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Metallica: Some Kind of Monster (2004)

Metallica: Some Kind of Monster
Trailer
6,7
2.129
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Sinopsis
Documental sobre una de las mejores bandas de rock de los últimos tiempos. Se sumerge dentro del estudio de grabación y de las mentes de Metallica, según van grabando su álbum ganador del Grammy “St. Anger”, al tiempo que se enfrentan a altibajos en su comunicación, adicciones, la deserción de un miembro del grupo, paternidad, caos familiar y su casi total desintegración durante la época más turbulenta de sus veinte años de historia. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Metallica: Some Kind of Monster
Duración
141 min.
Música
Metallica
Fotografía
Wolfgang Held, Robert Richman
Productora
Radical Media / Third Eye Motion Picture Company
Género
Documental Documental sobre música Conciertos
7
No sólo para fans...
Metallica ha sido objeto de un fuerte debate por parte de sus fans. Existen dos "bandos" por decirlo de alguna manera. Los que aman sus discos de los ochenta, su época más heavy, y consideran que el resto de su discografía es basura comercial; y los que consideran que su "etapa no heavy" es tan valida como sus primeros discos. Quizá esto no tenga mucho que ver con dicho documental si no fuera porque los fans de Metallica suelen (o mejor dicho, solemos) ser muy radicales en cuanto al concepto que se tiene del grupo y a cualquier cosa que hagan, incluyendo "Some Kind Of Monster". No existen medias tintas.

Esta cinta en un principio iba a ser un video promocional del octavo disco en estudio de Metallica. Una especie de "Making of" del nuevo trabajo. Pero en el momento de la filmación, la banda estaba pasando por un momento personal muy delicado. Algo que aprovecharon los directores para conseguir algo "más interesante".

Despues de 14 años con la misma formación, su bajista había abandonado el grupo. Lars Ulrich, batería de un grupo famoso y millonario, fue objeto de críticas por liderar una cruzada contra las descargas gratuitas por internet. Su lider, James Hetfield, se había vuelto un alcohólico y desaparece durante casi un año para desintoxicarse. Y por si fuera poco, durante la grabación del album contratan a un psicólogo (especializado en buscar que grandes jugadores de la NBA, con grandes contratos, se lleven bien para que "todo el mundo" siga ganando dinero), para tratar que lo que queda a banda no acabe por separarse.

Un documental desmitificador, con unas personas que lo han conseguido todo en el negocio de la música, que ya no son los mismos que hace 20 años, que tienen hijos y familia, y que no parece que puedan aguantarse mucho mas los unos a los otros. ¿Que tiene algo de "reality show"? Sí, pero esto no es ni mucho menos Gran Hermano, Operacion Triunfo o Los Osbournes. Es algo más, es la cara menos conocida, más humana, de unas estrellas del rock, para bien o para mal.

Concluyendo, un documental recomendable, aun sin ser fan de Metallica, ya que la música no es el centro de interés en este, ni pretende serlo.
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37 de 38 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
And nothing else matters...
Si eres un amante de la música de Metallica, pero no eres músico, ni estás en el negocio musical, te aconsejo que prescindas de ver este documental.

Quédate con otra cosa. Con la primera vez que tu compañero de instituto te pasó "Ride the lightning" y lo escuchaste en tu casa y no entendías esa música, no, pero te dabas cuenta de que aquello era una cosa distinta, algo grande, algo que te anudaba las tripas porque tenías quince años y todavía creías que la música y la vida debían de durar para siempre. O quédate con el recuerdo de los dedos de Cliff Burton, convirtiendo el bajo en extraterrestre guitarra en la toma única de "Anesthesia (Pulling Teeth)". Quédate con los estribillos ("¡Master!") coreados a voz en grito en los garitos metaleros de tu ciudad. Quédate con las mejores instrumentales hechas jamás por un grupo de metal, "Orion", "Call of Ktulu" o "To live is to die". Quédate con la oscuridad de "Sanitarium (Welcome Home)", la sirena de barco que da comienzo a "The Unforgiven", la rabia que desprende "Whiplash", cualquier cosa, cualquier momento de placer y de felicidad que te hayan producido estas canciones, es mil veces preferible a ver "Some kind of monster".

Hay cosas que nadie necesita saber.

La sensación que sentí fue como si el mago bajara del escenario y te mostrase los mecanismos de los que se sirve para realizar un truco. Satisfací la curiosidad sí...pero se había acabado la magia.
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42 de 54 usuarios han encontrado esta crítica útil