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9
HISTORIA DE UNA BOFETADA Y UN GUANTE
Excelente melodrama pasional con tintes de cine negro, sobre la turbia relación de tres ambiguos y fascinantes personajes: Gilda, aventurera de oscuro pasado, casada con el propietario de un casino, que contrata al jugador de fortuna, Johnny Farrell, sin saber que ha sido amante de su mujer.

Entre los tres se establecerá una extraña relación a tres bandas en las que primará entre Gilda y Johnny, el odio como sentimiento opuesto, y por lo tanto próximo, al amor-pasión, expresado en una relación de raíces sadomasoquistas, y la ciega e inquebrantable lealtad de Johnny hacia su jefe, en la que muchos han querido ver una relación de base homosexual.

El film forma parte por derecho propio de la galería de películas míticas, debido principalmente al hipnótico magnetismo de Rita Hayworth en pantalla, a quien le bastó aparacer enfundada en un vestido de satén negro, entonando los acordes, con voz prestada, de "Put the Blame on Mame" y quitarse un guante, para marcar la educación sexual de toda una generación y elevarse a la categoría de diosa inmortal de la belleza y la sensualidad.

La química desbordante entre ella y Glenn Ford, que alcanza su punto álgido en el momento en que Johnny abofetea a Gilda con la rabia del despecho y del deseo contenido, es otra de las razones de mitificación del film, junto a la espléndida fotografía de Rudolph Maté, que supo hacer que la pantalla cobrara vida, cada vez que Gilda movía su radiante cabellera roja.

Gilda marcaría toda la carrera de la infortunada Rita Hayworth, que resumiría perfectamente su fracaso personal al afirmar: "Mi desgracia es que los hombres se acuestan con Gilda y se levantan conmigo".
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105 de 110 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Nunca hubo otra como ella.
“No ha habido nunca una mujer como Gilda”, decían los carteles de esta película cuando se estrenó. Sesenta años después, esa fascinación sigue intacta. Nosotros envejecemos, pero Gilda mantiene legendario embrujo porque Gilda nació para quedarse en nuestros sueños cinéfilos. Recuerdo que la primera vez que la vi era un crío (había sido el único de la clase al que habían dejado verla, por lo que me pasé semanas narrándola con todo lujo de detalles), y aún ahora vuelvo a esta película llena de una inspiración y una magia cómo sólo el Hollywood clásico podía realizar.
“Gilda” es una de esas reuniones mágicas que acontecen de tanto en tanto para destilar más allá del buen cine y crear leyenda, como ocurre con “Casablanca”, “Lo que el viento se llevó” y tantas otras. Es un soplo único, irrepetible (de hecho, intentaron repetir el éxito reuniendo al mismo equipo y apoyándolo con un mayor presupuesto en “La dama de Trinidad”, y la magia no apareció por ningún lado, aunque la Hayworth bailaba como los ángeles en esta producción), lleno de secuencias y diálogos que se te clavan en la mente, en la que quizás es una de las mejores películas de cine negro de todos los tiempos. Curiosamente, y esto lo comparte con “Casablanca”, pese a ser Rita la mayor estrella de la Columbia, la película se comenzó sin tener un guión acabado ni tampoco tener la menor idea a dónde irían a parar todos estos personajes en los que nada es lo que parece… sino muchísimo peor. Según iban rodando, iban creando nuevas secuencias (algunos de los diálogos se añadieron en doblaje), incluso los famosos números musicales de “Put the Blame on Mame” y “Amado mío” se realizaron casi finalizando el rodaje. No importa que Rita no supiera cantar. Nadie se movía como ella, nadie podía interpretar un personaje como este. Cuando dice en un diálogo memorable que si “fuera un rancho, se llamaría Tierra de Nadie”, quedas sobrecogido. El lucimiento que realiza en cada secuencia es espectacular. No es sólo belleza (es cierto, nunca hubo otra como ella) es la fuerza y la vulnerabilidad a un tiempo. El maravilloso número en el que ella se venga de Johnny interpretando en el casino el tórrido “strip-tease” pasa con justicia a la historia del cine (remata con la famosa bofetada).
“Gilda” es una obra maestra, en la que todos los detalles que hacen una gran película están ahí con la máxima expresión. Una fotografía maravillosa de Rudolph Maté; una dirección artística que hacen un Buenos Aires improbable pero imborrable; las actuaciones prodigiosas con un Glenn Ford destilando una química insuperable no sólo con Rita, sino con Geoge Macready con el que mantiene una relación homosexual brillantemente insinuada (o un trío, pues siempre está un “pequeño amigo”); y Steven Geray, como “Tío Pío”, un personaje único en toda la historia del cine negro.
Hay que saborear “Gilda”, tiene el sabor del cine legendario.
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67 de 77 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Gilda y Johnny
Dirigida por Charles Vidor, se rodó en los estudios Columbia de Hollywood.

La acción principal tiene lugar en Buenos Aires en 1945/46. Narra la tomentosa relación de amor entre Johnny Farrell (Glenn Ford) y Gilda (Rita Hayworth). Después de haber sido amantes, Johnny abandona a Gilda para seguir su vida de jugador tramposo en el submundo de Buenos Aires. Un extraño, turbio, acaudalado y ambiguo personaje, Ballin Mundson (George Macready), le salva la vida y le convierte en su brazo derecho. La relación entre los dos se ve alterada cuando Ballin, después de un breve viaje, regresa casado. La película narra las relaciones tempestuosas que se establecen entre Gilda y Johnny, a raiz de su imprevisto reencuentro. Éstas se enmarcan en un Casino ilegal de juegos, la llegada a Buenos Aires de criminales de guerra nazis, la participación de Ballin en negocios tenebrosos, la sucesión de asesinatos, suicidios, muertes y desapariciones. Sobresale la belleza de Rita Hayworth, que asocia hermosura y perfidia, elegancia y maldad, en un duelo de poder a poder con su antiguo amante. Gilda encarna la figura de la mujer que no se resigna: lucha con furor, rabia y fuerza, hasta la provocación y el escándalo, contra el hombre que la ha herido y quiere someterla. La batalla de géneros se erige en clave del relato y en la base de su interés y grandeza. El striptease que inicia quitándose sensualmente los guantes y arrancándose después el collar, no es un acto de sometimiento, sino un soberbio grito de guerra.

La música aporta dos versiones de una canción original "Put Blame On Mame" y una canción de la época ("Amado mío"). Inserta fragmentos orquestales de factura vanguardista. La fotografía, de Rudolph Maté, exalta la belleza de la protagonista con primerísimos planos e iluminación que recuerdan los que William H. Daniels dedicó a G. Garbo. Es magnífico el movimiento de la cámara, que hace uso de recursos novedosos y efectistas (encuadre desde el suelo en la escena inicial) y de una sobresaliente iluminación. El guión incluye diálogos breves y rápidos, llenos de ambigüedades, sugerencias y matices. Pese a que la filmación incluyó improvisaciones y algunos añadidos finales (la canción "Amado mío"), la hilación argumental es excelente. Cuando Gilda dice que si ella fuera un rancho, lo llamarían "Tierra de Nadie", el espectador se siente estremecido; cuando entiende que la afirmación no es una definición, sino una provocación, se le hiela el alma. La relación homosexual entre Ballin y Johnny se sugiere con extrema sutileza. La interpretación de los protagonistas y de los secundarios George Macready ("Senderos de gloria") y Steven Garay billan a gran altura. El vestuario de RH es excelente: el vestido de noche con guantes está inspirado en el retrato "Madame X", de John Singer Sargent. La dirección hace alarde de virtuosismo, habilidad y versatilidad.

Una de las obras míticas del cine más renombradas. Contiene imágenes arquetípicas. Imprescindible.
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47 de 57 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Gilda...solamente eres un icono bello, un guante, una bofetada y una canción...Gilda.
Gilda es de esos títulos que has oído tanto hablar de ellos que te esperas una gran película, Gilda es una película como Casablanca o Gran Hotel, películas de mucho nombre pero hay películas que tienen menos nombre y son más grandes.
Una historia normal, amor, lujuria y juego, una mujer deseable por todos, una historia a medio camino entre dos hombres y a su vez toda una fortuna además de estar metidos todos en una mafia; son demasiadas cosas para saber que lo más importante de la película es el nombre de esta hermosísima mujer que causa escándalo allí donde se levanta el pelo, se quita el guante o se pone a cantar, una mujer hermosa y por eso merece ver la película porque el resto es un guión mal concluido y con piezas mal encajadas ya que la principal intención de la película era mostrar el espíritu de esta hermosa mujer de aquella época.
Es verdad que la película se ve muy bien pero cierto es que me esperaba algo mucho mejor ya que tanto se ha homenajeado a esta película que creía que sería algo fuera de serie.
Sus censuras hicieron que está película pasara a la historia, la iglesia a veces censura sin darse cuenta que están dando potencial a esta película.
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31 de 46 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Ni contigo ni sin ti
Huyo como loca poseida de todos aquellos a quienes escucho mediante discurso técnico-intelectual, hablar de lo que sea, pero como aquí hablamos de lo que hablamos...pues eso, echo a correr ante discursos que me intenten convencer de una manera teórica que una peli antigua es buena, mala, mejor o peor... Por eso los dogmáticos del cine clásico suelen caerme muy mal, siendo como soy una enamorada de éste. Por qué? secillo, una peli me gusta o no me gusta por cómo me entra por los poros en el momento que la veo, por las sensaciones que me provoca, por el sabor que deja en mi paladar, por la excitación incluso sexual de esos momentos, por cómo noto sin vérmelos que mis ojos brillan más y distinto...
De la teorización coñazo ya se encargará mi maleducada cabecita después, pero porque aún no la tengo del todo dominada, eh...porque pienso conseguir hasta eso, anularla por completo incluso después de levantarme de la butaca una vez acabada la peli, y dejarme impregnar exclusivamente por la sabiduría de lo sensorial. Eso es lo que realmente no me engaña y a lo único que debo escuchar para saber si me encuentro ante una buena o una mala película.
Por eso para estar convencida y decir abiertamente que el cine sufre inmerso en una espiral de terrible y continua involución, no me hacen falta rolletes dircursivos que hablen de talento narrativo, de dirección de actores, de profesionalidad interpretativa, de fotografía, planos o técnica de cámara...Por dios, no...
Yo, simplemete te digo que veas Gilda
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30 de 44 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Excitante y mítica obra maestra.
No sólo ya uno de los films míticos de la Historia del Cine, sino una de las mejores películas de ésta llega a fascinar su argumento y personajes, en un conjunto que desprende una fuerza muy pocas veces vista.
El cinéfilo tiene en"Gilda" uno de sus blancos mitomaníacos predilectos y más ricos: desde las dos legendarias canciones interpretadas por Rita Hayworth (Put the blame on mame" y "Amado mío") hasta ese inigualable strip-tease en el que la diva se desprende de un guante y Ford la arrea un puñetazo (una mezcla perfecta de erotismo, pasión, deseos frustrados, celos y amor puro, me recuerda a Lana Turner en la maravillosa "El cartero siempre llama dos veces" de Tay Garnett), un derechazo excitante, demoledor, de un erotismo y sensualidad que a lo largo de toda la película es exprimido por Vidor con maestría, logrando la "starlett" una memorable y soberbia interpretación. A la diva la acompañan un Glenn Ford tan extraordinario como siempre y un George Macready insuperable como el marido "oficial" de la bellísima Hayworth, así como un gran elenco de secundarios.
De inspiración en "Casablanca" en cuanto al argumento (el bar aquí casino, la importancia de la música, el trasfondo de la Segunda Guerra Mundial, la temática tratada), "Gilda" es un melodrama imponente y redondo, construido magistralmente y que tiene unos diálogos tan ásperos, cínicos y geniales que la hacen ser una pieza indispensable del cine negro, además. Estamos, pues, ante un clásico que mejora con los años, un film íntegro, asombroso, turbio, que recrea una historia de amor de forma genial (odio con odio= amor absoluto) que la hacen ser una excitante y mítica obra maestra, intachable además en toda la variedad temática que trata: la soledad, la amistad, la avaricia, el amor, la violencia.
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16 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Cansino en el casino
Un siniestro ricachón que regenta un casino ilegal en Buenos Aires, un buscavidas aficionado al juego y una pelirroja cañón de pasado cabaretero, para más señas esposa y propiedad del primero, componen las tres patas de este mítico banco que en mi modesta opinión cojea de forma ostensible. El triángulo amoroso flojea por varias razones. Por un lado, Glenn Ford tiene su mejor virtud en el apodo que le endilga el Tío Pío, quizá el personaje más afortunado de la trama: es un auténtico paleto. Luego está el personaje de MacReady, una especie de conde drácula con bastón letal cuyos planes son hacerse poco menos que dueño del mundo a través del control del mercado del tungsteno –con inevitables alusiones a los nazis, para que parezca todavía más pérfido- pero en asuntos de faldas es tan lerdo que hasta el paleto parece Casanova. Sin duda, lo mejor del trío es Rita Cansino que, por cierto, en la versión original chapurrea un español de abrirse las venas. Aunque no cabe duda que la chica tiene glamour y que el par de canciones que se marca son lo más interesante de la película. Porque la archifamosa escena de la bofetada ha quedado en casi ná. Aunque lo peor de todo es el ridículo desenlace. Entiendo que en los años cuarenta la película despertase cierto revuelo, particularmente en países como España, pero desde el punto de vista estrictamente narrativo la historia tiene menos consistencia que la valía de MacReady como amante. Fueron los celos.
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23 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
... que te cruzo la cara
Le doy 4 puntos por el bofetón. Pero no por la bofetada famosa que le da el panoli del Glenn a la cuttre fattale de Rita la cantaora, no, si no por el bofetón que recibe un buen hombre que no canta a coro las victorias de la guerra. Madre mía, qué escena: la guerra acaba. En la sala de fiestas, hombres y mujeres entonan una canción a coro. Este buen hombre está tranquilamente ahí, medio absorto en sus cosas, y sin venir a cuento el señor que está delante se da la vuelta, observa que no está ni tan siquiera canturreando y le propina un bofetón en el gepetto apoteósico, con la mano abierta, en trayectoria un pelín inclinada, que le deja la cara marcada en plan superintendente y le desplaza dos centimetros el pelo de la cabeza, millones de capilares avanzan tres raíces a la derecha. Esa bofetada sí que es la hostia. Bueno, bueno, algo impresionante. Claro, el buen hombre, de inmediato se agarra a su dry martini para no caerse y comienza a cantar como un hooligan en un prepartido, mitad tenor mitad jilguero.
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43 de 75 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Una de las grandes
Gilda es uno de los personajes más carismáticos de la historia del cine. Tanto, que su protagonista decía que "los hombres se iban a la cama con Gilda y se despertaban con Margarita". Una bandera gigantesca del cine y una de las películas que hizo grande aquel maravilloso cine de los años 40.

Charles Vidor hace una labor excelente. Siempre habrá quien diga que sin Rita Hayworth, Gilda no sería la mitad de lo que es y no le faltará razón, pero eso no debe empañar la perfecta dirección de Vidor, que hace del plano - contraplano el mayor de los referentes visuales de la película más allá de sus personajes o intérpretes. El seguimiento constante de la acción con la cámara pegada a ella introduce al espectador en esa fabulosa Argentina en la que se desarrolla la trama y, más concretamente, en ese casino "oculto" de leyes indiscretas. El guion, por su parte, tiene cosas buenas y malas. Ahí si que puede decirse que sin dos actores del calibre de sus protagonistas, no sería gran cosa. La base tiene destellos de esa obra maestra que es Casablanca, encontrándose dos personajes que ya se conocían de antes en un lugar insospechado, casi desconocido para gran parte del público norteamericano. A partir de ahí, Casablanca toma vida propia y Gilda recae enteramente en su pareja protagonista y en la forma que tiene de marcarlos de cerca Charles Vidor. La banda sonora es un auténtico lujo.

Rita Hayworth hace uno de los trabajos más impresionantes de la historia del cine. No voy a decir que sea el mejor (tal vez tampoco de los mejores), pero nunca se vio una relación de amor tan intensa entre la cámara y una actriz. Rita Hayworth está enamorada de la cámara y la cámara está enamorada de Rita Hayworth. En el cine suele ser casi pecado capital, salvo en momentos concretos, que un actor mire a cámara. En Gilda, Rita Hayworth no pierde casi nunca de vista el objetivo, siendo el ejemplo más claro el que vemos en la escena más famosa de la película, con la canción Put the Blame on Mame, cantada en realidad por Anita Ellis (al igual que Amado Mío). Glenn Ford es la otra parte de una de las parejas con más química en pantalla de la historia del cine y lo hace con una brillante interpretación, tan salvaje como elegante. Tras ellos, un frío George MacReady y un simpatiquísimo Steven Geray.

Resumiendo, que es gerundio: Gilda tiene tres de las escenas más importantes del cine de los años 40: Rita Hayworth abofeteando a Glenn Ford (se dice que le rompió dos dientes), Rita Hayworth "cantando" y bailando Put the Blame on Mame (en lo que fue considerado un striptease e hizo que se prohibiera la película en muchos países) y Glenn Ford abofeteando a Rita Hayworth. Tres escenas que, contadas, parecen absurdas. De ahí la genialidad, cuando en pantalla se convierten en lo que son. Aunque los hombres se enamoraban de Gilda, a mí no me disgustaría despertarme junto a Rita Hayworth.
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11 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Rita o el sueño imposible.
Solo por contemplar a Rita Hayworth interpretando ”Amado mío” y sobre todo “Putt he blame on mame” vale la pena ver esta película, en ella Rita se hizo mito con toda justicia, que recital de sensualidad, de insinuación, de picardía, que striptease mental, solo se quitaba el guante, pero todos la desnudamos tantas veces. Aquí cimento su fama de mujer fatal que luego incrementó en La dama de Shanghai, pero fue en Gilda en donde el publico ya la adoró para siempre. Fue esta la película de Rita, se comió a todos los demás y la hizo suya. Y eso que Glenn Ford estaba estupendo y los secundarios a un altísimo nivel, pero ella se elevo por encima de todos y dejó su huella indeleble para siempre, también al revés Gilda dejó huella en Margarita Carmen Cansino, conocida además como Rita Hayworth.
Al margen de Rita la película es una maravilla una autentica demostración de cómo se hacían las cosas en el Hollywood de entonces, la fotografía, los encuadres, el extraordinario guión salpicado de diálogos memorables, de esos que ya no se hacen. Todo el ambiente que la rodea, en el que nos sumerge, huele a obra de arte. Juegos de palabras llenos de ingenio, lo que muestra, lo que deja entrever, es una delicia, todo encaja, nada desentona. El ritmo perfecto de la narración, la emoción que desprende, la tensión que se palpa, todo bien, todo en su sitio.
No cabe duda de que es un clásico, que marco una época y que dejo un recuerdo imborrable a unas cuantas generaciones de cinéfilos. Y vuelvo otra vez a Rita, muy pocas mujeres han tenido ese idilio con la cámara, pocas han sido tan queridas por la cámara, muy pocas han mostrado de manera tan rotunda su sensualidad a través de la cámara. Es además un film que no ha envejecido, el amor, la pasión pueden manifestarse de formas distintas, pero ya existían entonces, siguen existiendo ahora y seguirán existiendo mientras salga el sol, son el motor del mundo. Y también seguirá existiendo Rita, porque siempre existirá Gilda.
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10 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Otro claro ejemplo de sobrevaloración clásica
La película esta ambientada en Buenos Aires. Perdón, la película está pésimamente ambientada en Buenos Aires. En Argentina, tanto en el 2007 como en 1946 no hablamos inglés. Para que hacen una ambientación en Buenos Aires si no se respeta algo básico como el idioma? A películas como Juicio en Nuremberg o Schindler's List se les puede perdonar este defecto porque son películas serias y películas con todas las letras, pero a ésta no. También estoy al tanto de que a los pobres espectadores yankees no les gusta tener que poner todo su esfuerzo en leer un subtitulo y no van al cine si no se habla su idioma, cosa que afecta a las productoras, pero a mí poco me importa, eso no es justificación para permitir una licencia como la de no respetar el idioma donde se ambienta una película, al menos si querés considerarla una buena película. Además, por lo que se ve no tiene ningún propósito especial que se ambiente en Argentina, no le brinda nada diferente. Si nos hubieran dicho que ''estábamos'' en Moscu ni nos enterábamos la diferencia. Primer punto.

Segundo punto: que ésta película tenga un 7.8 de promedio en esta página no habla más que de una casi sistemática sobrevaloración de las películas clásicas. Yo noto que automáticamente el que la película sea clásica le sube 1 o 2 puntos a la puntuación promedio de la gran mayoría de las películas, al menos si las comparamos con películas de igual calidad que se hacen hoy en día. Imaginémonos por un rato que hoy se estrena en los cines una película exactamente igual que esta. Cuánto seria la calificación promedio? No sé si superaría a la última de Van Damme.

Los giros del guión son increíblemente difíciles de creer, además de la película al principio avanzar demasiado rápido. Y la sigo en el spoiler.

Pero bueno, vayamos a algunos puntos positivos de la película: algunos momentos son de buen cine, como algunos diálogos de las discusiones de la pareja protagonista u otros diálogos aislados y la buena participación del viejito simpático de servicio del casino. Pero en el conjunto, la película apenas zafa. Los personajes protagonistas (Glenn Ford y Rita Hayworth) te confunden todo el tiempo con sus reacciones, nunca se entiende porque actúan asi. Se quieren? No se quieren? Se aman, se odian? Quién los entiende?
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35 de 62 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Gilda Hayworth
Reconozco que decidí ver "Gilda" por 2ª vez, sólo por ver a Rita cantar "Amado mío" y, especialmente "Put the Blame on Mame". No sé por qué, esas trasnochadas melodías exótico-tropicales en la voz de la Hayworth, combinadas con sus más bien torpes pero, al mismo tiempo, sinuosos vaivenes, ejercen sobre mí una especie de efecto hipnótico-sensual.

Una perfecta encantadora de hombres.

El resto de la película no es gran cosa. La trama "negra" es totalmente superficial y los principales personajes masculinos (Glenn Ford y George McReady) no son los típicos "duros". Simplemente son de piedra y, por tanto, nada creíbles.

Incluso la famosa bofetada que Glenn Ford le arrea a Rita se ha ido convirtiendo con el tiempo en un cachete que casi pasa desapercibido.
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20 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Hay que verla aunque sea por cultura general
La verdad es que esta peli tiene partes que me gustaron mucho, con diálogos interesantes, un Glenn Ford bastante insinuante y las míticas escenas que me hicieron disfrutar (guantazo, etc). Pero también es verdad que le falta cierto gancho, la historia no me pareció nada sorprendente (¿en serio tiene un final con sorpresa?), y los personajes no acaba uno de pillarles el tranquillo. No entiendes bien lo que piensan, lo que sienten, sus reacciones... en fin. También me ha sorprendido lo que he leído de la relación homosexual ¿¿¿???. La verdad es que ni siquiera lo pensé!!!
En fin, que está bien verla porque es un clásico, y porque hay partes que merecen la pena. Peor ni de coña es una obra de arte, y probablemente no la vuelva a ver.
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17 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
La poderosa Rita Hayworth.
“Gilda” es una de las películas más difíciles de clasificar, particularmente es un melodrama que trata las frustradas relaciones amorosas y pasionales entre los personajes de Glenn Ford y Rita Hayworth. Pero también tiene de por medio una historia de intriga con toques de cine negro. Todo este conjunto hace que estemos ante una película que se nos antoja del todo irresistible.

Esta última idea no viene únicamente por la simbiosis de géneros que encontraremos en el film, sino por la increíble sensualidad que desprende Rita Hayworth en todo el metraje, y en especial en dos escenas en particular en la que se quita un guante en un número musical y cuando atiza severamente a su querido y odiado esposo Glenn Ford. No cabe la menor duda que este dúo de actores protagonizó en el film a una de las parejas más representativas de la historia del cine, pues atraen el interés, el amor, el odio y la morbosidad. Todo en ellos es pura atracción y una montaña rusa de lo más volátil.

Tampoco se puede dejar de mencionar la fantástica fotografía, que nos adentra de pleno en la historia dotándola de sus mágicos tintes de cine negro haciendo que la película adquiera un mayor encanto.

Otro punto a destacar, como no, es su trabajado argumento, bastante bien construido y llevado a cabo. No cabe la menor duda de que Charles Vidor creó una obra demasiado adelantada a su tiempo, pues en la actualidad, uno la saborea con una contemporaneidad pasmosa y refrescante

En pocas palabras, el film se mantiene soberanamente bien pese al paso del tiempo, haciendo que no haya perdido ni un ápice de su encanto, sino más bien que lo ha ido adquiriendo con el paso de los años. Además cuenta con una trama dramática con unos toques de intriga y de cine negro que nos atrapa sin remedio y la hacen realmente exquisita y con una de las parejas más representativas y con más “feeling” de la historia del cine, mención aparte de la desbordante sensualidad que desprende Hayworth en toda la cinta. Estamos delante de un producto que más que un film es un cóctel de emociones fuertes, toda una montaña rusa de la que uno no va a querer bajarse.
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9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Y DIOS CREO A GILDA
Pocos años después de Casablanca se estrenaba este film de Charles Vidor con Rita Hayworth como principal reclamo. Los paralelismos entre ambas son evidentes. Casi todo el film se desarrolla en un espacio cerrado, aquí un casino y en Casablanca el Rick,s. Ambos locales son gobernados por los protagonistas, Bogart y Ford (aunque este último no totalmente). Es una historia de amor que tuvo su parte álgida y turbulenta en el pasado, en el presente tan solo vemos las consecuencias de ese romance. En ambas hay una guerra de trasfondo. Tienen secundarios carismáticos como Tío Pio en la que nos ocupa o Peter Lorre en la obra maestra de Michael Curtiz. En ambas hay una relación de amistad con la policía. Las similitudes son claras, si algo triunfa, ¿Para qué desviarse del camino del éxito? Obviamente la diferencia está en la historia y en la dirección, probablemente las 2 cosas más importantes de una película.

Aquí nos encontramos con un personaje femenino de gran carácter, que hace y deshace a su antojo. Tiene lo que quiere en cada momento y no parece tener remordimientos ni mala conciencia. Es un personaje difícil de asimilar por parte del espectador, pues es una mujer que puede atraer a gran parte de la audiencia masculina por lo que se ve en pantalla pero al mismo tiempo ves lo que hace con los hombres, y eso te genera sino rechazo, si distancia. Por eso el tratamiento de este personaje es modélico y parece que nadie puede con ella salvo una especie de justicia divina. Finalmente parece que obtiene su castigo y es entonces cuando nos rendimos a este personaje. Pero esto solo ocurre cuando vemos algo inalcanzable en un estado que podríamos calificar de “en horas bajas”, es entonces cuando obtiene nuestro beneplácito y nuestra total empatía sin condiciones. Repito, tratamiento modélico de un personaje femenino.

Años después llegaron Bonnie & Clyde, Dos en la carretera o bazofias como Asesinos natos o Mr y Ms Smith, pero esta es de las primeras películas que trata sobre el dolor que causan 2 amantes no ya a si mismos, sino a su entorno, en una suerte de Romeo y Julieta en un contexto de juego ilegal, pistolas y muertes fingidas. Hay que destacar a Rita Hayworth y Glenn Ford. Él cumple sin aparente esfuerzo y ella se come literalmente la pantalla en cada aparición en un papel de caramelo. La dirección es sencilla con algunos planos que nos revelan más por el encuadre que por lo que dicen los actores. La película tiene ritmo, agilidad y respira. Técnicamente correcta, todo parece encajar para disfrutar de una historia de amor/odio bien contada, sin la calidad de las grandes películas de cine negro pero con imágenes que han pasado a la historia del cine, como el baile final de Gilda.
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8 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
¿DÓNDE ESTÁ EL CANARIO?
La película que lanzó a la fama a Rita Hayworth, acompañada eso sí, por una descomunal bofetada propiciada por Glenn Ford, y que hoy en día esa secuencia pasa desapercibida así como su desnudo de guante negro mientras canta el “Put the Blame on Mame” o el “Amado Mío” (aunque no lo llegó cantar pero sí danzar con un movimiento que no tiene desperdicio pero sin la sensualidad recatada en el mítico tema del guante).

“Gilda” la recreó como icono un año antes que Orson Welles la retuviera para realizar “La Dama de Shangai” (The Lady From Shangai, 1947), junto con ésta, su mejor película. Porque esta actriz, de padre sevillano y madre de ascendencia irlandesa, representaba todo un icono. El blanco y negro no retuvo su fama de pelirroja y, por otra parte, ayudó a convertirle en una descarada, venenosa como atractiva “femme fatale” en potencia. Capaz de quitarle el hipo a policías de esmoquin, gángsters de toda condición y camareros de salas de fiesta que ya de por sí son la tapadera perfecta para que se desarrolle el juego ilegal con mesas atestadas de jugadores, controladas por croupiers sigilosos de no ser llamados por la atención de los vigilantes matones de rigor.

Éste es el marco donde la película de Charles Vidor (Canción Inolvidable) se ambienta; en el Buenos Aires dónde deberían imperar la Ley y las buenas maneras allí está el americano Johnny Farrell (Glenn Ford), un trotamundos jugador en busca de fortuna con trampas es rescatado, después de una reyerta con marineros, por el enigmático Ballin Mundson (George Macready) y su bastón que esconde el filo lustrado de un cuchillo. Poco tiempo después un inesperado reencuentro con Ballin, después de ser pillado en una de sus trampas, revitalizará su amistad con el que resulta ser tan extraño individuo propietario del casino. Farrell se convierte en su socio número uno después de ganarse su confianza antes que mantenerse al margen. De aquí en que no se aprecie un distanciamiento hostil, dato que revela en su argumento la presunta atracción homosexual (como así se llegó a entender) que sienten ambos personajes masculinos. Pero allí está Gilda (Rita Hayworth) como punto de discordia; el objeto instrumentalizado por Ballin que se casa inesperadamente con ella ante la sorpresa de Farrell. Éste, deduciríamos que quedaría sorprendido por el atractivo de tan bella dama, sinó que ya de antemano se intuye un resentimiento cercano al odio y la perplejidad, probablemente por un antiguo “affaire” sentimental en el pasado.

No es fácil deducir algunos momentos de la trama. Pero por allí juega un papel clave el secundario personaje que interpreta el gran George Macready (conocido por su papel del general Mireau en “Senderos de Gloria” (Paths of Glory, 1957) de Stanley Kubrick. Duelo de pasiones con pinceladas de cine negro en un clásico que hace honor a su principal estrella femenina.
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8 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
La delgada línea que separa al odio del amor
¡Qué mujer es Gilda! Hermosa, coqueta, sensual, enamorada, libre y rebelde… y capaz de moverse con una cadencia irresistible. Pero, Gilda es puro instinto, y con tal de salirse con la suya, es capaz de cualquier travesura que se le ocurra en el momento, como esa de casarse con un tipo adinerado al que apenas conoció la noche anterior. Lo que iremos comprendiendo, luego, es que, Gilda, es solo primaria en apariencia porque, en realidad, cada cosa que hace, cada relación que entabla y cada palabra que dice, apuntan siempre a un propósito concreto y enraizado en su alma, que, en algún momento, habremos de descubrir.

Por su parte, Johnny Farrell (Glenn Ford), es un jugador curtido, de buen aspecto, se sabe unas buenas tretas y está dispuesto a ser fiel por un buen salario. Con estas credenciales, terminará siendo el brazo derecho de Ballin Mundson, el dueño del garito que acaba de salvarlo de un atraco y quien también es el fortuito esposo de Gilda, un hombre con más ambiciones que ese simple salón de juegos, y quien logra tener una confianza extrema en su nuevo empleado.

Su relación funciona con un principio: “El juego y las mujeres no deben mezclarse”… pero, Gilda, se pondrá en el medio y así comenzará una relación entre tres que no tardará en abrirle la puerta a la sospecha, a un añorado pasado, al engaño... y a un amor inmenso que se entremezcla con el odio, a sabiendas de que, entre estos sentimientos, solamente hay una línea muy delgada que se puede saltar en cualquier instante.

Rita Hayworth, resulta esplendorosa, vital, calculadora, y es con creces que se convertiría en un icono que ocupa ya por siempre un buen lugar en la historia del arte cinematográfico. Aunque doblada por Anita Ellis, todavía creemos que es su propia voz la que nos regalara las inolvidables canciones, “Amado Mío” y “Put the Blame on Mame”, y aquellos minutos en el escenario, resultan de lo mejor cantado que alguna vez nos haya dado el cine.

Charles Vidor, nos ha dado con <<GILDA>>, una historia de amor fuerte y singular, pues, más allá de su común apariencia, está bordada con diálogos sutiles y profundos, y con un carácter femenino que, abiertamente revestido de ligereza y frivolidad, nos tendrá guardado un corazón enamorado como hay muy pocos. Y entre los personajes del entorno, hay figuras tan impredecibles como el hombre de barba que va a la fija, o como el tío Pío, cuya ambivalente personalidad -un poco a la manera de Gilda- quizás termine dándonos alguna especial sorpresa.

La ubicación de la historia en una Argentina que apenas imaginamos, y el rol del detective Obregón queriendo parecerse al Renault de “Casablanca”, es quizás lo menos interesante de una película rodada en preciosos claroscuros, que se inventa en cada plano en que entra en juego el impredecible personaje de Ballin Mundson (muy bien representado por George Macready), y que consigue atraparnos en esa pasional lucha por la recuperación del hombre amado, siendo inevitable que, Rita Hayworth, se robe en cada secuencia un pedacito de nuestro corazón.

<<GILDA>>, sí es un clásico con sobrado merecimiento.
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7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
«Odiémosla»
Pero yo digo: amémosla. Amémosla por ser tan bella, tan elegante, tan frágil y despiadada a un tiempo. Me he llevado una pequeña decepción al saber que no es Hayworth la que canta, sino una tal Anital Ellisy. Felicitaciones, Anita: esa voz grave y susurrante es perfecta para el «Amado mío». Aunque Rita sea perfecta para bailarla e interpretarla.

Lo cierto es que ha pasado a la Historia del Cine la escena del guante, recordada con toda justicia por su imán erótico, pero si de Arte hablamos, prefiero la primera versión del «Put the blame on Mame», con Rita sentada en la barra, la guitarra sobre las piernas cruzadas y la melena ocultando parte del rostro. Despertar así de un sueño debe de ser como despertar dentro de otro. Me reitero en alabanzas, no ya sólo a Hayworth, sino a la propia Gilda, de imponente atractivo mitificado por el blanco y negro; nunca sabremos si es pelirroja o castaña, si sus labios son rojos o rosas, o si su vestido es azul o verde. Lo único que importa es la suavidad que refleja su cabello, que sus labios están perfectamente perfilados y que su vestuario resalta su delicada figura. ¿Hace falta algo más?

Glenn Ford, «atractivo a su manera», le da la réplica sin que distorsione. Un don nadie en un principio, leal por agradecimiento y celoso amante de un imposible. La tan nombrada bofetada creo, a mi parecer, que es lo de menos. Más polémicos resultan algunos de sus pensamientos, en los que manifiesta abiertamente sus deseos de golpear a Gilda, cosa que no hace, por supuesto, porque también en las relaciones malsanas hay ciertos límites.

Así, la historia de Johnny y Gilda me gusta por intensa y apasionada, y porque ella es una fresca muy decente y él un paleto muy caballero. Son los amantes despechados, autodestructivos, orgullosos y ciegos, que actúan por impulsos, por rabia, por el afán de dominar de una u otra manera. Ambos se equivocan y eso todos lo sabemos desde el principio, pero mientras vemos si ellos lo descubren nos ofrecen una tensión sexual imposible de reprimir, unos diálogos impresionantes, una fotografía maravillosa y una declaración de amor, entrecortada y casi en éxtasis, que a mi personalmente me estremece. Nos tendría que dar hasta vergüenza que en 1946 se atrevieran a tanto, y en pleno siglo veintiuno nos andemos con tanta mojigatería disfrazada.

Evindentemente, clásico imperecedero muy recomendable.
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6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Gran Gilda
Obra maestra de Charles Vidor con todos los ingredientes necesarios para ser una gran cinta de la época... la chica guapa "Rita Hayworth", el galán Glenn Ford y una trama de te odio pero te quiero de principio a fin, la fotografía y movimientos de cámara son francamente buenos, los comentarios ocurrentes, los grandes decorados y música acompañan en todo momento y está muy bien dirigida por lo que sin duda es una película más que aconsejable para los amantes del buen cine clásico y de los cinéfilos en general.
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6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
La sensualidad de la Rita. (8'2)
Gilda es una película mítica que sirvió para satisfacer la sed que muchos hombres sentían por esta actriz, el director George Cukor dijo que consiguió que sus fans se interesasen por la persona más que por sus personajes.
A parte de su sensualidad, asistimos a una lección de como hacer un gran guión, lleno de diálogos muy buenos, Glenn Ford sinceramente hace la mejor interpretación de la película, como ese jugador aventurero. Por supuesto la dirección no está nada mal, no olvidemos las escenas míticas del guante y la bofetada.

Gilda es una mujer insatisfecha, llena de odio, que no sabe como saciar su sed en la vida, una aventurera.

"En un beso, sabrás todo lo que he callado" Pablo Neruda.
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9 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
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