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Masacre: Ven y mira (1985)

Masacre: Ven y mira
Trailer
7,7
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Sinopsis
Película de encargo para celebrar el 40 aniversario de la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial. Relata, a través de los ojos de un niño progresivamente endurecido por el sufrimiento, la matanza sistemática de los habitantes de las aldeas bielorrusas durante la guerra. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Unión Soviética (URSS) Unión Soviética (URSS)
Título original:
Idi i Smotri (Come and See)
Duración
142 min.
Guion
Elem Klimov, Ales Adamovich
Música
Oleg Yanchenko
Fotografía
Aleksei Rodionov
Productora
Mosfilm / Belarusfilm
Género
Bélico Drama II Guerra Mundial Nazismo Holocausto Drama psicológico
8
VEN Y MIRA TODO ESTE TERROR
1) Como film bélico, el de Klimov responde a un encargo oficial y consiste en propaganda patriótica. De las atrocidades de ambos bandos enfrentados en la guerra, cuenta las perpetradas por el ejército alemán: la destrucción metódica de aldeas bielorrusas y el exterminio de sus habitantes, encerrando a toda la población en la iglesia e incendiándola, tal como hicieron en otros frentes, en pueblos franceses y belgas.
La estrategia nazi, como la de toda ideología totalitaria, incluía la práctica planificada y sistemática del terror sobre la población, con el fin de allanar la resistencia y facilitar la obediencia ciega. Si de paso alguien daba rienda suelta a sus peores instintos, tampoco estorbaba.

2) Esa experiencia de agobio y extremo impacto emocional es la que llena la película y la convierte en una historia de terror, el cuento de un niño que contra la voluntad de su madre se une a los partisanos para convertirse en un hombre, y en el curso de unas jornadas de horror se transforma en un anciano prematuro.
Todo comienza felizmente para él, dentro de lo que cabe. En el campamento, los guerrilleros le reciben bien. Cantan canciones tradicionales y se hacen fotografías, agrupados, sonrientes, en clima de camaradería. Incluso conoce a una adolescente ante quien se muestra fascinado, incapaz de reaccionar.
Cuando, tras perderse cada uno por su lado en el bosque, se reencuentran y regresan juntos a la aldea, empieza la sucesión de horrores. Una silueta de un Focke-Wulf aparece de vez en cuando en el cielo como siniestra señal para anunciarlos.
La película, enfocando la amenaza de un mal ilimitado, no los ahorra.

3) La narración avanza pausada y se apoya en una fotografía poderosa, en un paisajismo imponente, heredero de Dovzhenko y Tarkovsky (la comparación, además, con “La infancia de Iván”, es inevitable).
Los colores tenues, tierra y barro, madera vieja, verde oscuro de la vegetación, definen una gama de tonalidad baja contra la que destacan las inmensas llamaradas y las centellas de los tiroteos nocturnos.

4) La eficaz estrategia de intensificar el impacto emocional pasa por adoptar con la mayor frecuencia el punto vista del niño, atónito, ahogado por la barbarie en que se ve sumergido.
Como a él, nos ensordecen las bombas, o nos llenan las ráfagas la cabeza de chirridos enloquecedores. Como él, asistimos con espanto a crímenes que, por desgracia, parecen inherentes a la naturaleza humana, pero nunca podremos comprender.
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88 de 104 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Masacre: ven y sufre, padece, llora y quédate destrozado por dentro
Ver Masacre: ven y mira es, sin duda alguna, una experiencia única. Contemplar ante tus ojos cómo desfilan los horrores de la guerra, las miserias del ser humano sin un ápice de exageración y con un realismo desmesurado y, sí, rozando lo puramente morboso, acercándose a lo simplemente grotesco. Pero hay maneras y maneras de ir concediéndole puntos a lo morboso y Klimov las conoce y aplica todas.

En la presentación, se muestra cómo Floryan cava en busca de un rifle para unirse a los partisanos bielorrusos -pieza clave, por cierto, en la desocupación de esta, por aquel entonces, república soviética de poético nombre: la Blanca Rusia- mientras es ayudado por un niño que viste un casco alemán y un largo abrigo militar. Un acercamiento al morbo con primeros planos del niño mientras alecciona a Flor para poder encontrar el fusil, un pequeño atisbo de la locura en que todos los civiles se van a ver sumidos. De ahí en adelante, el ambiente sólo puede crecer en dureza, en horror, en tristeza y en dolor. De ahí en adelante, la puta guerra.
(continúa un análisis/destripe de ciertas partes de la trama en la zona de spoiler)

Fundamental para la creación de ese ambiente cruel y de apocalipsis individual que azota al espectador es el sonido, no sólo la música, sino el excelente manejo que se realiza del sonido mientras acompaña a la imagen. El sonido marca la pauta en la película, en los momentos cumbre introduce al espectador en la perspectiva del protagonista y eleva su grado de implicación a límites difícilmente alcanzables, con el consiguiente sufrimiento que éste padece. Sufrimiento que muta en insania.

El progresivo envejecimiento de Floryan nos da una idea de la dureza de lo vivido y más sabiendo que, algún día y en algún lugar, todo eso fue real. Tras acabar la película debe comprobarse delante de un espejo si las balas que silbaban por encima de nuestra cabeza han provocado en nosotros el mismo resultado.
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68 de 75 usuarios han encontrado esta crítica útil