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7
Cuando era pecado y repudiable ser una corista
Una corista ha sido siempre respetable cuando canta óperas o zarzuelas en salas destinadas a conciertos. Pero, cuando se es corista de espectáculos musicales, donde se canta y se baila exhibiendo en coreografías parte de la anatomía, ha sido visto como algo de dudosa moral y lo rechaza de plano aquella gente que se considera de muy buenas costumbres. Las chicas que hacen parte de estos espectáculos, que tanto éxito tienen en EEUU, en Francia y otros países, son repudiadas por muchas personas de la alta sociedad que, indiscriminadamente, las echan a todas en el mismo costal. Pero, como suele suceder, generalizar es no saber ver.

Hay muchos escritores y directores de cine que han tratado a algunas de estas chicas personalmente y, convencidos de la, con frecuencia, inmerecida discriminación que la sociedad ha sostenido con ellas, han hecho numerosas películas donde las reivindican y muestran las apreciables personalidades que pueden encontrarse en algunos casos. Títulos como “La trampa amorosa”, “Las chicas del coro”… o “ARDID FEMENINO”, ven con ojos limpios a estas muchachas y escudriñan (o trazan) historias que las reflejan como verdaderas heroínas o, cuando menos, como chicas dignas de quererlas para siempre.

Francey Brent, también canta y baila en una sala de espectáculos y allí conoce al profesor Peter Morgan Jr., el hijo del rector de una universidad y aspirante a heredero del cargo. El flechazo es instantáneo y, ¡sí señor! al día siguiente ya están casados… olvidándose Peter de que ya estaba comprometido con otra atractiva chica llamada Helen. ¿Cómo volver a casa para contárselo a papá?, ¿Cómo asumirán que un profesor universitario se haya casado con una corista de las que levantan las piernas?, ¿Qué sentirá Helen al saberse traicionada?

George Stevens logra una jocosa comedia con algunos momentos para carcajadas (la pelea entre Francey y Helen, el baile con la suegra…y sobre todo la escena con el camarero del tren). Otros para sentirse tocado por el romanticismo (el primer beso entre Francey y Peter) y en general, un ambiente amable y con contradicciones debidamente resueltas, hacen que pasemos un buen rato al lado de la pícara Ginger Rogers, el enamoradísimo James Stewart, y los simpáticos suegros Charles Coburn y Beulah Bondi. Pero, las mayores palmas se las concedo, en esta ocasión, al veteranísimo Willie Best, por esa estupenda escena donde atiende con rigor a Francey y a su suegra.

Título para Latinoamérica: “QUE NO LO SEPA PAPÁ”
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6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
El profesor y la cantante
Un joven profesor universitario se casa súbitamente con la cantante de un club nocturno, sin pensar cómo se lo explicará a su conservadora familia.

Comedia romántica producida y dirigida por George Stevens para la RKO, con el matrimonio protagonista interpretado por James Stewart y Gingers Rogers, a los que secundan unos geniales Charles Coburn y Beulah Bondi como los padres de él. Entre silbido y silbido de los personajes -que salpimientan todo el metraje- asistiremos a numerosas situaciones de enredo que derivan en graciosísimos gags. El guión proviene de un relato corto de I.A.R. Wylie.



"Recuerda que un mal comienzo significa un final feliz."
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
El profesor y la corista
Aunque no sea la comedia el género en el que dio lo mejor de sí el gran director George Stevens, esta es una divertida película protagonizada por James Stewart y Ginger Rogers, llena de equívocos y anécdotas provocadas por el diferente origen social y cultural de la pareja –él un tímido profesor de universidad, ella una chispeante corista-.

La anécdota de la película es mínima y, en algunos aspectos, no ha envejecido del todo bien, pero un ojo avizor y despierto sabrá descubrir alguna de sus escondidas cualidades y momentos de gran cine que dan medida de la verdadera talla de un director como Stevens: el plano inicial de la cámara acercándose a ella en travelling mientras canta “you will remind me”, lo que provoca la inaugural fascinación de él; los primeros planos, de calurosa intimidad, en el primer encuentro de la pareja; la divertida escena de la pelea entre las dos mujeres que se disputan el amor del protagonista, o la pudorosa escena del microscopio, filmado entre las estanterías del laboratorio, marca de la casa con esa distante pero sensible discreción de Stevens.

La pareja protagonista lleva todo el peso de la película -ambos actores están magníficos, pero destaca, en especial, el inconmensurable talento para la comedia de Ginger Rogers-, a la que acompaña un escogido grupo de secundarios como Beullah Bondi o Charles Coburn.

En suma, una agradable y singular comedia de ritmo pausado, inteligente, hecha de miradas y rasgos de una gran sensibilidad fílmica, suavemente irónica, muy disfrutable y que sirve para completar la magnífica pero algo despreciada filmografía del maestro Stevens.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Alma mater
Adaptación de un relato corto de I.A.R. Wylie. Huele a filme de encargo para un director competente como George Stevens (especialista en Oscars a la mejor dirección).
Esos títulos de crédito en una cristalera de un escaparate y poco más. Ha quedado algo desfasada porque, simplemente, sus gags han sido tan utilizados y tan utilizados, y sí, digámoslo, tan utilizados que aunque la simpleza funciona habitualmente… ahora mismo no.

Le faltan ágiles diálogos y acidez para conseguir que funcione la comedia de enredo con su enredo habitual, con algún inequívoco habitual, con la lucha de clases habitual, con su lectura del arribismo… habitual y el amor… como ardid y maniobra, y sí, digámoslo, habitual.
Infantil hasta decir basta y con momentos picantes entre silbido y silbido. Prescindible y sí, también, habitual.
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6 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Demasiado suave para mi gusto.
Pues a mí no me ha convencido mucho esta película, la verdad.
Y mira que yo soy un furibundo seguidor de la comedia americana de esta época, además de encendido admirador de todos los integrantes del reparto de esta cinta.
Pero me parece, que esta comedia no ha envejecido bien.
Nos cuentan la historia de un profesor universitario ( James Stewart), proveniente de una burguesa y conservadora familia de una ciudad de provincias, que en uno de sus viajes a Nueva York, conoce a una corista ( Ginger Rogers), de la cual se enamorará y con la que contraerá matrimonio, a pesar de estar seguro de la desaprobación de la familia y de tener novia.
El joven matrimonio viajará al pueblo con la noble intención de presentar a la esposa a su familia. Pero diferentes obstáculos irán surgiendo que obligarán a posponer la temida presentación.
Mientras, la joven esposa se alojará en casa de un primo de ellos, a la espera de ser aceptada.
A pesar de que esta cinta tiene momentos de altura, dignos de las mejores comedias y que luego serían muy copiadas, el tono general de la narración, excesivamente suave y lento, con largas escenas de escasa comicidad, junto con la ausencia de diálogos verdaderamente interesantes o mordaces, hacen que esta cinta parezca más un suave y anodino drama romántico, aderezado con tres o cuatro puntuales momentos álgidos que, ahí sí, arrancan la sonrisa del espectador para luego volver a decaer , resultando muy irregular.
A mí, por lo menos, no me ha dicho nada. Y eso que adoro a todos los que integran este reparto, pero ni aún así.
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