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El delator (1935)

El delator
Trailer
7,6
3.216
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Sinopsis
Irlanda 1922. Traición entre amigos para un conocido filme de Ford. Rodada en apenas 3 semanas. En el agitado Dublín de los años veinte, Gypo Nolan, un tipo sin oficio ni beneficio, expulsado del Ejército de Liberación Irlandés y con tendencia a empinar el codo, sueña con viajar a Estados Unidos en compañía de su novia, Katie, que se gana la vida como prostituta. Animado por la recompensa que ofrecen las autoridades, Gypo delata el paradero del activista Frankie McPhillip, un viejo amigo y compañero... (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
The Informer
Duración
91 min.
Guion
Dudley Nichols (Novela: Liam O'Flaherty)
Música
Max Steiner
Fotografía
Joseph H. August (B&W)
Productora
RKO
Género
Drama Años 20 Pobreza IRA Drama psicológico Remake
8
La niebla cae sobre Gypo (8.0)
La traición, uno de los temas más interesantes a la hora de abordar una obra literaria o cinematográfica. Porque, quien más, quien menos, todos hemos delatado alguna vez (hagan memoria, remóntense a su niñez) y nos identificamos totalmente con el sentimiento de culpa.
En esta ocasión, el entrañable Gypo, hambriento y enamorado, sucumbe a la tentación de obtener fácilmente 20 libras por delatar a su mejor amigo. Lo que diferencia a esta película de otras de temática similar es la ingenua personalidad del delator, que logra que uno se compadezca de él. Todo un acierto.

Quizás la secuencia final chirríe un poco, y algunos recursos de la época que han quedado anticuados (como lo de acelerar la velocidad en ciertas peleas cuando en la edición se dan cuenta de que los golpes son muy falsos).

También en mi opinión es John Ford uno de los mejores "cuentacuentos" de la historia, por no decir el mejor. Domina el pulso narrativo y la calidad media de su extensa filmografía es altísima y bastante regular. Sin embargo, tiene muy pocos trabajos que realmente hayan llegado a los más profundo de mi alma. Yo prefiero, y es una opinión muy personal, a los directores que, aunque puedan tener un nivel inferior, incluso mediocre, en algunas de sus películas, me estremezcan en otras.
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28 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Todos los hombres somos inocentes
Sí, todos los hombres somos inocentes, pues, cuando hacemos cosas indebidas es porque tenemos la conciencia adormecida, o retardada, y cuando esto sucede actuamos por instinto, ignoramos tercamente a la razón que nos alerta y nos dejamos engañar por el lado más oscuro de nuestra psique. Muchas cosas influyen para que la conciencia se adormezca: La reiterada observación del mal ejemplo; la presión indebida que otros ejercen sobre nosotros; la falta de criterios claros; la debilidad de carácter; la ausencia de presencias de afectación positiva; el atraso cultural y/o económico del medio en que se vive… y así, otro sentir va estructurando la personalidad, hasta llevar al individuo por los senderos más equívocos.

Gypo Nolan, también tenía sus razones para dar un paso en falso: El ejército republicano lo expulsó de sus filas cuando él demostró que tenía objeciones de conciencia para matar. Katie, la mujer que aún ama, se estaba perdiendo y tenía un gran sueño que él no podía ayudarle a materializar… y Gypo, claro, quería sentirse amado.

Fueron, estos, impulsos emocionales que adormecieron la conciencia, y por la premura de las acciones, a esta se despierta cuando ya el daño está hecho... pero, entonces no se es malo, sólo se padeció una confluencia de motivaciones que redundaron en una decisión errada. Desde la holística, esto lo vemos como una presión del universo que mueve un cierto cúmulo de energías que, por predisposición de ciertos individuos los convierte, irremisiblemente, en instrumento de sus sabias y necesarias decisiones evolutivas… aunque, a veces, éstas nos parezcan incomprensibles o inaceptables.

Basado en una afortunada historia de Liam O’Flaherty, y con guion de Dudley Nichols, John Ford consigue una obra cinematográfica de elevado tino, ya sea vista desde sus valores estéticos o actorales, pero, el acierto mayor, se aprecia en la construcción de esos personajes enmarcados en una aventura de enorme solvencia moral.

Victor McLaglen, resulta muy efectivo como Gypo, el hombre que hizo de Judas y que, tras su delito, despliega un profundo afán de redención con todos los que se cruzan en su camino. Su personaje nos cala muy hondo y se torna imposible condenarlo cuando, las razones que animan sus actos, las tenemos perfectamente claras.

Ford, logra una puesta en escena de tinte sombrío y claustrofóbico, inspirada sin duda en “M” de Fritz Lang y en otras geniales obras alemanas de los años '20. El resultado es bastante convincente y el cine de los EEUU se ha beneficiado una vez más de la gran labor que tantos cineastas europeos han realizado en la industria hollywoodense.

“EL DELATOR”, es un buen ejemplo de cine existencial. Devela entendimiento de la vida y sirve al despertar de la conciencia humana. Bien que se merece nuestras ovaciones.
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20 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil