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Fidelio, l’odyssée d’Alice (2014)

Fidelio, l’odyssée d’Alice
Trailer
5,6
365
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Sinopsis
Alice, la prometida de Felix, forma parte de la tripulación de un viejo carguero. Entre los dos se interpone inesperadamente el comandante Gaël, el primer gran amor de la joven. En la cabina de un marinero que acaba de morir, Alice encuentra un cuaderno de notas, una extraña mezcla de observaciones técnicas relacionadas con el carguero, conquistas sexuales y reflexiones melancólicas sobre una vida vacía de afecto. Este cuaderno de bitácora revela a Alice aspectos de su propia vida difíciles de afrontar. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Francia Francia
Título original:
Fidelio, l’odyssée d’Alice
Duración
95 min.
Estreno
25 de diciembre de 2015
Guion
Lucie Borleteau, Clara Bourreau
Música
Thomas De Pourquery
Fotografía
Simon Beaufils
Productora
Why Not Productions
Género
Drama
5
En tierra de hombres
Cuando Alice se enrola como marinera en un carguero que va a navegar mucho más allá de las costas francesas, deja tras de sí a su novio y prometido Felix. Si ya de por sí afrontar una relación a distancia no es precisamente la cosa más sencilla que existe, no digamos ya si de por medio existe un invitado sorpresa. En efecto, Alice se encuentra a bordo con Gaël, un apuesto comandante con quien vivió su primera experiencia romántica. Para escapar de esta atmósfera eminentemente masculina, Alice se refugiará en el cuaderno de bitácora de su predecesor, fallecido en extrañas circunstancias.

La odisea de Alice (Fidelio, L'odyssée d'Alice) es la ópera prima de Lucie Borleteau, mujer que hasta el momento había dirigido cortometrajes y algunos trabajos televisivos, amén de desarrollar una buena carrera como actriz en tierras francesas. El objetivo que persigue con esta cinta es la de realizar una especie de retrato de cómo un personaje femenino logra afirmarse plenamente en un mundo de hombres, para lo cual toma como patrón un ejemplo real proporcionado por la figura de su mejor amiga.

Esta definición de su protagonista es la principal cualidad que presenta La odisea de Alice. Todo gira en torno a la femineidad, pero la femineidad entendida desde el punto de vista más humano y no como una afirmación militante. Es decir, la construcción de un personaje femenino fuerte como es el de Alice se realiza sin que por medio sea necesario dar rienda suelta a la verborrea, Borleteau simplemente persigue naturalizar diversas conductas que seguramente la audiencia mayoritaria siempre había creído difíciles de ver en otras manos que no fueran masculinas.

Lógicamente, en este sentido también tienen una vital importancia las escenas con carga sexual. Algo inevitable si tenemos en cuenta tanto a la propia protagonista, que debe sobrellevar la lejanía respecto a su prometido, como al resto de la tripulación, que busca cortejarla. La progresiva evolución del carácter de Alice marca aquí el mejor tanto de la cinta, al saber desarrollar Borleteau diversas escenas de un calado emocional importante (véase la secuencia de la masturbación, nada gratuita y sí indispensable para el devenir de la obra) y al proyectar ese progreso en la relación con Gaël, un aspecto que al principio ofrece síntomas de arquetípico pero que realmente encierra más interés del que aparenta.

Llama la atención observar que los protagonistas son dos personajes bastante conocidos es la esfera autoral europea. Ariane Labed, actriz recurrente (a un servidor nunca le gustó el término “fetiche”) en las películas del griego Yorgos Lanthimos, con quien además comparte matrimonio, desempeña aquí el rol de Alice. No es de extrañar tal elección, puesto que Ariane completa un estupendo papel en el que muestra una fortaleza mental de órdago sin perder un ápice de belleza, dos cuestiones sin duda perfectamente compatibles pero que por desgracia muchas veces no lo parecen tal en el cine. Junto a ella, como su prometido en la ficción, vemos a Anders Danielsen Lie, protagonista de Oslo, 31 de agosto, en un pequeño pero importante papel.

Si bien todos estos aspectos de La odisea de Alice son innegables, lo cierto es que su puesta en práctica se torna por momentos en fatigosa. La reiteración de determinadas situaciones provoca un pronunciado estancamiento en el desarrollo de la película, hasta el punto de que hay que hacer un esfuerzo para aguantar delante de la pantalla pese a que la cinta sólo dura 97 minutos. Es verdad que parte de este agotamiento da muestras de ser intencionado por el propio hastío que generan los trayectos en barco, una intención que queda demostrada con el respiro que suponen las escenas en tierra firme. Pero, en general, es complicado llegar a los créditos finales sin tener la sensación de que por el camino se ha quedado algo sin encajar.


Álvaro Casanova - @Alvcasanova
Crítica para www.cinemaldito.com (@CineMaldito)
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7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
La tierra en un barco.
Interesante película que ha pasado de refilón por nuestra cartelera. La vida transcurre en los océanos a bordo de un carguero en el que cabe un mundo tan grande como en cualquier lugar de la tierra, esta misma, un microcosmos quizá, palabra que no me gusta emplear demasiado por sobada, y que no se adapta enteramente a lo que transcurre en el Fidelio, así se llama el barco, pero sí, casi un microcosmos al fin y al cabo. Y en él la marinera protagonista acapara todas las historias, esta actriz que yo no conocía -espléndida interpretación- llamada Ariane Labed; no es la primera vez que lo digo, el cine francés es inagotable lanzando nuevas y buenas actrices a la pantalla, en este caso al mar, pero Alice no se cae de la cubierta del Fidelio, no, tiene los pies muy firmes y bien plantados en un suelo que a veces acusa el leve movimiento de la marejada, tanto la que llega de las aguas agitadas, como la del vaivén del deseo y el amor de sus amantes, el de tierra y el del mar. Su personaje transcurre y concita todas las historias y las vivencias del film. Una mujer en un mundo absolutamente masculino, marinera entre marineros; machismo y feminismo, la directora lo trata someramente y con discreción, sin enfrentamientos, pero latente; amores y desamores; infidelidades y compromisos; inmigración y desigualdad social; responsabilidad; lejanía, íntima convivencia y amistad; mucho sexo. Pienso que hay muchos tubos y válvulas que controlar en las salas de máquinas de ese carguero colosal, en las entrañas del buque y en las de los personajes, y quizá por ello podría pensarse que en algunos aspectos la película se queda en la superficie de todo, algo así sentí al verla, pero, a pesar de ello, el eje central, las emociones y los sentimientos de esta marinera jefa de máquinas que se hace querer en tierra por su novio y a bordo por el capitán, un antiguo amante, y cómo no, por el espectador en el cine, así como la historia central que muestra, de amor al fin y al cabo, hace que te olvides de esa posible superficialidad para embarcarte también en el Fidelio, compartiendo las emociones desde la butaca del cine como un tripulante más del buque. Me pareció novedoso y bien construido el guion, y finalmente, interesante el film y su desarrollo, lo vi con interés y sincera expectación. Y al acabar, me quedé con una frase que dice la protagonista, como ciencia cierta y conclusión de lo acontecido, eso pensé; dijo algo así como que lo que ocurre en el mar se queda en el mar. Al escoger las fotos para completar este breve análisis, me he percatado de que esa misma frase está escrita en el cartel de la película, no lo sabía y me ha sorprendido gratamente. El cine, de una manera u otra, no dejará nunca de sorprenderme.
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5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil