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7
El azúcar Jeunet
Jean-Pierre Jeunet, quien deslumbrara al mundo con 'Amelie' (2001), no ha vuelto a recuperar el brillo, la magia y la poesía que impregnaban su singular e inolvidable fábula. Podría advertirse incluso que su filmografía desde hace ya 13 años ha sido una búsqueda personal de ese genio arrebatado no del todo fructífera, un viaje largo y azaroso por abrazar de nuevo la fórmula del éxito que se le viene resistiendo desde entonces, siempre caminando en un desequilibrio constante entre unas virtuosas formas esclavas de historias con menos enjundia de la pretendida. Quizá el techo está (para mucha gente) tan alto, que su mejor obra (para casi todos) posiblemente juegue siempre en su contra. Se alegrarán sus fans al comprobar en 'El extraordinario viaje de T.S. Spivet' (2013), apañada traducción de un título original más largo y jugoso, cómo ha virado ligeramente hacia sus orígenes para recuperar algo de su músculo narrativo, dando más corazón a su precioso envoltorio.

La nueva película de Jeunet vuelve a girar sobre una persona única y extraordinaria, en este caso un niño prodigio realmente genial (el debutante y empático, pese a todo, Kyle Catlett) que emprenderá un largo viaje para recoger un prestigioso premio científico que le han concedido. En ese viaje de oeste a este (brújula narrativa del cuento), auténtica partida y regreso de una vida y un mundo que no volverán a ser los mismos, el director francés plantea una visión del mundo que es ya marca de la casa, cuya candidez quizá provoque rechazo o indiferencia en ciertas personas pero que es, seguramente, una ventana abierta a un modo de ver las cosas diferente y singular, capaz de lograr tanto un buen puñado de (son)risas como reflexión.

Presenta una forma de entender la vida como un continuo descubrimiento y, como la máquina que construye el protagonista, una lucha por el movimiento perpetuo, por sobrevivir a las circunstancias y sortear las piedras del camino (la pérdida, la culpa, la necesidad de cariño) y, a pesar de los pesares, seguir hacia delante. Muestra de ello da la preciosa escena/metáfora de las luciérnagas, el único momento que arrancó al que esto escribe una emoción incontenible. Comparte, salvando las distancias, el mismo mensaje que la excelente 'Sólo los amantes sobreviven' (2013) acerca de vivir el momento y seguir hacia adelante sea como sea, aunque la inundación de alegría por estar vivo sea más explícita en ésta. Todo ello bañado en una preciosa fotografía típica del cine de Jeunet (justamente galardonada con el César) y acompasada por una música muy bonita y por un humor puro y muy efectivo.

Hubo gente que advirtió la repetición de estilo de Wes Anderson, entendida ésta como una reiteración innecesaria y petulante devenida en marca más industrial que otra cosa, en la maravillosa 'El gran hotel Budapest' (2014). Esas voces disonantes alzarán el mismo discurso de protesta ante la nueva cinta del director francés, pues tan gozosa y bonita es en su contemplación como plausible el hecho de que es un más de lo mismo, delicioso y brillante, sí, pero repetitivo. Razón quizá no les falte, pues ya no sorprende, aunque ojalá se repitieran más las buenas costumbres (visuales, o cualesquiera) que el mero trabajo mecánico, impersonal o no parido desde las entrañas. Sólo existe un desvío estético en su carrera ('Alien Resurrection' -1997-), y aún así nunca dejó atrás su barroquismo visual (ni, tampoco, a su adorado y adorable Dominique Pinon, aquí presente en un simpático cameo).

El tramo final está demasiado alargado, con una sucesión de clímax que resultan un poco forzados y que son apuntalados por llanos simbolismos, pero todo ello nos conduce a un hermoso final, tan obvio como digno de ser guardado en la memoria, que compensa cualquier peaje pagado durante el recorrido. Azúcar por doquier marca Jeunet, sí, pero muy nutritivo, en una fábula bucólica quizá más pensada que sentida, pero apreciable y muy emocionante para corazones sensibles y almas aventureras.

http://www.asgeeks.es/movies/critica-de-el-extraordinario-viaje-de-t-s-spivet-azucar-jeunet/
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19 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Bistec de plastico
¿Qué es lo que define a un director de cine?
Mientras veía "El extraordinario viaje de TS Spivet" no dejaba de preguntarme que si tienes el presupuesto para tal despliegue visual y recursos materiales.. ¿por que no preocuparse de tener un guión ganador en la mano?
Además, Jean-Pierre Jeunet ya lo había logrado antes con Amelie.. ¿o acaso Amelie fue la casualidad fruto de una alineación multi-planetaria?
Cuando empecé a verla no sabia que era de J.P. Jeunet y pensé "Vaya.. estos americanos ni siquiera pueden plagiar decentemente el estilo "amelie" del cine europeo"
"El extraordinario viaje.." no alimenta. Si no la dejas a mitad es solo por goloseo visual, llegando al final con el estomago vacio. Como dicen los americanos: "eye candy". Tan falsa y al mismo tiempo tan aparente como el bistec con huevos fritos que T.S. encuentra en la autocaravana.
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30 de 46 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Una mente maravillosa
No creo que se trate de falsa benevolencia o piedad a secas, tanto da, por inclinarme a recomendar esta película, aunque sea sin demasiado énfasis y sin que pesen más sus defectos que aciertos. También es verdad que J. P. Jeunet me interesa como director, aunque para un sector de espectadores el arrollador éxito de “Amélie” sea una cruz más que una carta de recomendación. Su imaginería audiovisual, aparte de peculiar (como buen director que se precie), es desbordante una vez más, aunque en esta ocasión no case demasiado con el resto, no se termine por compactar el maravilloso envoltorio con el núcleo, que es siempre lo más importante en un film: su guión. En esta ocasión se adapta una novela cuyo punto de partida es la América profunda. Jeunet sale de ese universo que parece conocer al dedillo y que nos ha ido mostrando a lo largo de su carrera para meterse en un escenario que él pinta estéticamente bonito, pero que le viene lejano, más lejano que cualquier mundo de ficción curiosamente. Quizás se note un poco que sea un producto híbrido con historia “muy americana” de alma pero de aspecto indeterminado, no americano. Cuidado, digo de aspecto indeterminado, pero con personalidad. Y aún a pesar de ser tan personal y se note el sello de su autor es, en mi opinión junto a “Alien resurrección” su film más desangelado, aunque con resultados bastante superiores, menos mal. A todo ello se le podría sumar la narración de off que domina sobre todo el primer tercio del film, en un intento de no desperdiciar los personajes que se nos presentan y de ahondar más en ellos, haciéndolo aún más literario de la cuenta. Creo que por todo esto la película, que clausuró Donosti 2013 fuera de concurso, ha sufrido diferentes cambios de fechas de estreno sin decidirse sus distribuidores cuándo sería el momento más conveniente, relegándola a primeros del mes de Julio. No sé si por aprovechar las vacaciones escolares ya que el protagonista es un chico de diez años, aunque no sea tampoco un film al uso destinado al público infantil. Esta falta de claridad en sus propósitos no ha jugado a su favor, agravados por el desarrollo de los previsibles acontecimientos que transcurren en el film que no deparan sorpresa y a veces incredulidad. Pero le salva que todo está hecho con sensibilidad, hay mucha ternura (y a veces empalago) y se nos cuentan temas interesantes con cierta inteligencia, alternado dosis de realismo y fantasía, la comedia y el drama. Se hace muy agradable el visionarla sobre todo en pantalla grande, eso sí. Aunque sus personajes puedan caer en estereotipos, se hacen cercanos, gracias a un notable trabajo actoral de todos. Por cierto, creo que nunca había visto tan guapa y tan bien maquillada a Helena Bonham Carter como en esta ocasión… pero vamos, aunque el punto fuerte no es tampoco la gran Judy Davis en uno de esos papeles que ella defiende como nadie, si no el pequeño Kyle Catlett que es todo un hallazgo. El resto, desde sus trucos digitales a sus decorados o su fotografía pues como hemos dicho, impecables. Y su curiosa BSO a tono con la historia también es destacable, como sus títulos de crédito finales. Por ello creo que no habría que darle palo a Jeunet aunque muchos tengan ganas de ajustarle las cuentas.
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12 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Extraordinaria composición de vistas luminosas y coloridas. Sentimental e inventiva.
Bella pelicula que une a la historia de un niño prodigio unas vistas naturales rellenas de fuerza y color. Nos recuerda aquellos filmes de inventores al tiempo que nos muestra la niñez y nos obliga a repasarnos sobre la nuestra. Basado en literatura lo han sabido enriquecer con la música el movimiento y montones de digitalizaciones añadidas de forma magistral. Buena interpretación de los actores. El director se lleva la palma.
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11 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
La estética de un cine muy personal
Jean-Pierre Jeunet es un cineasta francés autodidacta, cuya pasión por el cine empieza sin duda por lo estrictamente sensorial, por lo que se construye en primera instancia en la retina del espectador. Su talento, en mi opinión, no reside en su capacidad de mostrar un punto de vista singular sobre algún aspecto del mundo en que vivimos sino en su destreza técnica, formal y visual que le permiten crear imágenes poderosas que nada tienen que ver con la realidad. Y por ello, no es casualidad que haya hecho numerosos trabajos en el terreno de la publicidad y el videoclip al margen de sus películas (me quedo con Amelie). Jeunet posee la sorprendente capacidad del inventor aplicada al terreno audiovisual. Cineasta capaz de crear imágenes inusualmente bellas, formalmente inauditas que se unen de forma renovada con las historias que las acompañan, con los argumentos que en verdad las han empujado.

En “El extraordinario viaje…” Jeunet se adentra en el mundo de la infancia a través de un niño que posee la madurez de un adulto y el cineasta aprovecha visualmente esa inversión de atributos para diseñar un mundo estético propio para su película. Plagado de matices, colores y luces, de situaciones inverosímiles aunque imaginables y deseables, de momentos visualmente poderosos. A nivel argumental, el cineasta busca normalmente la mayor simplicidad posible. Si en “Amelie”, Jeunet se interesaba por el amor, aquí lo hace decididamente por la muerte.

Basada en la novela del norteamericano Reif Larsen, narra la vida de un niño de diez años que vive con su familia en un rancho de Montana cuyo hermano mellizo muere accidentalmente. A pesar de que éste es el verdadero tema de fondo, el director evita entrar en el dramatismo de la situación, centrándose en las extraordinarias habilidades científicas del niño y haciendo de ellas el motor amable y divertido de la película. El pequeño recibe la noticia de que ha sido galardonado por una institución de Washington, por haber inventado la primera máquina de movimiento perpetuo. Lo que le lleva a realizar un viaje a la capital, atravesando el país en tren ilegalmente sin el conocimiento familiar.

Un viaje interior iniciático pleno de obstáculos y a la vez físico de nuevas vivencias que le ayudará a liberarse de sus traumas y sentimientos de culpabilidad. El cineasta recrea ese mundo de objetos del pequeño, sus cuadernos, sus lentes, sus telescopios, y por otro lado el mundo espacial, como el prado, su casa, su habitación, el tren, otorgándole el valor superlativo que le concede el niño y convirtiéndonos a los espectadores que niños cómplices de los deseos del protagonista. Un niño superdotado que tiene la capacidad mental de un adulto sin perder por ello su inocencia emocional ni su capacidad para el juego y la imaginación. Una interesante película para todos los públicos que si la hubiera filmado algún Spielberg o Scorsese, hubiera sido ensalzada mayoritariamente, pero que ha pasado desapercibida si vemos los pocos comentarios sobre ella en esta web.
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6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
El vecinito listo de Hannah Montana
En la película de un director cualquiera, la sorpresa y la incredulidad de una joven al enterarse de que su hermanito ha sido invitado a una entrevista para la televisión, se demostraría mediante un diálogo, un gesto o un primer plano. En un film de Jean-Pierre Jeunet, se representa con un zoom a la corteza cerebral de la chica, donde asistimos a una reunión de directorio entre todos las facetas de su personalidad. Son este tipo de cosas las que hacen que las pelis del cineasta francés sean siempre interesantes de ver, más allá de lo bueno o flojo del resultado: un "distinto" que siempre se desmarca del cine convencional.

Jean Pierre dijo que su anterior trabajo, "Micmacs" (2009), era "una cruza entre Delicatessen y Amelie". Yo no estoy de acuerdo: a mi me resultó más una mezcla entra la extravagancia de "La Ciudad de los Niños Perdidos", con el humor a la vez negro y con ternura de "Delicatessen". En "el extraordinario viaje..." sí que le veo más cosas de Amelie. En parte porque el pequeño protagonista comparte con aquella la tendencia a buscar soluciones ingeniosas a problemas cotidianos -por ejemplo, T.S. pinta con un marcador rojo la farola del semáforo para obligar a un tren a detenerse- pero más que nada por adoptar la misma perspectiva del uso de la imaginación del prota como recurso narrativo y como herramienta para observar el mundo a su alrededor.

No leí la novela en el que se basa -"The Selected Works of T.S. Spivet", de Reif Larsen (ni en pedo van a editar un libro así en Argentina)- pero interiorizándome en la web me encuentro con fotos de un libraco enorme donde el texto ocupa solamente un tercio de la página, mientras que el resto son anotaciones y gráficas en los márgenes.
El niño que da nombre a la obra, es un geniecito afecto a la cartografía, que consigue un invento revolucionario ("la máquina del movimiento perpetuo" ¿?) y en un tono muy a lo Tom Sawyer y Huckleberry Finn, se fuga de su casa en la zona rural donde vive junto a su padre vaquero, su madre "bichera", su hermana adolescente obsesionada con los concursos de belleza y también junto a el sentimiento de culpa por la muerte de su hermanito, que se materializa en forma de compañero imaginario de viaje.

Los dibujos en los márgenes de las hojas del libro son las ideas con las que T.S. da sentido al mundo desde su afición a la cartografía, y de ahí es donde se agarra Jeunet para reproducirlos en pantalla y explotar su veta visual, enseñándonos como el prota usa su imaginación para dar sentido a lo que le sucede, exactamente igual que acontecía con Amelie. Pero mientras la imaginación de aquella era romántica e ingenua, la de T.S. es estructurada y científica, y eso hace que la película se vea plana y con pocas emociones, a pesar de que el director incluye momentos emotivos buscando la sensibilidad.
Pero a mi me gusta el Jeunet del humor: cuando intenta ser "profundo" creo que no le sale tan bien, como paso en mi opinión con "Un largo día de noviazgo". El argumento es muy elemental y con pocas sorpresas, lo que vuelve varios tramos un poco aburridos. Me parece un paso atrás después de la ingeniosa Micmacs, pero igual es interesante.

LO MEJOR: los momentos donde interviene Helena Bonham Carter, que es cuando la escenas despegan

Lo DE SIEMPRE: la aparición de su constante colaborador Dominique Pinon

LO PEOR: un argumento poco atractivo, el tono sentimentaloide, y las pocas dosis del humor simpático habitual del director

LA OBSERVACIÓN BOLUDA: la que hace de la hermana de T.S., se parece a Chloe Grace Moretz; en un principio pensé que era ella
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8 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
La gran aventura de Jeunet
Si Amélie hubiese nacido en un rancho de Montana y hubiese tenido que viajar hasta Washington ella sola a falta del famoso enanito de jardín, seguramente ese personaje, tan estrañable como la reina de Montmartre, habría sido este T. S. Spivet, la mejor creación de Jean-Pierre Jeunet desde la ya clásica fábula parisina. Spivet es con tan sólo doce años un ávido inventor que pretende cruzar toda Norteamérica para recoger un premio de la comunidad científica. Jeunet cuenta con un nuevo recurso para dar relieve a su cuento, el 3D, para hacer al espectador partícipe del mundo de estética far west y planos descabellados que presiden la triste y colorida vida del pillo Spivet: a la hora de acercarse a una familia disfuncional marcada por la muerte de uno de sus miembros, el film toma lo mejor de Wes Anderson; en su exploración de una infancia llena de cortapisas pero libre a lo que imaginación se refiere, la cinta coge lo mejor de Todd Solondz; y en su road movie por los paisajes americanos, historia de aventuras y aprendizaje con parada final en una curiosa mirada al circo mediático, Jeunet se desvela un gran admirador del alma y la estética yanki.

Jeunet pinta la película con tonos especiales, y gracias al 3D da la sensación de estar ante la sucesión de viñetas tradicionales bañadas por el brío de la tecnología: su aire retro a la par que moderno es la gran aportación y la singularidad visual más destacable del film. El guion tiene flecos a medio tejer, ya que Jeunet quiere contar mucho en muy poco y resuelve los conflictos de sus personajes de forma más excesiva y extravagante que convincente. Ni que sea por acumulación de ideas y estampas, El extraordinario viaje de T. S. Spivet, basada en la novela homónima de Reif Larsen, es una historia que merecía ser contada y merece ser vista. La buena noticia: Jeunet vuelve a la lucidez de sus inicios, y los años transcurridos han aportado calidez y bondad a su cine. Un bombón irresistible que clausuró el Festival de San Sebastián 2013 y que en octubre llega a las salas francesas para demostrar que Jeunet es uno de los visionarios más destacados de la actualidad.

@Xavicinoscar, Cinoscar & Rarities
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10 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
El largo viaje
Admito que después de la flojísima "Micmacs" (2009) había dado por perdido a Jeunet. Que un director que ha facturado obras como "Amélie" tarde tantos años en sacar adelante un trabajo da para sospechar, pero aquí tenemos "El extraordinario viaje de T.S. Spivet" para confirmar que aún hay vida dentro de su imaginario, aunque sea a destellos muy limitados y con un estilo más calmado y depurado que el que presentaba antaño. Adaptación de la novela de Reif Larsen, se nos cuenta la historia de un niño prodigio que tras crear un invento decide presentarse en una universidad para dar un discurso. Para esto, decide huir de su casa, donde vive con una familia disfuncional.

A nivel estructural "T.S. Spivet" no es más que una road movie, sirviéndose de las reglas del género para construir un desarrollo del personaje principal bastante eficaz, sin grandes aspavientos pero tampoco errores llamativos. El resultado que logra la película es el de dejar una sonrisa en la cara cuando termina, sin crear nada demasiado especial. Tampoco hace falta porque es simpática, se pasa rápido, y tiene algunos momentos muy determinados en los que funciona como un reloj. Cine familiar bien construido que no nos devuelven la mejor cara de su realizador pero desde luego, sí una mejor que la de su última película. Veremos cómo sigue la racha.
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7 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
La mirada perdida de la inocencia.
No llego a desentrañar el secreto que se esconde tras nuestra manera de mirar el mundo. Cómo de repente, de la noche a la mañana, perdemos esa pátina de irrealidad que durante nuestra infancia nos acompaña, y nos convertimos en meros espectadores de la vida, ajenos a la belleza que se despliega ante nosotros, más preocupados por mantener la rutina aberrante que nos consume, que por conseguir desenmascarar la magia de lo cotidiano. Pasamos de soñar y transportarnos por el universo con el potente vehículo de la imaginación a anclarnos en una existencia carente de espíritu donde parece latir una necesidad extenuante de recibir toda la crueldad que la realidad nos pueda proporcionar. Olvidamos lo que era ser niños, y deseamos ser mayores antes de tiempo.

Existen casos aislados, de adultos que afortunadamente aún no han perdido esa inocente cualidad de contemplar la existencia con el caleidoscópico prisma de la imaginación. Amigos del subconsciente, capaces de extraer la esencia onírica al día a día. Y a veces, alguno de esos extraños casos, decide dedicar su potencial a recordarnos que una vez fuimos niños manifestando su visión de las cosas a través de su arte. Jean-Pierre Jeunet, es uno de esos exploradores de lo irreal, capaz de deslumbrar con sus historias cargadas de imaginería visual y corazón.

En "El extraordinario viaje de T.S. Spivet", Jeunet vuelve a recurrir a su particular estilo narrativo para narrar sobre la pantalla la historia de un chico criado entre dos maneras de ver el mundo: una empírica y racional que nos obliga a comprender cada uno de los mecanismos de la naturaleza; y otra centrada en los impulsos más primarios, esos que nos acercan tanto al reino animal del que descendemos. Como un naúfrago a la deriva entre ambos mundos, T.S. nos enseña como el ser humano, es capaz de engañarse a sí mismo creando visiones parciales de la realidad, cuando la única verdad que existe es que el mundo que se abre ante nosotros, sólo de puede disfrutar si nos olvidamos de los prejuicios del presente, de las esperanzas de futuro y de los errores del pasado. Todo ello, contado de manera mágica con la capacidad soñadora de un niño, y las técnicas de un experto en exprimir las posibilidades a un arte que muchas veces se acerca más al ilusionismo que a la crónica real.

Jeunet no sorprende, pues ya nos ha habituado en anteriores cintas de su filmografía a su particular estilo; e incluso peca de condescencia con su propio relato, dejando que la ternura y la emoción se conviertan en pequeñas herramientas maniqueistas que persiguen la lágrima fácil. Sin embargo, ese pequeño lastre no empaña una cinta que aún así, encierra un alma de verdad durante gran parte de su metraje. Un viaje donde las sorpresas las elegimos nosotros, acompañando a un personaje que desde su imagen a su manera de entender las cosas, destila ternura. Una epopeya hecha con el corazón. Un corazón que late en cada episodio de una historia épica por su magia. Una película que nos invita a soñar e imaginar; nos llama a ver el mundo con los ojos perdidos de la infancia; y nos recuerda que amar la vida no es un pecado, sino un regalo que podemos desempaquetar de nuevo cada día.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
EL EXTRAORDINARIO VIAJE DE T.S. SPIVET...AMELIE ESTÁ MADURANDO
Parece que hubiera pasado una eternidad desde que medio mundo nos dejamos engatusar por esa joven dulzona y extraña llamada AMELIE. Pero no, sólo han pasado 13 años. Curioso.

Curioso porque es como si hubiéramos convivido con ella toda la vida. Como esa vecinita que nos traía a todos locos de pequeños y que después de los años te vuelves a encontrar llena de arrugas, el pelo cano y unos kilos de más. Y piensas, "Pero si no es tan mayor"
Efectivamente. Hay gente que envejece mejor que otra. Amelie tuvo una juventud gloriosa, pero envejeció sin pasar por la madurez.

La madurez perdida de Amelie lleva buscándola su director Jean-Pierre Jeunet desde entonces, sin encontrarla. Claro que, por otro lado, un niño travieso e inventivo como Jeunet nunca podrá, ni deberá alcanzar ese estado tranquilo y tedioso en que la mayoría de los mortales ansía vivir.

Eso es lo que le pasa a T.S. Spivet. Es un niño ingenioso, extraño y encantador al que no se le puede pedir nada más que sea como es.

Este "Extraordinario viaje" a que nos invita Jeunet es, como suele ocurrir en este tipo de películas, tanto físico como emocional. Y si bien ninguno de los dos nos deja totalmente satisfechos, si gozan de suficiente entrañabilidad como para hacerse un hueco en nuestra memoria.

No voy a desvelar nada del argumento de esta entrañable historia, salvo su excusa argumental: un niño de 10 años, que vive en un rancho de montana con su padre, su madre y su hermana, inventa una máquina de movimiento perpétuo. El Instituto Smithsonian de Whasington le concede un prestigioso premio por dicho invento, y el niño se escapa para ir a recogerlo, recorriendo medio país. Ahí empieza el viaje...el físico.

Como aliados para narrarnos su personal viaje, Jeunet cuenta, sobre todo, con un debutante Kyle Catlett,un niño de esos que llena la pantalla y que lejos de empalagar, crea un personaje tierno, humano, frágil y verosímil.

A su lado Helena Bonham Carter, lejos del exceso, nos ofrece otra lección de interpretación, dejando el protagonismo a quien lo tiene.

Callum Keith cumple, como de costumbre, en la piel de su padre, un ranchero parco en palabras y demostraciones afectivas.

Sólo el personaje de Judy Davis resulta demasiado caricaturesco, sobre todo en el tramo final de la película, y el inevitable , Dominique Pinon , metido con calzador, ralentiza y alarga en exceso, sin motivo ni sentido la parte central.

Tenemos pues ya nuestro viaje físico, y gracias a estos grandes actores, nos dejamos arrastrar a ese otro viaje mucho más interesante que es el emocional, el viaje redentor, el de descubrimiento personal, el del perdón, el de la culpa, el de la aceptación...el que triunfa sobre todo lo demás. A pesar del exceso de almíbar, incluso de cursilería, en alguna de sus escalas. Exceso, por otra parte, buscado e intencionado, aunque no siempre justificado.

El Viaje de T. S. Spivet tiene la dulzura, el encanto y el empalago de Amelie, pero en una dosis que si bien sorprende menos, agrada más. Tiene su magia, pero en un mundo real. Tiene menos histrionismo y más historia. Tiene menos ambición, pero sí, también más madurez.

Es un viaje que resulta visualmente agradable, original y con el sello inconfundible de Jeunet, pero mejor dosificado.

Sólo en su tramo central llega a aburrir (tampoco por mucho tiempo), pero no por sus excesos estilísticos vacíos, sino por una narrativa un poco torpe y errática que no sabe, ni sabemos, a dónde nos quiere llevar. Posiblemente una de las principales carencias de este director que no acaba de encontrar aún el equilibrio narrativo, aunque empieza a acercarse.

Superado este bache, la película despega con todo su armamento, revela sus verdaderas intenciones y es cuando nos conmueve y emociona. Cuando nos convence y cuando nos enamora, aunque sea por un momento.

Podríamos decir que Jeunet ha dejado de ser un interesante medio director y ya casi es un director completo. Quizás sólo necesite un par de cursillos acelerados de narración cinematográfica, y la madurez suficiente para que las formas acompañen al contenido, sin aplastarlo, y a la vez sin perder su frescura y su personalidad.

En esta ocasión ha estado a punto de conseguirlo, y de hecho, lo ha conseguido en la mayor parte de la película. Amelie está madurando, aunque haya tenido que convertirse en un niño de 10 años para conseguirlo.

PD: para quienes tengáis la oportunidad de verla en 3D, no lo dudéis.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
VISUALMENTE HERMOSA Y POTENTE.
Cargada de luminosidad, de fuerza; y rescatando el espíritu del lejano oeste. Un padre rudo y varonil, frente a una madre intelectual, con poco en común entre ambos, pero que pese a todo funcionan como una pareja inquebrantable, donde sus hijos, al parecer actúan como catalizador del relato.

Una hermosa historia acompaña a T.S. Spivet, el niño prodigio que a través de su mirada, recorre todo su pequeño mundo, diciéndonos cómo es, o la manera en que lo percibe, pero al tiemp dejando abierta la posibilidad de entender que también existen otras lecturas, cercanas, si permanecemos atentos a lo que se relata.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Spivet, ladrón de sueños, espejo de nuestra memoria.
Después de la genial 'Amelié' es difícil cargar con tu don creativo. Uno corre muchos riesgos cuando juega con algo tan íntimo y tiene tantos ojos puestos en él: Jeunet lo sabe y lo ha sufrido y, a pesar de habernos regalado una joyita post-Amelié titulada 'Largo domingo de noviazgo', le ha costado doce años quitarse ese peso de encima. Y ha merecido la pena esperar. 'Spivet' (acorto el título tomando el nombre del protagonista, igual que sucede con 'Amelié') tiene pulso, genio y capacidad para desempolvar ciertas partes de la memoria del público que hace tiempo están olvidadas.

Jeunet sabe conjugar con buen temple los recursos de cine que la historia precisa para la narración, juega con ciertas técnicas que tan bien sabe manejar, y todo ello sin caer en ser 'demasiado' Jeunet. El motivo del viaje iniciático a una edad tan temprana trae consigo una multitud de interrogantes que Jeunet resuelve con una ternura y una falsa inocencia que nos coloca al borde del abismo, como espectadores, en varias ocasiones. Bien es cierto que no todos hemos nacido en Montana ni vivimos en un ambiente familiar tan marcado. De acuerdo. Pero reconozco ciertos 'ticks' en las relaciones que se establecen dentro del ambiente familiar. Un padre 'nacido cien años tarde', una madre que tiene hijos como su afición, llena de bichos raros. Se puede pedir mayor protagonismo para los personajes secundarios, sí: pueden tener su propia película teniendo en cuenta la gran complejidad de sus personalidades. Pero no hay que olvidar que Spivet es el verdadero protagonista de la historia y, aun tan bajito, carga con todo el peso del edificio ficcional. Spivet encarna la capacidad de autogestionarse como individuo, de los sueños vívidos y exagerados que son el sustento de aventuras y experimentos cuando uno es niño.

Excelente giro al Universo Jeunet. Volviendo con la reflexión que abre esta crítica, es fácil exigir al mago que nos 'troleó' con Amelié que vuelva a hacerlo como entonces. Pero no nos equivoquemos. Amelié ya pasó y no somos inocentes. Como espectador me despojo de la memoria cinematográfica y olvido los compases de la fantástica banda sonora de Yann Tiersen para que los pies bailen con estos nuevos ritmos, dulces y coloreados, que nos propone el viaje de este pequeño inventor tan puro, tan inocente. Tan normal.
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4 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Simpática
La fui a ver totalmente a ciegas, solo sabía que se trataba de una aventura.

La película es simpática en el sentido de que te hace sonreir con frecuencia gracias a situaciones y dialogos sencillos con un toque de humor inocente y montado en el lugar correcto.

Apesar de estar llena de cliches - un padre solitario, una madre amante pero desconectada de la familia, la aburrida vida del campo, los sueños de adolescentes e infantes - . estos son muy bien llevados y bien utilizados, cada uno consigue despertar una sonrisa.

El centro y gancho del filme es la simpatia que consigue despertar el protagonista: un muchacho espavilado que quiere recibir un premio y para ello decide marcharse de casa e ir a por el sin contar con la ayuda de sus padres.

Imaginativo, curioso, alegre; sales del cine con una sonrisa.
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2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Jean-Pierre Jeunet sigue en su mundo
Jean-Pierre Jeunet es un director muy peculiar. Sus películas no se sostinen sobre una historia, sino sobre unos personajes. Pero lo realmente sorprendente es que los personajes que sostienen las películas de Jeunet son meras caricaturas y son, por tanto, bastante planos.

Delicatessen, La ciudad de los niños perdidos, Amelie, Micmacs son trabajos interesantes (para muchos son geniales) que siguen esta pauta. La mayor parte del meraje está dedicada a las excentricidades de sus protagonistas y de los personajes que los secundan. Son films de detalles, de chispazos, de momentos geniales e imaginativos, pero también de un cierto caos y de un propósito poco claro.

Visualmente, todas ellas son bellísimas, utilizan encuadres muy muy trabajados y originales, pero al menos a mí no logran ni emocionarme ni transmitirme lo suficiente.

El extraordinario viaje de TS Spivet responde a la misma fórmula. Jeunet se translada de Francia a una granja de Montana, Estados Unidos. Sin embargo, su universo sigue siendo el mismo: amable a pesar de los conflictos, luminoso y colorista, donde se mezcla el aire retro y moderno. Un mundo plagado de personajes extravagantes y simpáticos, como si de un plácido cuento para adultos se tratara. En esto recuerda al cine de Wes Anderson, aunque para mí un escalón por debajo.

La película es sencilla, y consume demasiados minutos examinando pequeños detalles de los personajes, mientras que los conflictos principales se cierran de manera estrafalaria y no del todo convincente.

Repito que El extraordinario viaje de TS Spivet no es una mala película, pero no logró cautivarme como sí hizo la infravalorada Largo domingo de noviezgo, para mí la mejor película del director hasta la fecha.

El Cine en la Sombra
http://www.elcineenlasombra.com/
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
El extraordinario viaje de T.S.Spivet
No deja de ser un niño en una gran aventura de añorada meta que busca cariño y comprensión, ternura y atención, dejar de sentirse aislado y no querido para pasar a ser amado y cuya ausencia provoca el despertar de la estima, la búsqueda y encuentro de lo más deseado, el abrazo de una insustituible madre y la segura protección del caballito en la espalda de un padre que te devuelva la sonrisa y te haga único al llevar su sombrero de cowboy; abandonar la melancolía y tristeza interior de la soledad y la culpa recíproca y abrirse a la alegría y amor de una familia peculiar y dispar pero unida por el gran misterio de su cordón umbilical a pesar de su gran variedad. La presentación es fantástica, deliciosa excentricidad llena de impactante colorido que atrapa tus ojos cual estrambótico binocular en el cual la mirada debe ser ralentizada y enfocada, la vista precisa y concentrada para apreciar y degustar la belleza y espectacularidad de un formato de cuento, fábula exquisita en la narración cognoscible del interior de un cerebro superdotado cuyo espíritu es anhelo indiscutible de dulzura y afecto, de sensibilidad y pasión, descubrimiento de unas emociones afines a un niño incomprendido que siente la amargura de una inolvidable pérdida, la añoranza de un volver a ser, la imperiosa necesidad de un deseoso querer estar. La historia es más afectiva y sensible que anteriores trabajos de Jean-Pierre Jeunet aunque menos motivante y seductora pasada la impactante novedad inicial pero sigue contando con una cautividad de todos tus sentidos que es fiel y devoto toque característico de la imaginación y fantasía para la narrativa visual de esta directora. Se trata de valorar cada paso, devorar cada escena con la grandeza del espíritu inocente de un pequeño que permanece inmóvil y paralizado ante la pantalla por la exquisitez de lo visto, por el deslumbre de lo expuesto y la magnificencia de una historia resultona y llevadera de verborrea electrizante y estética hipnótica que vive y se mantiene por su querida y sabia combinación de elementos que forman un cuadro único y exclusivo expuesto con enorme gracia y elegante presencia, finura delicada de estimable sutileza en su escondida comicidad, en su exigencia personal, en su grata bienvenida, en la vivencia de un calor oculto y escondido de miradas que buscan rapidez e inmediatez, facilidad y entretenimiento superficial pero notorio y estimado para pacientes de sabia espera, lectura inteligente y exclusividad marcada; no apta para todos los públicos porque allí donde otros verán aburrimiento-tontería-pesadez otros apreciarán la inmensidad de una sonrisa encantadora, la rareza de una incomprensible comodidad, la severidad del gusto atípico, el curioso estado jovial y alegre que aparece sin apenas esfuerzo pero con veredicto firme para proclamar el registro de una vivencia poco común, deliciosa extrañeza de repetido deseo. No es un cómic delirante, no es un héroe común, es un relato diferente de hilarante impresión e inolvidable recuerdo.

http://lulupalomitasrojas.blogspot.com.es/
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7
EL NIÑO PRODIGIO
'El Extraordinario Viaje de T. S. Spivet' es el largo título para esta bonita e imaginativa fábula dramática sobre un pequeño genio que vive con una familia algo excéntrica y que emprende un viaje (tanto físico como emocional) que le ayudará a entender y superar un hecho terrible acaecido a su hermano y del que se siente responsable. Pese al transfondo terriblemente dramático de la historia, Jeunet la envuelve como una golosina azucarada y la lleva a su peculiar universo colorista y atiborrado de soluciones visuales tan brillantes como fastuosas, que pueden llevarte a la fascinación o la saturación.

'El Extraordinario Viaje de T. S. Spivet' mantiene el característico estilo narrativo de su autor y es visualmente brillante, en especial en su aprovechamiento del formato 3D con el que está grabado, y aunque sigue los pasos de otras de sus obras, no consigue nunca desprenderse de la pesada losa que supone recordarlas, la sensación es que su recargado estilo barroco y ese tono humorístico cercano a la viñeta de cómic, ya no sorprende como lo hizo antaño en 'Delicatessen' (1991) o 'Amélie' (2001), terminando por parecer una repitición de sí mismo.

Por suerte, Jeunet consigue que 'El Extraordinario Viaje de T. S. Spivet' sea una obra tierna y familiar, con momentos para la risa y otros para la emoción, jugando la baza sentimentaloide que a algunos se les puede llegar a indigestar, pero son más los aciertos que los defectos. El pequeño Kyle Catlett consigue con solvencia aguantar sobre sus hombros está road movie con toques caprianos y que nos deja un buen sabor de boca, a soufflé francés, ligero, dulce, pero también algo inflado.

Crítica para www.universocinema.com
@danielfarriol
@Universo_Cinema
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6
Un niño, una Winchester, un tren a las 4.40 y la sombra de Amelie
Las listas de la compra de Jean Pierre Jeunet deben ser interminables. Doy por hecho que él se encarga personalmente de hacerlas, de otro modo, no podría entrenar esa habilidad única para eternizar enumeraciones. Después de “Amelie” (2001), el director francés ha mantenido su peculiar forma de hacer cine. “Largo domingo de noviazgo” (2004) y “Micmacs” (2009) vinieron después, afianzando un estilo que lo hace inconfundible. El reencuentro con Jeunet siempre es agradable: un gusto volver a estrecharle la mano y comprobar que mantiene su esencia. Pero una vez tomado el pulso, es fácil comprobar que Jeunet se encasilla o se repite, se refugia en ciertos patrones que le da seguridad. Y eso, genera compasión en un espectador que admira a Jeunet y quizás, espera contemplar un poco de evolución en su obra.

“El extraordinario viaje de T.S Spivet” no es una gran película, ni de las mejores de Jeunet, pero a pesar de ello, emociona y provoca la risa a partes iguales. Mantiene la originalidad, aunque en ocasiones pretende sorprender y el truco se intuye antes de que la paloma salga volando de la chistera. Afortunadamente, sus personajes siguen siendo especiales, incomprendidos y tremendamente humildes. Basada en la novela “The Selected Works of T.S Spivet”, de Reif Larsen, la película comparte elementos gráficos e ilustraciones propias que dan el toque diferenciador de su protagonista: T.S Spivet. Un niño prodigio científico —algo pedante sin proponérselo— que vive en un rancho y sigue el ejemplo de su madre, una investigadora obsesionada con los insectos (Helena Bonham Carter).

La familia al completo está formada por un padre testarudo de pocas palabras, una hermana adolescente, un hermano gemelo y un perro depresivo. El pequeño T.S Spivet se siente ajeno del mundo que le rodea, incluso tiene una percepción de su familia algo equivocada. Recluido en su mundo de teorías y experimentos científicos, comprobará que no siempre basta con el método de observación para comprender a las personas más cercanas. Un chico peculiar que busca aportar su pequeña sabiduría al mundo y que quizás no defraude del todo.

http://lauracarneros.wordpress.com/
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6
Spivet, algo más que un niño..
Jean-Pierre Jeunet lleva ya muchos años en esto del cine, ha ganado un merecido prestigio gracias a su trabajo, su sello es inconfundible y su originalidad está fuera de toda duda, su cine es una mezcla de realidad con fantasía, visiones adultas convertidas en fábulas, Delicatessen (1991), La ciudad de los niños perdidos (1995) o Amelie (2001) son algunos sus títulos, quizás lo más sonados, sin olvidarnos de su incursión en el cine más taquillero con Alien resurrección (1997).
El extraordinario viaje de T.S. Spivet sigue bebiendo visualmente de esa marca de la casa que tanto le caracteriza y que alcanzó su máxima plenitud con la galardonada Amelie, pero en este film solo son pequeñas bocanadas visuales, bien ilustradas durante todo el metraje, pero algo más cautas. El perfil narrativo sigue teniendo su distintivo, su marca, una especie de cuento quimérico para todos los públicos pero sólo para un público, ¿qué quiero decir con esto? Pues es algo muy sencillo, la película vive de esa ingenuidad que suelen transportar consigo todos los cuentos de hadas, pero en ocasiones, cargados con ciertas alegorías que pueden aburrir o confundir al público más joven.

Argumentalmente peca de insipidez, Kyle Catlett tiene esa cara de niño superdotado y da el perfil de chico que vive en su propio mundo en ocasiones al margen de su círculo más cercano, aunque le falta algo de expresividad o emotividad, a la historia le faltan algunos esos matices que hace que su visionado sea más atractivo, le falta ese toque de humor que tan buenos resultados dio en trabajos anteriores, le faltan puntos de brillantez y el desarrollo en ocasiones resulta algo tedioso, quizás sea por un exceso de cursilería.

Me ha gustado el papel de Helena Bonham Carter, su personaje me ha parecido el más interesante de todos, en una historia en el que los adultos son tan niños como adultos y los niños son tan adultos como los propios adultos, hay un escopetazo de brillantez en esa espiral de comportamientos, los padres en ocasiones no terminan de resolver sus problemas y actúan como niños, el enfoque que le dan a ciertas situaciones de la vida se aleja de la realidad la realidad de ellos se convierte en un cuento para niños. Por el contrario los niños son más conscientes de ciertas realidades y ponen las herramientas necesarias para resolver los conflictos que pueden generarse en el día a día.

Realmente si el director no fuera Jean-Pierre Jeunet el resultado a nivel de satisfacción hubiera sido diferente, pero, cuanto más grande eres mayores son las expectativas y el resultado aunque aceptable no ha llegado a cubrir lo esperado.

http://www.filmadictos.com/el-extraordinario-viaje-de-t-s-spivet/
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7
EL rimbombante pero efectivo cuento de Jeunet
Jeunet lo vuelve a hacer una vez más. ¿Cómo? Con su fórmula marca de la casa. Es en una historia un trasfondo poco habitual, le sumas unos colores preciosistas típicos de un videoclip, unos personajes que parecen sacados de cuentos.... et voilá!
Siguiendo la cromática tan aplaudida de Amélie, Jeunet se aleja del mundo urbano para explotar la belleza de la naturaleza a través de ostentosos angulares, infografías y barroquismo tridimensional, ofreciendo así una historia protagonizada por una familia que parece vivir un estado inmutable de ensoñación. Compuesta por un padre anacrónico estancando en el viejo oeste, una madre (Elena Bonham Carter) cautivada por el inabarcable microcosmos de los insectos, una hermana prendada por la superficialidad de los concursos de belleza y un pequeño genio abnegado tras la traumática muerte de su hermano mayor. Las búsquedas inconclusas, los sueños inalcanzables y la resignación silenciosa son los mimbres en los que se sustentan una familia disfuncional que parece subsanar sus vacíos tras el viaje emprendido por T.S. para ser galardonado en Washington D.C. al haber creado una máquina de movimiento perpetuo. Durante este trayecto, se encuentra con personajes secundarios tan edificantes como enriquecedores para un subtexto que ayuda a comprender las verdaderas intenciones de Jeunet, que no es otra que la solapación de la imaginación como único motor inalterable en detrimento de la razón y de una ciencia caduca e incapaz de trascender más allá de un parpadeo en la historia. La frustante obsesión científica por dejar su huella a través de la creación no es más que un acto etéreo comparado con el inamovible poder de la mente que pone sobre la mesa Jeunet. Ahí es donde su colorista mundo, condicionado por los trucos expositivos y estéticos del 3D, sugiere una libertad lírica acorde con las intenciones de un filme que abraza lo insólito como algo palpable y emotivo. Los peros llegan cuando ese objetivo se reitera y sus trucajes quedan manidos confiando en que su ligereza no sobrepase la línea de la tonta y edulcorada película familiar.
Que nadie espere encontrar una historia de pañuelo y moco porque todo el que conoce o ha visto más de una película de Jeunet sabrá por donde van los tiros en lo que a esta cinta se refiere, donde parece mezclarse una "Amelie" con reminiscencias a "Little Miss Sunshine" edulcorada hasta la médula y con poco realismo.
Al menos la película posee ese carisma tan típico del francés y muestra mensaje en su final.
La sensibilidad con la que interactúa T.S. con el mundo (un mundo de cuento, claro) que presenta el director francés le permite escribir a éste un interesante discurso en el que cabe aquella paradoja sobre el ser humano y su persistente búsqueda de líneas rectas en una naturaleza sin fronteras. Como ocurre con la imaginación. Una constante presentada en distintas conversaciones y que es complementada con el rechazo a la acotación falseada de la realidad vertida en populares realities y talk shows amarillos que campan a sus anchas en el prime time estadounidense. Una televisión morbosa y catalizadora que muestra un mundo que no es y en el que los abrazos y las lágrimas son el reclamo dentro de su apuesta por la impostación.

Resumiendo, a los habituales del francés les parecerá un ejercicio visual exquisito en su ejecución y en su disfrute.
A los que no hayan visto nada de su anterior filmografía... bueno, juzgad por vosotros mismos.

Lo mejor: El universo de cuento de Jeunet. No defraudará a sus fans en cuanto a estética, personajes habituales (y otros muy nuevos) y los chascarrillos a los que nos tiene acostumbrados.

Lo peor: Peca de mostrar un "Viaje personal" muy poco creíble en el que casi todo es mecánico.
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8
Una buena idea, Jeunet se decanta por el cine familiar
Quizá sea porque la he visto en 2D, pero lo cierto es que “El extraordinario viaje de T.S. Spivet” me ha parecido una película menos barroca y excesiva que otras que ha hecho últimamente Jean-Pierre Jeunet. Es curioso, porque he leído muchas críticas en donde se dice que es aquí donde el autor hace un derroche de sus personales recursos cinematográficos. Es posible que mi sensación se deba a que la aventura infantil se preste más a los fuegos de artificio típicos de este director… Lo cierto es que los continuos efectos y florituras narrativas que contiene esta película me parecen mejor ligados. No tengo la sensación, que me ha invadido en otras películas, de que hay una continua sucesión de malabarismos metidos con calzador en una trama a la que se le saltan las costuras.

Hay que ver esta película con la condescendencia propia de cualquier cuento para niños, y la verdad es que de este modo “TS Spivet” me parece una obra ciertamente disfrutable. Es una película todo lo cómica, estrafalaria, divertida y tierna que pretende. El cuadro desenfocado de la familia típica en el rancho “genuinamente americano” me ha gustado mucho, encierra una ácida crítica a todos los tópicos que el concepto encierra. Helena Bonham-Carter podría patentar un prototipo de personaje y una manera de interpretarlo. Siempre cumple. El niño protagonista lo hace realmente bien… Durante el viaje, se suceden algunos gags y situaciones que rinden homenaje a los modos más clásicos del cine cómico y de aventuras. El viaje de Spivey encierra una suerte de iniciación, pero también de expiación y peregrinación. Es cierto que en la parte final se desborda la moralina y la lágrima fácil, pero ello puede entenderse como una derivación lógica de la trama. Además, el exceso de azúcar se digiere fácilmente gracias al contrapunto que ofrece el personaje interpretado por Judy Davis.

A día de hoy ya parece difícil que Jeunet pueda volver a deslumbrarnos. Es imposible ser original siempre. De todos modos, esta película supone un más que agradable entretenimiento, y una inteligente apuesta del autor hacia un cine decididamente familiar. A mí me ha gustado.
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