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Críticas de Hemicefalo
Críticas ordenadas por:
El origen
El origen (2010)
  • 8,0
    155.405
  • Estados Unidos Christopher Nolan
  • Leonardo DiCaprio, Joseph Gordon-Levitt, Ellen Page, Ken Watanabe, ...
1
El quiebre decisivo de la conciencia de la historia efectual. (Wirkingsgechichte).
Mal: observamos que en la película existe una negación al "dejarse llevar por la cosa", falta la aperturidad de una conciencia hermenéuticamente constituida que acepta la operatividad de sus prejuicios de fondo. Gracias a las aportaciones inestimables de M. Heidegger hoy sabemos que "la constitución temporal del ser-en-el-sueño está erigida sobre el ser-en-el-mundo que habitualmente es un ser-con-los-pies-sobre-la-tierra y además suele estar con-los-zapatos-puestos" (Heidegger: "El Dasein como ser-que-anda.", ed. Trotta a lomos de un corcel, A Coruja, trad. Pito Villanova, p. 6098). Entonces, si "oímos" a la tradición que habla en la cosa, que nos habla a nosotros abiertos a la cosa, pero que nos habla no ya monológicamente, como era habitual en la era cartesiana, sino mediante la dialogicidad estrictamente tejida por un modelo pos-hegeliano de estructuración sin superación sino con desfondamiento.

Bien, pues todo esto, concluye claramente, si el cine es un mero "bisnes" (Bussiness, como dicen los salvajes ingleses) ¿por qué eligen como actriz a Marion Cotillard si es más fea que el positivismo lógico? En el estado de civilización actual, que ya roza la frontera de lo prelingüístico y se sumerge en una de sus fases más homínidas de todas ¿para qué se pegan un guión tan complicado si lo que mueve el mundo son tetas-culos? Ya lo dijo Heidegger: "Sin tetas-culos el Dasein se siente fuera de sí, desenraizado, y la temporalidad se pierde en un horizonte donde ya todos observan al ser como mera presencia de teta-culo sin pensar que teta-culo puede presentarse en cualquier momento, venir a la presencia, aunque en el último año ni una sola teta-culo se desocultara para ti." (M. Heidegger: "La categoría de teta-culo en el libro alfa-omega-viceroy de Aristóteles", ed. Funeraria "La Palma", Islas Canarias, trad. Pito Mourinho y Pepe PequeñoSaltamontes, p. 666)

La película es casi perfecta pero falta la introducir la categoría ontológica de teta-culo-torso-de-Brad-Pitt que tantas alegrías ha dado al cine, como buena bazofia cultural que se vende para las masas embrutecidas. Porque es muy duro que en la realidad no se de la categoría teta-culo por más de un año y, sin embargo, en la hiperrealidad (Baudrillard) como por recochineo tampoco se dé la categoría teta-culo. Si el cine quiere aún descender un nivel más es imprescindible que se recupera la categoría aristotélica teta-culo pero, cuidado, con prudencia (phronesis). Ya lo dijo Aristóteles "no como en el cine español de la era pajares-pajizos sino mediante una deliberación que busque el justo medio." (Aristóteles: Ética a Savater, ed. bilingüe silbo gomero-español gentileza de FAES, trad. Paco Franco y Pinocho, Indonesia Meridional, p. 2223).

Por ello considero que esta película es el origen de la "cosa" (Sache) y una "cosa de hecho" (matter of fuck). Es decir, es material fungible.
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53 de 86 usuarios han encontrado esta crítica útil
The Celestine Prophecy
The Celestine Prophecy (2006)
  • 4,6
    753
  • Estados Unidos Armand Mastroianni
  • Matthew Settle, Thomas Kretschmann, Sarah Wayne Callies, Annabeth Gish, ...
10
Desmontando el giro lingüístico.
Fantástica película centra en la filosofía analítica del lenguaje.

Durante el siglo XX la filosofía anglosajona ha centrado sus esfuerzos en el análisis lingüístico bajo la premisa de que, dado que no hay acceso a la mente de manera directa, se podría acceder indirectamente mediante el estudio del lenguaje (o algo así, ya no me acuerdo). Así nacía la filosofía analítica que hoy en día, como sabemos, es una secta destructiva prohibida en varios países por sus duros rituales: asesinato de niños, comen gatos vivos, llegan a aldeas y violan a los caballos y huyen montados a lomos de las mujeres, ritos de peligrosa santería y juegos cabalístico-lógicos con el mismísimo Satán. Sin embargo, el cine, esta vez, se pone del lado del bien, aún siendo una industria pordiosera, para demostrarnos que el contenido de la mente es energía que se trasmite de unas personas a otras y que, gracias a esta energía, que como puede observarse claramente en la película es de colorines, es posible la comunicación.

Esto nos devuelve a la filosofía auténtica: como todos sabemos los existenciaros de Heidegger tienen colores. El ser-en-el-mundo es marrón, verde y azul, como el planeta tierra, el ser-para-la-muerte es negro aunque luego, en el túnel se vuelve blanco al fondo. Y esto lo digo, no porque Heidegger lo diga, él no lo dice, pero está (repito, está!!!) explícitamente en la atmósfera de su obra, es explítico, está ahí, claramente, en la atmósfera que despliega el libro, en particular en su séptima edición alemana. Así las nueve revelaciones es un hito único en la historia de la filmografía: por primera vez se une el cine (la peor de las herramientas intelectuales) y la VERDAD (Amén, con dos cojones). Gracias a mi nueva hermenéutica, la hermenéutica atmosférica ya no es necesario leer los libros, ves las verdades con claridad gracias a los colores que despliega el libro. ¡¡¡esto quiere decirnos la película!!!. Además de hablar de la verdad habla, por fin, de la hermenéutica atmosférica de los colores.

Gracias amigos. Muy recomendable.
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31 de 53 usuarios han encontrado esta crítica útil
Red de mentiras
Red de mentiras (2008)
  • 6,6
    27.954
  • Estados Unidos Ridley Scott
  • Leonardo DiCaprio, Russell Crowe, Mark Strong, Michael Gaston, ...
1
Red de tonterías. Cabezón inmenso.
Película de difícil visionado; dos son los motivos:

En primer lugar, el enorme cabezón de Leonardo DiCaprio es un motivo ya no sólo de inquietud sino de distracción. Cuando por un momento intentas centrarte en la perturbadora trama aparece un primer plano del cabezón y comienzan las sospechas: ¿Cómo es posible que tenga una cabeza tan grande?, ¿qué se albergará dentro de tamaño cráneo?, ¿le pesará?, ¿habrá tenido que fortalecer el cuello para que la gravedad no lo desequilibre, como Fernándo Alonso?. Luego empiezas a percatarte, gracias a una mirada fenomenológica, parece girar el enorme cabezón con cierta dificultad. Cuando intentas volver a centrarte en la trama, zassss, plano de cuerpo entero. Entonces se observa claramente: la cabeza de Leonardo es más de un tercio de su cuerpo, además la cara se extiende como unos 50 cm desde lo alto de la frente hasta la barbilla. El director hace un esfuerzo dándole velocidad a la película, dándole acción, para que no te pierdas en el cabezón inconmensurable de DiCaprio. Según mi criterio, no ha sido suficiente y por ello la película ha fracasado: el director no ha logrado un argumento que te haga olvidar la inmensidad que tiene el actor americano sobre su cuello. Esta es la dificultad de trabajar con un actor como este; además de ser malo tienes que construir una trama que evite que el virtual cinéfilo no caiga en la tentación de dejarse anonadar por el mastodóntico cabezón del actor. Inquietud, perturbación, miedo y hasta terror puede llegar a sentirse durante los planos más cercanos.

En segundo lugar: aunque apenas pude concentrarme el argumento parece ser una especie de «collage» sin ningún sentido; como una mala pintura abstracta o, peor, como esas mierdas que se hacen por el día de la Paz en los primeros cursos de primaria para tener a los chiquillos distraidos. El personaje, pese a su cabezón, parece encontrar el amor, es decir, le gusta a una chica. Esto, además de blando y ridículo, no es verosímil: nadie querría a una persona con un cabezón tan inmenso. En algunas escenas se observa como, al besarla, se oscurece todo el plano eclipsando la luz de los focos y hasta la luz natural. Además es peligroso, se le va un poco la cabeza y en vez de un beso romántico te da un cabezazo mortal.

En definitiva, mala película, quizá válida como documental de teratología pero poco más.
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33 de 70 usuarios han encontrado esta crítica útil
Los puentes de Madison
Los puentes de Madison (1995)
  • 7,5
    74.103
  • Estados Unidos Clint Eastwood
  • Clint Eastwood, Meryl Streep, Annie Corley, Victor Slezak, ...
1
Se me saltaron las lágrimas.
Estamos en fechas navideñas. La navidad, como todos sabemos, es la época de la gran mentira, del fraude consentido, de la degradación definitiva del «ser moral» de las personas. En navidad todo es contrafáctico, todo va contra lo que nos dicta los sentidos, todo es un delirio. Los niños son engañados impunemente con el jaleo de los reyes magos, los adultos veneran el nacimiento del hijo de un palomón (con todos los problemas higiénicos que relacionarse sexualmente con estos bichos puede acarrear) y una mujer. Pero si bien la navidad es un momento donde las mentiras copan la totalidad de la existencia el resto del año también, la turba, se acomoda en sus mentiras cotidianas: el amor, el cine, Clint Eastwood en total mansedumbre, toda esa mierda y mucho más.

Esta película es como el cuento de los reyes magos... o peor. Por suerte, sin embargo, este film también tiene cosas positivas; los largos momentos de silencio me vinieron muy bien para levantarme a mear, sin duda el director debió pensar en estos detalles. Cuando ya no tenía más opción de levantarme a orinar intenté leer un poco, así pude avanzar en mis trabajos hermenéuticos pero pronto me descentré, miré al televisor y seguían esos pesados con miraditas a los ojos, paseos al parque. Primero aburrimiento, luego angustia; la tontería se dilataba en el tiempo: caritas, miraditas, caricias. ¿Pero qué mierda es esta? ¡¡¡¡¡Que noooooo!!!!!!! Abran los ojos: los reyes magos son los padres, el amor de pareja no existe ( y menos entre viejos donde el fucking ya no es apetecible).

Este film fue para mí un despertar: la humanidad se encuentra en un estado irreversible de estupidez, no queda ya nada del anhelo ilustrado de romper con los mitos. Y la cinta se dilataba, llegué a pensar que no terminaría jamás, al borde del ataque nervioso, al fin, me puse a llorar; no podía soportar más que no llegara el final de aquel calvario. Cuando ya comenzaba a sonarme los mocos aparecieron los títulos de crédito.
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41 de 104 usuarios han encontrado esta crítica útil
Nosferatu
Nosferatu (1922)
  • 8,0
    28.689
  • Alemania F.W. Murnau
  • Max Schreck, Alexander Granach, Gustav von Wangenheim, Greta Schröeder, ...
1
Colores.
¿Soy yo un perro, somos nosotros, compañeros, un perro?

No.

Entonces ¿por qué tenemos que aguantar el calvario de ver películas en blanco y negro como ven el mundo los perros? No somos perros, nosotros vemos el mundo en colores. Yo por ejemplo, distingo 12 colores, los pijos y pijas suelen distinguir unos 256 colores: azul, azulino, azuloso... Entonces, si no somos perros, qué motivo incita al director ese, el tal Mornau, a grabar su película en blanco y negro. Y el sonido ¿es que el Murnau este nos toma por sordos? ¿se cree que somos imbéciles y que no nos daríamos cuenta de que nos ha estafado?
Dirán algunos, «es que en esa época no había desarrollo técnico como para grabarlo en color». Vale, pero ¿es que no había rotuladores Carioca? ¿Para qué está entonces la labor de postproducción?

A mi, personalmente esto me parece una estafa, como en la «Lista de Schindler» esa. Se ponen a quitar colores para ahorrar presupuesto ¿estamos de broma?.

No volveré a verla jamás, además no me causó miedo alguno porque, claro, como no estaba en color no era creíble. ¿Acaso, si se aparece un Dracula, lo hará en blanco y negro? ¿Puede insertarse algo en "blanco y negro" en nuestro mundo? (Aquí intervienen los de filosofía analítica: ¿Cómo ve el mundo una rata?, ¿A qué huelen las nubes?...) No. Porque, como dijo Heidegger en una apreciación fenomenológica cuyas implicaciones aún están por escrutar en profundidad: «El ser es de colores» M. Heidegger, Gesamtausgabe, T. XXXXXIIIIIIII, p. 119911. Por otra parte ya lo había dicho claramente el sabio Aristóteles en su época hippy: «Somos de colores, tarararara tararra lalalalala la.» Aristóteles, Metafísica, libro XXIII.
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59 de 206 usuarios han encontrado esta crítica útil
El acorazado Potemkin
El acorazado Potemkin (1925)
  • 8,0
    27.291
  • Unión Soviética (URSS) Sergei M. Eisenstein
  • Aleksandr Antonov, Vladimir Barsky, Grigori Aleksandrov, Mikhail Gomorov, ...
1
La crítica definitiva.
Hola a todos, por un momento dejo mi trabajo de ardua lectura para sentar cátedra y me voy rápidamente.

En las siguientes líneas voy a esbozar la crítica definitiva a esta película con todas las verdades absolutas que sobre ella se pueden decir; esto supone, obviamente, que las críticas anteriores a la mía perderán su validez por no contener la verdad y las críticas posteriores, además de ser igualmente falsas por no atenerse a lo que voy a decir, estarán escritas con el agravante de sumar nuevas falsedades, por tanto, las críticas que vengan ahora serán imperdonables.

Sobre esta película se han dicho multitud de majaderías, entre ellas las integradas en las críticas anteriores y, por desgracia, aún se sumarán nueva majaderías. Así que voy a decir las verdades una por una y así ninguna crítica después de la mía será posible.

Dirección: mala. El director apenas sabe lo que es una cámara.

Fotografía: mala. Desencuadrada, uso innecesario del flash y muchas escenas donde los personajes salen con los ojos rojos. Típico error de novato.

Color: malo. Predominancia de los grises y carencia de colores.

Interpretación: mala. Actores novatos, interpretación poco creíble.

Guión: malo. Muy pueril, al estilo de «Física o química».

Duración: más larga que una tarde sin pan.

Críticas anteriores: llenas de falsedades y carentes de verdad.

Cómputo global: película muy mala.
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54 de 151 usuarios han encontrado esta crítica útil
Vicky Cristina Barcelona
Vicky Cristina Barcelona (2008)
  • 5,8
    63.402
  • Estados Unidos Woody Allen
  • Rebecca Hall, Scarlett Johansson, Javier Bardem, Penélope Cruz, ...
10
Macho cabrío.
Fiel reflejo del célebre macho cabrío (die Ziege meckert), lo pongo en alemán para que lo piensen bien. Bueno, en realidad lo que pone en alemán no es macho cabrío sino «la cabra bala» porque lo otro no se ponerlo pero, el caso es pensarlo en alemán, da igual lo que ponga. ¿Por qué en alemán? Porque en alemán se piensa mejor, es el «idioma del pensar» (Sprache des Denkens). ¿Y qué hay que pensar aquí?. (Ustedes vayan deteniéndose en las palabras alemanas, que son la clave hermenéutica).

En realidad no hay nada que pensar... salvo que vean la película en alemán, entonces, como este idioma es proclive al pensar, no como el inglés que es el idioma del no-pensar, se abren territorios inhóspitos de pensamiento. Yo, amigos y amigas, he visto la película en alemán y me ha dado mucho que pensar. Es más, la vi en alemán con subtítulos en griego clásico. No entendí nada pero me dio mucho que pensar. Éste y no otro es el camino del pensar (Denkweise).

Últimamente no hago sino pensar en este película, en Vicky Cristina Barcelona, voy por la calle y no hago sino pensar; unas veces en Vicky, otras veces en Cristina y, finalmente, cuando ya he logrado la máxima penetración, en Barcelona. Pero lo hago, ante todo, no desde una filosofía de la subjetividad, sino pensado directamente el Ser de la película. Un ser huidizo, resbaladizo, inquietante y, ante todo, que da mucho que pensar. Pensamos la cuaternidad: Vicky, Cristina, Barcelona y el papel que lleva a cabo Javier Bardem. En otras palabras: «Think, motherfucker!», esa es la cuestión. Ya la cuestión no es el «cogito» sino el «Think, motherfucker!» que sirve de antesala y slogan de la posmodernidad en la que vivimos.

Woody Allen nos hace, con este película, citando a Heidegger un llamamiento. Lo recojo por orden, dice Heidegger: «Denken, motherfucker!» (M. Heidegger, Gesamtausgabe, T. MMXXXXXIII, p. 5409) y en la entrevista del «making off» también dice Woody Allen, citando a Heidegger: «Think, motherfucker!». Por tanto, no nos queda otra que aceptar la nueva incitación al pensamiento que se abre con esta película.

En efecto, no es buena película, pero incita al pensar (Es fordert den Gedanken), y lo hace como ninguna película lo ha hecho antes porque «Es fordert den Gedanken» en inglés se dice «Think, motherfucker!» o, como decían los griegos, on tón pitón arjón (Platón, Politeia, 450c, transcrito al nuestro alfabeto por mí). Expresión, ésta, la de Platón, que en la edición inglesa de Oxford se traduce como «Think, motherfucker!» aunque algunos filólogos proponen «Think you, motherfucker!».

Tenemos, por tanto, todas las piezas para juzgar que, la película no es buena, pero en tanto «Think, motherfucker!» es una película que nos abre nuevas perspectivas. Por eso no estoy conforme con que se considere que es una mala película de Woody Allen, muy al contrario, es una nueva etapa de su carrera donde nos incita, una y otra vez, al pensar (Es fordert den Gedanken).
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56 de 110 usuarios han encontrado esta crítica útil
El curioso caso de Benjamin Button
El curioso caso de Benjamin Button (2008)
  • 7,2
    120.144
  • Estados Unidos David Fincher
  • Brad Pitt, Cate Blanchett, Taraji P. Henson, Tilda Swinton, ...
1
El ser en el horizonte del tiempo.
Por primera vez en la historia del cine encontramos un acercamiento a la temporalidad entendida como el horizonte desde el cual se despliega (oculta-desoculta-vuelve a ocultar- y vuelve a desocultarse) el ser: en este caso el tal Benjamin Button. Ya esto es un cierto logro para un arte tan degradado y degradante como el "arte" cinematográfico. Con todo, era raro que no hubiera un error: si os fijáis bien el personaje principal no envejece, como está determinado metafísicamente, sino que se hace cada vez más joven. Según mi criterio este detalle, este error del director, hace que la película no sea creíble.

P.D: espero que os dierais cuenta del error. ¡¡¡¡Si es que no se puede confiar en esta industria del emrbutecimiento!!!!
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54 de 125 usuarios han encontrado esta crítica útil
Sex and the City: La película
Sex and the City: La película (2008)
  • 5,3
    16.658
  • Estados Unidos Michael Patrick King
  • Sarah Jessica Parker, Kim Cattrall, Cynthia Nixon, Kristin Davis, ...
1
Una película marxista.
Esta película, absolutamente imprescindible desde la perspectiva intelectual, es un exponente de cómo sería una sociedad emancipada. La sociedad post-revolucionaria reflejada en la cita ya ha superado la lucha de clases y todo el mundo nace "forrado". El capital, sabiamente redistribuido a través de una economía administrada por el estado y grupos de vanguardia integrados por hovolacteosvegetarianos, permite a sus protagonistas preocuparse por los asuntos que, auténticamente, importan; observamos, en casi todas las escenas, la incipiente inquietud por el sentido del ser, el intento por equilibrar la vida emocional y hacerla satisfactoria gracias a un "trayecto inmanente por la naturaleza" que contiene el paso gradual por tres grados de conocimiento ( siempre desde una perspectiva materialista), la negación del ser-para-la-muerte o la realización personal plena a través del consumo masivo de marcas de renombrado caché. Ésta última una medida que el propio Marx omitió en su obra aunque se ha revelado como un método profundamente emancipador.

La película, sin embargo, omite las etapas pre-revolucionaria y la propia revolución que, como sabemos, comenzó gracias a la sublevación iniciada en un concierto de Melendi y que llevó a los, autodenominados, "melendis" ( herederos intelectuales y políticos de los bolcheviques) a "liarla parda" de tal manera que se logró subvertir el orden social plenamente con la consiguiente erosión de las estructuras jerarquizantes que alienaban a los individuos. Gracias a este proceso, lanzado al éxito gracias al THC consumido en los momentos anteriores al concierto, las protagonistas y el resto de seres humanos viven una existencia donde se ha eliminado toda forma de sufrimiento, tanto las ónticas como las ontológicas, la gente es feliz y los discos de Ismael Serrano ya no se venden porque carecen de sentido.

Posiblemente, este documento (la película) sea vista dentro de unos años (cuando al fin se consume el "salto epocal") como una profecía cinematográfica e Iker Jimenez le dedica varios especiales anteponiéndola a las profecías de "San Malaquías" y Nostradamus que fallaron en todo. No les quepa la menor duda. Mientras hemos de situarla a la par de obras como: "Utopía" de Tomás Moro, Harry Poter, "El principio de esperanza" de Ernst Bloch, y "El discurso del rectorado" de Martin Heidegger como uno de los grandes referentes de la literatura utópica.

Recomiendo su visionado para atisbar lo que nos espera a todos nosotros muy pronto, exactamente con motivo del final del calendario maya en el 2012 ( a Iker no me lo pierdo ni de coña) e ir haciéndonos a la idea de la maravillosa vida que nos espera.
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149 de 207 usuarios han encontrado esta crítica útil
Amélie
Amélie (2001)
  • 7,8
    157.453
  • Francia Jean-Pierre Jeunet
  • Audrey Tautou, Mathieu Kassovitz, Rufus Magloire, Lorella Cravotta, ...
1
Une merde !!!!!
No puedo comprender cómo después de tantos siglos de presunta civilización todavía hay gente que se preocupa por ese jaleo del amor. El amor no existe, jamás ha existido. Así que esta película es una mentira en toda su amplitud.

Esta película es una basura sin precedentes, una aberración argumental filmada, producida y proyectada por medio mundo para desgracia de éste. El típico salido de turno francés y chouvinista detrás de una "personaja" que no parece tener nada especial. Como telón de fondo París, una ciudad sucia, con monumentos que nada tienen que envidiar a cualquier pueblucho andaluz, llena de franceses que hablan francés y que tienen la pinta típica del francés de clase media, aburguesado y francés. Un asco. La vida de la tal "Amelie" es la típica basura de vida totalmente rutinaria, gris y monótona que no merece, en ningún sentido, ser vivida. Por eso propongo una segunda parte de esta película en la que la tal "Amelie" tome conciencia de sus circunstancias y se suicide, lo cual sería un ejemplo muy digno para toda la humanidad (más aún teniendo presente la superpoblación que padecemos). De todas maneras de Francia no se puede esperar otra cosa que una gran "merde", en eso son igual que los españoles, los yankees y compañía. Sólo de Alemania puede surgir el "Dios que vendrá a salvarnos"... y será filósofo (¡¡¡aviso!!!).

Respecto a los espectadores que son capaces de ver este rollo más de una vez no puedo más que entristecerme; ¡cuán aburrido hay que estar para pegarse esta "merde" en lugar de leer a Proust!, así va el mundo.
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72 de 207 usuarios han encontrado esta crítica útil
2001: Odisea del espacio
2001: Odisea del espacio (1968)
  • 7,8
    114.977
  • Reino Unido Stanley Kubrick
  • Keir Dullea, Gary Lockwood, William Sylvester, Daniel Richter, ...
2
Odisea en el espacio y los carnvales.
Esta es una película donde quedan fantásticamente reflejados los carnavales de Tenerife, donde es costumbre disfrazarse de osito, mono, tigre, etc.. Como podemos ver claramente al comienzo de la película se suceden los típicos acontecimientos que denotan que el personaje, disfrazado de mono para la ocasión, está bajo los efectos del alcohol: actos de violencia, ya no articulan palabras sino que gritan !!!arrrrgggg, arrrggg argggg, ñaka, ñaka!!!!, se ponen a jugar con todo lo que encuentran: huesos, piedras, etc.. Incluso vemos al comienzo como un personaje, disfrazado de tigre, agrede a otro disfrazado de mono mientras sus amigos, disfrazados también de monos (hay que decir que el disfraz no está muy currado) se quedan estupefactos. Eso es lo que pasa, que se ponen a beber, se les empapa el neocortex, comienzan a funcionar mal las cualidades propiamente humanas y, en tal situación, se produce una predominancia del cerebro primitivo.

Como documental dedicado a los carnavales "Odisea en el espacio" no es un mal documental, aunque, francamente, nada tienen que envidiarle los de la 2 al mediodía. Uno de los momentos más tristes de la película es cuando un grupo de chavales, ataviados de monos, imagino que para no ser reconocidos, propinan una terrible paliza a otro chico que andaba por allí, para ello se valen de un hueso. Esto muestra la situación presente de la sociedad española, totalmente embrutecida y vilmente materialista.

En definitiva una interesante cinta que, sin embargo, no merece ser visionada más que como agradable indagación sociológicas.
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50 de 170 usuarios han encontrado esta crítica útil
A Dirty Shame
A Dirty Shame (2004)
  • 4,0
    2.550
  • Estados Unidos John Waters
  • Tracey Ullman, Johnny Knoxville, Selma Blair, Chris Isaak, ...
10
Sobre las citas afortunadas.
Aquella chica era tan bonita... no no, era un auténtico bombón. Enormes y largas piernas, exuberante cuerpo, rostro angelical y, al fin, había logrado quedar con ella. Todo fue sobre ruedas. Aunque pienso que el cine es degradante fingí que me interesaba su afición ridícula, así que, con tal de consumar mi fantasía, decidí pasar un tupido velo y aceptar acompañarla al cine. La película, pues ésta, sexoadictos, de la que no recuerdo nada porque me pasé toda la peli mirando la cabeza del tio de delante y recitando, en mi interior, párrafos de Ser y Tiempo de Martin Heidegger en alemán, en su traducción al inglés y comparándolos con la célebre traducción japonesa (todas estas las controlo de memoria sin mayores problemas y con total fluidez). Al fin, cuando iba por el parágrafo 30 (empecé por el 29) y había detectado ciertos errores conceptuales en la versión japonesa, terminó la película. Me apresuré a copiar en una servilleta las conclusiones: befindlichkeit estaba mal traducido al japones y se podía interpretar negativamente para el lector japones. Al salir, estaba férreamente erecto por la causa del pensar. La película había sido pésima.

Decidí invitarla a mi casa. Allí tomamos unas copas mientras ella me miraba mordiéndose el labio inferior. Entonces, sin esperarlo, se abalanzó sobre mí mientras se desnudaba. Su cuerpo era precioso, aunque me descentró el ver de fondo el lomo de un libro de Carnap y la situación perdió su magia. Pero, con tal de cumplir mi deseo, dejé que continuara. Acudió a mi entrepierna, totalmente fofa, por cierto, y tuve que pensar férreamente en Gadamer para lograr levantar todo aquello. Mi sueño se acercaba. Untó su cuerpo de aceite, pim pam pum y al fin...
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43 de 92 usuarios han encontrado esta crítica útil
Space Jam
Space Jam (1996)
  • 5,6
    35.350
  • Estados Unidos Joe Pytka
  • Animation, Michael Jordan, Wayne Knight, Theresa Randle, ...
10
Arte en estado puro.
He insistido varias veces en lo embrutecedor y degradante del cine, un lenguaje que aspira a ser arte pero que, estando controlado por el populacho, no puede aspirar más que a bazofia. Sin embargo, existe un alternativa para la gente que no puede prescindir del acudir a la "gran pantalla": que se sustituya la industria del cine por el visionado de partidos de baloncesto. Seamos realistas, el baloncesto, ese deporte, qué digo, ese arte-deporte, es el instrumento que necesita la humanidad para superar su degradación y avanzar hacia la utópica "paz perpetua" (Immanuel Kant). Yo mismamente, que soy culto y refinado, suelo ver los partidos de los Lakers o de los Celtics con Mozart de fondo, esa danza maravillosa, esas penetraciones angelicales de Kobe Bryant, esas magníficas canastas de Garnett. ¡ Qué arte tan bello! y que grande el contraste con el embrutecimiento y la vileza del cine, qué contraste con la degradación de un John Ford, de un Igman Bergman.

En "Space Jam" encontramos la unión de dos opuestos, la brutalidad del cine y la fineza estética del arte baloncestístico de la mano del más grande: Michael Jordan. Aquel "querubin" que nos dios 6 títulos de ensueño, esos aros pasados absolutamente deliciosos, esos mates estéticamente insuperables, como un auténtico bailarín sobre las nubes blancas de la grecia aristotélica. Ya lo dijo Heidegger: "Sin los partidos de Michael Jordan nada de mi obra hubiera sido posible. Con él se me reveló, se me abrió, el Ser" (M. Heidegger, Gesamtausgabe, Tomo MMMMMMIIXIXIXIIXIIXIXIXIMMM, p. 15.239, en la nota al pie de página).

Jordan fue la culminación absoluta del ideal griego de belleza, retomado en el Renacimiento y encumbrado en el concurso de mates de la NBA de 1987 donde encontró su momento más glorioso. El mismo Platón hubiera llorado de emoción antre el glorioso mate desde la línea de tiros libres.

En esta película queda totalmente oculta la naturaleza abominable del cine en favor del protagonismo del baloncesto, por ello estamos ante el mejor trabajo cinematográfico-baloncestístico-artítistico de la historia de la modernidad. La mejor película desde la Revolución francesa en 1789, sin duda.
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69 de 160 usuarios han encontrado esta crítica útil
XXY
XXY (2007)
  • 6,5
    7.179
  • Argentina Lucía Puenzo
  • Inés Efron, Ricardo Darín, Valeria Bertuccelli, Martín Piroyansky, ...
1
Hermafroditismo, hermafrodotismo y hemofilia.
Hoy voy a tratar un tema que está siendo caldo de cultivo teórico en el ámbito de la filosofía, un asunto absolutamente importante y que requiere cierta sensibilidad. Esta película aborda el hermafroditismo, tema candente, tratado lateralmente en una de sus variantes en los "Crimenes de Oxford". Allí, en los "Crímines", vemos un caso claro de hermafrodotismo, encarnado en el personaje de Elijah Wood. El hermafrodotismo es similar al hermafroditismo, en el hermafroditismo eres como un caracol, es decir, tienes pene y vagina lo cual suele apuntar a adicciones muy serias. Sin embargo el hermofrodotismo es similar pero en vez de pene y vagina tienes los pies peludos (como Frodo) lo cual es aún más duro de superar. Encontramos en libros como el de Beatriz Preciado "Manifiesto contrasexual" un estudio del hermafroditismo, mientras que servidor está tratando el asunto del hermafrodotismo en su obra "Manifiesto contrapeludo". Claro que los hermafroditas pueden operarse, cosa poco recomendable, por otra parte, sin embargo el problema de los hermafrodos es aún más duro porque por más que te depiles los pelos de los pies vuelven a crecer, y no hay métodos de depilación definitiva que sean 100% eficaces. En fin, un asunto que requiere sensibilidad social y mucha filosofía teórica.

La película vale la pena por las reflexiones que emanan de su visionado.
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20 de 95 usuarios han encontrado esta crítica útil
Torrente 2: Misión en Marbella
Torrente 2: Misión en Marbella (2001)
  • 5,3
    47.605
  • España Santiago Segura
  • Santiago Segura, Gabino Diego, Tony Leblanc, José Luis Moreno, ...
10
La cumbre del cine español, qué digo, europeo.
Estamos ante uno de los mayores logros artísticos del cine de acción europeo. Además encontramos, siguiendo la sabia estela de un Pérez Galdós, un claro reflejo de las obras costumbristas de alto contenido psicológico. Esta película, como ninguna, retrata al ciudadano medio español: totalmente embrutecido, vilmente conservador, totalmente superficial y aberradoramente machista (quizá esto último sea lo único positivo).

Torrente es el auténtico estereotipo del "marrano" de clase media que frecuenta nuestras calles, en especial, las de Madrid, Valencia, León y demás sitios gobernados por el Partido Popular, auténtico agente embrutecedor de las masas. Quizá no es válido para Canarias, en especial Tenerife, donde la gente es pulcra, decente, refinada y culturalmente superior al resto del "populacho" peninsular y europeo en general (quizá salvando a la gente de Friburgo en Alemania, que son refinados y escriben con plumas estilográficas gracias a la influencia de la fenomenología y hermenéutica heideggeriana). Porque, no lo vamos a negar, uno de los motivos que ha llevado a la decadencia total a la sociedad occidental es el empleo de los bolígrafos BIC; agente totalmente vil que embrutece y salvajiza a la gente desde que lo empuñan para tomar apuntes. Yo mismo, una vez, me dejé mi pluma en casa ( Von Faber-Castell special edition Ambition) y me prestaron un BIC ( un vil chamorrista...) para tomar apuntes, pues bien, cundo volví a mi casa, después de un día tomando apuntes con esa herramienta paleolítica, tenía, sí señores, pelos en las orejas, y los colmillos más crecidos que de costumbre. No dude en llamar a Iker Jiménez que corroboró mis intuiciones.

Torrente 2 nos muestra, gracias al empleo de la teoría de sistemas, la cibernética y el materialismo determinista, que el personaje encarnado por el genial Santiago Segura es un ser perteneciente a la generación BIC. Un personaje subhumano y animalizado al límite y no un personaje aristocrático, culto, refinado, de manos largas y dedos flacos, uñas cuidadas y rostro sorprendentemente bello y armonioso, casi angelical como servidor.

Veanla y tomen apuntes, es una gran película.
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79 de 182 usuarios han encontrado esta crítica útil
El Padrino: Parte II
El Padrino: Parte II (1974)
  • 8,9
    137.954
  • Estados Unidos Francis Ford Coppola
  • Al Pacino, Robert De Niro, Diane Keaton, Robert Duvall, ...
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Otra película de tiros.
En su momento, en la crítica a la primera parte de esta trilogía, apuntaba al género cinematográfico que encierra este tipo de "filmes": el género de "tiros". Pues bien, nuevamente estamos ante una película de tiros, es decir, de proyectiles que emergen desde sus respectivos impulsores en forma de revólveres. Este género parece fascinar a la "masa", a la "muchedumbre", totalmente embrutecida por la cinematografía moderna, por el Gran Hermano y por María Teresa Campos. Se unen estos tres factores para fabricar al sujeto moderno, un sujeto esencialmente carente de todo lo que nos diferencia estructuralmente del orangutan africano.

Ya lo dijo Heidegger: "El padrino II no sirve ni para ser visionada por orangutanes" (Martin Heidegger, Gesamtausgabe, Tomo MMMMXXXXIII, p. 2340). Sin embargo, parece divertir, y hasta algunos la consideran estéticamente satisfactoria, a los seres humanos. Esta apreciación pone en cuestión la teoría evolutiva de Charles Darwin que situaba, cognitivamente, a los humanos por encima de los orangutanes. Estamos, por tanto, y gracias a esta película, a punto de sufrir un salto epistemológico, una evolución cognoscitiva hacia un nuevo paradigma biológico que situará a los orangutanes por encima del género humano como "reyes y señores" del planeta Tierra.

El padrino II no es más que una mezcla inconexa de imágenes y palabras que, con cierto encantimiento, parecen tener un hilo conductor que, desde la perspectiva "fenomenológica" aplicada por servidor, no existe. La gente queda estupefacta ante su visionado por cuestiones relacionadas con la "alienación hipnótica" del "neocortex spinozista". Pero, no nos engañemos, estamos ante un mal producto, mal rodado, mal filmado, con mal guión y ridículamente interpretado. Otra vez con una interpretación dantesca de Al Pacino y una bochornosa participación de Robert De Niro.

Mala película, no la vean y si la han visto, olvidenla.
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66 de 371 usuarios han encontrado esta crítica útil
The Big Sleep
The Big Sleep (1946)
  • 8,1
    22.540
  • Estados Unidos Howard Hawks
  • Humphrey Bogart, Lauren Bacall, John Ridgely, Martha Vickers, ...
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Disonancia cognitiva con respecto a la cintura.
Esta película nos lanza a ciertas elucubraciones muy importantes desde el punto de vista filosófico. Ya se lo cuestionó el propio Heidegger: "¿Qué se puede esperar de un hombre que se pone los pantalones a la altura del pecho?" (M. Heidegger, Gesamtausgabe, Tomo MCXVII, p. 998).

Veamos, los pantalones, desde la Grecia clásica se atan a la cintura, no al pecho, ni al cuello. Así lo dejó escrito Aristóteles en su ética a Nicómaco: "Los pantalones, de aquí en adelante, se atarán a la altura de la cintura" (Aristóteles, Ethica Nicomakeus, p.997, con coros, voces y cuadraditos grises de VHP). ¿Es que acaso Bogart no ha leído a todos estos sabios del pensamiento universal. ¿Por qué entonces se ata los pantalones más cerca del cuello que de la cintura? y otra cuestión ¿Qué dialecto inglés habla Bogart? ¿Acaso un dialecto desconocido? ¿Cuando "Home English" nos enseñará estas variantes?

Más allá de esto, el argumento es más difícil que leer la "Fenomenología del espíritu" de Hegel en arabe y con notas a pie de página de Heidegger en colaboración con Jorge Stratos en el papel de "Lechuza fenomenológica existencial y poli(e)tica".

Otra cuestión , y voy finalizando mi crítica: tenemos un hombre de 1.50 cm, con los pantalones atados al cuello, con peluquín, que no se entiende ni el, con los sobacos siempre sudorosos y con los dientes podridos de fumar ¿qué encanto le ven las tías para proponerle en menos de dos horas más guarradas que las que me han propuesto a mi en mi vida incluyendo perros, gatos, animales de compañía y un loro amaestrado que tengo diciendome lo guapo que soy todo el día?

En definitiva, una mala película que no debéis ver bajo ninguna circunstancia. Ya lo dijo Heidegger: "El sueño eterno "es" la consumación de la Gestell" (M. Heidegger, Gesamtsausgabe, Tomo MMMMMCVCD, p. 1654, traducción y notas de Salvaje y Machanguito, en especial de Machanguito con la presión muy baja).
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134 de 244 usuarios han encontrado esta crítica útil
Desayuno en Tiffany's
Desayuno en Tiffany's (1961)
  • 7,7
    67.275
  • Estados Unidos Blake Edwards
  • Audrey Hepburn, George Peppard, Patricia Neal, Buddy Ebsen, ...
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Manual para acabar en el Equipo A.
Yo me preguntaba insistentemente desde mi más tierna infancia ¿qué había hecho George Peppard para acabar en el Equipo A? La verdad es que esta película me resolvió las dudas. Su interpretación es tan lamentable, tan abyecta, tan obscena, tan vulgar, tan barata que si hubiera sido M.A. Barracus le hubiera escachado la cabeza sin contemplaciones. Al lado de esta interpretación estoy seguro que el negro del equipo A, ya citado (op. cit. ) como M.A. Barracus, lo hubiera hecho mejor.

El único que hace un papel maravilloso, que le valió un puesto en Telefónica, es Jose Luis de Vilallonga..
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64 de 151 usuarios han encontrado esta crítica útil
Constantine
Constantine (2005)
  • 6,1
    53.092
  • Estados Unidos Francis Lawrence
  • Keanu Reeves, Rachel Weisz, Shia LaBeouf, Tilda Swinton, ...
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Cuidado!!!! Esta película es dualista.
Esta película va de exorcismos. Racionalicemos el asunto: se supone que los exorcismos son practicados a personas que están poseidas. Estar poseido implica tener al demonio dentro y uno se pregunta, ¿ dentro, dónde? ¿es el demonio tan pequeño? ¿cómo entra, por qué orificio? Todo esto lo cuestiono, por supuesto, desde una perspectiva materialista del sujeto porque el dualismo hoy en día no es sostenible. Con los avances de las neurociencias debemos acetar que mente=cerebro y, por tanto, no hay lugar para el alma. Luego ¿cuál es el tamaño del demonio? ¿dónde vive? ¿tiene dirección, código postal? ¿si le denuncio por poseerme en qué juzgado lo hago, qué país tiene como nacionalidad?

Este es el defecto de la película que no es una película materialista luego, filosóficamente hablando, no tiene sentido ninguno. Ya lo dijo Heidegger: "Constantine es una película dualista, no merece ser vista." (M. Heidegger, Gessamtausgabe, Tomo 105, p. 45)
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34 de 96 usuarios han encontrado esta crítica útil
Casablanca
Casablanca (1942)
  • 8,4
    95.848
  • Estados Unidos Michael Curtiz
  • Humphrey Bogart, Ingrid Bergman, Paul Henreid, Claude Rains, ...
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Tocala otra vez Sam.
Mal guión, inventado sobre la marcha, algo imperdonable.

Demasiada improvisación, además no dicen la frase del título que fue el motivo por el que me la pegué.

Ya lo dijo Heidegger: "Me pegué toda la película para oir la dichosa frase y, al final, tal frase no salió." (M. Heidegger, Gessamtausgabe, Tomo 209, p. 458)
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63 de 238 usuarios han encontrado esta crítica útil