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9
Intriga y giro final sorprendente.
Black Mirror nos tiene acostumbrados a tratar la tecnología y como ésta puede ser voraz en mano de determinadas personas malvadas, corrompiéndose la sociedad en un halo de inmoralidad que se enquista en las raíces de la humanidad.

No obstante, Cállate y baila te da un golpe bien profundo y te hace reflexionar, no sobre los peligros de la tecnología.. sino sobre el concepto de venganza o justicia natural.

Una interpretación interesante de Alex Lawther y un guión sólido, con un final que te retuerce y aturde. Soy un fan de la serie.. pero gracias a éste capítulo y la crítica de Daniel Carpintero, cuya reflexión no deriva del mensaje principal pretendido del capítulo, me he decidido a escribir este comentario.
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150 de 178 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Trollface.
202/19(28/10/16) Magnífico y turbador tercer episodio de la antológica serie creada por el británico Charlie Brooker, su serie estrella vuelven, han cambiado de cadena, de la británica Channel 4 a la estadounidense Netflix, pero su mordacidad, ironía, acidez y visión inquieta sobre el impacto de las nuevas tecnologías en nuestra sociedad sigue intacto. Para el que no la conozca, es una serie de antología, capítulos independientes autoconclusivos, con diferentes tramas, diferentes géneros, diferentes actores y personajes, diferente ambientación, e incluso abordando diferente franjas temporales, pero todas con el nexo de unión de cómo la nueva era tecnológica puede ser pervertida haciéndonos menos humanos, corrompiendo la sociedad. Este capítulo está dirigido con pulso trepidante por James Watkins (“Eden Lake”), con guión del propio creador Brooker y William Bridges (“Shallow”), nos adentra en las perversiones que ese esconden en la red y en cómo tras estas se pueden esconder “justicieros-chantajeadores”, de cómo hoy en día la privacidad e intimidad resulta ambigua, un pestillo en la puerta no es suficiente cuando el Caballo de Troya lo tenemos todos instalado en nuestra casa.

Con un ritmo frenético discurre este subyugante episodio , con una ágil delineación de personajes, con aristas y matices, emitiendo humanidad, con diálogos ásperos, con creación de situaciones originales, aderezado por un protagonista Alex Lawther (Alan Tuning de joven en “The Imitation Game”) impresionante, una actuación colosal en la que se mimetiza con el personaje, sublime como transmite su odisea existencial al abismo, con un lenguaje gestual estremecedor. Jerome Flynn (el inolvidable Bronn de “Juego de Tronos”) realiza un notable trabajo, con una extraña mezcla de víctima y manipulador acuciado por la presión de sus “pecados”.

“Cállate y baila” explora con acritud desesperanzadora de la oscuridad de la Condición Humana, la fina línea que separa lo convencional y aceptado socialmente de lo patológico, un mediometraje que te hace reflexionar sobre lo hasta donde estamos dispuestos a llegar por ocultar nuestro lado primario, ello desarrollado en un increscendo dramático sofocante, gracias a un guión hábil, ingenioso, de los que te hace pensar, de los que te provoca dilemas morales sobre lo que tu harías en el caso de los protagonistas, ello para desembocar en un final que sacude, retorciéndose hasta hacerte sentir mal, dando una visión distinta de lo visto, y tomando otra perspectiva lo acontecido, tomando otro cariz el agudo argumento. Resulta el metraje un análisis mordaz sobre la quimera de hoy en día creernos guardianes absolutos de nuestra intimidad, en un mundo global, donde las redes de internet pueden funcionar en dos vías esto es un cuasi-imposible, y en este sentido se pueden mover todo tipo de entes de mentalidad siniestra, vengadores, pervertidos, enfermos sociales, etc.

Para este incisivo y agrio capítulo crean un protagonista complejo, un chico aparentemente asocial, víctima de bullying, reservado, lacónico, para conforme avanza la trama sentirnos empatizados por su calvario, con el que nos llegamos a identificar, desgarradora su travesía, angustiosa, asfixiante, no llegando en un momento dado si la caída en picado es producto de la atomización en su mente de algo pequeño, pero al final hay un giro extraordinario que da sentido a todo lo visto hasta entonces, provocándonos incomodidad, mal cuerpo, zozobra.

Lo bueno que tienen casi todos las entregas de la serie es que es fácil conectar con su núcleo argumental, y este lo es por lo cercano y realista de su premisa, provocando con ello una feroz crítica a los peligros que posee entrar en la Red, ello enredado con los bajos instintos humanos deriva en un cóctel siempre explosivo que pone contra el paredón las ingenuidades, miserias y mezquindades humanas. Este es un relato que conforme pasan los minutos se vuelve más duro y adusto, conformando una tensión e intensidad que te atrapa y subyuga, hasta desembocar en un clímax que te descoloca por la fuerza de la percepción que habíamos tenido hasta entonces, y zarandearnos, otorgando un enfoque radicalmente diferente a lo que creíamos, sublime el modo que Brooker tiene de hacer que nos cale emocionalmente sus historias.
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98 de 112 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Lo recordamos Todo por Usted
De la misma manera que Charlie Brooker habla acerca de la impunidad por internet en otros capítulos de Black Mirror, aquí se permite dar la vuelta a esa idea.
Internet no es nuestro patio de juegos, es una cárcel. Una espaciosa en la que no adivinamos los barrotes, pero cárcel a fin de cuentas. Y todo aquel que solicita su ingreso lo hace a cambio de algo.

La identidad, por ejemplo.
Nos registramos, creamos cuentas y descargamos accesorios, pensando que la puerta no funciona en ambos sentidos. ¿Cómo vamos a pensar de otra manera si además nuestros patrones de búsqueda nos hacen la vida más fácil, mostrándonos lo que queremos ver?
Pero todavía se puede dar algo más: la intimidad. Eso que, una vez dado, no vuelve. Algo tan ínfimo y sencillo que resultaría fácil prestarle poca atención, cuando en realidad es lo único que nos podría destruir.

Kenny, en angustiosos pocos minutos, pasa a tener conciencia de esa cara oculta de si mismo, que solo abre de cara a internet.
Lo que sucede a partir de entonces es una persecución frenética por ocultar su difusión, aunque la tensión de tener un tiempo límite no debería desviarnos de lo esencial: quien tiene tu intimidad te tiene a ti, para hacer lo que le plazca contigo.

Y nosotros vertimos día a día toneladas de intimidad a las redes, incluso la compartimos, quitándole el valor que debería tener.
Este capítulo es un mazazo, pero también una toma de conciencia. Puede ser que, la próxima vez, no lo compartas todo sin saber a quién.
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28 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Radiografía de la desazón
Ya se que a los actores se les presupone que hagan bien su trabajo. Como a cualquier trabajador de cualquier sector. Pero en todos los ámbitos hay jetas, cumplidores, brillantes y, a veces, genios.
Para los amantes del cine (permítanme la osada licencia de hablar en nombre de muchos), a veces, una interpretación grandiosa nos nubla lo demás, bien sea un guión, un argumento, un mensaje, una producción, un montaje o lo que quiera que nos conmueva...
En este caso, estamos ante una de esas interpretaciones inmensas, a mi entender, dentro de un argumento recurrente, atractivo y morboso. ¿Qué más puedo pedir?
Sinceramente, la historia es muy buena, pero poder degustar el compendio de sensaciones, abismos, ansias y tormentos que nos transmite el monumental Alex Lawther, ha sido un deleite. Siempre le agradeceré la capacidad de torturarme y de hacerme empatizar con el afligido Kenny.
En medio de un reparto más que correcto (muy bueno el “juegotroniano” Jerome Flynn), nos encontramos acompañando de la mano a un consternado, imberbe e "inocente" jovenzuelo al borde del precipicio. Y en el delgado saliente que bordea el barranco que nos separa del abismo, nos sentimos funambulistas haciendo equilibrio durante una hora, sudando, sufriendo y rezando.
Angustia, desazón, desasosiego, ansiedad, tormento, … o como lo quieran llamar. Para mi: Kenny.
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25 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Sin redención
No hay manera de auto-redimirse de aquello que queda en el ámbito privado, solo puede ser posible si alguien con coacción te obliga.

Y aquí estamos ante otra pieza de Charlie Brooker, por supuesto es desgarrador, doloroso, penoso, asqueroso, extremo (se pueden poner un sinfín más de estas palabras), pero en cierta manera real.
Por eso me atraes Brooker por que hay que posicionarse moralmente ante lo que vemos, tú les has dado cera*.
Gracias, por explicar (llevado al limite y bastante abstracto) en esta obra maestra de serie lo que es 'en cierta manera' la naturaleza humana.

p.d : sobrevuela durante todo el capitulo una leve nostalgia de esa gran serie británica llamada Utopia, que sin duda la da un plus de empaque a esta entrega.
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22 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
La paja troll de Charlie Brooker
(8/11/2016) Esta tercera temporada de Black Mirror ha empezado de una manera bastante bien, con el bastante bueno episodio ``Caída en Picado´´ , pero mostraba un futuro demasiado agradable, no era un episodio que os diera emociones fuertes, que nos diera donde más duele. Playtesting era muy flojo, me sorprende mucho la alta nota que tiene en esta página, su giro final lo hemos visto cientos de veces, incluso en otros episodios de esta antología. Pero Shut up and dance (o Cállate y baila) es de los mejores episodios de la serie, tratando un tema bastante manido como los chantajes online, lo renueva de una manera fresca y tensa. Su giro final es de lo más brillantes escritos por el director y de los que más duelen, porque ningún episodio me había dejado el mal cuerpo que me ha dejado este. Nos habla de Kenny, un joven que trabaja en una hamburguesería, y que un día, mientras se masturba, es grabado delante de una web-cam por un hacker, el cuál lo chantajea para hacer una serie de cosas. El resto en spoiler:
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12 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
El abismo del anonimato
El anonimato de quien todo lo ve y puede llegar a extorsionar, a derribar los pilares de tu vida, e incluso a arrebatártela debido a una retribución negativa. Cuando no hay un rostro o unas siglas a las que culpar, la inseguridad y el terror se expanden en tu ánimo porque crees que recibes los golpes desde la infinitud del mundo, desde el absoluto abismo de la desesperación que te rodea.
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14 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
La Amenaza Fantasma
Si una cosa se han propuesto Charlie Brooker y su equipo en esta tercera temporada de Black Mirror es, claramente, hacernos pasar “un mal rato”. Cállate y baila nos sumerge en un futuro inmediato, por no decir presente, con una amenaza real que podría pasarnos a cualquiera.
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9 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Inquietante y sorprendente
Fantástico el guión, la dirección y Alex Lawther, que actúa sin complejos ante un tema polémico. A veces me ha entrado la paranoia de que "vigilan" o "ven" todo lo que hago, y al ver el capítulo me entró verdadera angustia y tuve que ir a mirar si todo "parecía" apagado. Genial el giro que da la historia al final, porque parecía muy repetitiva, y nada nuevo en realidad, aunque magistralmente dirigida y con un buen guión,pero al final sorprende. La serie sigue estando a la altura, aunque si parece que se acaban las ideas originales.
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9 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Qué jodido eres Brooker.
Consigue que una de sus señas de identidad en estos espejos/reflejos oscuros se nos olvide una vez más para atizarnos finalmente. Nada es lo que parece, y con una tensión bien hilvanada no caemos en la suspicacia de lo que se cuenta, atrapados como el protagonista en un gozoso chantaje emocional hasta el clímax final en forma vuelta de tuerca retorcida y descorazonadora.
Muy por encima del resto de la temporada, en la cual se ha abierto un poco el abanico en cuanto a temática y textura con desigual fortuna; podría decirse que este episodio podría ser de la primera temporada -con las implicaciones positivas que eso tiene-.
Calambrazos emocionales en apenas cincuenta minutos para dejarte para el arrastre y querer apagar la televisión, el teléfono, la tablet y las neuronas para rezar por esta enferma sociedad occidental del siglo XXI.
Nota: 7,45.
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7 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Historias cercanas y proféticas III
"Shut Up and Dance", dirigido por James Watkins (La mujer de negro), vuelve a subir la calidad en cuanto a tema, historia y concepto. Es un thriller con gran ritmo, con un tema tan real como el chantaje por invasión a la vida privada a través del pc. Está muy bien rodado, y actuado, especialmente por el excelente trabajo del joven Alex Lawther, que lo vimos debutar en The Imitation Game, como el joven Alan Turing. Acá es un chico misterioso y atormentado por personas que lo han grabado desde su pc en su intimidad. Si bien este capítulo me gustó bastante, y se acerca más a la naturaleza grotesca y perturbadora de la serie, hay un tema, sobre todo que se desvela al final, que pondría en discusión... y me parece que se puede juzgar sin analizar a la primera... pero no lo diré porque les daño la sorpresa... pero si alguien lo ve y quiere discutirlo me avisa, jeje XD Y haré la pausa por hoy... muchas emociones... Si no han visto esta tremenda serie, empiecen desde la primera temporada, son 3 temporadas, de pocos episodios cada uno, y cada uno independiente, sólo con un concepto de fondo en todos ellos.

http://asbvirtualinfo.blogspot.com.co/2016/10/critica-serie-black-mirror-season-3-temporada.html
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
LA TESIS
Cruda, convincente e inmisericorde, la historia que presenta C. Brooker enciende las alertas desde los primeros fotogramas.
La intriga se adueña de la pantalla del televisor y los cincuenta minutos cobran vida en cada escena porque la forma y el tiempo están concebidos en la justa medida para recorrer un camino vidrioso en el que la tensión y el suspense lanzan una acusación continua.

Interesante experiencia psicológica a que el espectador se ve sometido.
En ella se implica su opinión, su buen juicio, su pensamiento sobre las convenciones sociales y su sentido ético para demostrar la tesis del autor acerca del cambio de actitudes.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
El "Black Mirror" más incómodo hasta la fecha
Puede ser el mejor episodio de la serie antológica. Es una obra maestra audiovisual. De lo mejor y más arriesgado que la televisión ha entregado en su historia moderna. Te golpea desde el principio, te pone contra las cuerdas en su desarrollo y te destripa en su sorprendente final. Todo ello aderezado con la moralista pregunta: ¿Qué harías tú?
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Silencio en la sala
Parece que un susurro entra lentamente, sin hacer ruido, todo parece en orden, y de repente todo se desquicia y se derrumba.
Siniestra y retorcida, como la sociedad en la que vivimos.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Si cedes al chantaje
Similar al anterior en el aspecto de ser un thriller que te engancha, algo simple pero efectivo, con giro final incluido, pero en general mejor llevado que el 3x02. No llega al notable habitual de la serie en temporadas anteriores, pero sigue la sensación de in crescendo de cada episodio de esta temporada y tiene ese toque interesante al estilo de The Twilight Zone o Tales from the Crypt. En este caso más que algo futurista o de ciencia ficción habla del chantaje del de toda la vida, al menos del posible y efectuado muchas veces desde que existen los móviles y ordenadores. Y ya se sabe lo que pasa si cedes al chantaje...
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8 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Los troll no existen, los trolls si
Por raro que parezca en este capítulo no tenemos ese futuro cercano que siempre nos brindan. Este capítulo es contemporáneo y la única tecnología son los móviles.

No obstante nos planta en la cara esa nueva raza que con orgullo se hacen llamar los trolls de internet. Gente que parece dedicarse a fastidiar, joder, molestar y alguna variante más con el único fin de llamar la atención.
La cosa es que si uno de ellos fuera inteligente y buscara algo más que llamar la atención...¿que pasaría?

Un gran ritmo, una excelente interpretación del chico protagonista y un final redondo se suman a otros "debates" actuales como el conocido como "derecho al olvido en internet".
Sin ser un spoiler especial atención a las palabras que le dice Jerome Flynn al chico dentro del coche antes de entrar en el banco. Tan frío y tan cruel como cierto.
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2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Si hacerte la paja quieres, tapar la cámara web debes ;)
Para los que no entendieron el episodio, Shut up and dance! critica los peligros que pueden existir en internet (de alguna u otra manera es una crítica a la tecnología). Vemos cómo podemos ser víctimas de extorciones por parte de inescrupulosos desconocidos que te observan a través de la cámara web de la laptop. El caso de pornografía infantil y sexo con menores de edad es solo un tema secundario y medio para que se desarrolle la historia.

Realmente este episodio es intenso y hasta puede hacer sudar frío al espectador. De nuevo la Ciencia ficción desaparece y es reemplazado por un Thriller genial, con gran pulso de James Watkins, haciéndonos recordar a su opera prima, Eden Lake. Para finalizar, estupenda actuación de Jerome Flynn (Bronn en Game Of Thrones).
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3 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Bienvenido al horror
Internet es una revolución, no solo es una herramienta de herramientas formidable, sino que también es un cambio de muchos paradigmas morales y éticos, un nuevo mundo inexplorado donde muchas veces sus horrores explotan en la cara de cada uno y el cibercrimen, los hackers y demás acciones y criaturas plagan sus territorios. ¿Cuáles son los límites? ¿Hay alguno? ¿Qué supone todo ello para nuestra realidad?

Algunas respuestas bastante oscuras las tenemos en Shut up and dance, que es el mejor episodio de la tercera temporada de Black Mirror, lo que viene a significar uno de esos capítulos que te darán que pensar durante días y que siempre que recuerdes lo harás con leves escalofríos. El poder de Black Mirror está, no obstante, en cómo debatimos sobre la serie, algo que consigue la buena ciencia ficción.

Esta nueva apuesta de la serie de Black Mirror recorre, como todas las buenas historias de terror, los miedos comunes de cada uno de nosotros. Uno de los aciertos del género es que podemos empatizar con rapidez en las situaciones que nos presentan. En este caso, se explora el mundo de las nuevas tecnologías, las redes sociales y cómo somos vigilados hasta las últimas consecuencias, ¿lícito o no? Que cada uno responda.

s duro incluso escribir sobre un capítulo que puede parecer tan real como este. Shut up and dance va sobre el chantaje al que es sometido un joven, Kenny, mediante la tecnología. Si desea que un vídeo suyo no sea publicado, deberá realizar una serie de acciones bajo la batuta de un desconocido que le envía mensajes continuamente: entregar una tarta, ir a una habitación de hotel, tomar un coche y robar un banco... Kenny, pronto, se verá dentro de una terrible pesadilla.

Con ciertos toques del episodio de White bear de la segunda temporada (pero mucho mejor resuelto desde mi punto de vista), la historia está habitada por varios personajes que se ven dentro de esta cadena de peticiones, personajes imperfectos como el encarnado por Jerome Flynn (nuestro Bronn de Juego de Tronos).

Pronto se presentan dilemas al espectador como: ¿hasta qué punto llegarías porque tu secreto no sea revelado? Y uno piensa, ¿por qué el personaje no renuncia por mucho que muestren el vídeo? La respuesta, sórdida y depravada, resulta atroz. Todo ello dirigido con fuerza y pulso por James Watkins (La mujer de negro).

La ambigüedad está patente a lo largo del metraje. ¿Seguro que queremos estar del lado de Kenny? ¿Seguro que los hackers no están haciendo el bien? ¿Cuál es el límite de cada uno de ellos? ¿Y nosotros, los espectadores, que, en el fondo, permitimos todo este mundo que no es otra cosa que un oscuro reflejo de nosotros mismos?

Y llega el punto en que hemos sentido empatía por Kenny (Alex Lawther) y se revela quién es él realmente y nos percatamos de que esos chantajistas con imagen de trol solo hacían su versión de la justicia y nos quedamos con el rostro desencajado tras observar este terror que podría ocurrir en cualquier momento. Leí recientemente que era como recibir una bofetada. Estoy de acuerdo. ¿Es aceptable que cada uno se tome la justicia por su mano? ¿Es la tecnología una aliada para cazar a seres como Kenny? Y es que la historia, con sus artimañas, hace que empatizamos con alguien que no merece ninguna empatía. Enigmas, problemas y debates que se abren con el bisturí de Brooker. Formidable.

La sociedad presentada en cada capítulo de Black Mirror plantea todo lo oscuro que nos rodea: la falsedad del me gusta, las mentiras retuit, la burlona sonrisa de Instagram y todos esos maravillosos barrotes de la celda 3.0 donde habitamos. ¿Celda necesaria? Para los agentes de la ley, una facilidad para cumplir su trabajo. ¿Para los ciberjusticieros? Puede que también, pero ¿quién no podría ser víctima de algo así por algo que no fuese un crimen como el cometido por el protagonista? Y, a su vez, si supiéramos que hay alguien tan terrible como Kenny, ¿no querríamos que lo pillasen antes de que hiciera daño a alguien?

Al final, surgen más preguntas. ¿Qué ocurre con la humanidad en ese mundo? ¿Qué nos depara? ¿Y cómo no compararlo con nuestra realidad? Porque Black Mirror no deja de ser una fábula con mucho de sátira y mucho de realidad. Así, llegamos a la cuestión: ¿podría esto ocurrir en nuestro mundo? La respuesta es... seguramente sí.

Comencé diciendo que Internet era una revolución. La RAE define esta palabra como:

Cambio rápido y profundo en cualquier cosa.

No cabe duda que también Internet supone una revolución para la humanidad y sus conceptos más clásicos: fama, justicia, venganza... Todo ello se ha transformado bajo la visión de este nuevo mundo informatizado del que nadie escapa. ¿A qué precio? ¿Sonreír o llorar? ¿Evolucionar?

Como todo lo mejor de la antología de Charlie Brooker, Shut up and dance es completamente extrapolable a nuestra realidad y nuestro oscuro e incierto... ¿futuro? No, presente. Magistral.

Publicado originalmente en: http://elantrodelosvampirosyotrosmonstruos.blogspot.com.es/2017/09/black-mirror-3x03-shut-up-and-dance.html
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1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Trollface
Kenny (Alex Lawther) es un tímido adolescente que trabaja en una cafetería, una noche es contactado anónimamente por una persona que le extorsiona y encomienda de forma obligada a realizar unas tareas. En el transcurso se dará cuenta que no solo él está involucrado en una maraña que se va volviendo cada vez más grande y peligrosa.

Escrita en conjunto por Charlie Brooker, creador de la serie, y William Bridges, Shut Up and Dance es parte de la tercera temporada de la reconocida serie Black Mirror, un thriller con tintas de intriga donde la tecnología, más específicamente en el ámbito informático, es lo que mueve el entramado de la obra.

A pesar de ser una historia que no deslumbra precisamente por lo imaginativa, logra sostenerse bien debido al interés que produce en su desarrollo. Las interpretaciones son están bien, Lawther es muy explosivo, llegando a rozar en la sobreactuación, mientras que su contraparte, Jerome Flynn, es más comedido.

A fin de cuentas lo que gusta más de todo lo complejo armado a lo largo de las tres temporadas de esta serie, es que en ningún momento cae en el moralismo barato y anticuado, por el contrario, se presenta como fuertes bofetadas al espectador. En este capítulo, el vaivén emocional no puede resultar mayor, el desenlace muestra lo equivocados que estábamos respecto al protagonista.
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8
Meme
La historia algo simple por el hecho de que muchas películas y series tratan sobre el ciber acoso, pero este capítulo de Black Mirror tiene varios toques que lo hacen único. Vigila lo que haces ante una cámara o el troll te vigilará. Y un giro final increíble. Uno de los más humanos a la vez que más cercano en el tiempo.
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