante, ascéptica e impersonal, no nos deja “tocar” por los personajes. Y esto es muy intencional. Se suceden larguísimos planos secuencia, gran cantidad de metraje transcurre con la cámara siguiendo a los muchachos por detrás, seres anónimos, que nos muestran lo trivial y lo cotidiano hasta la exasperación. Y esto también es intencional. Van Sant toma la película de Alan Clarke de 14 años antes, para hablarnos sobre un elefante que está dentro de la habitación y que nadie puede o quiere ver. Por falta de inteligencia y sensibilidad, o por pereza y comodidad. El director juega con la paciencia del espectador como si fuese un conejillo de indias, y nos pone una superficie trivial, anodina, hasta bucólica a veces, como la escena en el prado de los muchachos jugando al fútbol y las chicas haciendo coreografías con música del claro de Luna de Beethoven, y nos dice que bajo esa superficie se gesta algo turbio en las mentes de algunos jóvenes. El director no es capaz de ver qué le pasa a John, y sólo le pone una cara sarcástica y se saca el problema de encima, ni el propio muchacho registra lo que siente. El erudito profesor de física no es capaz de ver la incomprensión y la intolerancia entre los chicos delante de sus narices, y es como si nada pasara… Es una película sobre los peligros que entraña meter a los adolescentes en una maquinaria fría y funcional, que no deja lugar a la comunicación sincera entre las personas, a la preocupación humana por el otro, y al germen de todo tipo de locuras que eso representa en sus cabezas.
Pero Van Sant usa al espectador para darle un cachetazo, y no nos hace disfrutar, y nos deja fríos. Para mostrarnos la falta de interés de padres y educadores nos hace pasar agobiantes minutos a nostros espectadores, nos castiga… Los aspectos formales y el mensaje son interesantes, pero creo que Ud. podría habernos dado más, Mr. Van Sant…
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Consenting Adults
Consenting Adults (1992)
  • 5,5
    1.936
  • Estados Unidos Alan J. Pakula
  • Kevin Kline, Mary Elizabeth Mastrantonio, Kevin Spacey, Rebecca Miller, ...
5
pasable, pero no se pierden nada si no la ven
Es una película que me había atraído al leer la sinopsis, al ver a Kevin Spacey y a Kevin Kline en los créditos, y a este director que ha tenido sus películas interesantes, como "el informe pelícano", "todos los hombres del presidente", "sophie's choice", etc.
Pero la peli defraudó completamente mis expectativas, resultó insulsa, y en ningún momento logré comprometerme con los personajes. Sin dudas tiene tomas interesantes, y Spacey, Kline y la Mastrantonio son buenos actores y hay escentas muy creíbles y expresiones muy bien logradas en sus caras en los momentos de tensión. Pero en el fondo, la historia no termina de cerrar, los personajes no terminan de esbozarse y hacerse sólidos, algunos los han puesto ahí y son sólo figuras, de las que no podemos interesarnos en lo más mínimo. El erotismo no existe, y ni siquiera las escenas más dramáticas logran un clima acorde. No se desarrollan los temas. Se acaba viendo con algo de interés el desenlace pero pensando ya en que termine.
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13 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
Audition
Audition (1999)
  • 6,4
    9.314
  • Japón Takashi Miike
  • Ryo Ishibashi, Eihi Shiina, Tetsu Sawaki, Jun Kunimura, ...
7
las que son felices no actúan bien
Ésta película es la más "redonda" que ví de Takashi Miike. Me gustó mucho, aunque como bien dice alguno de los usuarios en su crítica, no "andaría recomendándola por ahí". Ya que el desborde de violencia y sadismo algo "kistch" es un recurso visual, que ayuda a expresarse al realizador, una característica oriental, pero que no es adecuada a cualquier paladar. Tiene belleza, un toque onírico fuerte, subrayado en esas partes con un color azul predomiante, y una forma muy intensa de mostrar la soledad de las personas que viven en una gran ciudad, enmarcando al personaje en un cono de luz que deja a oscuras el resto del cuadro.
Va muy lenta al principio, pero da detalles que hacen entrever que algo horroroso se esconde bajo la superficie. Y creo que es una metáfora de toda la violencia y sometimiento soterrado que existe bajo la pantalla de la dulzura y la amabilidad de las formas de la educación en que se forma como sumisas a las mujeres en el japón tradicional.
No me parece una película soberbia, pero si te gustan los sabores exóticos del Oriente, en mi opinión deja un saldo más que favorabe.
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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Sensatez y sentimientos
Sensatez y sentimientos (1995)
  • 7,1
    36.409
  • Reino Unido Ang Lee
  • Emma Thompson, Kate Winslet, Hugh Grant, Alan Rickman, ...
8
crecer y aprender a no confundir estupidez con amor
No podría añadir mucho a otras críticas que muy acertadamente describen las bondades de esta película. La fotografía de la campiña inglesa es sencillamente sublime. La reconstrucción de época, la riqueza de los pesonajes, dejando lugar a que se luzcan el gran Alan Rickman, Ema Thompson, y Kate Winslet. Pero quisiera agregar aquello que más me ha impresionado al ver este filme. Es que no he leído la novela de la famosa Jane Austen, y a través de él comprendo la grandeza de esta escritora, que tuvo el talento y el coraje de poner de relieve en su obra la trivialidad infantil a la que estaban reducidas las mujeres de su época en lo que a la cultura occidental de aquel momento consideraba el "amor" romántico. Las niñas eran educadas para la fantasía de un enamoramiento superficial y tonto, y no para la mucho más ardua tarea de vivir de verdad y conocer realmente a las personas. Claro, esto es difícil y no todos están dispuestos a seguir ese camino. Mi admiración para Ang Lee por su talento, y como en todas sus películas, lo que da a cambio compensa ampliamente su costumbre de hacerlas un poquitín largas en exceso.
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6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Les poupées russes
Les poupées russes (2005)
  • 6,2
    4.818
  • Francia Cédric Klapisch
  • Romain Duris, Audrey Tautou, Cécile de France, Kelly Reilly, ...
6
No son todas iguales
Un grupo de 5 bailarinas rusas surca con gracia y levedad el escenario, los movimientos precisos y elegantes, todas con sus tutús blancos. El hombre que tiene a su enamorada en una del grupo, le dice a sus amigos, "es maravillosa...", pero para los demás "son todas iguales". En esta película, que sigue la historia de "Una casa de locos" (o "Piso Compartido" en Argentina), vemos nuevamente a Xavier como eje central, y cómo nuestro sensible amigo evoluciona en su trabajo, en sus decisiones de vida, y se da cuenta que "las proporciones perfectas" que pueden maravillarlo estéticamente, pueden ser una falsa pantalla que no dan la felicidad que a veces nuestra cultura de imágenes nos promete, y que las personas que nos son valiosas en nuestro camino, a veces no nos deslumbran a primera vista.
Es agradable de ver, con momentos inclusive interesantes en la fotografía, nos muestra algunas buenas escenas en Londres, París y San Petersburgo, pero sufre en mi opinión de un montaje dudoso y una duración excesiva, que la hacen floja por momentos en la primera mitad. Transitada ésta, deja luego un saldo favorable.
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5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Vivir
Vivir (1952)
  • 8,3
    9.725
  • Japón Akira Kurosawa
  • Takashi Shimura, Nobuo Kaneko, Kyôko Seki, Makoto Kobori, ...
8
nunca es tarde
Una película muy especial. Como una foto vieja, enmohecida, que uno encuentra en un arcón, y que por algún motivo nos cautiva, y ya no nos deja olvidarla. No es perfecta, quizás algo sobreactuada, es lenta, excesivamente larga, pero su mensaje universal y eterno se abre camino ante todas estas dificultades, del mismo modo que el señor Watanabe se abre camino con humildad en el laberinto de la burocracia, para dejar testimonio de que algo puede hacerse si uno se lo propone. En una parte dice: "no puedo odiar a la gente, no me queda tiempo..." Él descubre que ha perdido mucho tiempo, quizás demasiado, pero que aún cuando hayas recorrido ya mucho trecho, si te das cuenta que habías equivocado el camino, vale la pena desandarlo y cambiar; aunque te quede un minuto de vida. La película es larga y aburrirá a quien necesite entretenimiento y no pueda ver y oír con atención y sin apuro. Pero paradójicamente, aquel que, sabiendo que nunca conocemos cuánto tiempo nos queda, se olvide del tiempo y escuche esta historia con atención, difícilmente se arrepienta de su decisión.
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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Un tiro en la noche
Un tiro en la noche (1962)
  • 8,3
    31.250
  • Estados Unidos John Ford
  • John Wayne, James Stewart, Vera Miles, Lee Marvin, ...
8
La libertad siempre se ganó con la espada
Una joya del cine en blanco y negro ya muy tardío en el momento en que se filmó. Como una despedida del western clásico, la despedida de un mundo más primitivo, y la llegada de nuevos tiempos, de la mano del ferrocarril, las nuevas ciudades, el fin de la ley del más fuerte, pero de una ley del más fuerte a la luz del día, y el reemplazo de otro tipo de ley del más fuerte, solapada, de los políticos… Oscura como un estanque turbio y, detrás de esa oscuridad, hondos personajes, llenos de pasiones y fuerzas contradictorias. Grandes actuaciones de Wayne, Stewart y Lee Marvin, y divina Vera Miles.
El niño debe morir para que nazca el hombre…Ransom no hubiera llegado a nada si al enfrentar a Valance no hubiese estado totalmente convencido de que iba a morir. Y cada paso, para bien o para mal que produce un cambio en la vida de un pueblo, sólo es posible sobre las espaldas de hombres heroicos, de flores de cactus como Tom, quien estoicamente comprende su destino, lo acepta y lo juega hasta el final...
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5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil