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Muñeca rusa (Serie de TV) (2019)

Muñeca rusa (Serie de TV)
Trailer
6,9
4.111
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Sinopsis
8 episodios. Serie que sigue las aventuras de una joven, de nombre Nadia Vulvokov, que repite una y otra vez la misma noche en la ciudad de Nueva York. La mujer se ve atrapada en un misterioso bucle en el que asiste a una fiesta y muere esa misma noche, para despertar al día siguiente totalmente ilesa.
Dirección
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Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Russian Doll (TV Series)
Duración
25 min.
Guion
Leslye Headland, Natasha Lyonne, Amy Poehler, Jocelyn Bioh
Música
Joe Wong
Fotografía
Chris Teague
Productora
Netflix / 3 Arts Entertainment / Universal Pictures Television / Jax Media / Paper Kite Productions. Distribuida por Netflix
Género
Serie de TV Ciencia ficción Fantástico Drama Comedia Comedia dramática Viajes en el tiempo
9
Vivir VS Morir
Es imposible no acordarse de la peli "Atrapado en el tiempo" al empezar a ver esta serie. Oh, otra vez alguien condenado a repetir el mismo día hasta que averigüe cómo romper el bucle y escapar. ¿Tendrá Nadia que encontrar la mejor versión de sí misma? ¿Cuántas vidas tiene que salvar para que el Karma acepte sus buenas obras? ¿Aprenderá también a tocar el piano y a esculpir el hielo con una motosierra, como Bill Murray???

Pero la serie avanza y vemos que la historia es bastante más complicada. Más cruda y profunda. Aparece un jugador en el tablero que le da la vuelta a todas las teorías que podías haberte hecho. Y todo se encauza hacia un final muy muy redondo.
Todo en 8 capítulos de 20pico minutos. Brutal.
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33 de 37 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Montaña Rusa
A priori se podría decir que esta miniserie es como 'El día de la marmota' pero con la mala hostia de una treintañera desencantada de la vida. Hay drogas, promiscuidad y en general autodestrucción por un tubo. Al principio sería posible pensar que esto es sólo el escaparate de unos gags socarrones y canallitas, pero en realidad son los cimientos de una narración que en el fondo resulta demoledora. Y es que esta serie no es una sitcom convencional y es cierto que algunos de sus giros pueden pillar desprevenida a mucha gente. Para evitar spoilers (de momento) dejémoslo en que su humor negro se va oscureciendo más y más hasta llegar a límites insospechados.

Antes de seguir, me veo en la obligación de dar un consejo al posible lector o lectora que todavía no ha visto Russian Doll: no entres en esta miniserie buscando la pura comedia situacional. Y por la misma razón: no leas demasiado sobre ella antes de verla… incluyendo lo que queda de crítica (no destripo apenas el argumento pero sí un poco la posible experiencia).

El doble aviso está justificado por lo siguiente: el estilo de Russian Doll cambia con la gravedad de los acontecimientos que presenta el guion, llegando en el tercio final a abandonar casi por completo la comedia para coquetear muy fuerte con el terror psicológico. Un cambio de tono que posiblemente sea el punto a destacar de esta serie por lo inesperado y por lo arriesgado, pero sobre todo por lo consecuente que es con respecto a la progresiva profundización en sus temas, tales como la muerte "prematura", la soledad, la pérdida vital o la búsqueda de sentido a tu insignificante vida. Incluso los ingeniosos diálogos (que no suelen caer en los habituales chistes gratuitos e intercambiables) abandonan esa aparente frivolidad inicial para volverse más serios e intensos al mismo ritmo con el que los protagonistas van descendiendo a sus infiernos.

Unos protagonistas muy bien construidos y que a su vez se complementan, ya sobre el papel, prácticamente a la perfección. Ella, una mujer caótica y egoísta que abraza al vicio para evadirse de la realidad. Él, un hombre cuadriculado y complaciente que se creía en control de su destino hasta que la ilusión de pronto se desmorona. Ella, autodestructiva en su día a día desde siempre. Él, prácticamente un suicida de la noche a la mañana. Dos caras de la misma moneda del drama existencial que se nos ilustra. Dos personajes cuya relación, por otra parte, empuja el relato y llena la pantalla cada vez más a cada capítulo que pasa, mientras la risa despreocupada y casi cínica se hace a un lado para dejar paso a emociones y reflexiones tan profundas como inesperadas y, en el fondo, muy satisfactorias.
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35 de 42 usuarios han encontrado esta crítica útil