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7
Homenaje a una obra maestra
The Host, Snowpiercer, Oldboy o Toni Erdmann…¿qué tienen todas en común? Que nadie las vio en el mercado norteamericano. ¿La razón? Porque verlas requiere que el espectador esté dispuesto a leer los subtítulos. Y por ello obtenemos innumerables remakes de películas extranjeras que, en su momento, pasaron inadvertidas en la taquilla estadounidense. Ghost in the Shell es un claro ejemplo de esto; película demasiado inaccesible para atraer al gran público que, sin embargo, consiguió un selecto club de adeptos al cual se unirían más cinéfilos al cabo de los años. Pese a todo, aún hay muchos críticos de cine que a día de hoy no están al corriente ni del manga de Masamune Shirow ni a las películas de Mamoru Oshii. Por eso cuando se da a conocer el casting de Scarlett Johansson en el rol de la Mayor, ese ejército de críticos se lanzan cual depredador. Porque en la sociedad actual estamos demasiado acostumbrados a prejuzgar y hundir las posibilidades de la cinta antes incluso de haberla visto. Ambientada en una urbe distópica similar al Los Angeles de Blade Runner, la gira entorno al nacimiento de la cyborg conocida como la Mayor; un híbrido que aúna las habilidades físicas de un cuerpo robótico con la capacidad cognitiva de un ser humano. Un año después, la Mayor trabaja como operativo para la Sección 9, un grupo dedicado a detener el ciberterrorismo, que se expande por los entresijos digitales de la sociedad. Este es el contexto en el que se desarrolla este thriller de ciencia-ficción retrofuturista y cyberpunk, que intenta dar a conocer la calidad del material original entre la audiencia occidental.

Me decepciona que tanta gente haya vapuleado el film, acusándolo de tener un ritmo lento y poca acción (sí, eso lo he escuchado de críticos profesionales) ya que ninguna de las películas de Oshii cuenta con un ritmo acelerado ni acción explosiva. Más bien todo lo contrario. Otro punto negativo que han alegado es que resulta demasiado monótona y que cuenta con unos personajes hieráticos, pero parecen hablar sin conocimiento de causa, ya que este universo se centra básicamente en explorar nuestra humanidad en tiempos en los que nuestro ADN se está viendo alterado por los implantes cibernéticos y las mejoras tecnológicas. Pretender banalizar personajes como Batou, Aramaki o la Mayor para convertirlos en caricaturas “carismáticas” en línea con las películas de superhéroes, eso sería sería prostituir la visión del manga/anime y no la elección de Scarlett Johansson en el papel protagonista, como muchos dicen. Y es que esta fue una de las grandes bazas que emplearon para criticar la cinta, alegando que un remake de una película japonesa debe contar con una protagonista japonesa. No obstante, a nadie le importa que Marvel lleve 10 años produciendo películas protagonizadas por varones caucásicos (Iron Man, Thor, Hulk, Capitán América, Ant-Man, Doctor Extraño y próximamente Spider-man) porque el año que viene estrenarán Pantera Negra que como el propio nombre indica…es negra. Ahí tendrán la oportunidad de ¿redimirse? incluyendo a todo el Hollywood de color en el reparto. Por cierto, un dato importante: Takeshi Kitano, la leyenda del cine japonés, compelta el reparto y sus diálogos están íntegramente en japonés, al menos en la versión original.

Este remake dirigido por Rupert Sanders es, de lejos, una de las mejores adaptaciones de un anime que jamás se hayan hecho; cuenta con un diseño de producción espectacular –os recomiendo que le echéis un vistazo al making of-, una ambientación calcada a la original y una fotografía que consigue la ardua tarea de replicar algunas de las tomas más recordadas de la cinta del ’95. Todos los detalles están cuidados al más mínimo detallo, demostrando todo el equipo la enorme dedicación y el respeto que le guardan a este vasto universo. Las actuaciones están a buen nivel, salvo alguna excepción, sobretodo la de dúo fomrado por la Mayor y Batou, todo un referente en la saga anime. En cuanto al argumento, podría decirse que toma como referencia a la serie Stand Alone Complex; su narración está más simplificada, con la intención de mantener la atención del espectador. De esta manera, los fans echarán en falta aquellos elementos filosóficos, metafísicos y políticos que hacían de tan compleja a la original. El villano tampoco supone un desafío intelectual tan grande para la Mayor; en cambio, se explora más en profundidad su arco personal, algo que creo apreciarán los seguidores como yo porque nunca llegamos a conocer nada de su pasado. Este remake juega más con las emociones de los perosnajes, con el concepto de familia y con la búsqueda de la identidad individual y menos con las ideas filosóficas sobre qué significa ser humano. La acción también está limitada, lo cual es algo bueno teniendo en cuenta la tendencia que tiene Hollywood de sobrecargar la pantalla con enemigos y fuegos de artificio. Hay alguna pelea un tanto confusa por culpa del trabajo de edición, que a veces puede ser frustrante, pero las coreografías son excelentes –el coreógrafo trabajó previamente en Mad Max: Furia en la carretera, Hasta el último hombre o la trilogía de El señor de los anillos, entre otras- y el ritmo es el adecuado para una historia de intriga.

En definitiva, el remake de Ghost in the Shell nos entrega un producto lo suficientemente fiel como para ganarse el título que sostiene y cambia lo necesario para hacerlo accesible a una mayor audiencia. Todos aquellos que piensen que van a ver un calco de la original, les invito a que piensen detenidamente en el significado del remake: nueva versión de una obra. Yo lo veo de esta manera: si quiero escuchar Knocking on Heaven’s door de Bob Dylan, no pongo la versión de Guns ‘n’ Roses; pero si quiero disfrutar de buena música, entonces escucharé las dos. De la misma manera, el Ghost in the Shell de Johansson guarda la melodía sintética y le añade sus propios acordes y tendrás que juzgar por ti mismo si es buen cine o no.
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199 de 244 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
'Ghost in the Shell' por La Claqueta Metálica
Hace 22 años se estrenaba la película ‘Ghost in the Shell’. Debido a su estética rompedora y su reflexión sobre la naturaleza de la conciencia, no tardó en convertirse en una obra de culto. Sirviendo de inspiración a otras películas de ciencia ficción como, por ejemplo, ‘Matrix’. Ahora llega a nuestras pantallas el remake, con la difícil tarea por delante de adaptar a la acción real el espíritu de la anterior entrega.

Al igual que la original, esta versión de ‘Ghost in the Shell’ nos traslada al año 2029 para contarnos la historia de “Major”(Scarlett Johansson). Una ciborg miembro de la sección 9, que se dedica a combatir el crimen. Un mundo futurista en el que los avances tecnológicos y los implantes cibernéticos están difuminando, más que nunca, la línea que separa a las máquinas de los humanos.

A nivel superficial no hay duda de que la película cumple las expectativas. Con una lograda estética Cyberpunk que, pese a estar sobrecargada de efectos especiales, logra ser lo suficientemente realista para dejar que nos sumerjamos en la historia. Dando lugar a una ciudad que parece estar más viva que los propios protagonistas que la habitan.

Sin embargo, respecto a su contenido, se podría decir que la nueva película que nos llega sufre de la misma perdida de humanidad que experimenta “Major”‘ al transformarse en ciborg. Y es que, en su esfuerzo por adaptarse al gran público, la nueva ‘Ghost in the shell’ ha perdido todo aquello que convirtió a la original en algo tan especial. Al simplificar y reducir la complejidad de la trama, han abandonado la reflexión profunda e interesante que se hacía en ella sobre la humanidad y la autoconciencia. Y en su lugar, nos han colocado una reformulación del síndrome de Frankenstein; una criatura rebelándose contra su creador.

Quizás el listón estaba demasiado alto, al tratarse de la adaptación de una obra de culto. Tal vez, si tuviera otro nombre, no seríamos tan duros con ella. Pero cuando alguien hace un remake, debe saber que el beneficio publicitario del nombre también conlleva una cierta responsabilidad con la obra original. Y en este caso, no hay duda de que esta versión de ‘Ghost in the Shell’ no ha sabido estar a la altura de su título.
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152 de 199 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
El cine actual y la sensación de vacío
Cuando para criticar (crítica viene de criterio, la crítica puede ser positiva o negativa) caes en el recurrente "visualmente alucinante", o "efectos increíbles", como cimientos de una presumible crítica positiva, reconoces implícitamente, que la pelicula, como producto que maneja varios canales de comunicación encapsulados en uno solo, y por lo tanto varios lenguajes y códigos (el visual, el sonido, pero también el relato, la trama y por último el diálogo) nace con media derrota cumplida.

Estás reconociendo que la mitad del trabajo, y yo diría que el núcleo del resto, no está alcanzado.

Los conceptos no son causa, son consecuencia de realidades tangibles. Los conceptos no construyen realidades materiales, las bautizan. Si tienes una grabación audiovisual de dos horas "visualmente alucinante" lo que puedes tener delante es un videoclip musical de "chill out", pero no una película. Un largometraje, como concepto, es un producto algo más complejo y completo que integra otros elementos. Si tienes una grabación audiovisual de bofetadas y disparos, lo que puedes tener delante es un combate de MMA, de "kick-boxing" o "vale-tudo", o tienes una grabación de dos horas de grupos de asalto policiales en operaciones antidroga, tirando puertas abajo y pegando tiros.

Si eso te llena, entonces lo que te llenan son elementos cosméticos. No es un juicio moral; es una observación.

Un largometraje puede ser mucho más, y si no lo es, reconocerlo implica varias cosas. No es inocuo.

Quien haya visto la película original de 1995 (no verla no impide nada, pero con las referencias se puede hacer dos cosas, obviarlas/negarlas o afrontarlas) comprobará que toda la carga filosófica y reflexiva que daba soporte al relato, a lo que se quería contar con la película, ha sido eliminada completamente.

Cuando se construye una película se quiere contar algo. Con la versión de 2017 no se quería contar nada.

Se tamizó todo el relato más abstracto y filosófico de la original, sobre qué es la inteligencia, la autoconsciencia, la evolución, y en definitiva, qué es la vida y el ser humano, y se convirtió en una historia de elementos concretos, con una división muy clara de "buenos" y "malos" y con sobre-escenificación tecnólogica sin sentido práctico alguno. Se humanizó a un ciborg volviendo tan trivial su pequeño universo personal que ha secado el interés que podía tener sus límites, que en el anime no existían.

Ignoro si desde las productoras norteamericanas se entiende que el público juvenil actual, a diferencia de el de hace 20 años, es más "sensitivo", y solo reacciona a estimulos estéticos, pero no intelectuales. Esto creo que es un arma de doble filo: por un lado le estás dando a los consumidores lo que "creen que quieren", pero he comprobado con los años que, cuando a los espectadores les das algo con más calado, sin ser ellos mismos conscientes del todo por qué, sienten que han visto algo distinto, y les inquieta, les sobrecoge y les genera más emociones que si asisten a los espectáculos puramente cosméticos. Las reflexiones generan emociones, y las emociones generan sensaciones.

Si algo te deja vacío después de haberlo consumido, y no sabes por qué, suele ser porque no ha tocado capas de ti que desde la superficie es imposible alcanzar.

La tecnología es maravillosa, pero es una herramienta, no un fin en si mismo. El interés de esta historia es que llevaba al espectador a preguntarse, precisamente, las implicaciones filosóficas y vitales de una inteligencia artificial que toma consciencia de si misma. Cuando la tecnología llega a la frontera entre el ser "objeto" y el ser "sujeto". Esto, llevado a elementos materiales de una película, tiene un nombre: se llama guión.

Solo algún breve comentario en la zona spoiler:
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77 de 101 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
El Fantasma de Humanidad en la Máquina
Quizá es inevitable que, tarde o temprano, todas las buenas obras de manga o anime acaben readaptándose para un público masivo pasando por el filtro estadounidense, dado el atractivo de su material.
Sin embargo, habría que ver hasta qué punto el transvase no mata las cualidades más "extrañas" o inusuales del original, o peor aún, las normaliza porque ya han sido mil veces vistas en otras historias ajenas.
Si algo no puede sorprender y ya se ha visto... ¿para qué volver a ello?

Afortunadamente, en esta nueva versión, 'Ghost in the Shell' es muy consciente de esta trampa, y se permite ser más inteligente de lo que parece al respecto: no se arriesga demasiado, a veces bordeando peligrosamente la copia aguada y rancia, pero tampoco se queda de brazos cruzados siguiendo un esquema ya conocido.
Si en su momento la preocupación estaba en el espíritu humano despertando a frías máquinas, aquí es al contrario, con personas mejoradas cibernéticamente que buscan un cálido asidero de humanidad en sus casi inhumanas vidas.
La Mayor Mira Killian comienza a tener difuminadas imágenes de una vida que pudo conocer o no, y eso le despierta la pregunta de cuánto de sus recuerdos le pertenece. A la vez, comienza a seguir junto a sus compañeros de la sección 9 a un terrorista conocido como Kuze, un misterioso personaje que despierta inquietudes personales dentro de lo que solo eran misiones rutinarias.

En principio todo igual sin apenas novedad, pero pronto se empiezan a apreciar detalles.
Porque Rupert Sanders no olvida la frialdad urbana del original, donde edificios carentes de vida resaltaban justo eso en los cyborgs que los habitaban, pero se permite darle una interesante vuelta de tuerca: esta futurista Tokio está habitada por gigantescos hologramas publicitarios, como fantasmas imperturbables que a su vez representan nuestra fijación del continente sobre el contenido, y la notable desconexión sobre lo real que impera sobre todos los que conviven con ellos.
La Mayor recorre las calles buscando un motivo, una duda sobre su cuadriculada existencia, una señal de que no todo es perfecto y nunca empezó a serlo: algunos de los mejores momentos que intentan aportar profundidad a su personaje, lejos de la cansina y sobada acción, la tienen a ella preguntándose sobre el tacto de unos labios en la piel, y a Scarlett Johansson poniendo todo de su parte para que nunca veamos la certeza en su mirada.
Casi podría decirse, irónicamente, que esta propia película es una máquina, buscando insistentemente el alma que solo su versión anime llegó a tener.

Por el camino hay muchas cosas que molestan: reducción de las interesantes reflexiones existencialistas del original, un pelín de drama de baratillo, excesivo blanco y negro entre buenos y malos, y el habitual "agencia contra su propio agente" que garantiza algunos tiros pero desperdicia muchos minutos.
Aunque, haciendo un esfuerzo por olvidar todo lo anterior, te encuentras con el relato de una cyborg luchando desesperadamente por la propia humanidad que le negaron tener, y no sé qué puede venir más al pelo en este siglo, en el que prácticamente vivimos en redes sociales y nos convertimos en la imagen ideal que en ellas proyectamos.
Si tener cierta moraleja sobre los peligros de nuestra propia autoconsciencia tecnológica es rasgo de buena película futurista, esta nueva 'Ghost in the Shell' pasa con creces la prueba.

La clave ha dejado de estar en las vastas praderas digitales, donde ya sabemos que hay vida y hasta casi inteligencia, y se ha vuelto a trasladar a ese pequeño centímetro personal donde habitan los recuerdos, los que escapan a la comprensión de una máquina.

Sucios, dolientes y arrepentidos recuerdos.
Demasiado imperfectos para que la Mayor los observe, sin sentir que algo parecido a un espíritu se revuelve en su dura coraza.
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44 de 56 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
J-Hollywood
No, no he visto la original. Quería hacerlo y lo iba a hacer, pero los del Phenomena Experience no quisieron que lo hiciera y decidieron ponérmela en su pase sorpresa incluso antes de su preestreno. Así que tuve que resignarme y aceptar que viviría esta experiencia por primera vez con Rupert Sanders en vez de con Mamoru Oshii. No sabía muy bien qué esperarme, nunca había parado a mirarme bien de que iba "Ghost in the Shell", ya que quería verla conociendo poco. Si pude notar algo en especial en los primeros 5 minutos eran dos cosas: cuánto saltaba a la vista que eso era originalmente un anime (no podía dejar de imaginármelo como si lo fuera) y que, sin duda alguna, era de las películas con más presencia de CGI que había visto nunca.

Puestos en la película no tenía ni idea de qué esperarme, sin embargo tenía unas expectativas más bien reducidas (no es fácil fiarse de un remake Hollywodiense de una película de culto de anime). Pero la verdad es que, poco a poco, parecía sorprenderme. No en que fuera un peliculón, pero al menos no era un descarado producto para ganar dinero. Una cámara muy juguetona, una puesta en escena muy bien realizada (teniendo en cuenta el mundo en que se desarrolla, se perdona el exceso de efectos visuales, porque es brutal lo poco que hay no creado por ordenador en algunas escenas), unos personajes que, vale, puede que no fueran unos personajazos, pero no eran cáscaras vacías poniendo caras. Eso sí, algunos personajes se me quedaron cortos (el personaje de Takeshi Kitano). Y que decir de Michael Pitt, siempre es bienvenido, sobretodo, reconozcámoslo, si hace de inestable, aunque tampoco se le acabe de sacar todo el jugo. Claro que igual en la película original tampoco se aprovechan estos personajes, eso no lo sé.

Y respecto a la trama... se nota que es japonesa, eso seguro. El desarrollo me pareció satisfactorio, alguna cosa que se ve a venir más y alguna cosa que se ve a venir menos, siempre manteniéndose dentro de una línea narrativa que, aunque tampoco te destroza, tiene más que suficiente para mantenerte atento durante toda la película. Eso sí, reconozco que para la recta final, hubo alguna que otra cosa que no acabo de convencerme, algún suceso que no acababa de encajar y que igual no estaba del todo bien colocado y razonado para que fuera de tal manera (aunque se comprende, no se acaba de poner los suficientes precedentes como para que empatizes con ello). Eso y algún que otro detalle más, que no voy a comentar por razones obvias.

Si tuviera que decidir, diría que es una película decente (más que decente comparándola con este tipo de producciones actuales), con elementos destacables que la elevan a más en algunos momentos (sin duda resulta espectacular en más de una ocasión, está claro que los efectos especiales cumplen su funcion) y con elementos algo más fallidos que le quitan puntos en algunos momentos. Quién sabe cual habría sido mi opinión si hubiera visto antes la original. Sinceramente, la he disfrutado mucho a pesar de no ser ninguna obra maestra, no ha hecho más que darme todavía más ganas de ver la película original. Aunque cuando fui al lavabo al acabar la película, unos chavales estaban comentando de decirle a su amigo lo buena que era para joderle y que pagara para ver esa decepción. Así que, para gustos, los colores.
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58 de 87 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Ghost y… muy lejos el Shell
Dentro de la temática ciborg, androides, robots pensantes, este manga de los 90 propone el cerebro de un ser humano acoplado dentro de un robot. En este caso era una muchacha que quedó destrozada tras un atentado, así que al cerebro le ponen el cuerpo nada más y nada menos que de Scarlett Johansson, lo cual es un detalle de la organización.

Tras un arranque espectacular en la que Scarlett se quita la gabardina con una indiferencia insultante para un espectador medio, y unas secuencias robóticas de geisha arácnida que prometían una ciencia ficción interesante, la temática transcurre sobre consideraciones que debo indicar que hacen perder esa fuerza inicial y ya no logran ascender, aunque el cuerpo de Scarlett siga ahí. No se termina nunca de avanzar un paso más allá para adentrarse en el miedo ancestral, en la locura mental que parece rondar todo el rato los aires de la película, no llega la sospecha de que algo más siniestro viene en la siguiente secuencia. Faltó el paso en el que el espectador de golpe caiga en la cuenta de lo terrible y oscuro que será el futuro propuesto, un futuro en el que por ejemplo, tú, tus recuerdos, tus vivencias, puedan meterse en un pendrive y te hagan seguir tirando enchufado a un puerto usb y tu cuerpo vaya al contenedor verde, azul, rosa o multicolor.

Otra cosa es el ambiente, que está logrado. Podía haber sido un ambiente luminoso, blanco y limpio pero todo es oscuro, sucio y macarrilla, nos hace pensar en que la globalización va a ser todos dentro de un globo, muy pegados unos a otros, viviendo en colmenas y con pirados, no sé… Yo no opino. El caso es que este agobio no termina de calar en tu cerebro, como por ejemplo sí calaba, y bien, Blade Runner, que te creaba inquietudes y esperanzas y te hacía pensar… Si querías, claro, que no era obligatorio.

Aquí el ambiente está conseguido, el de la propuesta del comic que, como digo, no te remite más que a la acción y a la persecución de un terrorista, un argumento poco brillante y sin más aditivos, pero si en el tema flota continuamente un poso de pensamiento negro con esos experimentos, intriga y recuerdos perdidos, se perdió por el camino o se quedó a medias. Si la Mayor roza con ternura el rostro de una mujer... Dime algo luego. Dime qué has sentido o qué pasa, no te quedes ahí. Nos han traído a este mundo, o hemos venido, da igual, pero ¿a qué hemos venido? Si hubiera conectado Scarlett con nosotros de otra forma que no sólo la corporal, algo de esta intriga hubiera funcionado. Y si no, hacer un thriller futurista plano, sin más, con Scarlett rompiendo la pana, un buen entramado con malvados de verdad y acción a mansalva y déjate de mangas y animes con aires de chismes de vecinas fregando en la escalera, copia el ambiente del comic y mete caña, coño, que estaba Scarlett y apenas ha cambiado el gesto en toda la película.
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35 de 43 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
El espiritu sigue ahí...
La pelicula deslumbra por su estética, fotografía y escenografía; ofreciendo un espectáculo visual sin precedentes cuya producción y mano por parte de los responsables, denota el amor por las peliculas originales de Oshii y su universo.

Y es que otro de los aciertos de Ghost in the Shell, es mantener el espíritu de la obra dentro de las libertades creativas y narrativas a la que se ve expuesta. Pero de eso se trata una «Adaptación» ¿No?, en presentarnos una visión nueva de la obra en otro medio del entretenimiento, sin violar las reglas de oro o cimientos que estructuran dicha creación.

Dicho esto, el film logra ser peculiar por generar opiniones diversas; no solo para los que apenas estan conociendo el universo futurista de Motoko Kusanagi, sino también aquellos fieles al anime, que podrán apoyar o recriminar la pelicula por no seguir los estandares básicos, tal como la apariencia americana de los protagonistas, o el mensaje profundo aligerado para públicos menos exigentes. Si, esta cinta es menos onirica y filosoficamente densa, pero el concepto sobre la deshumanización a causa de la tecnología y lo que somos en el interior como seres humanos, sigue en pie expresándose como ya dije, de manera más directa y menos simbólica.

Las actuaciones estan muy bien dentro de la línea de lo normal; destacando a una adapatable Scarlett Johansson (convence) y un curioso Takeshi Kitano dentro de sus respectivos papeles. El resto del reparto tiene sus momentos más que necesarios dentro de la cinta, nadie sobra ni nadie abunda; permitiendo que dentro de las casi dos horas, ocurra gran variedad de cosas que para la duración es bueno de admirar.

En definitiva le doy un 8, pues no es justo ovbiar una gran producción a nivel visual con un guión que pese no llegar a ser el esperado por los más devotos a la obra, cumple. Diciendo que tal vez, esta cinta formará parte de aquellas imprencindibles para todo amante de la ciencia ficción.
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31 de 40 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
¿Qué me has quitado?
Yo te lo diré. La profundidad, el simbolismo y la espiritualidad de la película original.

La has convertido en un blockbuster sin alma, que se dedica a copiar la estética (lo mejor de la película, sin duda), a calcar escenas olvidando el sentido de las mismas.

Takeshi Kitano “molando” de jefe, un malo de opereta de una malvada corporación, experimentos fallidos,redención,venganza, justicia…bla, bla, bla. (*spoiler)

Todo trillado, intrascendente, hueco, mil veces visto y oído. Scarlett Johanson andando rígida como si tuviera un palo en el culo. En definitiva, una mayúscula decepción. Pero señores, esto es Hollywood.

Escuchar el tema principal de Kenji Kawai en los títulos de crédito es una broma pesada, una afrenta.

Si no están por la labor, si no quieren arriesgar, por favor, por lo que más quieran, dejen de hacer estas adaptaciones bochornosas. Respeten el Arte.
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30 de 40 usuarios han encontrado esta crítica útil
2
Muchos fallos, destroza al original..¿Porqué cambiar una historia buena a peor?
Fusila al detalle todas las escenas de accion de la peli de anime original con buen éxito visual, para luego tomarse la licencia de cambiar un guión original excelente y redondo de por sí en otra cosa, mucho peor, y sin mensaje alguno. A la gente que no haya visto / entendido el original le gustará imagino, pero es destrozar un clásico del anime japonés a todos los efectos.
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27 de 35 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
No apta para puristas
Acudí a ver ésta reinvención GITS como fan de la saga (principalmente de Stand Alone Complex, siendo su 2nd GiG mi serie favorita de todos los tiempos) y sin esperar nada de ella. Y he de decir que he salido del cine bastante SATISFECHO.

Prescindiendo de los puritanismos y las comparaciones creo que estamos ante una más que decente película de ciencia ficción.

Me hubiera gustado una historia menos maniqueista y más nihilista; pero tampoco es una historia simplona si no una adaptación que intenta ser disfrutable y accesible. Muchísimas películas de ciencia ficción bien valoradas tienen guiones igual o más simples (Blade Runner, Fahrenheit 451, Matrix, La Llegada...), y es un de agradecer que intentando simplificar muchos aspectos filosóficos y técnicos para acercar la obra al gran público; no haya ningún momento bochornoso o simplón. Obviamente quien venga del manga o el anime notará el salto; pero insisto que me parece un enfoque erróneo para poder disfrutar de esta película que no pretende ser una copia plano a plano (aunque sí que haya escenas puntuales calcadas).

Aplicando la misma idea, me han gustado mucho los personajes principales. Aunque eché de menos a los Tachikomas, Ishikawa o al Togusa de SAC; la Mayor, Kuze, Aramaki y sobre todo, Batou, me han gustado mucho.

Tal vez no esté al nivel de Interstellar, Solaris o Stand Alone Complex; pero sí la veo como una obra a la altura de Ex-Machina u Origen.

7,5+
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25 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Crítica de "Ghost in the Shell" (2017)
-Hollywood le ha arrancado el alma, la poesía, la belleza y la inteligencia a la historia de Masamune Shirow. Los pezones son lo de menos.
-Sanders nos recuerda el peor significado de los términos “remake” y “blockbuster”.

Puede que no sepan quien es Masamune Shirow. Tal vez hasta ahora no conocieran esta inabarcable obra suya o que lo hicieran gracias a la adaptación que Mamoru Oshii hizo en 1995. Si su primer encuentro con la historia de Motoko Kusanagi es con este remake de imagen real escrito por William Wheeler ("Queen of Katwe") y dirigido por Rupert Sanders ("Snow White and the Huntsman"), lo siento mucho por ustedes, pero ni está cerca de hacer honor a una de las mejores obras del Cyberpunk. En seguida les explico las razones por las cuales la atrayente puesta en escena y las tramposas ínfulas metafísicas son un mero envoltorio para otro blockbuster Hollywoodiense sin pizca de personalidad o contenido. No obstante, si han venido a leer mis reproches sobre el casting occidental, ya saben dónde está la puerta. Esta cinta tiene bastantes problemas que comentar sin necesidad de meterse en otras polémicas mucho menos interesantes. Vamos allá.
Desde el trailer se observaban con suntuosa facilidad las modificaciones argumentales que se habían introducido, pero hay más de las que esperaba. Puede que esté muy usado el truco de decir que han “cercenado” el contenido, sin embargo este caso es de manual. De hecho, hasta se han esforzado en eliminar cualquier rastro de “espíritu” para dejar solo el aspecto mecánico. El grueso de la trama del filme de Oshii era sencillo y directo, la historia se complicaba por sus numerosos elementos, la riqueza del universo, los entresijos políticos, su aterradora alegoría premonitoria y su minuciosa atención al detalle tecnológico y a la melancólica contención emocional. Aquí la trama es simplona y la narrativa tan esquemática como reiterativa. Todos los cambios son en pro de la espectacularidad, y a cualquier fan le producirán una indignante carcajada. No hay más. Pasada por el filtro de Hollywood esta historia carece de nada que contar y de la abrumadora fascinación de antaño. Todas aquellas perlas líricas, cerebrales, sociales, políticas, existenciales y teológicas que la adaptación del 95 ofrecía en unos intensos -y escasos- ochenta minutos se han perdido, como lágrimas en la lluvia. Y lo mejor de todo, el filme de Sanders dura cuarenta minutos más, 120 en total, pero se las arregla para transfigurar los elementos hacia el blockbuster superficial y tirar de insoportables repeticiones vacuas y vagos homenajes. Incluso amenaza con irse a peligrosos terrenos melodramáticos.
No es difícil creer que el producto comienza a provocar bostezos una vez pasados los veinte primeros minutos. El mayor problema es la inexistencia de algo sólido a lo que agarrarse más allá de su impecable factura visual y el ritmo habitual de estas producciones; virtudes insuficientes. Ni siquiera puedo perderme en la música de Clint Mansell como en aquel cautivador y asfixiante trabajo de Kenji Kawai. Los personajes tampoco tienen el carisma de las obras precedentes, y Sanders rechaza desarrollar más a los secundarios, una decisión que podría haber sido interesante. En cuanto al reparto, Johansson reafirma su poderío como heroína de acción dura y frágil pese a que su personaje es arrebatado de arco dramático. Por otro lado Binoche y Michael Pitt alegran un poco la cinta con sus intervenciones, aunque ambos personajes están desaprovechados. A Kitano, que parece muy perdido y produce confusión, casi se le perdona gracias a una contundente escena del tramo final. Momentos más tarde llegamos precisamente al final y sobre éste se hace necesario comentar el modo en que uno de los mejores desenlaces de la historia de la ciencia ficción es sustituido por la típica conclusión de esquema indolente, que da la ración esperada de drama chorra y monólogo superheroico post frase lapidaria. Lamentable.
Me resulta curioso que Spielberg le ofreciera el puesto de dirección para este proyecto a Sanders, por su spot de Halo. El publicista que una vez intentara convertir a Kristen Stewart en Blancanieves ha acercado “Ghost in the Shell” a la “Lucy” de Luc Besson. La diferencia entre ambas obras es que Sanders se ha tomado en serio su película, y puede que no sea una chorrada Bessoniana, pero es tan inane, vulgar y unidimensional pese al 3D que la mediocridad deja paso, por fortuna, al olvido. Si hace 22 años nos agotaba la densidad de la obra, aquí lo hace la insustancialidad. Un revisionado del anime y/o una relectura del manga lo arreglan seguro.
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23 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Un caparazón vacío
Scarlett Johansson da con el tono de Major, híbrido entre cyborg y ser humano, aunque dotando a la protagonista de una sexualidad ausente en la versión animada de 1995. El guionista William Wheeler adaptó la historia para que el personaje de Johansson tenga presencia física en la futura entrega de la saga, posibilitando un final diferente en que Major se niega a pertenecer al universo electrónico. Es evidente que Hollywood quiere explotar una franquicia para reemplazar las desgastadas cintas de superhéroes. En la puesta en escena desaparece el retro-futuro y en su reemplazo homenajea el futuro mostrado en Blade Runner (Ridley Scott, 1982). Hay abuso en el empleo del CGI para las imágenes de la ciudad, lo que a veces entorpece la fluidez con las imágenes donde intervienen personas de carne y hueso, aunque por otro lado las locaciones interiores son visualmente atractivas. El discurso de la versión japonesa, da paso a diálogos e imágenes que sobreexplican las escenas, orientadas a encajar piezas de un producto comercial donde predomina la acción. Las frases finales del metraje hacen énfasis de la importancia del alma humana por sobre la inteligencia artificial, evidenciando nula comprensión del material original, ése cuyo mensaje seguirá vigente para futuras generaciones, trocándolo en un mensaje orientado a menores de catorce años que se maravillan con secuencias duplicadas y referencias a clásicos de la ciencia ficción. Hay una perniciosa dicotomía entre la tecnología visual (muy actual) y la profundidad del mensaje (muy anticuado) que la hace comparable con películas de los ochentas como Terminator (James Cameron) o Robocop (Paul Verhoeven).
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19 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
La reflexión del guantazo
A mí me parece una pelicula vacua, sin ganas, sin más argumento que dar hostias. En las entrevistas hablan de reflexiones y matices que han querido dar al personaje, estudiando la psicología de una persona en esa situación. Habrá quedado solapado con los guantazos a deshora y el marcar tipo y busto de Scarlett Johansson. Muy pobre. Para pasar un domingo tirado en el sofá después de comer, y ya.
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19 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Bonito envoltorio, ¿pero dónde está el regalo?
Mézclese un poco de "Blade Runner", un poco de "Matrix", otro poco de "Yo, robot", y nada de argumento. Agítese y obtendrá una película con espectacular estética pero nada más. Es una historia insulsa, vacía y sin alma. Una pena.
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13 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
2
Pérdida de tiempo y de dinero
Desde que se pasó a la moda de los superhéroes, Scarlett Johansson no deja de hacer películas absurdas de acción donde sus directores (al igual que pasó con “Lucy” Luc Besson, 2014) creen que el fin justifica los medios y que el hecho de poner una cara bonita y comercial, es motivo más que suficiente para arreglar el desastre con el que pretenden llenarse los bolsillos a nuestra costa, y ni el látex en el que envuelven a su protagonista en casi todas sus películas estos últimos años, es razón de sobra para hacer una inversión de tiempo y dinero.

Lo mejor de “Ghost in the Shell” es posiblemente, que si vas a verla el día del espectador a lo mejor sólo te dejas unos cinco euros en ella. Lo peor es que te dejas cinco euros. ¡Aburrida!
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17 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
No mandes a un conejo a matar a un zorro
Mi opinión sobre Ghost in the Shell está condicionada por el recuerdo, ya algo lejano, de la de Mamoru Oshii de 1995, una película de culto y una de las obras más destacadas del Cyberpunk. También he de decir que no me llaman la atención los remakes, pero teniendo en cuenta que esta adaptación era en imagen real y su reparto me decidí a verla, es difícil resistirse a Scarlett Johansson, Juliette Binoche y el gran Takeshi Kitano.

Scarlett es "Major", la protagonista de la historia, un cyborg creado por Binoche que trabaja en un grupo operativo de elite llamado Sección 9, dirigido por Kitano. La historia es correcta, mucho CGI, bastante acción y algunos intentos de darle profundidad a la historia a través del drama que no acaba de funcionar. Correcta como entretenimiento, le falta alma, lo que tan bien funcionaba en la animación de 1995 aquí se ve vacío, las dudas planteadas no son tan profundas, tampoco da la sensación de pretenderlo, busca ser mas accesible cuando realmente la esencia del anime de Oshii, basado en un manga de Shirow, eran las reflexiones existencialistas, identificar lo que nos hace humanos, el alma? nuestra memoria? que nos diferencia de las máquinas? se podrá conservar nuestra esencia fuera de nuestro cuerpo?

La película es entretenida, aunque veamos varias escenas icónicas del film de 1995 el mensaje no es parecido, busca ser más accesible y la visión del futuro tecnológico no es igual hoy a la de los años 90.
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10 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
FRAGMENTOS DE UNA ROSA HOLOGRÁFICA
“La transición (del cuerpo a la consola) era una oscura implosión, como si entrara en otra carne.” FRAGMENTOS DE UNA ROSA HOLOGRÁFICA, William Gibson, 1977.

La tecnología.

“Ahora, tus ojos se van a abrir”, le advierte la doctora Ouelet.

La tecnología nos ha convertido.

“Eso es”.

La tecnología nos ha convertido en un dios.

“Estás a salvo”.

La tecnología nos ha convertido en un dios con prótesis.

“Tranquila, solo respira”, le aconseja la doctora Ouelet.

Eso es.

De eso nos advirtió Freud.

“Solo respira”, le dice de nuevo, con una sonrisa.

Y Freud, sentado en un diván del Café Schwarzenberg, en Viena, se relajó. Adormecido por el humo de los cigarros y por el susurro bélico de los periódicos vespertinos. Afuera, en la Ringstraße, el ímpetu de hierro y electricidad de los tranvías apuntaba al futuro.

“Respira”.

Y ella, Mira Killian, respira.

Entonces, Freud cerró los ojos.

“Bien”.

Y Freud soñó…

“Muy bien”.

…con ser un Dios con prótesis.

Estamos en el futuro. Estamos en una ciudad japonesa. La tecnología lo envuelve todo. Mira Killian es la primera de una nueva especie, obra de la empresa Hanka. Tras un ataque terrorista, su cerebro ha sido rescatado y trasplantado a un cuerpo robótico. Tan sólo conserva un puñado de recuerdos del pasado. Ha despertado en esta nueva realidad. Su objetivo: hacer justicia. Para ello, forma parte de la Sección 9, un grupo policial de élite.

“Ella es un arma. No es una máquina”, dice Cutter, el director de Hanka.

Y eso hace ella. Hasta que un ciberterrorista, conocido como Kuze, hackea y elimina a miembros de Hanka. Son todos los relacionados con el proyecto que dio vida a la obra maestra de la empresa: Mira Killian.

De forma paralela a esta trama, a este thriller de acción, ‘Ghost in the shell’ ahonda en la psique, se sumerge en la pregunta: ¿Quién es Mira Killian? Es un descenso al alma humana. Aquí, la actriz Scarlett Johansson realiza una interpretación orgánica, entre lo físico y lo espiritual, medida en gestos y calibrada en la profundidad de la mirada. Pieza clave en el engranaje del personaje.
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10 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Mala película y mala versión.
Tengo que decir que estaba algo emocionado con esta película. Si no me equivoco, es el segundo gran intento de Hollywood de versionar mangas, después de "Al filo del mañana" y quizá Godzilla, no lo tengo muy claro. En cualquier caso, en los primeros compases de la película vemos abundantes calcos de la puesta en escena, al menos de la película anime (ya que no he visto ni la serie completa ni he leído nada del manga). Esto será una constante durante toda la película, y si bien al principio es un homenaje emocionante, el hecho de que el guión empiece a hacer aguas por todas partes acaba haciendo incluso molesto que utilicen material original.

La trama ha sido cambiada para dejar de lado lo filosófico y anteponer lo sentimentaloide, pero lo peor de todo es que teniendo conversaciones bastante amplias sobre el por qué del antagonista y el cómo de la protagonista, son tremendamente confusas y no dejan claro en ningún momento si son una cosa u otra. Siento se tan críptico pero no quiero entrar en destripes, sólo quiero dejar claro que siendo algo mucho más simple que la película original, parece que escribiendo los diálogos ni ellos sabían muy bien qué narices tenían entre manos, o eso o la labor de traducción al castellano ha sido horrenda hasta el punto de hacer los diálogos casi ininteligibles, pero por desgracia dudo que sea culpa de los traductores. Básicamente, no distinguen nada bien en diálogos fundamentales para la trama en qué momento hablan del alma, del "fantasma", del cerebro, o del cuerpo físico, lo cual por supuesto es un atropello tremendo teniendo en cuenta que ahí está el mayor interés de la película.

Llegado cierto punto, todo esto queda en un segundo plano para pasar a lo sentimentaloide, como dije antes. Se olvidan de intentar algo decente y se rinden a hacer una película típica de ciencia ficción, y no hay nada más que hablar. También la ambientación es mil veces más cyberpunk que en la obra original, que era futurista con fuertes elementos robóticos pero en absoluto el despliegue de esta película en hologramas a cascoporro, que hablando de esto, el primer tercio parece que los personajes no hablasen de otra cosa que de las mejoras cibernéticas. No sé, es como si hoy en día estuviésemos hablando a todas horas de lo bueno que está el Cola-Cao, pero no lo hacemos porque es un elemento más de nuestra vida, pero está claro que los guionistas no estuvieron muy hábiles aquí para representar su importancia o es que piensan que los espectadores somos mayormente medio tontos.

Otra de las mayores gravedades que monta la película es la relación con Batou, ya que a diferencia de la película original, mete varias escenas sobre él, sobre sus implantes, sobre su vida cotidiana, como queriendo darle más importancia, quizá para hacerlo más importante en los compases finales o para justificar algún encuentro un poco más emocional, pero lo gracioso es que... ¡No aparece como en todo el último tercio! Es decir, meten minutos y minutos y minutos de escenas de más para llevar paralelamente al personaje, y después se olvidan totalmente de él, es absurdo como parte del guión de la película y una jugarreta para los que hayan visto la historia original en cualquiera de sus versiones y esperasen que, por esa construcción, al menos se respetase su presencia en los compases finales.

Lo mejor de la película, los efectos visuales por ordenador del cuerpo de la Mayor, y la banda sonora. El resto todo desechable.

En la "Zona spoiler" comentaré bastantes absurdeces del guión, algunas de ellas no serán destripantes pero
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15 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Bajo el signo de Marte
Me declaro en estado de guerra total.
No doy mi consentimiento (No lo necesitamos, ni el tuyo ni el de nadie. Por ahí nos lo pasamos, por el centro del medio, le contesta la imperial Binoche a la revoltosa Johansson). Niego mi permiso.
Pagarán por lo que nos han hecho. Ya verán cuando se enteren. Esto no es lugar para nosotros.
Monísima película pop. Reformulación neorromántica y convencionalmente futurista sobre varios de los temas más pimpantes de la ciencia ficción más tensa, oscura y desgarrada.
Blanda, chula recreación de unos cuantos momentos cumbre de la épica de aventuras y el fatalismo gótico y retro, techno y del porvenir.
Sería innecesario hablar de Matrix o Blade Runner por obvias y demasiado grandes, pero ahí están, señaladas, admiradas y homenajeadas.
Creación ex novo de mujer-máquina (sí, es la risa los malabarismos que se montan para que su exuberante anatomía femenina quede velada-aliviada o, más claramente, eludida, como si estuviera dentro de un inmenso cinturón de castidad la pequeña, curvilínea, sugerente y suntuosa Scarlett), matarife del estado opresor que, tras periplo inopinado e inevitable, muy sanguinolento y memorioso, descubre la terrible verdad (siempre lo es, hasta la más inofensiva es dolorosa si es cierta completamente) y se rebela.
Amenaza con sopor atroz y tontería duradera. A ratos lo roza y hasta lo consigue. Pero es lo suficientemente hábil para cumplir con el mejor recorrido de entre todos los posibles, con destilar de forma humilde y funcional las esencias más enjundiosas y propias del terror, la muerte, el amor, la resurrección, el olvido, la memoria y la esperanza.
Bajo un manto de banalidad impersonal y torticera, nos damos de bruces, el crítico malo y yo mismo, con una sesión de agradable evasión, una cosquilla ligera que espabila las dos o tres neuronas que resisten a duras penas en nuestro cerebro derruido por tanto cine compulsivo, crapuloso e indiscriminado.
Azul, líneas en el mar... Se dejaba llevar...
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7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Receta Holywood para fastidiar un clasico
Ingrediente y preparación:
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12 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
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