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The Collector (1965)

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Sinopsis
Freddie Clegg, un empleado del Banco de Londres, es un hombre introvertido y triste que se dedica a coleccionar mariposas. Su vida cambia bruscamente cuando le toca la lotería, pues entonces decide secuestrar a Miranda Grey, una joven estudiante de arte por la que se siente atraído desde hace tiempo. Compra una casa en las afueras de Londres y retiene a la chica en el sótano un mes. Durante ese tiempo afloran en los dos personajes sentimientos encontrados. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Reino Unido Reino Unido
Título original:
The Collector
Duración
119 min.
Guion
Stanley Mann, John Kohn (Novela: John Fowles)
Música
Maurice Jarre
Fotografía
Robert Surtees, Robert Krasker
Productora
Coproducción Estados Unidos-Reino Unido; Columbia Pictures
Género
Drama Drama psicológico Secuestros / Desapariciones
9
A mí me falta tiempo y dinero (8.8)
'El coleccionista' es, para mí, uno de los mejores y más intensos dramas psicológicos que se han hecho. Tiene un punto de partida muy perturbador y un desarrollo pausado que acrecienta la tensión progresivamente. Vamos, que me veo yo como el loco si me toca un porrón de millones. No soy entomólogo, así que en mi caso la película se titularía 'El futbolista', 'El cinéfilo' o, simplemente, 'El salido'.

Mi comparación con Psicosis:
• El perturbado de Stamp tiene poco que envidiar al de Perkins. Yo empaticé más con éste, sin que por ello llegara nunca a justificar sus decisiones. Le vi tan locamente encoñado y tan inadaptado que llegué a compadecerle en algunos momentos. Eso sí, el de Perkins me parece, como mínimo, igual de cojonudo.
• Entre Samantha Eggar y Janet Leigh, me quedo con la primera, que elabora aquí un trabajo delicadísimo para encarnar a una pobre muchacha que ansía la libertad e intenta conseguirla con la manipulación sutil de la mente enferma e inestable que la retiene.
• Este guión casi roza la perfección. Exprime mejor los perfiles psicológicos de sus personajes, sobre todo el de la parte femenina. También aprovecha más la tensión sexual, pues Freddie no tiene una madre imaginaria que contenga sus impulsos, sólo su propia (y peculiar) moralidad. Sólo "falla" (ojalá todos los fallos en la vida fueran así) la teatralidad de un par de diálogos.
• La dirección de Hitchcock tiene muchísimo empaque. Sus hallazgos visuales y narrativos en "Psicosis" difícilmente encontrarán rival. Wyler se centró más en los actores, y no le salió nada mal.
• La música. Aquí no tengo la menor duda: la de Herrmann es mucho, pero muchísimo mejor. En la de Jarre hay pasajes buenos, pero también unos un poco sesenteros, y otros un tanto alejados del espíritu dramático de la producción —algunas escenas llegan a parecer más adecuadas para la serie B a lo Frankenstein o Drácula, como en un par de ocasiones en las que vemos a Freddie bajar por las escaleras entre penumbras. (Re)visítenla y verán cómo no miento.

Curiosidades:
• Se cuenta que John Trevelyan, secretario jefe de la Oficina de Censura Británica, se durmió durante la proyección y, gracias a ello, no vio el final y aprobó íntegramente la cinta. Los propios responsables de la película bromeaban con el asunto y decían que, de haberse despertado antes, o la película habría sufrido cambios, o les habrían arrestado. En cualquier caso, lo cierto es que con Trevelyan, que se confesaba admirador de Bergman y Buñuel, la censura británica se encauzó por caminos menos conservadores.


PD: 'Psicosis', 'El coleccionista' y 'Misery', menuda tripleta tengo en mi estantería. Me doy envidia a mí mismo. Pero si tenéis alguna sugerencia o recomendación, soy todo oídos.
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77 de 92 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
El psicópata romántico
Pocos directores encontraremos en Hollywood que hayan logrado escapar a ese terrible epíteto que responde al término ‘sobrevalorado’. Incluso monstruos de la talla de Hitchcock, Wilder o Kubrick lo han padecido en sus propias carnes en algún momento u otro. Pero si hay realizadores ‘sobrevalorados’, también es justo decir que los hay ‘infravalorados’. Y Wyler es, sin lugar a dudas, uno de ellos.

¿Cómo se concibe, si no, que un cineasta con peliculones como “Los mejores años de nuestra vida”, “La heredera” o “Ben-Hur” no haya disfrutado de un reconocimiento mayor? Quizás su libreto de estilo no fuera tan genuino o emblemático como el de los anteriormente citados, pero está claro que el bueno de William fue un modélico currante de la industria cinematográfica. Un currante que siempre procuró dar el callo y que, como tantos otros (Aldrich, Preminger o Peckinpah, por ejemplo), fue relegado a una discreta segunda división cinematográfica en la que su talento como cineasta quedaba exclusivamente circunscrito a la injusta y parcial condición de ‘buen artesano’.

Wyler, en cualquier caso, siguió coleccionando peliculones hasta el final de su carrera. “El coleccionista” fue una de las últimas. Un excelente thriller psicológico que profundiza en la compleja personalidad de un atípico secuestrador y en las consiguientes reacciones de su víctima. Un hombre y una mujer que protagonizarán una peculiar relación donde se pondrán de manifiesto dualidades tales como dominador-dominado, provocación-represión sexual, clase alta-clase media, etc... Todo ello como le gustaba hacerlo a Wyler: cediéndole el testigo a sus actores (en este caso Terence Stamp y Samantha Eggar) para que fueran ellos los que se echaran la peli a sus espaldas y sacaran lo mejor de sí mismos. Huelga decir, por consiguiente, que ésta es una peli de actores. Una peli en la que el duelo interpretativo entre Stamp y Eggar en esa claustrofóbica cripta hará las delicias de los amantes del cine más teatral y en la que constataremos un dato importante: un psicópata, por muy romántico que sea, siempre será un psicópata. Lo lleva en la sangre.
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48 de 49 usuarios han encontrado esta crítica útil