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The Pursuit of Happiness (1971)

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Sinopsis
Un joven mata involuntariamente a una mujer en un accidente de tráfico. Aconsejado por su familia se presenta a la policía. Envuelto en un proceso absurdo será declarado culpable. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
The Pursuit of Happiness
Duración
93 min.
Guion
Jon Boothe, George L. Sherman (Novela: Thomas Rogers)
Música
Dave Grusin
Fotografía
Richard C. Kratina
Productora
Talent Associates
Género
Drama
9
¿Qué es la verdad en manos de la justicia?
Mientras veía “EN BUSCA DE LA FELICIDAD”, se me vino a la mente la imagen de mi hija cuando, en su quinto grado de escuela primaria, leímos y analizamos juntos un librito titulado “De los Apeninos a los Andes” que le pusieron como tarea. Entre las preguntas que le hice para conocer su criterio, incluí la consabida: “¿Te resultó agradable la historia?” Y su respuesta fue inmediata: “¡Muy aburrida, pasa veinte veces lo mismo, la profe prometió que nos haría llorar y a mi solo me dio rabia!”. Y cuando comenzamos a responder el cuestionario que le dieron por escrito, mi hija me miró consternada y me dijo: “Papi, si digo la verdad la profe me pondrá bajo. Tengo que decir mentiras, y que lloré, y que me gustó mucho, para que me ponga alto… pero no voy a decir mentiras”. Tan solo atiné a abrazarla y le dije: “Responde el cuestionario diciendo exactamente lo que sentiste, y si la profe te pone bajo, juntos iremos para que nos dé sus argumentos”.

Exactamente de esta manera, funciona la justicia estadounidense frente al accidente en automóvil que sufre el joven William Popper, el cual cobra la vida de una mujer que se atravesó en la vía en una noche de invierno. Y es entonces cuando la imponente Estatua de la Libertad tiene que mirar con tristeza cuán diferente es la justicia que se aplica al rico de la que se aplica al pobre, la que se aplica al blanco de la que se aplica al negro… y hasta es diferente la que se aplica al ateo que la que se aplica al creyente, más, si aquel ha demostrado inconformidad con el sistema imperante.

Una vez más, el director Robert Mulligan, se suma a la inconformidad y al escepticismo que, como un volcán, hizo erupción a partir de los años 1960 y esta vez parte de un guión de Jon Boothe y George L. Sherman, basado en la novela de Thomas Rogers, cuyo título alude a una trascendental frase de la Declaración de Independencia de los EEUU que, hablando de los derechos humanos, reza: “Todos los hombres han sido creados iguales e independientes y de aquí se derivan sus derechos inherentes e inalienables, entre los cuales está la preservación de la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”.

A la manera de "El extranjero" de Luchino Visconti, “EN BUSCA DE LA FELICIDAD” nos brinda otra emotiva historia que también defiende el sagrado valor de la verdad y el derecho a una justicia equitativa, donde un ser humano sea Un Ser Humano, sin importar el color de su piel, sus ideas, su nacionalidad o su clase.

William Popper resulta un personaje magnífico porque no necesita ser héroe ni juega a serlo, pero con cada palabra suya y con cada actitud que asume sin emitir juicio alguno, nos va descorriendo el negro velo que, en la realidad, envuelve a lo que en nuestros países se llama justicia. No cuenta en él la elocuencia, no es un rebelde de armas tomar y la sinceridad en cualquier situación es lo único que para él importa. Pero esa sinceridad y transparencia que respira por todos los poros, ese desprendimiento de ambiciones materiales y de cualquier sentimiento de superioridd alguna, ¡hace daño! en una sociedad dominada por oscuras ideologías, con gente sesgada hasta los extremos y sin respeto alguno a la enriquecedora diferencia.

Michael Sarrazin y Barbara Hershey, lucen estupendos como el par de jóvenes enamorados que no comprenden porqué les ha tocado en suerte semejante sociedad. Y mención de honor para Ruth White, la exitosa y galardonada actriz de teatro, a quien Mulligan mantuvo en tal alta estima, que la hizo aparecer en cuatro de sus películas, siendo ésta la última que rodaría antes de su fallecimiento. A que adivinan enseguida que papel hace en esta ocasión.

Duele el montón de verdad que cabe en la frase que dice el piloto a los chicos cuando pide que le esperen un par de horas: “¡Tranquilos, tengo menos de 30 años, confiad en mi”.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil